Nació gracias al dinero y por culpa del dinero puede morir. LIV, la Liga saudí de golf, ve peligrar su existencia. El Fondo Soberano Saudí, PIF, que ha inyectado miles de millones de dólares para crear esta rompedora competición, estudia cerrar el grifo del petróleo. Y sin esa financiación, el circuito tendría los días contados. La poca rentabilidad de la Liga y la ausencia de una gran repercusión deportiva se han unido a la situación geopolítica para convencer al gobierno saudí de cerrar esa carpeta y apuntar a otras inversiones como el Mundial de fútbol de 2034.
Las pérdidas económicas del circuito son grandes, la repercusión deportiva es baja y el futuro de figuras como Jon Rahm está en el aire
Nació gracias al dinero y por culpa del dinero puede morir. LIV, la Liga saudí de golf, ve peligrar su existencia. El Fondo Soberano Saudí, PIF, que ha inyectado miles de millones de dólares para crear esta rompedora competición, estudia cerrar el grifo del petróleo. Y sin esa financiación, el circuito tendría los días contados. La poca rentabilidad de la Liga y la ausencia de una gran repercusión deportiva se han unido a la situación geopolítica para convencer al gobierno saudí de cerrar esa carpeta y apuntar a otras inversiones como el Mundial de fútbol de 2034.
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