Fueron casi 20 años los que Mario F. G. tuvo a su cargo a menores, primero como entrenador de porteros en la cantera del Atlético de Madrid, y después en colegios concertados de Usera, Centro y El Cañaveral (Vicálvaro). Tiempo más que suficiente para que este joven, hoy ya de 37 años, se ganara la confianza de propios y extraños con una personalidad cercana, amable y -por qué no decirlo- también carismática. Así lo recuerdan algunos de los alumnos a los que dio clase tanto en las aulas como en los campos de fútbol, conscientes de que era «el típico profesor guay» que no dudaba «en agregar a todos al ‘Insta’ (Instagram, en el argot juvenil)».Un comportamiento, cuando menos extraño, que a toro pasado encaja en el perfil de quien ha sido ahora enviado a prisión provisional tras ser acusado de agredir sexualmente a una docena de menores de entre 12 y 15 años. En concreto, Mario fue detenido por la Policía Nacional toda vez que los agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, lograron acreditar tres delitos continuados de agresión sexual completa, tres más de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.Cada uno de estos hechos, nueve en total, fueron cometidos contra diferentes alumnos, lo que aumenta sobremanera la aparición de más víctimas potenciales. De hecho, los investigadores han identificados a otros menores con los que ya están realizando gestiones, por lo que todo hace indicar que la cifra terminará por superar la docena. Pese a que todos estos casos fueron cometidos en su etapa como docente en el colegio Mercedarias de Don Juan de Alarcón, en el que dio clases de Química y Matemáticas durante cinco cursos, no se descarta que puedan aparecer más afectados de otros centros educativos.También el Atlético de Madrid se ha puesto a disposición de los agentes por si hubiera algún damnificado entre los más de 200 menores que estuvieron a las órdenes de Mario. Como adelantó este periódico, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus pupilos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation , donde aprovechaba para entablar conversaciones sexuales fuera del recinto escolar. Una consola que ya está siendo analizada, al igual que los teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento incautados en el registro de su domicilio.La magistrada del único juzgado de infancia y adolescencia habilitado en Madrid, al frente de la instrucción, ha abierto una pieza separada y secreta a fin de que los agentes procedan al volcado de todo este material. El presunto pederasta guardaba, además, un cuaderno con anotaciones de sus víctimas, a las que clasificaba por sus rasgos personales. El objetivo, apuntan las fuentes consultadas, era el de seleccionar perfiles a los que aislar y manipular para asegurarse de que no lo delataran.Una conducta serial que pudo mantener en secreto hasta este verano, cuando algunos estudiantes de las Mercedarias revelaron a sus actuales docentes las turbias conductas de quien fuera su compañero de claustro hasta 2024. «Desde ese momento, el colegio ha mantenido una estrecha colaboración con la Policía para lograr el total esclarecimiento de los hechos, y seguirá aportando cuantos requerimientos e informaciones sean solicitados», señaló la dirección del centro en un comunicado. Precisamente, en 2024 Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años, después de ser cazado en compañía de un alumno muy cerca de su residencia. La familia efectuó la correspondiente denuncia y un juez le impuso una orden de alejamiento, aunque para entonces el docente ya había pedido la baja voluntaria del centro. Ahora, dos años después, la doble cara de aquel profesor ‘enrollado’ por fin ha quedado al descubierto. Fueron casi 20 años los que Mario F. G. tuvo a su cargo a menores, primero como entrenador de porteros en la cantera del Atlético de Madrid, y después en colegios concertados de Usera, Centro y El Cañaveral (Vicálvaro). Tiempo más que suficiente para que este joven, hoy ya de 37 años, se ganara la confianza de propios y extraños con una personalidad cercana, amable y -por qué no decirlo- también carismática. Así lo recuerdan algunos de los alumnos a los que dio clase tanto en las aulas como en los campos de fútbol, conscientes de que era «el típico profesor guay» que no dudaba «en agregar a todos al ‘Insta’ (Instagram, en el argot juvenil)».Un comportamiento, cuando menos extraño, que a toro pasado encaja en el perfil de quien ha sido ahora enviado a prisión provisional tras ser acusado de agredir sexualmente a una docena de menores de entre 12 y 15 años. En concreto, Mario fue detenido por la Policía Nacional toda vez que los agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, lograron acreditar tres delitos continuados de agresión sexual completa, tres más de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.Cada uno de estos hechos, nueve en total, fueron cometidos contra diferentes alumnos, lo que aumenta sobremanera la aparición de más víctimas potenciales. De hecho, los investigadores han identificados a otros menores con los que ya están realizando gestiones, por lo que todo hace indicar que la cifra terminará por superar la docena. Pese a que todos estos casos fueron cometidos en su etapa como docente en el colegio Mercedarias de Don Juan de Alarcón, en el que dio clases de Química y Matemáticas durante cinco cursos, no se descarta que puedan aparecer más afectados de otros centros educativos.También el Atlético de Madrid se ha puesto a disposición de los agentes por si hubiera algún damnificado entre los más de 200 menores que estuvieron a las órdenes de Mario. Como adelantó este periódico, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus pupilos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation , donde aprovechaba para entablar conversaciones sexuales fuera del recinto escolar. Una consola que ya está siendo analizada, al igual que los teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento incautados en el registro de su domicilio.La magistrada del único juzgado de infancia y adolescencia habilitado en Madrid, al frente de la instrucción, ha abierto una pieza separada y secreta a fin de que los agentes procedan al volcado de todo este material. El presunto pederasta guardaba, además, un cuaderno con anotaciones de sus víctimas, a las que clasificaba por sus rasgos personales. El objetivo, apuntan las fuentes consultadas, era el de seleccionar perfiles a los que aislar y manipular para asegurarse de que no lo delataran.Una conducta serial que pudo mantener en secreto hasta este verano, cuando algunos estudiantes de las Mercedarias revelaron a sus actuales docentes las turbias conductas de quien fuera su compañero de claustro hasta 2024. «Desde ese momento, el colegio ha mantenido una estrecha colaboración con la Policía para lograr el total esclarecimiento de los hechos, y seguirá aportando cuantos requerimientos e informaciones sean solicitados», señaló la dirección del centro en un comunicado. Precisamente, en 2024 Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años, después de ser cazado en compañía de un alumno muy cerca de su residencia. La familia efectuó la correspondiente denuncia y un juez le impuso una orden de alejamiento, aunque para entonces el docente ya había pedido la baja voluntaria del centro. Ahora, dos años después, la doble cara de aquel profesor ‘enrollado’ por fin ha quedado al descubierto. Fueron casi 20 años los que Mario F. G. tuvo a su cargo a menores, primero como entrenador de porteros en la cantera del Atlético de Madrid, y después en colegios concertados de Usera, Centro y El Cañaveral (Vicálvaro). Tiempo más que suficiente para que este joven, hoy ya de 37 años, se ganara la confianza de propios y extraños con una personalidad cercana, amable y -por qué no decirlo- también carismática. Así lo recuerdan algunos de los alumnos a los que dio clase tanto en las aulas como en los campos de fútbol, conscientes de que era «el típico profesor guay» que no dudaba «en agregar a todos al ‘Insta’ (Instagram, en el argot juvenil)».Un comportamiento, cuando menos extraño, que a toro pasado encaja en el perfil de quien ha sido ahora enviado a prisión provisional tras ser acusado de agredir sexualmente a una docena de menores de entre 12 y 15 años. En concreto, Mario fue detenido por la Policía Nacional toda vez que los agentes del Grupo 22 de la Unidad de Familia y Atención a la Mujer (UFAM), encargados de los casos en los que los autores son conocidos para las víctimas, lograron acreditar tres delitos continuados de agresión sexual completa, tres más de agresión sexual sin penetración, además de uno de prostitución infantil, otro de pornografía infantil y un último de ciberacoso.Cada uno de estos hechos, nueve en total, fueron cometidos contra diferentes alumnos, lo que aumenta sobremanera la aparición de más víctimas potenciales. De hecho, los investigadores han identificados a otros menores con los que ya están realizando gestiones, por lo que todo hace indicar que la cifra terminará por superar la docena. Pese a que todos estos casos fueron cometidos en su etapa como docente en el colegio Mercedarias de Don Juan de Alarcón, en el que dio clases de Química y Matemáticas durante cinco cursos, no se descarta que puedan aparecer más afectados de otros centros educativos.También el Atlético de Madrid se ha puesto a disposición de los agentes por si hubiera algún damnificado entre los más de 200 menores que estuvieron a las órdenes de Mario. Como adelantó este periódico, el profesor detenido se ganaba la confianza de sus pupilos a través de los chats de diversos videojuegos de la PlayStation , donde aprovechaba para entablar conversaciones sexuales fuera del recinto escolar. Una consola que ya está siendo analizada, al igual que los teléfonos móviles, ordenadores portátiles y elementos de almacenamiento incautados en el registro de su domicilio.La magistrada del único juzgado de infancia y adolescencia habilitado en Madrid, al frente de la instrucción, ha abierto una pieza separada y secreta a fin de que los agentes procedan al volcado de todo este material. El presunto pederasta guardaba, además, un cuaderno con anotaciones de sus víctimas, a las que clasificaba por sus rasgos personales. El objetivo, apuntan las fuentes consultadas, era el de seleccionar perfiles a los que aislar y manipular para asegurarse de que no lo delataran.Una conducta serial que pudo mantener en secreto hasta este verano, cuando algunos estudiantes de las Mercedarias revelaron a sus actuales docentes las turbias conductas de quien fuera su compañero de claustro hasta 2024. «Desde ese momento, el colegio ha mantenido una estrecha colaboración con la Policía para lograr el total esclarecimiento de los hechos, y seguirá aportando cuantos requerimientos e informaciones sean solicitados», señaló la dirección del centro en un comunicado. Precisamente, en 2024 Mario fue detenido por un delito de agresión sexual a menor de 16 años, después de ser cazado en compañía de un alumno muy cerca de su residencia. La familia efectuó la correspondiente denuncia y un juez le impuso una orden de alejamiento, aunque para entonces el docente ya había pedido la baja voluntaria del centro. Ahora, dos años después, la doble cara de aquel profesor ‘enrollado’ por fin ha quedado al descubierto. RSS de noticias de espana
Noticias Similares
