«Lo más duro ha sido mirar a otra gente jugar al baloncesto. Y tener paciencia. He tenido que aprender a valorar las pequeñas victorias, a confiar en el proceso». Al otro lado del teléfono Great Osobor atiende con exquisita educación, agradecimiento por el interés y un castellano cada vez más impecable. Responde desde El Segundo, Los Ángeles, su hogar desde el pasado mes de febrero, el lugar -el Meyer Institute of Sport- donde se recupera de la gravísima lesión en su rodilla izquierda (rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco) que se produjo hace casi un año en el Santiago Martín de La Laguna, ante Georgia, en el que estaba siendo su segundo partido internacional con la selección española. Del «sueño» cumplido a la pesadilla en una penetración cualquiera.
El joven pívot, lesionado de gravedad hace 11 meses en un partido contra Georgia en Tenerife, última su recuperación en Los Ángeles, monitorizado por la Federación. «Lo más duro ha sido mirar a otra gente jugar al baloncesto», admite
«Lo más duro ha sido mirar a otra gente jugar al baloncesto. Y tener paciencia. He tenido que aprender a valorar las pequeñas victorias, a confiar en el proceso». Al otro lado del teléfono Great Osobor atiende con exquisita educación, agradecimiento por el interés y un castellano cada vez más impecable. Responde desde El Segundo, Los Ángeles, su hogar desde el pasado mes de febrero, el lugar -el Meyer Institute of Sport- donde se recupera de la gravísima lesión en su rodilla izquierda (rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco) que se produjo hace casi un año en el Santiago Martín de La Laguna, ante Georgia, en el que estaba siendo su segundo partido internacional con la selección española. Del «sueño» cumplido a la pesadilla en una penetración cualquiera.
Noticias de Deportes
