«Ellos se lo pierden». Santiago Hernández no duda cuando se le pregunta qué siente cada vez que una empresa rechaza su candidatura. Tiene 39 años, le apasiona hablar, sueña con trabajar en la radio y desde hace cuatro años forma parte del proyecto ‘Empleo Personalizado’, impulsado por el Ayuntamiento de Madrid junto a la asociación Plena Inclusión. Una iniciativa pionera que ayuda a personas con discapacidad intelectual a adaptar un puesto de trabajo a sus habilidades. Santi todavía no ha conseguido un contrato, más allá de la oportunidad de presentar la convocatoria del proyecto, pero asegura que formar parte de esta red le ha cambiado la vida. Mientras busca ofertas de trabajo por su barrio y llama a empresas tiene claro cuál es el mayor obstáculo a afrontar: «Hay que abrir la mente. No todos hemos podido estudiar, pero tenemos otras habilidades y también podemos trabajar». Santiago explica, justo antes de presentar este viernes el acto en el que se dieron a conocer los resultados del programa, que a pesar de haber realizado otras entrevistas en diferentes entidades, esta es la primera vez que le dan una oportunidad laboral . Lejos de dejarse vencer por los rechazos de las empresas, incluso antes de una entrevista, reacciona con mucha positividad, pues siente que él no es el que falla ahí, sino que son las entidades las que pierden la oportunidad de conocer su potencial: «Desde aquí hago un llamamiento a que las empresas no tengan miedo, esto no es una cuestión de arriesgarse, sino de abrir la mente y ser más conscientes de que hay todo tipo de gente». Santiago reconoce que los inicios en el programa no fueron fáciles. Sintió miedo y vértigo al desconocer a lo que iba a enfrentarse, pero pronto conoció a mucha gente en su misma situación, lo que lo ayudó a relacionarse mucho más y, con la práctica, a ganar confianza y fortaleza. Sus padres confirman orgullosos este cambio: «Es él quien busca las oportunidades, nos dice a dónde y cuándo ir y allá vamos todos, pero antes no era así». En un futuro les gustaría verlo trabajando como locutor de radio, porque al final el sueño del hijo acaba convirtiéndose también en un sueño conjunto, y ellos saben que él es feliz hablando . La historia de esta familia resume a la perfección la filosofía del proyecto, dejar de preguntarse qué puesto puede ocupar una persona y empezar a preguntarse qué es lo que puede aportar a cada empresa. Noticia relacionada general No No Muere Federico López de la Riva, secretario general del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, a los 69 años Natalia LoizagaUna figura fundamental para todos los usuarios son los preparadores laborales, que actúan como intermediarios entre las personas con discapacidad y las empresas. Estos comienzan descubriendo personalmente a cada usuario, al que no sueltan de la mano ni cuando consiguen su objetivo más ambicioso, el contrato indefinido. Carmen, una preparadora laboral, explica al respecto que muchas capacidades permanecen ocultas hasta que las personas reciben los apoyos adecuados, por eso este primer paso es imprescindible. Isabel Baradalla, de 22 años, estudió un grado de Formación Profesional de Enfermería y otro de Farmacia. Su trabajo soñado, ejercer de técnica farmacéutica en un hospital. Sin embargo, siempre se encontraba con una barrera , los puestos no se adaptaban a sus capacidades fisiológicas y los empresarios no encontraban la forma de adaptarlos a su circunstancia. Durante el acompañamiento trabajó la seguridad en sí misma, mejoró sus habilidades para afrontar entrevistas y encontró su camino al apuntarse en la bolsa de empleo del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). Así, pudo encontrar trabajo para cubrir vacaciones en hasta tres hospitales diferentes, entre los que destaca su trabajo en el Hospital Infanta Sofía. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero aquí buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo», recuerda emocionada. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero en el Infanta Sofía buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo» Isabel Baradalla Usuaria del programaLa transformación también ha llegado a Xin, una mujer de origen chino que tuvo que afrontar una infancia difícil: sus padres se negaban a admitir su discapacidad y eso la hacía sentir diferente. Al crecer, fue ella misma la que se animó a señalar su discapacidad y a ponerse en contacto con las instituciones necesarias que la ayudasen a conseguir un empleo. Hoy tiene un contrato indefinido que le permite tomar decisiones y valerse por sí misma, lo que incluso provocó que la relación con sus progenitores mejorase. «Mi preparadora laboral me ayudó a descubrir mis propias cualidades y a cambiar la forma en la que me veo», admite, orgullosa del trabajo conjunto. Las empresas que participan en el programa también reconocen que el proceso las transforma; en VYMA, dedicada al suministro de productos de limpieza, optaron por reorganizar tareas para aprovechar mejor las capacidades del trabajador incorporado. Su director, Daniel, asegura que es tan sencillo como darse cuenta de pequeñas tareas cotidianas que ocupan tiempo a la plantilla y buscar cómo puede aportar esa nueva persona para que todo vaya mejor. «El ambiente cambia, los equipos colaboran más y la empresa gana en empatía », puntualiza. 63 contratos firmadosPara la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, el proyecto demuestra la intención de cambio en un país en el que solo dos de cada diez personas con discapacidad intelectual en edad laboral tienen empleo, no por falta de capacidades, sino por los procesos de selección. El plan ha conseguido contactar con 212 empresas, a las que los preparadores laborales han despojado de los temores iniciales y convencido a 88 para realizar entrevistas. Finalmente, 63 entidades incorporaron a alguno de los participantes a su plantilla, «apoyando a los proyectos de vida de cada uno de ellos», como dice uno de los hitos del programa.Las historias como las de Santiago, Isabel o Xin muestran que el mayor cambio no se produce únicamente cuando llega el contrato, sino cuando alguien deja de mirar a una persona con discapacidad y comienza a fijarse en una persona con cualidades . La Agencia para el Empleo del Ayuntamiento y la asociación Plena Inclusión ya no se enfrentan al reto de convencer a las personas con discapacidad intelectual de lo valiosas que son en determinados puestos laborales. Asumen el reto de que las empresas e instituciones descubran, de una vez, todo lo que se están perdiendo. «Ellos se lo pierden». Santiago Hernández no duda cuando se le pregunta qué siente cada vez que una empresa rechaza su candidatura. Tiene 39 años, le apasiona hablar, sueña con trabajar en la radio y desde hace cuatro años forma parte del proyecto ‘Empleo Personalizado’, impulsado por el Ayuntamiento de Madrid junto a la asociación Plena Inclusión. Una iniciativa pionera que ayuda a personas con discapacidad intelectual a adaptar un puesto de trabajo a sus habilidades. Santi todavía no ha conseguido un contrato, más allá de la oportunidad de presentar la convocatoria del proyecto, pero asegura que formar parte de esta red le ha cambiado la vida. Mientras busca ofertas de trabajo por su barrio y llama a empresas tiene claro cuál es el mayor obstáculo a afrontar: «Hay que abrir la mente. No todos hemos podido estudiar, pero tenemos otras habilidades y también podemos trabajar». Santiago explica, justo antes de presentar este viernes el acto en el que se dieron a conocer los resultados del programa, que a pesar de haber realizado otras entrevistas en diferentes entidades, esta es la primera vez que le dan una oportunidad laboral . Lejos de dejarse vencer por los rechazos de las empresas, incluso antes de una entrevista, reacciona con mucha positividad, pues siente que él no es el que falla ahí, sino que son las entidades las que pierden la oportunidad de conocer su potencial: «Desde aquí hago un llamamiento a que las empresas no tengan miedo, esto no es una cuestión de arriesgarse, sino de abrir la mente y ser más conscientes de que hay todo tipo de gente». Santiago reconoce que los inicios en el programa no fueron fáciles. Sintió miedo y vértigo al desconocer a lo que iba a enfrentarse, pero pronto conoció a mucha gente en su misma situación, lo que lo ayudó a relacionarse mucho más y, con la práctica, a ganar confianza y fortaleza. Sus padres confirman orgullosos este cambio: «Es él quien busca las oportunidades, nos dice a dónde y cuándo ir y allá vamos todos, pero antes no era así». En un futuro les gustaría verlo trabajando como locutor de radio, porque al final el sueño del hijo acaba convirtiéndose también en un sueño conjunto, y ellos saben que él es feliz hablando . La historia de esta familia resume a la perfección la filosofía del proyecto, dejar de preguntarse qué puesto puede ocupar una persona y empezar a preguntarse qué es lo que puede aportar a cada empresa. Noticia relacionada general No No Muere Federico López de la Riva, secretario general del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, a los 69 años Natalia LoizagaUna figura fundamental para todos los usuarios son los preparadores laborales, que actúan como intermediarios entre las personas con discapacidad y las empresas. Estos comienzan descubriendo personalmente a cada usuario, al que no sueltan de la mano ni cuando consiguen su objetivo más ambicioso, el contrato indefinido. Carmen, una preparadora laboral, explica al respecto que muchas capacidades permanecen ocultas hasta que las personas reciben los apoyos adecuados, por eso este primer paso es imprescindible. Isabel Baradalla, de 22 años, estudió un grado de Formación Profesional de Enfermería y otro de Farmacia. Su trabajo soñado, ejercer de técnica farmacéutica en un hospital. Sin embargo, siempre se encontraba con una barrera , los puestos no se adaptaban a sus capacidades fisiológicas y los empresarios no encontraban la forma de adaptarlos a su circunstancia. Durante el acompañamiento trabajó la seguridad en sí misma, mejoró sus habilidades para afrontar entrevistas y encontró su camino al apuntarse en la bolsa de empleo del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). Así, pudo encontrar trabajo para cubrir vacaciones en hasta tres hospitales diferentes, entre los que destaca su trabajo en el Hospital Infanta Sofía. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero aquí buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo», recuerda emocionada. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero en el Infanta Sofía buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo» Isabel Baradalla Usuaria del programaLa transformación también ha llegado a Xin, una mujer de origen chino que tuvo que afrontar una infancia difícil: sus padres se negaban a admitir su discapacidad y eso la hacía sentir diferente. Al crecer, fue ella misma la que se animó a señalar su discapacidad y a ponerse en contacto con las instituciones necesarias que la ayudasen a conseguir un empleo. Hoy tiene un contrato indefinido que le permite tomar decisiones y valerse por sí misma, lo que incluso provocó que la relación con sus progenitores mejorase. «Mi preparadora laboral me ayudó a descubrir mis propias cualidades y a cambiar la forma en la que me veo», admite, orgullosa del trabajo conjunto. Las empresas que participan en el programa también reconocen que el proceso las transforma; en VYMA, dedicada al suministro de productos de limpieza, optaron por reorganizar tareas para aprovechar mejor las capacidades del trabajador incorporado. Su director, Daniel, asegura que es tan sencillo como darse cuenta de pequeñas tareas cotidianas que ocupan tiempo a la plantilla y buscar cómo puede aportar esa nueva persona para que todo vaya mejor. «El ambiente cambia, los equipos colaboran más y la empresa gana en empatía », puntualiza. 63 contratos firmadosPara la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, el proyecto demuestra la intención de cambio en un país en el que solo dos de cada diez personas con discapacidad intelectual en edad laboral tienen empleo, no por falta de capacidades, sino por los procesos de selección. El plan ha conseguido contactar con 212 empresas, a las que los preparadores laborales han despojado de los temores iniciales y convencido a 88 para realizar entrevistas. Finalmente, 63 entidades incorporaron a alguno de los participantes a su plantilla, «apoyando a los proyectos de vida de cada uno de ellos», como dice uno de los hitos del programa.Las historias como las de Santiago, Isabel o Xin muestran que el mayor cambio no se produce únicamente cuando llega el contrato, sino cuando alguien deja de mirar a una persona con discapacidad y comienza a fijarse en una persona con cualidades . La Agencia para el Empleo del Ayuntamiento y la asociación Plena Inclusión ya no se enfrentan al reto de convencer a las personas con discapacidad intelectual de lo valiosas que son en determinados puestos laborales. Asumen el reto de que las empresas e instituciones descubran, de una vez, todo lo que se están perdiendo. «Ellos se lo pierden». Santiago Hernández no duda cuando se le pregunta qué siente cada vez que una empresa rechaza su candidatura. Tiene 39 años, le apasiona hablar, sueña con trabajar en la radio y desde hace cuatro años forma parte del proyecto ‘Empleo Personalizado’, impulsado por el Ayuntamiento de Madrid junto a la asociación Plena Inclusión. Una iniciativa pionera que ayuda a personas con discapacidad intelectual a adaptar un puesto de trabajo a sus habilidades. Santi todavía no ha conseguido un contrato, más allá de la oportunidad de presentar la convocatoria del proyecto, pero asegura que formar parte de esta red le ha cambiado la vida. Mientras busca ofertas de trabajo por su barrio y llama a empresas tiene claro cuál es el mayor obstáculo a afrontar: «Hay que abrir la mente. No todos hemos podido estudiar, pero tenemos otras habilidades y también podemos trabajar». Santiago explica, justo antes de presentar este viernes el acto en el que se dieron a conocer los resultados del programa, que a pesar de haber realizado otras entrevistas en diferentes entidades, esta es la primera vez que le dan una oportunidad laboral . Lejos de dejarse vencer por los rechazos de las empresas, incluso antes de una entrevista, reacciona con mucha positividad, pues siente que él no es el que falla ahí, sino que son las entidades las que pierden la oportunidad de conocer su potencial: «Desde aquí hago un llamamiento a que las empresas no tengan miedo, esto no es una cuestión de arriesgarse, sino de abrir la mente y ser más conscientes de que hay todo tipo de gente». Santiago reconoce que los inicios en el programa no fueron fáciles. Sintió miedo y vértigo al desconocer a lo que iba a enfrentarse, pero pronto conoció a mucha gente en su misma situación, lo que lo ayudó a relacionarse mucho más y, con la práctica, a ganar confianza y fortaleza. Sus padres confirman orgullosos este cambio: «Es él quien busca las oportunidades, nos dice a dónde y cuándo ir y allá vamos todos, pero antes no era así». En un futuro les gustaría verlo trabajando como locutor de radio, porque al final el sueño del hijo acaba convirtiéndose también en un sueño conjunto, y ellos saben que él es feliz hablando . La historia de esta familia resume a la perfección la filosofía del proyecto, dejar de preguntarse qué puesto puede ocupar una persona y empezar a preguntarse qué es lo que puede aportar a cada empresa. Noticia relacionada general No No Muere Federico López de la Riva, secretario general del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, a los 69 años Natalia LoizagaUna figura fundamental para todos los usuarios son los preparadores laborales, que actúan como intermediarios entre las personas con discapacidad y las empresas. Estos comienzan descubriendo personalmente a cada usuario, al que no sueltan de la mano ni cuando consiguen su objetivo más ambicioso, el contrato indefinido. Carmen, una preparadora laboral, explica al respecto que muchas capacidades permanecen ocultas hasta que las personas reciben los apoyos adecuados, por eso este primer paso es imprescindible. Isabel Baradalla, de 22 años, estudió un grado de Formación Profesional de Enfermería y otro de Farmacia. Su trabajo soñado, ejercer de técnica farmacéutica en un hospital. Sin embargo, siempre se encontraba con una barrera , los puestos no se adaptaban a sus capacidades fisiológicas y los empresarios no encontraban la forma de adaptarlos a su circunstancia. Durante el acompañamiento trabajó la seguridad en sí misma, mejoró sus habilidades para afrontar entrevistas y encontró su camino al apuntarse en la bolsa de empleo del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). Así, pudo encontrar trabajo para cubrir vacaciones en hasta tres hospitales diferentes, entre los que destaca su trabajo en el Hospital Infanta Sofía. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero aquí buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo», recuerda emocionada. «Hay mucha gente que siente rechazo cuando ve mi discapacidad, pero en el Infanta Sofía buscaron la forma de que pudiese aportar mis conocimientos al equipo» Isabel Baradalla Usuaria del programaLa transformación también ha llegado a Xin, una mujer de origen chino que tuvo que afrontar una infancia difícil: sus padres se negaban a admitir su discapacidad y eso la hacía sentir diferente. Al crecer, fue ella misma la que se animó a señalar su discapacidad y a ponerse en contacto con las instituciones necesarias que la ayudasen a conseguir un empleo. Hoy tiene un contrato indefinido que le permite tomar decisiones y valerse por sí misma, lo que incluso provocó que la relación con sus progenitores mejorase. «Mi preparadora laboral me ayudó a descubrir mis propias cualidades y a cambiar la forma en la que me veo», admite, orgullosa del trabajo conjunto. Las empresas que participan en el programa también reconocen que el proceso las transforma; en VYMA, dedicada al suministro de productos de limpieza, optaron por reorganizar tareas para aprovechar mejor las capacidades del trabajador incorporado. Su director, Daniel, asegura que es tan sencillo como darse cuenta de pequeñas tareas cotidianas que ocupan tiempo a la plantilla y buscar cómo puede aportar esa nueva persona para que todo vaya mejor. «El ambiente cambia, los equipos colaboran más y la empresa gana en empatía », puntualiza. 63 contratos firmadosPara la delegada de Economía, Innovación y Hacienda, Engracia Hidalgo, el proyecto demuestra la intención de cambio en un país en el que solo dos de cada diez personas con discapacidad intelectual en edad laboral tienen empleo, no por falta de capacidades, sino por los procesos de selección. El plan ha conseguido contactar con 212 empresas, a las que los preparadores laborales han despojado de los temores iniciales y convencido a 88 para realizar entrevistas. Finalmente, 63 entidades incorporaron a alguno de los participantes a su plantilla, «apoyando a los proyectos de vida de cada uno de ellos», como dice uno de los hitos del programa.Las historias como las de Santiago, Isabel o Xin muestran que el mayor cambio no se produce únicamente cuando llega el contrato, sino cuando alguien deja de mirar a una persona con discapacidad y comienza a fijarse en una persona con cualidades . La Agencia para el Empleo del Ayuntamiento y la asociación Plena Inclusión ya no se enfrentan al reto de convencer a las personas con discapacidad intelectual de lo valiosas que son en determinados puestos laborales. Asumen el reto de que las empresas e instituciones descubran, de una vez, todo lo que se están perdiendo. RSS de noticias de espana
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