La economía catalana lleva cinco años creciendo por encima de la media de la zona euro. El año pasado lo hizo un 2,7%, impulsada por una demanda interna dinámica, unos servicios en auge y a pesar de una industria que avanzó arrastrando los pies, en parte por las guerras, según el Informe anual de la Economía catalana. Cataluña tiene, sin embargo, una mancha en su expediente: un mercado de la vivienda disparado que se ha convertido en un “amplificador” de las desigualdades. La Generalitat considera que los precios máximos han permitido contener las rentas, pero admite que el “segmento del alquiler habitual ha perdido dinamismo”, en especial en Barcelona y en los mercados tensionados. “La regulación de precios puede contribuir a moderar los síntomas de la crisis de asequibilidad, pero su eficacia a largo plazo depende del aumento de la oferta asequible”, apunta el documento.
Un informe de Economía apunta a que una parte de esa oferta ha ido al alquiler de temporada y de habitaciones
La economía catalana lleva cinco años creciendo por encima de la media de la zona euro. El año pasado lo hizo un 2,7%, impulsada por una demanda interna dinámica, unos servicios en auge y a pesar de una industria que avanzó arrastrando los pies, en parte por las guerras, según el Informe anual de la Economía catalana. Cataluña tiene, sin embargo, una mancha en su expediente: un mercado de la vivienda disparado que se ha convertido en un “amplificador” de las desigualdades. La Generalitat considera que los precios máximos han permitido contener las rentas, pero admite que el “segmento del alquiler habitual ha perdido dinamismo”, en especial en Barcelona y en los mercados tensionados. “La regulación de precios puede contribuir a moderar los síntomas de la crisis de asequibilidad, pero su eficacia a largo plazo depende del aumento de la oferta asequible”, apunta el documento.
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