Dos países a casi 14.000 kilómetros de distancia. Tres terremotos. Magnitudes casi idénticas. Resultados opuestos. Mientras Venezuela afronta una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente, con cerca de un millar de muertos, Japón volvió a demostrar por qué es el país mejor preparado del mundo para convivir con los terremotos. El mismo día que dos seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaban el entorno de Caracas, otro de magnitud 7,2 sacudía la costa norte japonesa. En el archipiélago asiático apenas hubo una decena de heridos y algunas interrupciones ferroviarias. En Venezuela, barrios enteros quedaron reducidos a escombros.
Dos terremotos de magnitud similar dejan balances radicalmente distintos y muestran cómo la inversión en prevención puede marcar la diferencia entre una emergencia y una catástrofe
Dos países a casi 14.000 kilómetros de distancia. Tres terremotos. Magnitudes casi idénticas. Resultados opuestos. Mientras Venezuela afronta una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente, con cerca de un millar de muertos, Japón volvió a demostrar por qué es el país mejor preparado del mundo para convivir con los terremotos. El mismo día que dos seísmos de magnitud 7,2 y 7,5 devastaban el entorno de Caracas, otro de magnitud 7,2 sacudía la costa norte japonesa. En el archipiélago asiático apenas hubo una decena de heridos y algunas interrupciones ferroviarias. En Venezuela, barrios enteros quedaron reducidos a escombros.
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