El chiste perdió pronto su gracia y el truco se reveló enseguida: poco después de publicados los muy celebrados cuentos de ‘Fantasmas’ (2005), se supo que Joe Hill no era otro que Joseph Hillström King, hijo de un tal Stephen King . Lo que estuvo muy bien. Porque de otro modo lo de Hill, de haberse perpetuado el alias, bien podría haber sido pronto denostado como la obra de un astuto ‘pasticheur’ o de un reflejo y automático imitador (su hermano Owen buscó otro rumbo antes de caer en lo sobrenatural). Así, tratándose de sangre común y tinta compartida, todo el asunto podía ser entendido y hasta festejado como lo de un príncipe digno sucesor del rey. De ahí que, con el paso de los títulos, Hill (Maine, 1972) siguiese escalando su propia colina junto al Everest que ya era su padre con modales modelo palo-astilla . Así también, ‘El traje del muerto’ y ‘Cuernos’ cosiendo y afilando y haciendo guiños a ‘Cementerio de animales’, ‘NOS4A2’ con Hill proponiendo su propio y vampírico y peterpánico Pennywise motorizado, y ‘Fuego’ como variación epidémica e inflamable de ‘Apocalipsis’.Narrativa ‘Rey Dolor’ Autor Joe Hill Traducción Eva Cosculluela Editorial Nocturna Año 2026 Páginas 958 Precio 25,95 euros Valoración **** Y la nueva novela de Hill (quien anduvo distraído escribiendo cuentos y cómics y guiones de cine) se ha hecho esperar casi diez años ; pero la demora ha valido la pena y la alegría. Porque la apetitosa ‘Rey Dolor’ es un Big Mac Whopper Burger King del género. Un menú completo y XXL a la brasa -fundiendo a fuego lento terror y fantasy y romance y bromance- que no sólo es enorme en páginas, sino que viene con colosal dragón fáustico y bromista pesado que concederá dulces favores a cambio de amargos compromisos/sacrificios anuales. Entidad que atormentará a seis amigos de ‘college’ (la primera sección tiene algo de ‘Corazones en la Atlántida’ y ‘El secreto’, de Donna Tartt ) a lo largo de cuatro décadas y, por supuesto, pronto, a lo largo de los episodios/temporadas que vayan a hacer falta en Netflix y alrededores. Por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran BestiaY de algún modo, este monstruo los irá monstruificando a ellos: porque no hay riqueza que salga gratis. Y –nada es casual– el más protagónico de ellos (aunque todos, Colin y Allie y Gwen y los gemelos Donna y Donovan, están profunda y perfectamente delineados y vividos con una parsimonia y densidad que, posiblemente, impaciente un poco a lectores mal acostumbrados a una velocidad más superficial y a temblores más veloces pero también más pasajeros) se llama Arthur. Y, sí, hay bastante de ‘It’ aquí y un poco de la saga de ‘La torre oscura’ y ‘22/11/63’ y hasta un cameo-conversado del muy trumpiano Greg Stillson de ‘La zona muerta’ en unos Estados Unidos cada vez más endemoniados y yéndose al infierno. Pero por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran Bestia; su pericia técnico-elíptica (ahí está esa larga segunda parte a bordo de un avión y, sí, King también voló esto en su ‘Los Langoliers’); y, digámoslo, la muy satisfactoria manera (punto débil del padre) en la que el hijo alcanza el clímax y cierra todo el asunto con inevitable confrontación final. Y la pregunta inevitable es, claro, si Hill consigue que el lector sostenga este libro casi insostenible (por su peso y volumen). Y la respuesta es sí. ‘Rey Dolor’ es una gran novela (de terror) americana y, fogosa, se pasa volando. Y buena nueva: no habrá que esperar tanto para lo próximo de Hill. Ya ha anunciado, para el 2027, ‘Hunger’ : con voraz espíritu maligno transcurriendo en 1776, en plena guerra independentista norteamericana. Lo que hace pensar un poco en lo que solía hacer con el terror histórico el recientemente fallecido Dan Simmons . Pero quién sabe, no creo: difícil negar y destronar al padre y monarca. Y para y por qué. Mientras tanto y hasta entonces, ya saben: ‘hic sunt draco’. El chiste perdió pronto su gracia y el truco se reveló enseguida: poco después de publicados los muy celebrados cuentos de ‘Fantasmas’ (2005), se supo que Joe Hill no era otro que Joseph Hillström King, hijo de un tal Stephen King . Lo que estuvo muy bien. Porque de otro modo lo de Hill, de haberse perpetuado el alias, bien podría haber sido pronto denostado como la obra de un astuto ‘pasticheur’ o de un reflejo y automático imitador (su hermano Owen buscó otro rumbo antes de caer en lo sobrenatural). Así, tratándose de sangre común y tinta compartida, todo el asunto podía ser entendido y hasta festejado como lo de un príncipe digno sucesor del rey. De ahí que, con el paso de los títulos, Hill (Maine, 1972) siguiese escalando su propia colina junto al Everest que ya era su padre con modales modelo palo-astilla . Así también, ‘El traje del muerto’ y ‘Cuernos’ cosiendo y afilando y haciendo guiños a ‘Cementerio de animales’, ‘NOS4A2’ con Hill proponiendo su propio y vampírico y peterpánico Pennywise motorizado, y ‘Fuego’ como variación epidémica e inflamable de ‘Apocalipsis’.Narrativa ‘Rey Dolor’ Autor Joe Hill Traducción Eva Cosculluela Editorial Nocturna Año 2026 Páginas 958 Precio 25,95 euros Valoración **** Y la nueva novela de Hill (quien anduvo distraído escribiendo cuentos y cómics y guiones de cine) se ha hecho esperar casi diez años ; pero la demora ha valido la pena y la alegría. Porque la apetitosa ‘Rey Dolor’ es un Big Mac Whopper Burger King del género. Un menú completo y XXL a la brasa -fundiendo a fuego lento terror y fantasy y romance y bromance- que no sólo es enorme en páginas, sino que viene con colosal dragón fáustico y bromista pesado que concederá dulces favores a cambio de amargos compromisos/sacrificios anuales. Entidad que atormentará a seis amigos de ‘college’ (la primera sección tiene algo de ‘Corazones en la Atlántida’ y ‘El secreto’, de Donna Tartt ) a lo largo de cuatro décadas y, por supuesto, pronto, a lo largo de los episodios/temporadas que vayan a hacer falta en Netflix y alrededores. Por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran BestiaY de algún modo, este monstruo los irá monstruificando a ellos: porque no hay riqueza que salga gratis. Y –nada es casual– el más protagónico de ellos (aunque todos, Colin y Allie y Gwen y los gemelos Donna y Donovan, están profunda y perfectamente delineados y vividos con una parsimonia y densidad que, posiblemente, impaciente un poco a lectores mal acostumbrados a una velocidad más superficial y a temblores más veloces pero también más pasajeros) se llama Arthur. Y, sí, hay bastante de ‘It’ aquí y un poco de la saga de ‘La torre oscura’ y ‘22/11/63’ y hasta un cameo-conversado del muy trumpiano Greg Stillson de ‘La zona muerta’ en unos Estados Unidos cada vez más endemoniados y yéndose al infierno. Pero por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran Bestia; su pericia técnico-elíptica (ahí está esa larga segunda parte a bordo de un avión y, sí, King también voló esto en su ‘Los Langoliers’); y, digámoslo, la muy satisfactoria manera (punto débil del padre) en la que el hijo alcanza el clímax y cierra todo el asunto con inevitable confrontación final. Y la pregunta inevitable es, claro, si Hill consigue que el lector sostenga este libro casi insostenible (por su peso y volumen). Y la respuesta es sí. ‘Rey Dolor’ es una gran novela (de terror) americana y, fogosa, se pasa volando. Y buena nueva: no habrá que esperar tanto para lo próximo de Hill. Ya ha anunciado, para el 2027, ‘Hunger’ : con voraz espíritu maligno transcurriendo en 1776, en plena guerra independentista norteamericana. Lo que hace pensar un poco en lo que solía hacer con el terror histórico el recientemente fallecido Dan Simmons . Pero quién sabe, no creo: difícil negar y destronar al padre y monarca. Y para y por qué. Mientras tanto y hasta entonces, ya saben: ‘hic sunt draco’. El chiste perdió pronto su gracia y el truco se reveló enseguida: poco después de publicados los muy celebrados cuentos de ‘Fantasmas’ (2005), se supo que Joe Hill no era otro que Joseph Hillström King, hijo de un tal Stephen King . Lo que estuvo muy bien. Porque de otro modo lo de Hill, de haberse perpetuado el alias, bien podría haber sido pronto denostado como la obra de un astuto ‘pasticheur’ o de un reflejo y automático imitador (su hermano Owen buscó otro rumbo antes de caer en lo sobrenatural). Así, tratándose de sangre común y tinta compartida, todo el asunto podía ser entendido y hasta festejado como lo de un príncipe digno sucesor del rey. De ahí que, con el paso de los títulos, Hill (Maine, 1972) siguiese escalando su propia colina junto al Everest que ya era su padre con modales modelo palo-astilla . Así también, ‘El traje del muerto’ y ‘Cuernos’ cosiendo y afilando y haciendo guiños a ‘Cementerio de animales’, ‘NOS4A2’ con Hill proponiendo su propio y vampírico y peterpánico Pennywise motorizado, y ‘Fuego’ como variación epidémica e inflamable de ‘Apocalipsis’.Narrativa ‘Rey Dolor’ Autor Joe Hill Traducción Eva Cosculluela Editorial Nocturna Año 2026 Páginas 958 Precio 25,95 euros Valoración **** Y la nueva novela de Hill (quien anduvo distraído escribiendo cuentos y cómics y guiones de cine) se ha hecho esperar casi diez años ; pero la demora ha valido la pena y la alegría. Porque la apetitosa ‘Rey Dolor’ es un Big Mac Whopper Burger King del género. Un menú completo y XXL a la brasa -fundiendo a fuego lento terror y fantasy y romance y bromance- que no sólo es enorme en páginas, sino que viene con colosal dragón fáustico y bromista pesado que concederá dulces favores a cambio de amargos compromisos/sacrificios anuales. Entidad que atormentará a seis amigos de ‘college’ (la primera sección tiene algo de ‘Corazones en la Atlántida’ y ‘El secreto’, de Donna Tartt ) a lo largo de cuatro décadas y, por supuesto, pronto, a lo largo de los episodios/temporadas que vayan a hacer falta en Netflix y alrededores. Por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran BestiaY de algún modo, este monstruo los irá monstruificando a ellos: porque no hay riqueza que salga gratis. Y –nada es casual– el más protagónico de ellos (aunque todos, Colin y Allie y Gwen y los gemelos Donna y Donovan, están profunda y perfectamente delineados y vividos con una parsimonia y densidad que, posiblemente, impaciente un poco a lectores mal acostumbrados a una velocidad más superficial y a temblores más veloces pero también más pasajeros) se llama Arthur. Y, sí, hay bastante de ‘It’ aquí y un poco de la saga de ‘La torre oscura’ y ‘22/11/63’ y hasta un cameo-conversado del muy trumpiano Greg Stillson de ‘La zona muerta’ en unos Estados Unidos cada vez más endemoniados y yéndose al infierno. Pero por encima de toda influencia genética arde el endiablado talento de Hill para construir su Gran Bestia; su pericia técnico-elíptica (ahí está esa larga segunda parte a bordo de un avión y, sí, King también voló esto en su ‘Los Langoliers’); y, digámoslo, la muy satisfactoria manera (punto débil del padre) en la que el hijo alcanza el clímax y cierra todo el asunto con inevitable confrontación final. Y la pregunta inevitable es, claro, si Hill consigue que el lector sostenga este libro casi insostenible (por su peso y volumen). Y la respuesta es sí. ‘Rey Dolor’ es una gran novela (de terror) americana y, fogosa, se pasa volando. Y buena nueva: no habrá que esperar tanto para lo próximo de Hill. Ya ha anunciado, para el 2027, ‘Hunger’ : con voraz espíritu maligno transcurriendo en 1776, en plena guerra independentista norteamericana. Lo que hace pensar un poco en lo que solía hacer con el terror histórico el recientemente fallecido Dan Simmons . Pero quién sabe, no creo: difícil negar y destronar al padre y monarca. Y para y por qué. Mientras tanto y hasta entonces, ya saben: ‘hic sunt draco’. RSS de noticias de cultura
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