Con su regreso a Madrid, se hablaba de un Mourinho nuevo, reformado, tranquilo. Desde la calma, las buenas caras e incluso sus acercamientos simpáticos a la prensa, el técnico parecía haber iniciado una nueva etapa, con un carácter totalmente diferente al del Mou que llegó en 2010. Aquel del dedo en el ojo de Tito Vilanova, el de los desplantes a la prensa y las actitudes arrogantes.
Cuando las cosas han empezado a ir mal en el Real Madrid, han vuelto los «¿Por qué?», la rivalidad con la prensa e incluso su ausencia ante los medios tras el encuentro contra el Villarreal
Con su regreso a Madrid, se hablaba de un Mourinho nuevo, reformado, tranquilo. Desde la calma, las buenas caras e incluso sus acercamientos simpáticos a la prensa, el técnico parecía haber iniciado una nueva etapa, con un carácter totalmente diferente al del Mou que llegó en 2010. Aquel del dedo en el ojo de Tito Vilanova, el de los desplantes a la prensa y las actitudes arrogantes.
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