Sólo 90 alumnos con altas capacidades saltaron de curso el año pasado. Según datos proporcionados por la Asociación Española para Superdotados y con Talento a este diario, se produjeron 75 aceleraciones en Primaria y 15 en Secundaria. Un porcentaje muy reducido si se tiene en cuenta que en el curso 2023-2024, el Ministerio de Educación registró un total de 58.540 alumnos con altas capacidades identificados en España. Es decir, la posibilidad de que a un estudiante superdotado se le acelere de curso es, más o menos, de una entre 600. En otros lugares, como en Estados Unidos, es mucho más común que aquí, donde existe debate sobre si es lo mejor para el alumno o no. «A mi hijo, que tiene altas capacidades, le saltaron dos cursos. Uno en Primaria y otro en Bachillerato. Lo habitual es que haya más aceleraciones en la Primaria, pero aún así es una medida que aquí no gusta, porque existe un gran desconocimiento al respecto», afirma Alicia Rodríguez Díaz-Concha, que es presidenta de la asociación. La flexibilidad para saltar a los chavales de curso tiene adeptos y detractores, incluso entre quienes conocen en profundidad este universo. «Trato a unas 100 o 150 familias al año y creo que la solución no es que salten de curso. Socialmente esto puede aislarles aún más. Serán carne de ‘bullying’», asegura Javier G. Recuenco, que es portavoz de IQ Pride. Sin embargo, algunas investigaciones, como el Informe Templeton, realizado en EE.UU., defienden las ventajas de practicar aceleraciones a estudiantes superdotados . En ese informe se habla no sólo de los beneficios educativos, sino también de que los saltos suponen una optimización de recursos. Es decir, un ahorro económico para el sistema. Además, existen argumentos en la academia que defienden que la flexibilización puede evitar el aburrimiento y la desmotivación, fomentar el esfuerzo académico real, y permitir la socialización con compañeros mayores con quienes estos perfiles comparten intereses afines.«Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta» Javier G. Recuenco IQ Pride«Como el profesorado y los orientadores no tienen un conocimiento amplio de lo que son las altas capacidades, se escudan en evitar separarles de los compañeros. Yo creo que ese razonamiento no es válido, porque no se tiene en cuenta que estos niños tienen una disincronía (desfase en el desarrollo de distintas áreas)», defiende por su parte Díaz-Concha. En cualquier caso, decíamos, es una medida que rara vez ocurre en España. «Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta, pero el niño debe desarrollarse emocionalmente. También es un error que los padres les apunten a decenas de extraescolares», argumenta Recuenco. Más allá de los datos que contabilizan las asociaciones, no existen cifras oficiales nacionales agregadas y actualizadas sobre el número exacto de alumnos que han sido adelantados de curso en Primaria y Secundaria. No hay un dato consolidado, a diferencia de la repetición de curso, que sí se rastrea detalladamente. Es el real decreto 943/2003 el que regula la flexibilización de la duración de las etapas educativas para alumnos superdotados intelectualmente. Consiste en incorporar al alumno a un curso superior al que le correspondería por edad ( hasta un máximo de 3 veces en la enseñanza básica y 1 vez en las postobligatorias , salvo casos excepcionales). Según marca la ley, requiere de una evaluación psicopedagógica, así como la conformidad de los padres y suele aplicarse tras otras medidas como enriquecimiento curricular.Noticia relacionada general No No España, el país en el que sobran aprobados y faltan genios: sólo 1 de cada 10 alumnos es brillante Beatriz L. EchazarretaHay que tener en cuenta que, aunque el número de estudiantes diagnosticados con altas capacidades aumenta cada año, sigue habiendo un gran problema de infradetección. En 2015-2016, se contabilizaron 23.745 casos, mientras que el último dato disponible es de más de 58.000. Sigue siendo una cifra muy inferior a las estimaciones teóricas –se cree que un 2% de la población es superdotada (110.000 alumnos) y al menos un 10% tiene con altas capacidades (más de 600.000)–.Desde las asociaciones informan de que, aunque la aceleración se considera internacionalmente una de las medidas más efectivas cuando está bien planificada, en España predomina el enriquecimiento curricular o adaptaciones dentro del curso. Sin embargo, creen que antes de mejorar el salto de curso, urge aumentar la detección y la atención. Sólo 90 alumnos con altas capacidades saltaron de curso el año pasado. Según datos proporcionados por la Asociación Española para Superdotados y con Talento a este diario, se produjeron 75 aceleraciones en Primaria y 15 en Secundaria. Un porcentaje muy reducido si se tiene en cuenta que en el curso 2023-2024, el Ministerio de Educación registró un total de 58.540 alumnos con altas capacidades identificados en España. Es decir, la posibilidad de que a un estudiante superdotado se le acelere de curso es, más o menos, de una entre 600. En otros lugares, como en Estados Unidos, es mucho más común que aquí, donde existe debate sobre si es lo mejor para el alumno o no. «A mi hijo, que tiene altas capacidades, le saltaron dos cursos. Uno en Primaria y otro en Bachillerato. Lo habitual es que haya más aceleraciones en la Primaria, pero aún así es una medida que aquí no gusta, porque existe un gran desconocimiento al respecto», afirma Alicia Rodríguez Díaz-Concha, que es presidenta de la asociación. La flexibilidad para saltar a los chavales de curso tiene adeptos y detractores, incluso entre quienes conocen en profundidad este universo. «Trato a unas 100 o 150 familias al año y creo que la solución no es que salten de curso. Socialmente esto puede aislarles aún más. Serán carne de ‘bullying’», asegura Javier G. Recuenco, que es portavoz de IQ Pride. Sin embargo, algunas investigaciones, como el Informe Templeton, realizado en EE.UU., defienden las ventajas de practicar aceleraciones a estudiantes superdotados . En ese informe se habla no sólo de los beneficios educativos, sino también de que los saltos suponen una optimización de recursos. Es decir, un ahorro económico para el sistema. Además, existen argumentos en la academia que defienden que la flexibilización puede evitar el aburrimiento y la desmotivación, fomentar el esfuerzo académico real, y permitir la socialización con compañeros mayores con quienes estos perfiles comparten intereses afines.«Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta» Javier G. Recuenco IQ Pride«Como el profesorado y los orientadores no tienen un conocimiento amplio de lo que son las altas capacidades, se escudan en evitar separarles de los compañeros. Yo creo que ese razonamiento no es válido, porque no se tiene en cuenta que estos niños tienen una disincronía (desfase en el desarrollo de distintas áreas)», defiende por su parte Díaz-Concha. En cualquier caso, decíamos, es una medida que rara vez ocurre en España. «Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta, pero el niño debe desarrollarse emocionalmente. También es un error que los padres les apunten a decenas de extraescolares», argumenta Recuenco. Más allá de los datos que contabilizan las asociaciones, no existen cifras oficiales nacionales agregadas y actualizadas sobre el número exacto de alumnos que han sido adelantados de curso en Primaria y Secundaria. No hay un dato consolidado, a diferencia de la repetición de curso, que sí se rastrea detalladamente. Es el real decreto 943/2003 el que regula la flexibilización de la duración de las etapas educativas para alumnos superdotados intelectualmente. Consiste en incorporar al alumno a un curso superior al que le correspondería por edad ( hasta un máximo de 3 veces en la enseñanza básica y 1 vez en las postobligatorias , salvo casos excepcionales). Según marca la ley, requiere de una evaluación psicopedagógica, así como la conformidad de los padres y suele aplicarse tras otras medidas como enriquecimiento curricular.Noticia relacionada general No No España, el país en el que sobran aprobados y faltan genios: sólo 1 de cada 10 alumnos es brillante Beatriz L. EchazarretaHay que tener en cuenta que, aunque el número de estudiantes diagnosticados con altas capacidades aumenta cada año, sigue habiendo un gran problema de infradetección. En 2015-2016, se contabilizaron 23.745 casos, mientras que el último dato disponible es de más de 58.000. Sigue siendo una cifra muy inferior a las estimaciones teóricas –se cree que un 2% de la población es superdotada (110.000 alumnos) y al menos un 10% tiene con altas capacidades (más de 600.000)–.Desde las asociaciones informan de que, aunque la aceleración se considera internacionalmente una de las medidas más efectivas cuando está bien planificada, en España predomina el enriquecimiento curricular o adaptaciones dentro del curso. Sin embargo, creen que antes de mejorar el salto de curso, urge aumentar la detección y la atención. Sólo 90 alumnos con altas capacidades saltaron de curso el año pasado. Según datos proporcionados por la Asociación Española para Superdotados y con Talento a este diario, se produjeron 75 aceleraciones en Primaria y 15 en Secundaria. Un porcentaje muy reducido si se tiene en cuenta que en el curso 2023-2024, el Ministerio de Educación registró un total de 58.540 alumnos con altas capacidades identificados en España. Es decir, la posibilidad de que a un estudiante superdotado se le acelere de curso es, más o menos, de una entre 600. En otros lugares, como en Estados Unidos, es mucho más común que aquí, donde existe debate sobre si es lo mejor para el alumno o no. «A mi hijo, que tiene altas capacidades, le saltaron dos cursos. Uno en Primaria y otro en Bachillerato. Lo habitual es que haya más aceleraciones en la Primaria, pero aún así es una medida que aquí no gusta, porque existe un gran desconocimiento al respecto», afirma Alicia Rodríguez Díaz-Concha, que es presidenta de la asociación. La flexibilidad para saltar a los chavales de curso tiene adeptos y detractores, incluso entre quienes conocen en profundidad este universo. «Trato a unas 100 o 150 familias al año y creo que la solución no es que salten de curso. Socialmente esto puede aislarles aún más. Serán carne de ‘bullying’», asegura Javier G. Recuenco, que es portavoz de IQ Pride. Sin embargo, algunas investigaciones, como el Informe Templeton, realizado en EE.UU., defienden las ventajas de practicar aceleraciones a estudiantes superdotados . En ese informe se habla no sólo de los beneficios educativos, sino también de que los saltos suponen una optimización de recursos. Es decir, un ahorro económico para el sistema. Además, existen argumentos en la academia que defienden que la flexibilización puede evitar el aburrimiento y la desmotivación, fomentar el esfuerzo académico real, y permitir la socialización con compañeros mayores con quienes estos perfiles comparten intereses afines.«Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta» Javier G. Recuenco IQ Pride«Como el profesorado y los orientadores no tienen un conocimiento amplio de lo que son las altas capacidades, se escudan en evitar separarles de los compañeros. Yo creo que ese razonamiento no es válido, porque no se tiene en cuenta que estos niños tienen una disincronía (desfase en el desarrollo de distintas áreas)», defiende por su parte Díaz-Concha. En cualquier caso, decíamos, es una medida que rara vez ocurre en España. «Yo soy más partidario de darles alimento intelectual fuera de carta, pero el niño debe desarrollarse emocionalmente. También es un error que los padres les apunten a decenas de extraescolares», argumenta Recuenco. Más allá de los datos que contabilizan las asociaciones, no existen cifras oficiales nacionales agregadas y actualizadas sobre el número exacto de alumnos que han sido adelantados de curso en Primaria y Secundaria. No hay un dato consolidado, a diferencia de la repetición de curso, que sí se rastrea detalladamente. Es el real decreto 943/2003 el que regula la flexibilización de la duración de las etapas educativas para alumnos superdotados intelectualmente. Consiste en incorporar al alumno a un curso superior al que le correspondería por edad ( hasta un máximo de 3 veces en la enseñanza básica y 1 vez en las postobligatorias , salvo casos excepcionales). Según marca la ley, requiere de una evaluación psicopedagógica, así como la conformidad de los padres y suele aplicarse tras otras medidas como enriquecimiento curricular.Noticia relacionada general No No España, el país en el que sobran aprobados y faltan genios: sólo 1 de cada 10 alumnos es brillante Beatriz L. EchazarretaHay que tener en cuenta que, aunque el número de estudiantes diagnosticados con altas capacidades aumenta cada año, sigue habiendo un gran problema de infradetección. En 2015-2016, se contabilizaron 23.745 casos, mientras que el último dato disponible es de más de 58.000. Sigue siendo una cifra muy inferior a las estimaciones teóricas –se cree que un 2% de la población es superdotada (110.000 alumnos) y al menos un 10% tiene con altas capacidades (más de 600.000)–.Desde las asociaciones informan de que, aunque la aceleración se considera internacionalmente una de las medidas más efectivas cuando está bien planificada, en España predomina el enriquecimiento curricular o adaptaciones dentro del curso. Sin embargo, creen que antes de mejorar el salto de curso, urge aumentar la detección y la atención. RSS de noticias de sociedad
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