En maletas pequeñas, carritos de la compra, bolsas de licra o de plástico y mochilas de gimnasio, los vecinos del edificio incendiado en Chamberí han metido todo lo necesario para los días o, en algunos casos, semanas que estarán fuera de sus hogares. «Por suerte no ha habido heridos y no nos ha pasado como a los del séptimo», respira Pilar, que ha acompañado a su marido a la casa de su suegra para recoger lo indispensable. Un total de 55 pisos, donde viven más de un centenar de personas, han sido desalojados después de que, según indican fuentes policiales a ABC, un fallo eléctrico desencadenara un incendio. Aquellos que residen en las cinco primeras plantas esperan estar de vuelta este mismo viernes, mientras que a los de la sexta se les puede alargar hasta un mes. Sin embargo, la verdadera desgracia ha azotado a los vecinos de los seis pisos de la última planta, que ardió hasta colapsar la cubierta, quedando inhabitables.Con la noche ya entrada, en la calle de García Paredes, a tan solo unos pasos del paseo de la Castellana, el humo y el fuego que brotaba del tejado del número 52 alarmó a todo el vecindario. «Mi madre tiene 95 años y toma pastillas para dormir, resultó casi imposible despertarla», cuenta a este periódico Pablo, que en ese momento cuidaba a su progenitora –dependiente y, probablemente, la única que no se percató del siniestro que se estaba produciendo– en la casa de la misma, ubicada en la planta baja del edificio.Las llamas que han devastado parte del inmueble se originaron en la silla de la habitación de una de las viviendas del último piso, según han indicado fuentes policiales a ABC, después de que se produjera un fallo eléctrico. Según relatan a este periódico los vecinos, en este inmueble residían unas jóvenes de alquiler. «Comenzaron a oler el humo y fueron hasta el cuarto, donde vieron arder la cama y entraron en pánico. Pensamos que fue por un cortocircuito», apuntan, a la espera de que los peritos les confirmen sus sospechas.Sobre el terreno no solo han trabajado la mañana de este martes investigadores de la Policía Científica, sino también bomberos del ayuntamiento, que continúan con las labores de desescombrado de las cubiertas y última planta del edificio; profesionales de Samur Social , que acompañan a los afectados a por sus pertenencias; y técnicos de Control de la Edificación del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del consistorio, que supervisan las labores y examinan el estado del inmueble situado en el barrio de Almagro. Tras su última inspección constataron que las llamas afectaron a la totalidad de la planta séptima extendiéndose por toda la cubierta, que ha quedado arruinada y con los escombros acumulados sobre el techo de la planta inferior, la sexta. El fuego evolucionó rápidamente y «con mucha virulencia», según informaba Emergencias Madrid la madrugada de este lunes, y acabó rompiendo por dos de las fachadas del edificio y alcanzando a la estructura de madera de la cubierta, que ha acabado colapsando sobre sí misma.Realojo escalonadoSegún informan fuentes del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, el ayuntamiento ha establecido un canal de comunicación con la comunidad de propietarios. Se instalará una marquesina de acceso al portal y se van a revisar los suministros de las viviendas de la planta baja a la quinta con el objetivo de realojar a los residentes este mismo viernes, si todo discurre conforme a las previsiones. Los moradores regresarán de manera escalonada. Los de la plantas baja a la quinta podrán hacerlo cuando acaben estas obras previas. Los del sexto deberán esperar a que acabe el desescombrado y la colocación de la cubierta provisional, lo que podría suponer más de un mes. Los áticos han quedado inhabitables, y serán los propietarios los que tendrán que reconstruirlos, según han indicado desde el consistorio madrileño.Última planta del edificio incendiado en Chamberí la madrugada de este lunes. Ignacio GilLas primeras evaluaciones técnicas permitieron comprobar que los muros de carga y forjados del inmueble no han sufrido daños reseñables. Por fortuna, se encuentran en buen estado todas las plantas hasta la sexta. Los técnicos del Ayuntamiento de Madrid valoran también la posibilidad de instalar una cubierta ligera provisional, para garantizar la estanqueidad del bloque frente a las inclemencias climáticas.Ya este lunes, algunos residentes pudieron acceder a sus viviendas acompañados por los bomberos para recuperar lo esencial. «Ayer ya pudimos coger los medicamentos, que son muy urgentes para mi madre que tiene una enfermedad crónica», incide Pablo, que ha vuelto hoy a recoger más pertenencias que su madre necesitará hasta la vuelta. «Los trabajos fueron muy rápidos y han achicado todo el agua que se acumuló en varios pisos muy rápido», incide este madrileño, que agradece la labor de los profesionales que continúan en este complejo.Al tiempo que el fuego devoraba esta estructura, los residentes tanto de este portal como del contiguo, el 52, aguardaban en la esquina de Modesto Lafuente con García Paredes. «Eran las dos de la mañana y estaban en la calle recuperándose del susto», indica a ABC el portero del número anejo, que durante todo el día siguiente recibió llamadas de los vecinos que en ese momento estaban de vacaciones preocupados por sus viviendas. Así, lo que que para los del 54 se trató tan solo de uno anécdota, para los residentes del edificio afectado ha supuesto la búsqueda urgente de un techo bajo el que dormir.Vecinos esperan su turno para recoger lo indispensable de sus viviendas. Ignacio GilMientras que la primera noche se acogió a la opción de alojamiento ofrecida por Samur Social, Jade, de 23 años, tuvo que pasar la segunda en casa de una compañera de trabajo. «Soy extranjera, no tengo a nadie al que acudir. Es muy difícil ir a trabajar y no tener a donde volver», apunta esta joven estadounidense, que finalmente se instalará en la vivienda de su casero, durante el tiempo que él esté de vacaciones. «He tenido mucha suerte», indica a este periódico la inquilina del segundo piso.Vuelven a sus casas los residentes del edificio que explotó en Carabanchel en enero Los vecinos de los números 36 y 38 de la calle de Azcoitia, en Carabanchel, han vuelto a sus viviendas tras ser reconstruidas siete meses después de la explosión que causó la muerte de una mujer de 80 años. Además de la víctima mortal, otras nueve personas resultaron heridas en la explosión de gas registrada en un edificio en obras. Se trata de un inmueble de cuatro plantas, construido en 1962, y la explosión provocó el colapso del forjado de la cubierta de la última. Desde el primer momento, Samur Social ofreció alojamiento a cerca de 50 vecinos desalojados, residentes en catorce viviendas.Así, mientras algunos han recibido ayuda de amigos y familiares, otros se mantendrán alojados en hoteles hasta que terminen los trabajos y puedan volver a sus viviendas. Al tiempo que concilian el trabajo con esta situación, las familias afectadas también se están organizando de cara a un nuevo frente: los seguros. «Estaremos volcados en documentar todo esto», indica otra residente del edificio, ahora desértico, ubicado en el corazón de Chamberí. En maletas pequeñas, carritos de la compra, bolsas de licra o de plástico y mochilas de gimnasio, los vecinos del edificio incendiado en Chamberí han metido todo lo necesario para los días o, en algunos casos, semanas que estarán fuera de sus hogares. «Por suerte no ha habido heridos y no nos ha pasado como a los del séptimo», respira Pilar, que ha acompañado a su marido a la casa de su suegra para recoger lo indispensable. Un total de 55 pisos, donde viven más de un centenar de personas, han sido desalojados después de que, según indican fuentes policiales a ABC, un fallo eléctrico desencadenara un incendio. Aquellos que residen en las cinco primeras plantas esperan estar de vuelta este mismo viernes, mientras que a los de la sexta se les puede alargar hasta un mes. Sin embargo, la verdadera desgracia ha azotado a los vecinos de los seis pisos de la última planta, que ardió hasta colapsar la cubierta, quedando inhabitables.Con la noche ya entrada, en la calle de García Paredes, a tan solo unos pasos del paseo de la Castellana, el humo y el fuego que brotaba del tejado del número 52 alarmó a todo el vecindario. «Mi madre tiene 95 años y toma pastillas para dormir, resultó casi imposible despertarla», cuenta a este periódico Pablo, que en ese momento cuidaba a su progenitora –dependiente y, probablemente, la única que no se percató del siniestro que se estaba produciendo– en la casa de la misma, ubicada en la planta baja del edificio.Las llamas que han devastado parte del inmueble se originaron en la silla de la habitación de una de las viviendas del último piso, según han indicado fuentes policiales a ABC, después de que se produjera un fallo eléctrico. Según relatan a este periódico los vecinos, en este inmueble residían unas jóvenes de alquiler. «Comenzaron a oler el humo y fueron hasta el cuarto, donde vieron arder la cama y entraron en pánico. Pensamos que fue por un cortocircuito», apuntan, a la espera de que los peritos les confirmen sus sospechas.Sobre el terreno no solo han trabajado la mañana de este martes investigadores de la Policía Científica, sino también bomberos del ayuntamiento, que continúan con las labores de desescombrado de las cubiertas y última planta del edificio; profesionales de Samur Social , que acompañan a los afectados a por sus pertenencias; y técnicos de Control de la Edificación del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del consistorio, que supervisan las labores y examinan el estado del inmueble situado en el barrio de Almagro. Tras su última inspección constataron que las llamas afectaron a la totalidad de la planta séptima extendiéndose por toda la cubierta, que ha quedado arruinada y con los escombros acumulados sobre el techo de la planta inferior, la sexta. El fuego evolucionó rápidamente y «con mucha virulencia», según informaba Emergencias Madrid la madrugada de este lunes, y acabó rompiendo por dos de las fachadas del edificio y alcanzando a la estructura de madera de la cubierta, que ha acabado colapsando sobre sí misma.Realojo escalonadoSegún informan fuentes del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, el ayuntamiento ha establecido un canal de comunicación con la comunidad de propietarios. Se instalará una marquesina de acceso al portal y se van a revisar los suministros de las viviendas de la planta baja a la quinta con el objetivo de realojar a los residentes este mismo viernes, si todo discurre conforme a las previsiones. Los moradores regresarán de manera escalonada. Los de la plantas baja a la quinta podrán hacerlo cuando acaben estas obras previas. Los del sexto deberán esperar a que acabe el desescombrado y la colocación de la cubierta provisional, lo que podría suponer más de un mes. Los áticos han quedado inhabitables, y serán los propietarios los que tendrán que reconstruirlos, según han indicado desde el consistorio madrileño.Última planta del edificio incendiado en Chamberí la madrugada de este lunes. Ignacio GilLas primeras evaluaciones técnicas permitieron comprobar que los muros de carga y forjados del inmueble no han sufrido daños reseñables. Por fortuna, se encuentran en buen estado todas las plantas hasta la sexta. Los técnicos del Ayuntamiento de Madrid valoran también la posibilidad de instalar una cubierta ligera provisional, para garantizar la estanqueidad del bloque frente a las inclemencias climáticas.Ya este lunes, algunos residentes pudieron acceder a sus viviendas acompañados por los bomberos para recuperar lo esencial. «Ayer ya pudimos coger los medicamentos, que son muy urgentes para mi madre que tiene una enfermedad crónica», incide Pablo, que ha vuelto hoy a recoger más pertenencias que su madre necesitará hasta la vuelta. «Los trabajos fueron muy rápidos y han achicado todo el agua que se acumuló en varios pisos muy rápido», incide este madrileño, que agradece la labor de los profesionales que continúan en este complejo.Al tiempo que el fuego devoraba esta estructura, los residentes tanto de este portal como del contiguo, el 52, aguardaban en la esquina de Modesto Lafuente con García Paredes. «Eran las dos de la mañana y estaban en la calle recuperándose del susto», indica a ABC el portero del número anejo, que durante todo el día siguiente recibió llamadas de los vecinos que en ese momento estaban de vacaciones preocupados por sus viviendas. Así, lo que que para los del 54 se trató tan solo de uno anécdota, para los residentes del edificio afectado ha supuesto la búsqueda urgente de un techo bajo el que dormir.Vecinos esperan su turno para recoger lo indispensable de sus viviendas. Ignacio GilMientras que la primera noche se acogió a la opción de alojamiento ofrecida por Samur Social, Jade, de 23 años, tuvo que pasar la segunda en casa de una compañera de trabajo. «Soy extranjera, no tengo a nadie al que acudir. Es muy difícil ir a trabajar y no tener a donde volver», apunta esta joven estadounidense, que finalmente se instalará en la vivienda de su casero, durante el tiempo que él esté de vacaciones. «He tenido mucha suerte», indica a este periódico la inquilina del segundo piso.Vuelven a sus casas los residentes del edificio que explotó en Carabanchel en enero Los vecinos de los números 36 y 38 de la calle de Azcoitia, en Carabanchel, han vuelto a sus viviendas tras ser reconstruidas siete meses después de la explosión que causó la muerte de una mujer de 80 años. Además de la víctima mortal, otras nueve personas resultaron heridas en la explosión de gas registrada en un edificio en obras. Se trata de un inmueble de cuatro plantas, construido en 1962, y la explosión provocó el colapso del forjado de la cubierta de la última. Desde el primer momento, Samur Social ofreció alojamiento a cerca de 50 vecinos desalojados, residentes en catorce viviendas.Así, mientras algunos han recibido ayuda de amigos y familiares, otros se mantendrán alojados en hoteles hasta que terminen los trabajos y puedan volver a sus viviendas. Al tiempo que concilian el trabajo con esta situación, las familias afectadas también se están organizando de cara a un nuevo frente: los seguros. «Estaremos volcados en documentar todo esto», indica otra residente del edificio, ahora desértico, ubicado en el corazón de Chamberí. En maletas pequeñas, carritos de la compra, bolsas de licra o de plástico y mochilas de gimnasio, los vecinos del edificio incendiado en Chamberí han metido todo lo necesario para los días o, en algunos casos, semanas que estarán fuera de sus hogares. «Por suerte no ha habido heridos y no nos ha pasado como a los del séptimo», respira Pilar, que ha acompañado a su marido a la casa de su suegra para recoger lo indispensable. Un total de 55 pisos, donde viven más de un centenar de personas, han sido desalojados después de que, según indican fuentes policiales a ABC, un fallo eléctrico desencadenara un incendio. Aquellos que residen en las cinco primeras plantas esperan estar de vuelta este mismo viernes, mientras que a los de la sexta se les puede alargar hasta un mes. Sin embargo, la verdadera desgracia ha azotado a los vecinos de los seis pisos de la última planta, que ardió hasta colapsar la cubierta, quedando inhabitables.Con la noche ya entrada, en la calle de García Paredes, a tan solo unos pasos del paseo de la Castellana, el humo y el fuego que brotaba del tejado del número 52 alarmó a todo el vecindario. «Mi madre tiene 95 años y toma pastillas para dormir, resultó casi imposible despertarla», cuenta a este periódico Pablo, que en ese momento cuidaba a su progenitora –dependiente y, probablemente, la única que no se percató del siniestro que se estaba produciendo– en la casa de la misma, ubicada en la planta baja del edificio.Las llamas que han devastado parte del inmueble se originaron en la silla de la habitación de una de las viviendas del último piso, según han indicado fuentes policiales a ABC, después de que se produjera un fallo eléctrico. Según relatan a este periódico los vecinos, en este inmueble residían unas jóvenes de alquiler. «Comenzaron a oler el humo y fueron hasta el cuarto, donde vieron arder la cama y entraron en pánico. Pensamos que fue por un cortocircuito», apuntan, a la espera de que los peritos les confirmen sus sospechas.Sobre el terreno no solo han trabajado la mañana de este martes investigadores de la Policía Científica, sino también bomberos del ayuntamiento, que continúan con las labores de desescombrado de las cubiertas y última planta del edificio; profesionales de Samur Social , que acompañan a los afectados a por sus pertenencias; y técnicos de Control de la Edificación del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del consistorio, que supervisan las labores y examinan el estado del inmueble situado en el barrio de Almagro. Tras su última inspección constataron que las llamas afectaron a la totalidad de la planta séptima extendiéndose por toda la cubierta, que ha quedado arruinada y con los escombros acumulados sobre el techo de la planta inferior, la sexta. El fuego evolucionó rápidamente y «con mucha virulencia», según informaba Emergencias Madrid la madrugada de este lunes, y acabó rompiendo por dos de las fachadas del edificio y alcanzando a la estructura de madera de la cubierta, que ha acabado colapsando sobre sí misma.Realojo escalonadoSegún informan fuentes del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, el ayuntamiento ha establecido un canal de comunicación con la comunidad de propietarios. Se instalará una marquesina de acceso al portal y se van a revisar los suministros de las viviendas de la planta baja a la quinta con el objetivo de realojar a los residentes este mismo viernes, si todo discurre conforme a las previsiones. Los moradores regresarán de manera escalonada. Los de la plantas baja a la quinta podrán hacerlo cuando acaben estas obras previas. Los del sexto deberán esperar a que acabe el desescombrado y la colocación de la cubierta provisional, lo que podría suponer más de un mes. Los áticos han quedado inhabitables, y serán los propietarios los que tendrán que reconstruirlos, según han indicado desde el consistorio madrileño.Última planta del edificio incendiado en Chamberí la madrugada de este lunes. Ignacio GilLas primeras evaluaciones técnicas permitieron comprobar que los muros de carga y forjados del inmueble no han sufrido daños reseñables. Por fortuna, se encuentran en buen estado todas las plantas hasta la sexta. Los técnicos del Ayuntamiento de Madrid valoran también la posibilidad de instalar una cubierta ligera provisional, para garantizar la estanqueidad del bloque frente a las inclemencias climáticas.Ya este lunes, algunos residentes pudieron acceder a sus viviendas acompañados por los bomberos para recuperar lo esencial. «Ayer ya pudimos coger los medicamentos, que son muy urgentes para mi madre que tiene una enfermedad crónica», incide Pablo, que ha vuelto hoy a recoger más pertenencias que su madre necesitará hasta la vuelta. «Los trabajos fueron muy rápidos y han achicado todo el agua que se acumuló en varios pisos muy rápido», incide este madrileño, que agradece la labor de los profesionales que continúan en este complejo.Al tiempo que el fuego devoraba esta estructura, los residentes tanto de este portal como del contiguo, el 52, aguardaban en la esquina de Modesto Lafuente con García Paredes. «Eran las dos de la mañana y estaban en la calle recuperándose del susto», indica a ABC el portero del número anejo, que durante todo el día siguiente recibió llamadas de los vecinos que en ese momento estaban de vacaciones preocupados por sus viviendas. Así, lo que que para los del 54 se trató tan solo de uno anécdota, para los residentes del edificio afectado ha supuesto la búsqueda urgente de un techo bajo el que dormir.Vecinos esperan su turno para recoger lo indispensable de sus viviendas. Ignacio GilMientras que la primera noche se acogió a la opción de alojamiento ofrecida por Samur Social, Jade, de 23 años, tuvo que pasar la segunda en casa de una compañera de trabajo. «Soy extranjera, no tengo a nadie al que acudir. Es muy difícil ir a trabajar y no tener a donde volver», apunta esta joven estadounidense, que finalmente se instalará en la vivienda de su casero, durante el tiempo que él esté de vacaciones. «He tenido mucha suerte», indica a este periódico la inquilina del segundo piso.Vuelven a sus casas los residentes del edificio que explotó en Carabanchel en enero Los vecinos de los números 36 y 38 de la calle de Azcoitia, en Carabanchel, han vuelto a sus viviendas tras ser reconstruidas siete meses después de la explosión que causó la muerte de una mujer de 80 años. Además de la víctima mortal, otras nueve personas resultaron heridas en la explosión de gas registrada en un edificio en obras. Se trata de un inmueble de cuatro plantas, construido en 1962, y la explosión provocó el colapso del forjado de la cubierta de la última. Desde el primer momento, Samur Social ofreció alojamiento a cerca de 50 vecinos desalojados, residentes en catorce viviendas.Así, mientras algunos han recibido ayuda de amigos y familiares, otros se mantendrán alojados en hoteles hasta que terminen los trabajos y puedan volver a sus viviendas. Al tiempo que concilian el trabajo con esta situación, las familias afectadas también se están organizando de cara a un nuevo frente: los seguros. «Estaremos volcados en documentar todo esto», indica otra residente del edificio, ahora desértico, ubicado en el corazón de Chamberí. RSS de noticias de espana
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