Un proyecto liderado por la Universidade de Santiago de Compostela (USC), en colaboración con el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), ha demostrado que la clave para frenar al escurridizo anisakis siempre ha estado escondida en su propio mapa genético. Los investigadores han logrado identificar un panel que incluye cerca de 500 variantes genéticas , una radiografía molecular inédita de este organismo marino.Este hallazgo permite, por primera vez, conocer a fondo la dinámica poblacional tanto actual como histórica del parásito. Tras analizar más de 2.000 ejemplares recogidos y clasificados previamente por el IIM-CSIC, los científicos han conseguido diseñar una herramienta de bajo coste que simplifica la comprensión de los procesos reproductivos de las distintas especies de anisakis y sus híbridos.El nuevo sistema de vigilancia gira en torno a diez variantes genéticas muy concretas que permiten distinguir a los ejemplares. Según indica la institución académica, el uso de estos marcadores contribuye a obtener información que hasta ahora resultaba «inaccesible», como los «complejos procesos de hibridación» o «las diferencias de comportamiento entre las distintas comunidades del parásito».«Mejor prevención y control»«El desarrollo de estas herramientas genómicas hará posible comprender la dinámica poblacional para su mejor prevención y control », destaca el doctor Paulino Martínez, profesor de Veterinaria en la USC y uno de los autores principales del estudio. Entender estos mecanismos resulta vital para combatir una amenaza biológica que destaca por su capacidad de adaptación al medio .El anisakis exprime al máximo toda la cadena alimentaria marina para completar su ciclo de vida. Es capaz de utilizar como huéspedes temporales desde el plancton hasta todo tipo de peces, cefalópodos e incluso grandes mamíferos como las ballenas. Desentrañar este código genético sentará las bases para reforzar los controles sanitarios y reducir el riesgo a la hora de consumir productos del mar . Un proyecto liderado por la Universidade de Santiago de Compostela (USC), en colaboración con el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), ha demostrado que la clave para frenar al escurridizo anisakis siempre ha estado escondida en su propio mapa genético. Los investigadores han logrado identificar un panel que incluye cerca de 500 variantes genéticas , una radiografía molecular inédita de este organismo marino.Este hallazgo permite, por primera vez, conocer a fondo la dinámica poblacional tanto actual como histórica del parásito. Tras analizar más de 2.000 ejemplares recogidos y clasificados previamente por el IIM-CSIC, los científicos han conseguido diseñar una herramienta de bajo coste que simplifica la comprensión de los procesos reproductivos de las distintas especies de anisakis y sus híbridos.El nuevo sistema de vigilancia gira en torno a diez variantes genéticas muy concretas que permiten distinguir a los ejemplares. Según indica la institución académica, el uso de estos marcadores contribuye a obtener información que hasta ahora resultaba «inaccesible», como los «complejos procesos de hibridación» o «las diferencias de comportamiento entre las distintas comunidades del parásito».«Mejor prevención y control»«El desarrollo de estas herramientas genómicas hará posible comprender la dinámica poblacional para su mejor prevención y control », destaca el doctor Paulino Martínez, profesor de Veterinaria en la USC y uno de los autores principales del estudio. Entender estos mecanismos resulta vital para combatir una amenaza biológica que destaca por su capacidad de adaptación al medio .El anisakis exprime al máximo toda la cadena alimentaria marina para completar su ciclo de vida. Es capaz de utilizar como huéspedes temporales desde el plancton hasta todo tipo de peces, cefalópodos e incluso grandes mamíferos como las ballenas. Desentrañar este código genético sentará las bases para reforzar los controles sanitarios y reducir el riesgo a la hora de consumir productos del mar . Un proyecto liderado por la Universidade de Santiago de Compostela (USC), en colaboración con el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), ha demostrado que la clave para frenar al escurridizo anisakis siempre ha estado escondida en su propio mapa genético. Los investigadores han logrado identificar un panel que incluye cerca de 500 variantes genéticas , una radiografía molecular inédita de este organismo marino.Este hallazgo permite, por primera vez, conocer a fondo la dinámica poblacional tanto actual como histórica del parásito. Tras analizar más de 2.000 ejemplares recogidos y clasificados previamente por el IIM-CSIC, los científicos han conseguido diseñar una herramienta de bajo coste que simplifica la comprensión de los procesos reproductivos de las distintas especies de anisakis y sus híbridos.El nuevo sistema de vigilancia gira en torno a diez variantes genéticas muy concretas que permiten distinguir a los ejemplares. Según indica la institución académica, el uso de estos marcadores contribuye a obtener información que hasta ahora resultaba «inaccesible», como los «complejos procesos de hibridación» o «las diferencias de comportamiento entre las distintas comunidades del parásito».«Mejor prevención y control»«El desarrollo de estas herramientas genómicas hará posible comprender la dinámica poblacional para su mejor prevención y control », destaca el doctor Paulino Martínez, profesor de Veterinaria en la USC y uno de los autores principales del estudio. Entender estos mecanismos resulta vital para combatir una amenaza biológica que destaca por su capacidad de adaptación al medio .El anisakis exprime al máximo toda la cadena alimentaria marina para completar su ciclo de vida. Es capaz de utilizar como huéspedes temporales desde el plancton hasta todo tipo de peces, cefalópodos e incluso grandes mamíferos como las ballenas. Desentrañar este código genético sentará las bases para reforzar los controles sanitarios y reducir el riesgo a la hora de consumir productos del mar . RSS de noticias de espana
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