El atletismo español, mohíno en Birmingham hasta ahora por la escasez de metales, despertó a lo grande gracias a la marcha, la que nunca falla. Doblete de oros en la media maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales en una disciplina de nuevo maltratada por los que mandan, que mezcló las cuatro disciplinas en un mismo circuito de solo un kilómetro, revirado y estrecho, complicando hasta el extremo el seguimiento y desluciendo el esfuerzo de los atletas. McGrath, de 24 años, dominó con mano de hierro la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato de hace dos años en Roma en los 20mkilómetros. No se baja del podio desde entonces, porque en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero, en esa misma distancia ampliada ahora en un kilómetro y 192 metros. Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina, líder destacada desde el paso por el kilómetro 10, pegada siempre a la fantástica rueda que le proponía Miguel Ángel López, también protagonista en la maratón masculina. Pérez voló para ganar en 1h30:06, nuevo récord del mundo, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Múnich 2018.Fueron dos triunfos contundentes en uns condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta de la media maratón. Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes.McGrath quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitaba que uno se fuese encontrando gente por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez pasado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría siendo segundo; también el alemán Leo Kopp, que en su intento por no perder comba con el español se llevó una rápida descalificación.«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath al poco de terminar en las cámaras de Teledeporte. Esas molestias provocaron que Fortunato se acercaba hasta ponerse a la vista del español. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos, y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Las dos amigas, a la par hasta que se juntaron las cabezas de las carreras femenina de medio maratón y la masculina de maratón. María, entonces, se enganchó al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento el segundo de la prueba larga, y así empezó a construir su victoria.Poco a poco los dos españoles se fueron quedando solos, mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. Pérez había advertido antes de la salida que engancharse al ritmo de los hombres podía ser una de las pocas ventajas de aquel circuito, y lo convirtió en el punto de ruptura. Les vino genial a ambos.Fue tan amplia la ventaja de la española que se permitió marchar los últimos metros con una bandera de España desplegada. Con todo, batió el récord del mundo de una prueba, eso sí, aún incipiente.«Estoy feliz, no me esperaba ni la marca», declaró la granadina en televisión al poco de cruzar la meta. «El circuito ha sido duro, pero la temperatura ha sido idónea. Se nota el desnivel pero he podido disfrutar al final». El atletismo español, mohíno en Birmingham hasta ahora por la escasez de metales, despertó a lo grande gracias a la marcha, la que nunca falla. Doblete de oros en la media maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales en una disciplina de nuevo maltratada por los que mandan, que mezcló las cuatro disciplinas en un mismo circuito de solo un kilómetro, revirado y estrecho, complicando hasta el extremo el seguimiento y desluciendo el esfuerzo de los atletas. McGrath, de 24 años, dominó con mano de hierro la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato de hace dos años en Roma en los 20mkilómetros. No se baja del podio desde entonces, porque en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero, en esa misma distancia ampliada ahora en un kilómetro y 192 metros. Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina, líder destacada desde el paso por el kilómetro 10, pegada siempre a la fantástica rueda que le proponía Miguel Ángel López, también protagonista en la maratón masculina. Pérez voló para ganar en 1h30:06, nuevo récord del mundo, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Múnich 2018.Fueron dos triunfos contundentes en uns condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta de la media maratón. Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes.McGrath quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitaba que uno se fuese encontrando gente por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez pasado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría siendo segundo; también el alemán Leo Kopp, que en su intento por no perder comba con el español se llevó una rápida descalificación.«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath al poco de terminar en las cámaras de Teledeporte. Esas molestias provocaron que Fortunato se acercaba hasta ponerse a la vista del español. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos, y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Las dos amigas, a la par hasta que se juntaron las cabezas de las carreras femenina de medio maratón y la masculina de maratón. María, entonces, se enganchó al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento el segundo de la prueba larga, y así empezó a construir su victoria.Poco a poco los dos españoles se fueron quedando solos, mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. Pérez había advertido antes de la salida que engancharse al ritmo de los hombres podía ser una de las pocas ventajas de aquel circuito, y lo convirtió en el punto de ruptura. Les vino genial a ambos.Fue tan amplia la ventaja de la española que se permitió marchar los últimos metros con una bandera de España desplegada. Con todo, batió el récord del mundo de una prueba, eso sí, aún incipiente.«Estoy feliz, no me esperaba ni la marca», declaró la granadina en televisión al poco de cruzar la meta. «El circuito ha sido duro, pero la temperatura ha sido idónea. Se nota el desnivel pero he podido disfrutar al final». El atletismo español, mohíno en Birmingham hasta ahora por la escasez de metales, despertó a lo grande gracias a la marcha, la que nunca falla. Doblete de oros en la media maratón para Paul McGrath y María Pérez, los dos máximos exponentes nacionales en una disciplina de nuevo maltratada por los que mandan, que mezcló las cuatro disciplinas en un mismo circuito de solo un kilómetro, revirado y estrecho, complicando hasta el extremo el seguimiento y desluciendo el esfuerzo de los atletas. McGrath, de 24 años, dominó con mano de hierro la prueba masculina para imponerse en 1h23:23 y mejorar el subcampeonato de hace dos años en Roma en los 20mkilómetros. No se baja del podio desde entonces, porque en el Mundial de Tokio del año pasado fue tercero, en esa misma distancia ampliada ahora en un kilómetro y 192 metros. Pérez, ya en la treintena, tampoco encontró rival en la prueba femenina, líder destacada desde el paso por el kilómetro 10, pegada siempre a la fantástica rueda que le proponía Miguel Ángel López, también protagonista en la maratón masculina. Pérez voló para ganar en 1h30:06, nuevo récord del mundo, y conseguir su segundo título continental, ocho años después de darse a conocer a lo grande en Múnich 2018.Fueron dos triunfos contundentes en uns condiciones poco propicias. «Como jugar un Mundial en un campo de tierra», se lamentaba el marchador madrileño Diego García, octavo en la meta de la media maratón. Cuestas, empedrado, poco margen de maniobra sin chocar con alguien… Fue un milagro que no hubiese accidentes.McGrath quiso tirar de inicio, pero ni siquiera eso evitaba que uno se fuese encontrando gente por todas partes. El arranque le sirvió, al menos, para comprobar que el cuerpo le respondía. Su ataque se produjo una vez pasado el kilómetro 10. Elevó el ritmo y nadie fue capaz de seguirlo.Por detrás sufrían sus principales rivales: el italiano Francesco Fortunato, líder europeo del año, que acabaría siendo segundo; también el alemán Leo Kopp, que en su intento por no perder comba con el español se llevó una rápida descalificación.«Ha sido como tenía pensado antes de la carrera. Al final he tenido algún problema físico, pero he podido aguantar», revelaba McGrath al poco de terminar en las cámaras de Teledeporte. Esas molestias provocaron que Fortunato se acercaba hasta ponerse a la vista del español. «Sabía que tenía unos últimos cinco kilómetros muy rápidos, pero amigos que tenía por el circuito me han ido dando referencias y he ido controlando». El italiano entró finalmente a 13 segundos, y poco después lo hizo su compatriota Andrea Cosi, bronce.También una italiana secundó a María Pérez, pero no fue la vigente campeona e íntima amiga Antonella Palmisano, sino Alexandrina Mihai, que entró a 58 segundos de la española, un mundo. El bronce se lo llevó Lyudmila Olyanovska.La carrera sí fue un mano a mano entre Palmisano y Pérez hasta el kilómetro 10. Las dos amigas, a la par hasta que se juntaron las cabezas de las carreras femenina de medio maratón y la masculina de maratón. María, entonces, se enganchó al ritmo que marcaba Miguel Ángel López, en ese momento el segundo de la prueba larga, y así empezó a construir su victoria.Poco a poco los dos españoles se fueron quedando solos, mientras Palmisano daba muestras de sufrimiento. Pérez había advertido antes de la salida que engancharse al ritmo de los hombres podía ser una de las pocas ventajas de aquel circuito, y lo convirtió en el punto de ruptura. Les vino genial a ambos.Fue tan amplia la ventaja de la española que se permitió marchar los últimos metros con una bandera de España desplegada. Con todo, batió el récord del mundo de una prueba, eso sí, aún incipiente.«Estoy feliz, no me esperaba ni la marca», declaró la granadina en televisión al poco de cruzar la meta. «El circuito ha sido duro, pero la temperatura ha sido idónea. Se nota el desnivel pero he podido disfrutar al final». RSS de noticias de deportes
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