La cantera volvió a responder en Sevilla. En una agradable noche de verano, con más de media entrada en los tendidos de la Real Maestranza , Israel Guirao escribió su nombre en el palmarés del certamen Rumbo al Futuro al firmar la actuación más sólida y completa de la gran final. El alumno de la Escuela Taurina de Valencia paseó una oreja de cada uno de sus erales de Gabriel Rojas, mostrando un concepto muy asentado, capacidad para resolver las dificultades y una personalidad impropia de un torero que apenas comienza a recorrer el camino. Su apuesta por el triunfo quedó clara desde el primer instante.Ya en su primero quiso jugarse el triunfo desde el saludo capotero a portagayola. Tras un inicio complejo, brindó al público y fue encontrando poco a poco el sitio a un eral con mejores condiciones por el pitón izquierdo. Guirao toreó con buen pulso, llevando siempre la embestida cosida a la muleta y dejando los naturales de mayor limpieza de la faena. Cuando el novillo parecía pedir el final, el valenciano volvió a levantar la obra con un arrimón de raza, enlazando pases por la espalda sin apenas moverse del sitio antes de cerrar por bernardinas. La estocada, tendida y contraria, bastó para que paseara la primera oreja.En el quinto volvió a dejar claro que había venido a ganar. Se fue otra vez a portagayola y tuvo incluso que arrojarse al albero para evitar ser arrollado por el eral. Tras un buen recibo con el capote y un inicio con un cambiado por la espalda, llegó la faena de mayor calado de la noche. El novillo, un manso encastado, amagó pronto con rajarse, pero Guirao supo leer perfectamente la embestida. Lo sujetó con inteligencia, le dio el tiempo justo, encontró el temple necesario y terminó cuajándolo por ambos pitones con una serenidad que sorprendió por su madurez. Escuchó un aviso antes de cortar una nueva oreja con media estocada con la que certificó un triunfo incontestable y el primer puesto del certamen.Manuel León , distinguido con el segundo premio del ciclo, volvió a confirmar el magnífico momento que atraviesa. El alumno de la Escuela Taurina de Badajoz cortó también dos orejas después de dos actuaciones marcadas por la entrega. En su primero cuajó con temple a un eral que fue creciendo durante la faena hasta romper definitivamente hacia adelante. En el cuarto volvió a poner la plaza en pie marchándose a portagayola y protagonizando un emocionante comienzo de rodillas. Después llegaron las dificultades de un novillo con mucha chispa y un revolcón que no cambió un ápice su actitud. El extremeño no se dejó absolutamente nada dentro, demostrando una vez más el hambre de quien quiere abrirse camino.Armando Rojo , tercer clasificado y representante de la Escuela Taurina de Sevilla, volvió a dejar el sello más clásico y artístico de la final. Recibió a su primero con faroles y verónicas de mucho gusto y, pese a las dificultades que presentó el eral, terminó encontrando el temple por el pitón izquierdo. En el sexto dejó, probablemente, los pasajes de mayor inspiración de toda la noche. El cartucho de pescado con el que abrió la faena, el gusto con el que llevó la embestida y la pureza de su concepto volvieron a recordar el torero que lleva dentro. Sin embargo, el escaso rodaje y, sobre todo, la espada le negaron un premio que había acariciado con el capote y la muleta.Todo ello ocurrió frente a una bien presentada e interesante novillada de Gabriel Rojas , de juego variado, movilidad y fondo, muy en el sello de la casa, que permitió el lucimiento de los tres finalistas y puso el mejor broche a un histórico ciclo de promoción que volvió a demostrar que el futuro del toreo sigue encontrando en Sevilla uno de sus mejores escaparates. La cantera volvió a responder en Sevilla. En una agradable noche de verano, con más de media entrada en los tendidos de la Real Maestranza , Israel Guirao escribió su nombre en el palmarés del certamen Rumbo al Futuro al firmar la actuación más sólida y completa de la gran final. El alumno de la Escuela Taurina de Valencia paseó una oreja de cada uno de sus erales de Gabriel Rojas, mostrando un concepto muy asentado, capacidad para resolver las dificultades y una personalidad impropia de un torero que apenas comienza a recorrer el camino. Su apuesta por el triunfo quedó clara desde el primer instante.Ya en su primero quiso jugarse el triunfo desde el saludo capotero a portagayola. Tras un inicio complejo, brindó al público y fue encontrando poco a poco el sitio a un eral con mejores condiciones por el pitón izquierdo. Guirao toreó con buen pulso, llevando siempre la embestida cosida a la muleta y dejando los naturales de mayor limpieza de la faena. Cuando el novillo parecía pedir el final, el valenciano volvió a levantar la obra con un arrimón de raza, enlazando pases por la espalda sin apenas moverse del sitio antes de cerrar por bernardinas. La estocada, tendida y contraria, bastó para que paseara la primera oreja.En el quinto volvió a dejar claro que había venido a ganar. Se fue otra vez a portagayola y tuvo incluso que arrojarse al albero para evitar ser arrollado por el eral. Tras un buen recibo con el capote y un inicio con un cambiado por la espalda, llegó la faena de mayor calado de la noche. El novillo, un manso encastado, amagó pronto con rajarse, pero Guirao supo leer perfectamente la embestida. Lo sujetó con inteligencia, le dio el tiempo justo, encontró el temple necesario y terminó cuajándolo por ambos pitones con una serenidad que sorprendió por su madurez. Escuchó un aviso antes de cortar una nueva oreja con media estocada con la que certificó un triunfo incontestable y el primer puesto del certamen.Manuel León , distinguido con el segundo premio del ciclo, volvió a confirmar el magnífico momento que atraviesa. El alumno de la Escuela Taurina de Badajoz cortó también dos orejas después de dos actuaciones marcadas por la entrega. En su primero cuajó con temple a un eral que fue creciendo durante la faena hasta romper definitivamente hacia adelante. En el cuarto volvió a poner la plaza en pie marchándose a portagayola y protagonizando un emocionante comienzo de rodillas. Después llegaron las dificultades de un novillo con mucha chispa y un revolcón que no cambió un ápice su actitud. El extremeño no se dejó absolutamente nada dentro, demostrando una vez más el hambre de quien quiere abrirse camino.Armando Rojo , tercer clasificado y representante de la Escuela Taurina de Sevilla, volvió a dejar el sello más clásico y artístico de la final. Recibió a su primero con faroles y verónicas de mucho gusto y, pese a las dificultades que presentó el eral, terminó encontrando el temple por el pitón izquierdo. En el sexto dejó, probablemente, los pasajes de mayor inspiración de toda la noche. El cartucho de pescado con el que abrió la faena, el gusto con el que llevó la embestida y la pureza de su concepto volvieron a recordar el torero que lleva dentro. Sin embargo, el escaso rodaje y, sobre todo, la espada le negaron un premio que había acariciado con el capote y la muleta.Todo ello ocurrió frente a una bien presentada e interesante novillada de Gabriel Rojas , de juego variado, movilidad y fondo, muy en el sello de la casa, que permitió el lucimiento de los tres finalistas y puso el mejor broche a un histórico ciclo de promoción que volvió a demostrar que el futuro del toreo sigue encontrando en Sevilla uno de sus mejores escaparates. La cantera volvió a responder en Sevilla. En una agradable noche de verano, con más de media entrada en los tendidos de la Real Maestranza , Israel Guirao escribió su nombre en el palmarés del certamen Rumbo al Futuro al firmar la actuación más sólida y completa de la gran final. El alumno de la Escuela Taurina de Valencia paseó una oreja de cada uno de sus erales de Gabriel Rojas, mostrando un concepto muy asentado, capacidad para resolver las dificultades y una personalidad impropia de un torero que apenas comienza a recorrer el camino. Su apuesta por el triunfo quedó clara desde el primer instante.Ya en su primero quiso jugarse el triunfo desde el saludo capotero a portagayola. Tras un inicio complejo, brindó al público y fue encontrando poco a poco el sitio a un eral con mejores condiciones por el pitón izquierdo. Guirao toreó con buen pulso, llevando siempre la embestida cosida a la muleta y dejando los naturales de mayor limpieza de la faena. Cuando el novillo parecía pedir el final, el valenciano volvió a levantar la obra con un arrimón de raza, enlazando pases por la espalda sin apenas moverse del sitio antes de cerrar por bernardinas. La estocada, tendida y contraria, bastó para que paseara la primera oreja.En el quinto volvió a dejar claro que había venido a ganar. Se fue otra vez a portagayola y tuvo incluso que arrojarse al albero para evitar ser arrollado por el eral. Tras un buen recibo con el capote y un inicio con un cambiado por la espalda, llegó la faena de mayor calado de la noche. El novillo, un manso encastado, amagó pronto con rajarse, pero Guirao supo leer perfectamente la embestida. Lo sujetó con inteligencia, le dio el tiempo justo, encontró el temple necesario y terminó cuajándolo por ambos pitones con una serenidad que sorprendió por su madurez. Escuchó un aviso antes de cortar una nueva oreja con media estocada con la que certificó un triunfo incontestable y el primer puesto del certamen.Manuel León , distinguido con el segundo premio del ciclo, volvió a confirmar el magnífico momento que atraviesa. El alumno de la Escuela Taurina de Badajoz cortó también dos orejas después de dos actuaciones marcadas por la entrega. En su primero cuajó con temple a un eral que fue creciendo durante la faena hasta romper definitivamente hacia adelante. En el cuarto volvió a poner la plaza en pie marchándose a portagayola y protagonizando un emocionante comienzo de rodillas. Después llegaron las dificultades de un novillo con mucha chispa y un revolcón que no cambió un ápice su actitud. El extremeño no se dejó absolutamente nada dentro, demostrando una vez más el hambre de quien quiere abrirse camino.Armando Rojo , tercer clasificado y representante de la Escuela Taurina de Sevilla, volvió a dejar el sello más clásico y artístico de la final. Recibió a su primero con faroles y verónicas de mucho gusto y, pese a las dificultades que presentó el eral, terminó encontrando el temple por el pitón izquierdo. En el sexto dejó, probablemente, los pasajes de mayor inspiración de toda la noche. El cartucho de pescado con el que abrió la faena, el gusto con el que llevó la embestida y la pureza de su concepto volvieron a recordar el torero que lleva dentro. Sin embargo, el escaso rodaje y, sobre todo, la espada le negaron un premio que había acariciado con el capote y la muleta.Todo ello ocurrió frente a una bien presentada e interesante novillada de Gabriel Rojas , de juego variado, movilidad y fondo, muy en el sello de la casa, que permitió el lucimiento de los tres finalistas y puso el mejor broche a un histórico ciclo de promoción que volvió a demostrar que el futuro del toreo sigue encontrando en Sevilla uno de sus mejores escaparates. RSS de noticias de cultura
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