La ciudad de Quibdó se ubica sobre el territorio en cuyo subsuelo se gestó el terremoto que este lunes conmocionó a Colombia. Es una localidad de clima tropical, capital del departamento de Chocó y donde viven, actualmente, 90.000 personas.Las zonas cercanas al Pacífico suelen ser de las más postergadas en el país cafetero. En Quibdó domina la economía informal y los pocos empleos con derechos laborales plenos los ofrece el sector estatal. Las lluvias son permanentes, de hecho, es de las regiones con más precipitaciones en todo el continente.Elías Aguilar iba caminando en la mañana de este lunes a su trabajo en una dependencia gubernamental cuando sintió un hormigueo en la planta de sus pies. «Es como si la tierra se hubiera comenzado a mover, a brincar, de abajo hacia arriba, primero no entendí, pero luego mire los postes de luz y me di cuenta de que era un terremoto», explica a ABC.A los pocos segundos, cuenta Aguilar, la gente salió en estampida hacia las calles, presa de un pánico diferente al habitual, generado por la violencia y la criminalidad. «Fue tan rápida la reacción que eso, sumado a que en Quibdó casi no hay construcciones verticales, es lo que evitó que hubiera más muertos», explica Aguilar.En la capital de Chocó, de hecho, hay un solo edificio de altura. Tiene nueve pisos y no colapsó. Hasta el momento se han registrado nueve fallecidos en Quibdó, entre ellos, un menor de edad, hijo del alcalde una población en la costa del Pacífico.«Los peores daños fueron en las escuelas, hay una escuela en el barrio de Medrano donde las paredes colapsaron sobre los escritorios de los alumnos que escaparon a toda velocidad», explica Aguilar.Otro caso que señala el oficinista es el del Instituto Antonio María Claret, cuya cancha de fútbol se desprendió de la tierra por la fuerza del sismo y termino flotando sobre el rio Atratto, caudal que corre al lado de la escuela donde no se contabilizaron víctimas mortales.El presidente, en la zona ceroEl presidente Abelardo De la Espriella aterrizó en Quibdó pasadas las tres de la tarde. Rápidamente le informaron de más de cien viviendas destruidas y decenas más con daños considerables.«A los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles quiero decirles: no están solos. Tienen un presidente al que le duele su gente y que hará todo lo necesario para protegerlos, acompañarlos y sacar adelante, juntos, a las regiones afectadas», sostuvo el mandatario antes de continuar sus recorridos por las zonas afectadas.«La casa de mi abuela tenía tres pisos, ella está bien pero el tercer piso colapsó por completo, el terremoto no dio oportunidad, duró casi dos minutos», sostiene Aguilar. La ciudad de Quibdó se ubica sobre el territorio en cuyo subsuelo se gestó el terremoto que este lunes conmocionó a Colombia. Es una localidad de clima tropical, capital del departamento de Chocó y donde viven, actualmente, 90.000 personas.Las zonas cercanas al Pacífico suelen ser de las más postergadas en el país cafetero. En Quibdó domina la economía informal y los pocos empleos con derechos laborales plenos los ofrece el sector estatal. Las lluvias son permanentes, de hecho, es de las regiones con más precipitaciones en todo el continente.Elías Aguilar iba caminando en la mañana de este lunes a su trabajo en una dependencia gubernamental cuando sintió un hormigueo en la planta de sus pies. «Es como si la tierra se hubiera comenzado a mover, a brincar, de abajo hacia arriba, primero no entendí, pero luego mire los postes de luz y me di cuenta de que era un terremoto», explica a ABC.A los pocos segundos, cuenta Aguilar, la gente salió en estampida hacia las calles, presa de un pánico diferente al habitual, generado por la violencia y la criminalidad. «Fue tan rápida la reacción que eso, sumado a que en Quibdó casi no hay construcciones verticales, es lo que evitó que hubiera más muertos», explica Aguilar.En la capital de Chocó, de hecho, hay un solo edificio de altura. Tiene nueve pisos y no colapsó. Hasta el momento se han registrado nueve fallecidos en Quibdó, entre ellos, un menor de edad, hijo del alcalde una población en la costa del Pacífico.«Los peores daños fueron en las escuelas, hay una escuela en el barrio de Medrano donde las paredes colapsaron sobre los escritorios de los alumnos que escaparon a toda velocidad», explica Aguilar.Otro caso que señala el oficinista es el del Instituto Antonio María Claret, cuya cancha de fútbol se desprendió de la tierra por la fuerza del sismo y termino flotando sobre el rio Atratto, caudal que corre al lado de la escuela donde no se contabilizaron víctimas mortales.El presidente, en la zona ceroEl presidente Abelardo De la Espriella aterrizó en Quibdó pasadas las tres de la tarde. Rápidamente le informaron de más de cien viviendas destruidas y decenas más con daños considerables.«A los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles quiero decirles: no están solos. Tienen un presidente al que le duele su gente y que hará todo lo necesario para protegerlos, acompañarlos y sacar adelante, juntos, a las regiones afectadas», sostuvo el mandatario antes de continuar sus recorridos por las zonas afectadas.«La casa de mi abuela tenía tres pisos, ella está bien pero el tercer piso colapsó por completo, el terremoto no dio oportunidad, duró casi dos minutos», sostiene Aguilar. La ciudad de Quibdó se ubica sobre el territorio en cuyo subsuelo se gestó el terremoto que este lunes conmocionó a Colombia. Es una localidad de clima tropical, capital del departamento de Chocó y donde viven, actualmente, 90.000 personas.Las zonas cercanas al Pacífico suelen ser de las más postergadas en el país cafetero. En Quibdó domina la economía informal y los pocos empleos con derechos laborales plenos los ofrece el sector estatal. Las lluvias son permanentes, de hecho, es de las regiones con más precipitaciones en todo el continente.Elías Aguilar iba caminando en la mañana de este lunes a su trabajo en una dependencia gubernamental cuando sintió un hormigueo en la planta de sus pies. «Es como si la tierra se hubiera comenzado a mover, a brincar, de abajo hacia arriba, primero no entendí, pero luego mire los postes de luz y me di cuenta de que era un terremoto», explica a ABC.A los pocos segundos, cuenta Aguilar, la gente salió en estampida hacia las calles, presa de un pánico diferente al habitual, generado por la violencia y la criminalidad. «Fue tan rápida la reacción que eso, sumado a que en Quibdó casi no hay construcciones verticales, es lo que evitó que hubiera más muertos», explica Aguilar.En la capital de Chocó, de hecho, hay un solo edificio de altura. Tiene nueve pisos y no colapsó. Hasta el momento se han registrado nueve fallecidos en Quibdó, entre ellos, un menor de edad, hijo del alcalde una población en la costa del Pacífico.«Los peores daños fueron en las escuelas, hay una escuela en el barrio de Medrano donde las paredes colapsaron sobre los escritorios de los alumnos que escaparon a toda velocidad», explica Aguilar.Otro caso que señala el oficinista es el del Instituto Antonio María Claret, cuya cancha de fútbol se desprendió de la tierra por la fuerza del sismo y termino flotando sobre el rio Atratto, caudal que corre al lado de la escuela donde no se contabilizaron víctimas mortales.El presidente, en la zona ceroEl presidente Abelardo De la Espriella aterrizó en Quibdó pasadas las tres de la tarde. Rápidamente le informaron de más de cien viviendas destruidas y decenas más con daños considerables.«A los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles quiero decirles: no están solos. Tienen un presidente al que le duele su gente y que hará todo lo necesario para protegerlos, acompañarlos y sacar adelante, juntos, a las regiones afectadas», sostuvo el mandatario antes de continuar sus recorridos por las zonas afectadas.«La casa de mi abuela tenía tres pisos, ella está bien pero el tercer piso colapsó por completo, el terremoto no dio oportunidad, duró casi dos minutos», sostiene Aguilar. RSS de noticias de internacional
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