Inés Medina (Cáceres, 1950; residente en Bilbao desde 1956), que hoy cultiva lo que llamaremos una pintura psicoanalítica, se sorprendió de que a la retrospectiva que le dedicó Artium en 2025 acudieran todos los que la habían ninguneado durante toda su carrera. Los tiempos siempre fueron algo mejores para los líricos que para las líricas y además, aunque ella siempre ha reconocido la influencia de Oteiza, un arte contemporáneo específicamente vasco ideal descansaría sobre unos presupuestos que tal vez ella no compartió o asimiló en su momento. ‘Investigación analítica plástica. 1978-1995’, primer gran reconocimiento a su trayectoria, se centraba, al igual que la individual que ahora comentamos, en sus primeras series y destacaba sus trabajos pioneros con los ordenadores de los años ochenta (nada que ver con el Centro de Cálculo pues: una nueva generación y un nuevo mundo).«En su tercer año de carrera, se propuso averiguar cuál es la función del arte y, tras un largo proceso de investigación, llegó a la conclusión de que el arte es una herramienta de conocimiento, hipótesis que adoptó con absoluto convencimiento y que ha guiado su trabajo, dividido hasta el momento en 24 series, desde 1978 hasta la actualidad», escribía entonces Sara Abisambra.Interacciones En un primer momento, sus trabajos sobre papel milimetrado y sus ‘collages’ son de una sencillez desconcertante –a la que se añade esa pátina del tiempo que nos remite a un tiempo en el que el arte aún se distinguía totalmente de su espectacularización– y se limitan al análisis de las interacciones entre tres elementos: el punto, la línea y los colores primarios. Lo que la distingue de los abstracto-geométricos más puristas es su sostenida apelación a la ilusión de tridimensionalidad –y más precisamente, al mundo real– que generan algunas variaciones mínimas y sutiles.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Seduccion de iguales’ (1993); ‘El piano’ (1995); y ‘Sin título’ (1979) Inés Medina «Esta búsqueda plantea una pregunta sobre la propia naturaleza de la abstracción. ¿Qué tan abstractas son estas formas si las relaciones que construyen también están presentes en el mundo que nos rodea?». A lo largo de toda su investigación, Medina ha ido acompañando sus creaciones de abundante documentación escrita: un tratado que en último término completa el programa ‘kandinskyan’o en tanto que no remite a ‘lo espiritual’ sino a lo psicológico.A principios de los 80, Medina empieza a usar el ordenador para dotar de una precisión aún mayor a estas sugerencias de tridimensionalidad. Me parecen las obras más atractivas –algunas, basadas en las interacciones cromáticas, remiten incluso al esencialista Albers – y en ocasiones evidencian su carácter cibernético con evocaciones del píxel o de la geometría secuencial. arte_abc_0724A finales de la década, empiezan a aflorar cuestiones metafísicas –’Desde la pura medida a la emoción’– y feministas –’Despegue o liberación emocional femenina’– y su obra se desprende de esa liviandad y jovialidad que emana de la viveza de los colores, y se vuelve más expresiva, dramática e intensa: los últimos cuadros, composiciones de gran tamaño en las que predomina el negro, son las piezas más sólidas de la exposición. Inés Medina ‘Tridimensionalidad pura: la construcción de lo visible’ Lugar: Galería José de la Mano (Madrid) Dirección: C/ Alameda, 3 Clausura: Hasta el 12 de diciembre Valoración: ****En 1995 abandona Bilbao para instalarse en Nueva York, donde profundiza ya decididamente en cuestiones psicoanalíticas y femeninas. Una artista seria y coherente, desconocida, que la galería José de la Mano, como siempre, nos descubre con una acertada selección de trabajos. Inés Medina (Cáceres, 1950; residente en Bilbao desde 1956), que hoy cultiva lo que llamaremos una pintura psicoanalítica, se sorprendió de que a la retrospectiva que le dedicó Artium en 2025 acudieran todos los que la habían ninguneado durante toda su carrera. Los tiempos siempre fueron algo mejores para los líricos que para las líricas y además, aunque ella siempre ha reconocido la influencia de Oteiza, un arte contemporáneo específicamente vasco ideal descansaría sobre unos presupuestos que tal vez ella no compartió o asimiló en su momento. ‘Investigación analítica plástica. 1978-1995’, primer gran reconocimiento a su trayectoria, se centraba, al igual que la individual que ahora comentamos, en sus primeras series y destacaba sus trabajos pioneros con los ordenadores de los años ochenta (nada que ver con el Centro de Cálculo pues: una nueva generación y un nuevo mundo).«En su tercer año de carrera, se propuso averiguar cuál es la función del arte y, tras un largo proceso de investigación, llegó a la conclusión de que el arte es una herramienta de conocimiento, hipótesis que adoptó con absoluto convencimiento y que ha guiado su trabajo, dividido hasta el momento en 24 series, desde 1978 hasta la actualidad», escribía entonces Sara Abisambra.Interacciones En un primer momento, sus trabajos sobre papel milimetrado y sus ‘collages’ son de una sencillez desconcertante –a la que se añade esa pátina del tiempo que nos remite a un tiempo en el que el arte aún se distinguía totalmente de su espectacularización– y se limitan al análisis de las interacciones entre tres elementos: el punto, la línea y los colores primarios. Lo que la distingue de los abstracto-geométricos más puristas es su sostenida apelación a la ilusión de tridimensionalidad –y más precisamente, al mundo real– que generan algunas variaciones mínimas y sutiles.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Seduccion de iguales’ (1993); ‘El piano’ (1995); y ‘Sin título’ (1979) Inés Medina «Esta búsqueda plantea una pregunta sobre la propia naturaleza de la abstracción. ¿Qué tan abstractas son estas formas si las relaciones que construyen también están presentes en el mundo que nos rodea?». A lo largo de toda su investigación, Medina ha ido acompañando sus creaciones de abundante documentación escrita: un tratado que en último término completa el programa ‘kandinskyan’o en tanto que no remite a ‘lo espiritual’ sino a lo psicológico.A principios de los 80, Medina empieza a usar el ordenador para dotar de una precisión aún mayor a estas sugerencias de tridimensionalidad. Me parecen las obras más atractivas –algunas, basadas en las interacciones cromáticas, remiten incluso al esencialista Albers – y en ocasiones evidencian su carácter cibernético con evocaciones del píxel o de la geometría secuencial. arte_abc_0724A finales de la década, empiezan a aflorar cuestiones metafísicas –’Desde la pura medida a la emoción’– y feministas –’Despegue o liberación emocional femenina’– y su obra se desprende de esa liviandad y jovialidad que emana de la viveza de los colores, y se vuelve más expresiva, dramática e intensa: los últimos cuadros, composiciones de gran tamaño en las que predomina el negro, son las piezas más sólidas de la exposición. Inés Medina ‘Tridimensionalidad pura: la construcción de lo visible’ Lugar: Galería José de la Mano (Madrid) Dirección: C/ Alameda, 3 Clausura: Hasta el 12 de diciembre Valoración: ****En 1995 abandona Bilbao para instalarse en Nueva York, donde profundiza ya decididamente en cuestiones psicoanalíticas y femeninas. Una artista seria y coherente, desconocida, que la galería José de la Mano, como siempre, nos descubre con una acertada selección de trabajos. Inés Medina (Cáceres, 1950; residente en Bilbao desde 1956), que hoy cultiva lo que llamaremos una pintura psicoanalítica, se sorprendió de que a la retrospectiva que le dedicó Artium en 2025 acudieran todos los que la habían ninguneado durante toda su carrera. Los tiempos siempre fueron algo mejores para los líricos que para las líricas y además, aunque ella siempre ha reconocido la influencia de Oteiza, un arte contemporáneo específicamente vasco ideal descansaría sobre unos presupuestos que tal vez ella no compartió o asimiló en su momento. ‘Investigación analítica plástica. 1978-1995’, primer gran reconocimiento a su trayectoria, se centraba, al igual que la individual que ahora comentamos, en sus primeras series y destacaba sus trabajos pioneros con los ordenadores de los años ochenta (nada que ver con el Centro de Cálculo pues: una nueva generación y un nuevo mundo).«En su tercer año de carrera, se propuso averiguar cuál es la función del arte y, tras un largo proceso de investigación, llegó a la conclusión de que el arte es una herramienta de conocimiento, hipótesis que adoptó con absoluto convencimiento y que ha guiado su trabajo, dividido hasta el momento en 24 series, desde 1978 hasta la actualidad», escribía entonces Sara Abisambra.Interacciones En un primer momento, sus trabajos sobre papel milimetrado y sus ‘collages’ son de una sencillez desconcertante –a la que se añade esa pátina del tiempo que nos remite a un tiempo en el que el arte aún se distinguía totalmente de su espectacularización– y se limitan al análisis de las interacciones entre tres elementos: el punto, la línea y los colores primarios. Lo que la distingue de los abstracto-geométricos más puristas es su sostenida apelación a la ilusión de tridimensionalidad –y más precisamente, al mundo real– que generan algunas variaciones mínimas y sutiles.En las imágenes, de arriba abajo, ‘Seduccion de iguales’ (1993); ‘El piano’ (1995); y ‘Sin título’ (1979) Inés Medina «Esta búsqueda plantea una pregunta sobre la propia naturaleza de la abstracción. ¿Qué tan abstractas son estas formas si las relaciones que construyen también están presentes en el mundo que nos rodea?». A lo largo de toda su investigación, Medina ha ido acompañando sus creaciones de abundante documentación escrita: un tratado que en último término completa el programa ‘kandinskyan’o en tanto que no remite a ‘lo espiritual’ sino a lo psicológico.A principios de los 80, Medina empieza a usar el ordenador para dotar de una precisión aún mayor a estas sugerencias de tridimensionalidad. Me parecen las obras más atractivas –algunas, basadas en las interacciones cromáticas, remiten incluso al esencialista Albers – y en ocasiones evidencian su carácter cibernético con evocaciones del píxel o de la geometría secuencial. arte_abc_0724A finales de la década, empiezan a aflorar cuestiones metafísicas –’Desde la pura medida a la emoción’– y feministas –’Despegue o liberación emocional femenina’– y su obra se desprende de esa liviandad y jovialidad que emana de la viveza de los colores, y se vuelve más expresiva, dramática e intensa: los últimos cuadros, composiciones de gran tamaño en las que predomina el negro, son las piezas más sólidas de la exposición. Inés Medina ‘Tridimensionalidad pura: la construcción de lo visible’ Lugar: Galería José de la Mano (Madrid) Dirección: C/ Alameda, 3 Clausura: Hasta el 12 de diciembre Valoración: ****En 1995 abandona Bilbao para instalarse en Nueva York, donde profundiza ya decididamente en cuestiones psicoanalíticas y femeninas. Una artista seria y coherente, desconocida, que la galería José de la Mano, como siempre, nos descubre con una acertada selección de trabajos. RSS de noticias de cultura
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