Los mismos ‘francotiradores’ que en julio votaron en contra de una medida decisiva de la reforma electoral italiana han votado esta mañana a favor . La amenaza de Giorgia Meloni de romper la coalición de Gobierno e «irnos todos a casa» ha pesado más. La Cámara de diputados ha aprobado su reforma electoral con 227 votos a favor y 164 en contra. «A quienes esperaban ver al centroderecha dividido, hoy les respondemos con hechos: estamos unidos, compactos y decididos a cumplir los compromisos adquiridos con los ciudadanos», ha escrito inmediatamente Giorgia Meloni en redes sociales.La primera ministra ha seguido la votación desde su despacho en la sede de gobierno, el Palazzo Chigi en el centro de Roma y no desde la Cámara de diputados. «¿Tranquila? Siempre estoy tranquila», había asegurado a la prensa. Lo cierto es que los socios de gobierno no estaban tan sosegados en la mañana este jueves . «No doy en absoluto por seguro el resultado del voto. Cuando el voto es secreto siempre esconde trampas, y yo sé algo al respecto», explicaba antes la ministra de Reformas, Elisabetta Casellati, del partido Forza Italia (FI).Las intervenciones antes del voto se han transformado en reproches contra la primera ministra y la derecha italiana, especialmente duros por parte de los dos principales líderes de la oposición. Elly Schlein, del Partido Democrático (PD), ha dicho que los socios de gobierno tenían «miedo a perder» y que por eso altos cargos del partido vigilaban el voto secreto. Y Giuseppe Conte, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), ha acusado al Gobierno de haber diseñado la ley electoral según lo que dicen las encuestas, «con la psicosis del partido de Vannacci (de derecha radical), que ya determina vuestra actuación política ».Giovanni Donzelli, responsable nacional de Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, ha hecho notar a la líder del PD que no le ha aplaudido ninguno de los parlamentarios del Movimiento Cinco Estrellas, con quienes está intentando aliarse para las próximas elecciones. A las 12:41, el presidente de la Cámara, Lorenzo Fontana, ha leído el resultado: «Los votos a favor son 227 y los votos en contra, 164, la ley queda aprobada» lo que ha desatado los aplausos con alivio por los socios de gobierno y silbado por la oposición. La nueva ley electoral, la cuarta reforma de los últimos 20 años, prevé que los escaños se repartan de modo proporcional con un factor de corrección que facilite la gobernabilidad. Si la lista ganadora obtiene el 42% en ambas cámaras, podrá recibir otros 70 escaños en la Cámara de Diputados, hasta un máximo de 220 de los 400, y otros 35 en el Senado, con un tope de 113 de los 200.También obliga a que los partidos declaren previamente quién es su candidato a primer ministro , aunque su nombramiento es prerrogativa del presidente de la República. Y establece que, para entrar en el Parlamento, los partidos superen el 3% de los votos a nivel nacional y las coaliciones, el 10%. Además, los nuevos partidos tendrán más dificultades para presentarse a las elecciones, pues sus candidaturas deberán acreditar 6.000 apoyos en cada circunscripción , mientras que hasta ahora sólo eran necesarios 1.500.Según las encuestas publicadas en Italia este jueves por YouTrend, un 41% de los italianos juzgan positivamente esta ley, mientras que a un 37% les desagrada. Sin embargo, el 61% dan un juicio negativo al gobierno, mientras que un 35% le dan un juicio positivo. Si hoy Italia fuera a las urnas, ganaría las elecciones la coalición de centroizquierda, con un 43,7%, y la de centroderecha se quedaría en el 40,2%. Sin embargo, en caso de que Giorgia Meloni se alíe con el partido de derecha radical Futuro Nacional, su coalición obtendría el 48%, y se aseguraría la mayoría para gobernar. El partido del general Vannacci es en las encuestas la cuarta fuerza del país, con un 7,8% de intención de voto, por delante de Forza Italia, que tiene un 7,3% y la Lega, con un 5,6%. Los mismos ‘francotiradores’ que en julio votaron en contra de una medida decisiva de la reforma electoral italiana han votado esta mañana a favor . La amenaza de Giorgia Meloni de romper la coalición de Gobierno e «irnos todos a casa» ha pesado más. La Cámara de diputados ha aprobado su reforma electoral con 227 votos a favor y 164 en contra. «A quienes esperaban ver al centroderecha dividido, hoy les respondemos con hechos: estamos unidos, compactos y decididos a cumplir los compromisos adquiridos con los ciudadanos», ha escrito inmediatamente Giorgia Meloni en redes sociales.La primera ministra ha seguido la votación desde su despacho en la sede de gobierno, el Palazzo Chigi en el centro de Roma y no desde la Cámara de diputados. «¿Tranquila? Siempre estoy tranquila», había asegurado a la prensa. Lo cierto es que los socios de gobierno no estaban tan sosegados en la mañana este jueves . «No doy en absoluto por seguro el resultado del voto. Cuando el voto es secreto siempre esconde trampas, y yo sé algo al respecto», explicaba antes la ministra de Reformas, Elisabetta Casellati, del partido Forza Italia (FI).Las intervenciones antes del voto se han transformado en reproches contra la primera ministra y la derecha italiana, especialmente duros por parte de los dos principales líderes de la oposición. Elly Schlein, del Partido Democrático (PD), ha dicho que los socios de gobierno tenían «miedo a perder» y que por eso altos cargos del partido vigilaban el voto secreto. Y Giuseppe Conte, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), ha acusado al Gobierno de haber diseñado la ley electoral según lo que dicen las encuestas, «con la psicosis del partido de Vannacci (de derecha radical), que ya determina vuestra actuación política ».Giovanni Donzelli, responsable nacional de Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, ha hecho notar a la líder del PD que no le ha aplaudido ninguno de los parlamentarios del Movimiento Cinco Estrellas, con quienes está intentando aliarse para las próximas elecciones. A las 12:41, el presidente de la Cámara, Lorenzo Fontana, ha leído el resultado: «Los votos a favor son 227 y los votos en contra, 164, la ley queda aprobada» lo que ha desatado los aplausos con alivio por los socios de gobierno y silbado por la oposición. La nueva ley electoral, la cuarta reforma de los últimos 20 años, prevé que los escaños se repartan de modo proporcional con un factor de corrección que facilite la gobernabilidad. Si la lista ganadora obtiene el 42% en ambas cámaras, podrá recibir otros 70 escaños en la Cámara de Diputados, hasta un máximo de 220 de los 400, y otros 35 en el Senado, con un tope de 113 de los 200.También obliga a que los partidos declaren previamente quién es su candidato a primer ministro , aunque su nombramiento es prerrogativa del presidente de la República. Y establece que, para entrar en el Parlamento, los partidos superen el 3% de los votos a nivel nacional y las coaliciones, el 10%. Además, los nuevos partidos tendrán más dificultades para presentarse a las elecciones, pues sus candidaturas deberán acreditar 6.000 apoyos en cada circunscripción , mientras que hasta ahora sólo eran necesarios 1.500.Según las encuestas publicadas en Italia este jueves por YouTrend, un 41% de los italianos juzgan positivamente esta ley, mientras que a un 37% les desagrada. Sin embargo, el 61% dan un juicio negativo al gobierno, mientras que un 35% le dan un juicio positivo. Si hoy Italia fuera a las urnas, ganaría las elecciones la coalición de centroizquierda, con un 43,7%, y la de centroderecha se quedaría en el 40,2%. Sin embargo, en caso de que Giorgia Meloni se alíe con el partido de derecha radical Futuro Nacional, su coalición obtendría el 48%, y se aseguraría la mayoría para gobernar. El partido del general Vannacci es en las encuestas la cuarta fuerza del país, con un 7,8% de intención de voto, por delante de Forza Italia, que tiene un 7,3% y la Lega, con un 5,6%. Los mismos ‘francotiradores’ que en julio votaron en contra de una medida decisiva de la reforma electoral italiana han votado esta mañana a favor . La amenaza de Giorgia Meloni de romper la coalición de Gobierno e «irnos todos a casa» ha pesado más. La Cámara de diputados ha aprobado su reforma electoral con 227 votos a favor y 164 en contra. «A quienes esperaban ver al centroderecha dividido, hoy les respondemos con hechos: estamos unidos, compactos y decididos a cumplir los compromisos adquiridos con los ciudadanos», ha escrito inmediatamente Giorgia Meloni en redes sociales.La primera ministra ha seguido la votación desde su despacho en la sede de gobierno, el Palazzo Chigi en el centro de Roma y no desde la Cámara de diputados. «¿Tranquila? Siempre estoy tranquila», había asegurado a la prensa. Lo cierto es que los socios de gobierno no estaban tan sosegados en la mañana este jueves . «No doy en absoluto por seguro el resultado del voto. Cuando el voto es secreto siempre esconde trampas, y yo sé algo al respecto», explicaba antes la ministra de Reformas, Elisabetta Casellati, del partido Forza Italia (FI).Las intervenciones antes del voto se han transformado en reproches contra la primera ministra y la derecha italiana, especialmente duros por parte de los dos principales líderes de la oposición. Elly Schlein, del Partido Democrático (PD), ha dicho que los socios de gobierno tenían «miedo a perder» y que por eso altos cargos del partido vigilaban el voto secreto. Y Giuseppe Conte, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), ha acusado al Gobierno de haber diseñado la ley electoral según lo que dicen las encuestas, «con la psicosis del partido de Vannacci (de derecha radical), que ya determina vuestra actuación política ».Giovanni Donzelli, responsable nacional de Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, ha hecho notar a la líder del PD que no le ha aplaudido ninguno de los parlamentarios del Movimiento Cinco Estrellas, con quienes está intentando aliarse para las próximas elecciones. A las 12:41, el presidente de la Cámara, Lorenzo Fontana, ha leído el resultado: «Los votos a favor son 227 y los votos en contra, 164, la ley queda aprobada» lo que ha desatado los aplausos con alivio por los socios de gobierno y silbado por la oposición. La nueva ley electoral, la cuarta reforma de los últimos 20 años, prevé que los escaños se repartan de modo proporcional con un factor de corrección que facilite la gobernabilidad. Si la lista ganadora obtiene el 42% en ambas cámaras, podrá recibir otros 70 escaños en la Cámara de Diputados, hasta un máximo de 220 de los 400, y otros 35 en el Senado, con un tope de 113 de los 200.También obliga a que los partidos declaren previamente quién es su candidato a primer ministro , aunque su nombramiento es prerrogativa del presidente de la República. Y establece que, para entrar en el Parlamento, los partidos superen el 3% de los votos a nivel nacional y las coaliciones, el 10%. Además, los nuevos partidos tendrán más dificultades para presentarse a las elecciones, pues sus candidaturas deberán acreditar 6.000 apoyos en cada circunscripción , mientras que hasta ahora sólo eran necesarios 1.500.Según las encuestas publicadas en Italia este jueves por YouTrend, un 41% de los italianos juzgan positivamente esta ley, mientras que a un 37% les desagrada. Sin embargo, el 61% dan un juicio negativo al gobierno, mientras que un 35% le dan un juicio positivo. Si hoy Italia fuera a las urnas, ganaría las elecciones la coalición de centroizquierda, con un 43,7%, y la de centroderecha se quedaría en el 40,2%. Sin embargo, en caso de que Giorgia Meloni se alíe con el partido de derecha radical Futuro Nacional, su coalición obtendría el 48%, y se aseguraría la mayoría para gobernar. El partido del general Vannacci es en las encuestas la cuarta fuerza del país, con un 7,8% de intención de voto, por delante de Forza Italia, que tiene un 7,3% y la Lega, con un 5,6%. RSS de noticias de internacional
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