Primera vez en el curso donde el Sevilla debe realizar un profundo examen interno . Casi de conciencia. Qué está sucediendo para que un equipo que parece que es capaz de fulminar a sus adversarios en 45 minutos -con una alarmante falta de pegada- termina claudicando o mostrando una cara absolutamente diferente en cuanto el rival cambia el plan del encuentro y busca el fútbol directo, ganando duelos y superando físicamente a un Sevilla que es fuerte de base. Diez goles en contra de los últimos trece han llegado en las segundas partes de los cinco partidos de esta serie final, donde sólo sumó el Sevilla el triunfo ante Osasuna. Cierto que por medio estaban Barcelona y Real Madrid , pero no es menos cierto que en el Coliseum fue la primera vez donde los de Nervión caían ante un club de su Liga . Un equipo que juega con los mismos objetivos que los hispalenses, tratando de no pasar apuros y ver si después Europa no está imposible del todo.Visto lo visto hasta la jornada 11, el Sevilla debería centrarse en aquello que no le está saliendo . No es decir que de repente el equipo esté mal entrenado o que los jugadores no valgan para el proyecto. Todo lo contrario. Pero sí es verdad que no es la primera vez en el curso donde los sevillistas ven cómo su habitual fuerte inicio, dominando todas las facetas del juego y con innumerables llegadas, no se corresponde después ni con las sensaciones finales y mucho menos con el resultado. A ese Sevilla que varios equipos apenas le lanzaron a portería se le ha abierto una vía de agua que, de momento, no se está sabiendo taponar . Más de un encuentro donde los adversarios, con simple energía, desmoronan a un Sevilla cuyo plan inicial lo recita de memoria, pero al que después le cuesta cambiar la estrategia a seguir durante los partidos. Probablemente, porque tampoco tenga recursos competitivos en el banquillo como para jugar a otra cosa.Las soluciones del entrenador, habitualmente, pasan de jugar con tres en el medio a dos arriba . Simplemente. Y, después, las sustituciones suelen ser hombre por hombre. Ante el Getafe priorizó comenzar con dos puntas para cambiar el plan con la lesión de Isaac Romero. El Sevilla tuvo más llegada con un hombre menos en el ataque, pero volvió a enredarse en una falta de definición que marca los partidos. De hecho, García Plaza aludió a este hecho en sala de prensa destacando lo que tiene su rival dentro del área . Jugadores más hechos a la competición y no debutantes que siguen dentro de su proceso de aclimatación. Son las cartas con las que juega el técnico del Sevilla. Al igual que apostar por Manu Bueno por delante de Kochorashvili o Guridi. El canterano ha ido creciendo en las últimas semanas, aunque en Getafe tuvo el clásico partido para bajarse de la nube. De todos modos, la bajada de prestaciones del Sevilla no fue tanto un tema de cambio o no de sistemas, siempre más cómodo el equipo con tres en el medio en vez de dos delanteros, sino de cómo defender cuando llevas ventaja.El Sevilla no es capaz de dar un paso atrás y buscar la contra . Siempre intenta robar alto y a partir de ahí construir sus ataques. Le faltó fútbol sobre todo en el centro del campo, donde Fofana pasó absolutamente desapercibido. El francés no fue ni siquiera a las disputas aéreas que necesitaba su equipo para quitarse de encima el empuje azulón. La película pintaba exactamente igual que el duelo en el Ciutat de Valencia, donde los sevillistas llegaron a acumular dos goles de ventaja. Sin embargo, no fueron capaces de competir contra el fútbol directo de su rival . Por primera vez Agoumé se sintió solo en el medio. No limpiaba ni su zona ni ayudaba a unos centrales que debían salir constantemente de zona.El riesgo de defender lejosGarcía Plaza, con buen criterio, ha acostumbrado a su equipo a defender hacia delante. A que el campo se le haga pequeño y cerrado a sus adversarios. Pero cuando salen de esa presión enérgica, hay muchos metros que recorrer por parte de los defensores, que terminar mal ubicados, como fue el caso de Kike Salas en el 1-1 y en el 2-1 . Ambas veces está defendiendo lejos del área, casi en el córner, cuando esa ayuda al lateral debía protagonizarla el extremo izquierdo o uno de los centrocampistas. Desajustes por estar siempre en posiciones de riesgo para favorecer los ataques. Por esto mismo, no es de extrañar que el Sevilla acumule diez goles en contra en las segundas partes de los últimos cinco partidos, por sólo tres en las primeras, concedido ante Barcelona y Real Madrid.El conjunto de Hansi Flick remontó el partido en el Sánchez-Pizjuán con dos goles en la segunda parte, después de haber empatado en la primera. El Madrid hizo dos goles por parte, después de todo el lío arbitral más que conocido. Los tres goles del Levante llegaron en el segundo periodo, siendo dos de ellos en el alargue, momento incluso en el que los de Nervión habían conseguido volver a ponerse por delante. Mala defensa del área en un momento clave. Y otros tres contra el Getafe . Un número de goles difícil de asumir por un equipo que quiere pelear por algo más que conseguir una permanencia tranquila. Esa fragilidad ya la había detectado antes García Plaza, quien ahora deberá trabajar en diferentes escenarios para que su equipo no sufra tanto en el mantenimiento de las ventajas. Es cierto que si se marcha al descanso con más goles la historia sería distinta. Sin embargo, achacarlo todo a esa falta de puntería e incapacidad para cerrar partidos que se ponen muy de cara es hacer la lectura a medias. Contra Osasuna también se tardó en cerrar pese a las llegadas, aunque el Sevilla estuvo más contundente . No perder nunca el gen competitivo y buscar alternativas defensivas a colgarse del larguero, los próximos objetivos del entrenador del Sevilla. Primera vez en el curso donde el Sevilla debe realizar un profundo examen interno . Casi de conciencia. Qué está sucediendo para que un equipo que parece que es capaz de fulminar a sus adversarios en 45 minutos -con una alarmante falta de pegada- termina claudicando o mostrando una cara absolutamente diferente en cuanto el rival cambia el plan del encuentro y busca el fútbol directo, ganando duelos y superando físicamente a un Sevilla que es fuerte de base. Diez goles en contra de los últimos trece han llegado en las segundas partes de los cinco partidos de esta serie final, donde sólo sumó el Sevilla el triunfo ante Osasuna. Cierto que por medio estaban Barcelona y Real Madrid , pero no es menos cierto que en el Coliseum fue la primera vez donde los de Nervión caían ante un club de su Liga . Un equipo que juega con los mismos objetivos que los hispalenses, tratando de no pasar apuros y ver si después Europa no está imposible del todo.Visto lo visto hasta la jornada 11, el Sevilla debería centrarse en aquello que no le está saliendo . No es decir que de repente el equipo esté mal entrenado o que los jugadores no valgan para el proyecto. Todo lo contrario. Pero sí es verdad que no es la primera vez en el curso donde los sevillistas ven cómo su habitual fuerte inicio, dominando todas las facetas del juego y con innumerables llegadas, no se corresponde después ni con las sensaciones finales y mucho menos con el resultado. A ese Sevilla que varios equipos apenas le lanzaron a portería se le ha abierto una vía de agua que, de momento, no se está sabiendo taponar . Más de un encuentro donde los adversarios, con simple energía, desmoronan a un Sevilla cuyo plan inicial lo recita de memoria, pero al que después le cuesta cambiar la estrategia a seguir durante los partidos. Probablemente, porque tampoco tenga recursos competitivos en el banquillo como para jugar a otra cosa.Las soluciones del entrenador, habitualmente, pasan de jugar con tres en el medio a dos arriba . Simplemente. Y, después, las sustituciones suelen ser hombre por hombre. Ante el Getafe priorizó comenzar con dos puntas para cambiar el plan con la lesión de Isaac Romero. El Sevilla tuvo más llegada con un hombre menos en el ataque, pero volvió a enredarse en una falta de definición que marca los partidos. De hecho, García Plaza aludió a este hecho en sala de prensa destacando lo que tiene su rival dentro del área . Jugadores más hechos a la competición y no debutantes que siguen dentro de su proceso de aclimatación. Son las cartas con las que juega el técnico del Sevilla. Al igual que apostar por Manu Bueno por delante de Kochorashvili o Guridi. El canterano ha ido creciendo en las últimas semanas, aunque en Getafe tuvo el clásico partido para bajarse de la nube. De todos modos, la bajada de prestaciones del Sevilla no fue tanto un tema de cambio o no de sistemas, siempre más cómodo el equipo con tres en el medio en vez de dos delanteros, sino de cómo defender cuando llevas ventaja.El Sevilla no es capaz de dar un paso atrás y buscar la contra . Siempre intenta robar alto y a partir de ahí construir sus ataques. Le faltó fútbol sobre todo en el centro del campo, donde Fofana pasó absolutamente desapercibido. El francés no fue ni siquiera a las disputas aéreas que necesitaba su equipo para quitarse de encima el empuje azulón. La película pintaba exactamente igual que el duelo en el Ciutat de Valencia, donde los sevillistas llegaron a acumular dos goles de ventaja. Sin embargo, no fueron capaces de competir contra el fútbol directo de su rival . Por primera vez Agoumé se sintió solo en el medio. No limpiaba ni su zona ni ayudaba a unos centrales que debían salir constantemente de zona.El riesgo de defender lejosGarcía Plaza, con buen criterio, ha acostumbrado a su equipo a defender hacia delante. A que el campo se le haga pequeño y cerrado a sus adversarios. Pero cuando salen de esa presión enérgica, hay muchos metros que recorrer por parte de los defensores, que terminar mal ubicados, como fue el caso de Kike Salas en el 1-1 y en el 2-1 . Ambas veces está defendiendo lejos del área, casi en el córner, cuando esa ayuda al lateral debía protagonizarla el extremo izquierdo o uno de los centrocampistas. Desajustes por estar siempre en posiciones de riesgo para favorecer los ataques. Por esto mismo, no es de extrañar que el Sevilla acumule diez goles en contra en las segundas partes de los últimos cinco partidos, por sólo tres en las primeras, concedido ante Barcelona y Real Madrid.El conjunto de Hansi Flick remontó el partido en el Sánchez-Pizjuán con dos goles en la segunda parte, después de haber empatado en la primera. El Madrid hizo dos goles por parte, después de todo el lío arbitral más que conocido. Los tres goles del Levante llegaron en el segundo periodo, siendo dos de ellos en el alargue, momento incluso en el que los de Nervión habían conseguido volver a ponerse por delante. Mala defensa del área en un momento clave. Y otros tres contra el Getafe . Un número de goles difícil de asumir por un equipo que quiere pelear por algo más que conseguir una permanencia tranquila. Esa fragilidad ya la había detectado antes García Plaza, quien ahora deberá trabajar en diferentes escenarios para que su equipo no sufra tanto en el mantenimiento de las ventajas. Es cierto que si se marcha al descanso con más goles la historia sería distinta. Sin embargo, achacarlo todo a esa falta de puntería e incapacidad para cerrar partidos que se ponen muy de cara es hacer la lectura a medias. Contra Osasuna también se tardó en cerrar pese a las llegadas, aunque el Sevilla estuvo más contundente . No perder nunca el gen competitivo y buscar alternativas defensivas a colgarse del larguero, los próximos objetivos del entrenador del Sevilla. Primera vez en el curso donde el Sevilla debe realizar un profundo examen interno . Casi de conciencia. Qué está sucediendo para que un equipo que parece que es capaz de fulminar a sus adversarios en 45 minutos -con una alarmante falta de pegada- termina claudicando o mostrando una cara absolutamente diferente en cuanto el rival cambia el plan del encuentro y busca el fútbol directo, ganando duelos y superando físicamente a un Sevilla que es fuerte de base. Diez goles en contra de los últimos trece han llegado en las segundas partes de los cinco partidos de esta serie final, donde sólo sumó el Sevilla el triunfo ante Osasuna. Cierto que por medio estaban Barcelona y Real Madrid , pero no es menos cierto que en el Coliseum fue la primera vez donde los de Nervión caían ante un club de su Liga . Un equipo que juega con los mismos objetivos que los hispalenses, tratando de no pasar apuros y ver si después Europa no está imposible del todo.Visto lo visto hasta la jornada 11, el Sevilla debería centrarse en aquello que no le está saliendo . No es decir que de repente el equipo esté mal entrenado o que los jugadores no valgan para el proyecto. Todo lo contrario. Pero sí es verdad que no es la primera vez en el curso donde los sevillistas ven cómo su habitual fuerte inicio, dominando todas las facetas del juego y con innumerables llegadas, no se corresponde después ni con las sensaciones finales y mucho menos con el resultado. A ese Sevilla que varios equipos apenas le lanzaron a portería se le ha abierto una vía de agua que, de momento, no se está sabiendo taponar . Más de un encuentro donde los adversarios, con simple energía, desmoronan a un Sevilla cuyo plan inicial lo recita de memoria, pero al que después le cuesta cambiar la estrategia a seguir durante los partidos. Probablemente, porque tampoco tenga recursos competitivos en el banquillo como para jugar a otra cosa.Las soluciones del entrenador, habitualmente, pasan de jugar con tres en el medio a dos arriba . Simplemente. Y, después, las sustituciones suelen ser hombre por hombre. Ante el Getafe priorizó comenzar con dos puntas para cambiar el plan con la lesión de Isaac Romero. El Sevilla tuvo más llegada con un hombre menos en el ataque, pero volvió a enredarse en una falta de definición que marca los partidos. De hecho, García Plaza aludió a este hecho en sala de prensa destacando lo que tiene su rival dentro del área . Jugadores más hechos a la competición y no debutantes que siguen dentro de su proceso de aclimatación. Son las cartas con las que juega el técnico del Sevilla. Al igual que apostar por Manu Bueno por delante de Kochorashvili o Guridi. El canterano ha ido creciendo en las últimas semanas, aunque en Getafe tuvo el clásico partido para bajarse de la nube. De todos modos, la bajada de prestaciones del Sevilla no fue tanto un tema de cambio o no de sistemas, siempre más cómodo el equipo con tres en el medio en vez de dos delanteros, sino de cómo defender cuando llevas ventaja.El Sevilla no es capaz de dar un paso atrás y buscar la contra . Siempre intenta robar alto y a partir de ahí construir sus ataques. Le faltó fútbol sobre todo en el centro del campo, donde Fofana pasó absolutamente desapercibido. El francés no fue ni siquiera a las disputas aéreas que necesitaba su equipo para quitarse de encima el empuje azulón. La película pintaba exactamente igual que el duelo en el Ciutat de Valencia, donde los sevillistas llegaron a acumular dos goles de ventaja. Sin embargo, no fueron capaces de competir contra el fútbol directo de su rival . Por primera vez Agoumé se sintió solo en el medio. No limpiaba ni su zona ni ayudaba a unos centrales que debían salir constantemente de zona.El riesgo de defender lejosGarcía Plaza, con buen criterio, ha acostumbrado a su equipo a defender hacia delante. A que el campo se le haga pequeño y cerrado a sus adversarios. Pero cuando salen de esa presión enérgica, hay muchos metros que recorrer por parte de los defensores, que terminar mal ubicados, como fue el caso de Kike Salas en el 1-1 y en el 2-1 . Ambas veces está defendiendo lejos del área, casi en el córner, cuando esa ayuda al lateral debía protagonizarla el extremo izquierdo o uno de los centrocampistas. Desajustes por estar siempre en posiciones de riesgo para favorecer los ataques. Por esto mismo, no es de extrañar que el Sevilla acumule diez goles en contra en las segundas partes de los últimos cinco partidos, por sólo tres en las primeras, concedido ante Barcelona y Real Madrid.El conjunto de Hansi Flick remontó el partido en el Sánchez-Pizjuán con dos goles en la segunda parte, después de haber empatado en la primera. El Madrid hizo dos goles por parte, después de todo el lío arbitral más que conocido. Los tres goles del Levante llegaron en el segundo periodo, siendo dos de ellos en el alargue, momento incluso en el que los de Nervión habían conseguido volver a ponerse por delante. Mala defensa del área en un momento clave. Y otros tres contra el Getafe . Un número de goles difícil de asumir por un equipo que quiere pelear por algo más que conseguir una permanencia tranquila. Esa fragilidad ya la había detectado antes García Plaza, quien ahora deberá trabajar en diferentes escenarios para que su equipo no sufra tanto en el mantenimiento de las ventajas. Es cierto que si se marcha al descanso con más goles la historia sería distinta. Sin embargo, achacarlo todo a esa falta de puntería e incapacidad para cerrar partidos que se ponen muy de cara es hacer la lectura a medias. Contra Osasuna también se tardó en cerrar pese a las llegadas, aunque el Sevilla estuvo más contundente . No perder nunca el gen competitivo y buscar alternativas defensivas a colgarse del larguero, los próximos objetivos del entrenador del Sevilla. RSS de noticias de deportes
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