El Argentina-Inglaterra de este miércoles será «un partido impresionante», pero debe ser sólo eso, un partido de fútbol, y nada más, dice Francisco «Pancho» Ferraro, el hombre que hizo campeón mundial a Lionel Messi por primera vez, hace ya 21 años en la Copa del Mundo Sub 20 de Países Bajos. «Se va a cantar por Diego (Maradona), se va a cantar por las Malvinas, pero el mensaje de Lionel Scaloni es el correcto», dijo Ferraro durante una entrevista con EL MUNDO en Buenos Aires. Los hechos, así y todo, desmienten parcialmente a Ferraro. Los cánticos de los hinchas argentinos, que entonan también los jugadores de la selección, remiten insistentemente a la gesta de Maradona en México 86 y «a los pibes de Malvinas», en referencia a los soldados muertos en la Guerra de las Malvinas que la entonces dictadura militar libró con el Reino Unido de Margaret Thatcher en 1982. Argentina está con el corazón en la mano, en un miércoles que paralizará al país, porque se trata de un partido incomparable.
El seleccionador argentino en el Mundial sub 20 de 2005 analiza la semifinal frente a Inglaterra, con la guerra de las Malvinas de fondo, y la evolución futbolística del que fuera su pupilo
El Argentina-Inglaterra de este miércoles será «un partido impresionante», pero debe ser sólo eso, un partido de fútbol, y nada más, dice Francisco «Pancho» Ferraro, el hombre que hizo campeón mundial a Lionel Messi por primera vez, hace ya 21 años en la Copa del Mundo Sub 20 de Países Bajos. «Se va a cantar por Diego (Maradona), se va a cantar por las Malvinas, pero el mensaje de Lionel Scaloni es el correcto», dijo Ferraro durante una entrevista con EL MUNDO en Buenos Aires. Los hechos, así y todo, desmienten parcialmente a Ferraro. Los cánticos de los hinchas argentinos, que entonan también los jugadores de la selección, remiten insistentemente a la gesta de Maradona en México 86 y «a los pibes de Malvinas», en referencia a los soldados muertos en la Guerra de las Malvinas que la entonces dictadura militar libró con el Reino Unido de Margaret Thatcher en 1982. Argentina está con el corazón en la mano, en un miércoles que paralizará al país, porque se trata de un partido incomparable.
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