Jamás habría pensado Luka Modric , una leyenda del fútbol y con una mochila repleta de recuerdos y vivencias, que viviría un partido como visitante y en un estadio tan desagradable con el adversario como el Sánchez-Pizjuán como si estuviera jugando en la mismísima Croacia o en el Santiago Bernabéu , donde es más que un ídolo, se trata de un héroe. El número 10 de la selección balcánica sintió el apoyo del coliseo nervionense desde el mismísimo calentamiento, donde su nombre fue el que más retumbó en las gradas al ser nombrado por el speaker, por encima de españoles del nivel de Lamine Yamal o el sevillano Fabián Ruiz , quien llevaba un nutrido grupo de seguidores, aunque parecía que nadie podía quitarle el protagonismo al bueno de Luka.Porque ni las más rutilantes estrellas del planeta, sin ir más lejos el propio Lamine, son recibidas como referentes mundiales en el estadio del Sevilla FC . Son directamente un rival. El extremo de la selección española y del Barcelona se enfrentó al público nervionense antes del parón con la camiseta azulgrana, con los aficionados que abroncaban cada uno de sus pasos. Con España salió entre aplausos. El público es capaz de discernir cada momento y cuándo debe estar con determinado jugador . Sin embargo, nadie alcanzó la ovación y el recibimiento a Modric.Ni siquiera un Fabián Ruiz que se emocionaba con el himno español al escucharlo en su tierra e interpretado por una banda de cornetas y tambores. El centrocampista del PSG no estaba precisamente en territorio amigo en cuanto a su declarado beticismo, aunque tampoco sufrió por ello. Porque el público que se acerca a ver a la selección nacional no tiene por qué corresponderse con el que semanalmente ocupa un estadio. Había sevillistas en las gradas, ya que accedieron a la compra de un buen lote antes que el resto, pero también habían llegado desde otros puntos de España .Sobre todo de otras partes de Andalucía y Extremadura , con banderas de España pintadas con los diferentes pueblos que se habían acercado a Nervión. Y esa pasión por una leyenda como Modric se explica desde su pasado reluciente en el Real Madrid . Lleva dos años en el Milan y aún se acuerdan del croata por el Santiago Bernabéu. Una mezcla de sentimientos extraña por el contexto y que oscureció por momentos el verdadero homenaje que se llevaron y merecían los campeones del Mundo. Jamás habría pensado Luka Modric , una leyenda del fútbol y con una mochila repleta de recuerdos y vivencias, que viviría un partido como visitante y en un estadio tan desagradable con el adversario como el Sánchez-Pizjuán como si estuviera jugando en la mismísima Croacia o en el Santiago Bernabéu , donde es más que un ídolo, se trata de un héroe. El número 10 de la selección balcánica sintió el apoyo del coliseo nervionense desde el mismísimo calentamiento, donde su nombre fue el que más retumbó en las gradas al ser nombrado por el speaker, por encima de españoles del nivel de Lamine Yamal o el sevillano Fabián Ruiz , quien llevaba un nutrido grupo de seguidores, aunque parecía que nadie podía quitarle el protagonismo al bueno de Luka.Porque ni las más rutilantes estrellas del planeta, sin ir más lejos el propio Lamine, son recibidas como referentes mundiales en el estadio del Sevilla FC . Son directamente un rival. El extremo de la selección española y del Barcelona se enfrentó al público nervionense antes del parón con la camiseta azulgrana, con los aficionados que abroncaban cada uno de sus pasos. Con España salió entre aplausos. El público es capaz de discernir cada momento y cuándo debe estar con determinado jugador . Sin embargo, nadie alcanzó la ovación y el recibimiento a Modric.Ni siquiera un Fabián Ruiz que se emocionaba con el himno español al escucharlo en su tierra e interpretado por una banda de cornetas y tambores. El centrocampista del PSG no estaba precisamente en territorio amigo en cuanto a su declarado beticismo, aunque tampoco sufrió por ello. Porque el público que se acerca a ver a la selección nacional no tiene por qué corresponderse con el que semanalmente ocupa un estadio. Había sevillistas en las gradas, ya que accedieron a la compra de un buen lote antes que el resto, pero también habían llegado desde otros puntos de España .Sobre todo de otras partes de Andalucía y Extremadura , con banderas de España pintadas con los diferentes pueblos que se habían acercado a Nervión. Y esa pasión por una leyenda como Modric se explica desde su pasado reluciente en el Real Madrid . Lleva dos años en el Milan y aún se acuerdan del croata por el Santiago Bernabéu. Una mezcla de sentimientos extraña por el contexto y que oscureció por momentos el verdadero homenaje que se llevaron y merecían los campeones del Mundo. Jamás habría pensado Luka Modric , una leyenda del fútbol y con una mochila repleta de recuerdos y vivencias, que viviría un partido como visitante y en un estadio tan desagradable con el adversario como el Sánchez-Pizjuán como si estuviera jugando en la mismísima Croacia o en el Santiago Bernabéu , donde es más que un ídolo, se trata de un héroe. El número 10 de la selección balcánica sintió el apoyo del coliseo nervionense desde el mismísimo calentamiento, donde su nombre fue el que más retumbó en las gradas al ser nombrado por el speaker, por encima de españoles del nivel de Lamine Yamal o el sevillano Fabián Ruiz , quien llevaba un nutrido grupo de seguidores, aunque parecía que nadie podía quitarle el protagonismo al bueno de Luka.Porque ni las más rutilantes estrellas del planeta, sin ir más lejos el propio Lamine, son recibidas como referentes mundiales en el estadio del Sevilla FC . Son directamente un rival. El extremo de la selección española y del Barcelona se enfrentó al público nervionense antes del parón con la camiseta azulgrana, con los aficionados que abroncaban cada uno de sus pasos. Con España salió entre aplausos. El público es capaz de discernir cada momento y cuándo debe estar con determinado jugador . Sin embargo, nadie alcanzó la ovación y el recibimiento a Modric.Ni siquiera un Fabián Ruiz que se emocionaba con el himno español al escucharlo en su tierra e interpretado por una banda de cornetas y tambores. El centrocampista del PSG no estaba precisamente en territorio amigo en cuanto a su declarado beticismo, aunque tampoco sufrió por ello. Porque el público que se acerca a ver a la selección nacional no tiene por qué corresponderse con el que semanalmente ocupa un estadio. Había sevillistas en las gradas, ya que accedieron a la compra de un buen lote antes que el resto, pero también habían llegado desde otros puntos de España .Sobre todo de otras partes de Andalucía y Extremadura , con banderas de España pintadas con los diferentes pueblos que se habían acercado a Nervión. Y esa pasión por una leyenda como Modric se explica desde su pasado reluciente en el Real Madrid . Lleva dos años en el Milan y aún se acuerdan del croata por el Santiago Bernabéu. Una mezcla de sentimientos extraña por el contexto y que oscureció por momentos el verdadero homenaje que se llevaron y merecían los campeones del Mundo. RSS de noticias de deportes
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