Comienza el viraje con José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que en un primer momento era un apoyo cerrado se va diluyendo. La intensidad en la defensa se va difuminando y se orienta a elementos coyunturales para no entrar en el fondo de la cuestión: las graves acusaciones que pesan sobre el expresidente y que él no ha sido capaz de desvirtuar en sede judicial. A juicio del instructor, José Luis Calama , los «indicios racionales de criminalidad» contra él siguen plenamente vigentes y en el PSOE y el Gobierno cada vez tienen más problemas para mantener la posición. El giro no será radical ni se espera que haya un «desacople» total respecto a su figura, salvo que surjan elementos sustanciales e incontestables que obliguen a una ruptura abrupta. En Moncloa se resisten a soltar la mano a Zapatero, porque son conscientes de que se trata de una pieza de caza mayor y que entregar su cabeza sería tanto como servir en bandeja una victoria muy jugosa a la oposición, en su estrategia de debilitar al Gobierno. «Acción coordinada de acoso y derribo», la definen. Pero se va percibiendo cierta modulación en lo retórico. En la intervención de este sábado ante el Comité Federal , en la que Sánchez recuperó el grueso del discurso que realizó el miércoles en el Congreso no hubo, sin embargo, alusión alguna, a la «confianza personal» en la inocencia del expresidente. El líder socialista se limitó a reivindicar la «presunción de inocencia» como una garantía que debe operar en un Estado de Derecho como el español, recordando que la investigación está en una «fase indiciaria». Ahora, la línea de defensa respecto a Zapatero se orienta en censurar el «atropello» que tanto él como su familia han sufrido con la filtración de sus agendas y sus mensajes privados, para evitar entrar al fondo y pronunciarse sobre el devenir de las investigaciones, que siguen avanzando en sentido negativo a sus intereses. Sánchez lamentó el «inmenso daño personal y familiar» que se ha causado y lo calificó como una «violación de sus derechos fundamentales». «No nos vamos a callar», dijo. El presidente del Gobierno cree que la oposición está aprovechando «el ruido judicial» para tratar de «impugnar» el legado político del expresidente. «Confiamos en que todo se esclarezca», se limitó a decir.Noticia relacionada general No No Una cita de trámite y sin autocrítica: «Esto no es un Comité Federal es un comité central» Ainhoa MartínezHace diez días, sin embargo, en una doble comparecencia ante los medios en Bruselas, Sánchez fue mucho más taxativo y se ató al exdirigente: «Yo confío en esa inocencia, respaldo a José Luis y empatizo con la situación difícil que está viviendo su familia y que necesita el apoyo de la familia socialista». La intervención venía marcada por la imputación de las hijas del expresidente un día después de que Zapatero compareciera en sede judicial y no contribuyera a resolver las dudas que todavía hoy se ciernen sobre las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz. Este fue un tema tabú durante Comité Federal, nadie se refirió al ajuar, algo que, sin embargo, sí preocupa en privado.En la intervención del miércoles en el Congreso de los Diputados, el presidente volvió a tratar el tema del expresidente y lo hizo sobre una nueva óptica, tratando de desligar cualquier negocio de Zapatero de la acción del Gobierno. De este modo, reivindicó que no hubo ninguna ilegalidad ni trato de favor en el préstamo a Plus Ultra y recordó que ese rescate fue avalado por diversos organismos independientes. «No hay ninguna sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo», sentenció. Sobre el fondo del asunto, sin embargo, pidió «no sacar conclusiones» y volvió a apelar a la presunción de inocencia del expresidente. «Él ha defendido con gran convicción su actividad privada y esa convicción y trayectoria política explica la confianza que nos merece, que me merece a mí personalmente», señaló, circunscribiendo esa confianza no a los hechos sino a las percepciones que les genera el expresidente. En la intervención ante el Comité Federal, sin embargo, pese a calcar el grueso del discurso del Congreso, esta apreciación sobre la confianza desapareció. La reclamación de marcar unas distancias más acusadas respecto a Zapatero viene palpitando en el PSOE desde hace días. Tal como informó este diario , hay cargos socialistas que piden ya abiertamente abordar un paulatino «desacople» del expresidente. Esto es, ir avanzando en un progresivo distanciamiento de su figura para evitar que les «arrastre» en su caída. Zapatero se comprometió en su declaración judicial de hace 11 días ante el instructor a que, en un plazo de tiempo que no superaría las dos semanas, aportaría información suficiente sobre el ajuar —valorado en 1,3 millones de euros por la tasación pericial— para justificar su trazabilidad y un valor inferior al cuantificado. El instructor del caso, por su parte, cree que las joyas pudieron ser introducidas en España sin declarar y que tampoco se tributó por ellas, por lo que ha ofrecido a la Agencia Tributaria personarse en la causa, al considerar al organismo dependiente del Ministerio de Hacienda como «potencial perjudicado». Esto abre un nuevo frente al Gobierno que, ya sea a través de Hacienda o de la Abogacía del Estado, tendrá que decidir si activa las acciones judiciales contra el expresidente. Comienza el viraje con José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que en un primer momento era un apoyo cerrado se va diluyendo. La intensidad en la defensa se va difuminando y se orienta a elementos coyunturales para no entrar en el fondo de la cuestión: las graves acusaciones que pesan sobre el expresidente y que él no ha sido capaz de desvirtuar en sede judicial. A juicio del instructor, José Luis Calama , los «indicios racionales de criminalidad» contra él siguen plenamente vigentes y en el PSOE y el Gobierno cada vez tienen más problemas para mantener la posición. El giro no será radical ni se espera que haya un «desacople» total respecto a su figura, salvo que surjan elementos sustanciales e incontestables que obliguen a una ruptura abrupta. En Moncloa se resisten a soltar la mano a Zapatero, porque son conscientes de que se trata de una pieza de caza mayor y que entregar su cabeza sería tanto como servir en bandeja una victoria muy jugosa a la oposición, en su estrategia de debilitar al Gobierno. «Acción coordinada de acoso y derribo», la definen. Pero se va percibiendo cierta modulación en lo retórico. En la intervención de este sábado ante el Comité Federal , en la que Sánchez recuperó el grueso del discurso que realizó el miércoles en el Congreso no hubo, sin embargo, alusión alguna, a la «confianza personal» en la inocencia del expresidente. El líder socialista se limitó a reivindicar la «presunción de inocencia» como una garantía que debe operar en un Estado de Derecho como el español, recordando que la investigación está en una «fase indiciaria». Ahora, la línea de defensa respecto a Zapatero se orienta en censurar el «atropello» que tanto él como su familia han sufrido con la filtración de sus agendas y sus mensajes privados, para evitar entrar al fondo y pronunciarse sobre el devenir de las investigaciones, que siguen avanzando en sentido negativo a sus intereses. Sánchez lamentó el «inmenso daño personal y familiar» que se ha causado y lo calificó como una «violación de sus derechos fundamentales». «No nos vamos a callar», dijo. El presidente del Gobierno cree que la oposición está aprovechando «el ruido judicial» para tratar de «impugnar» el legado político del expresidente. «Confiamos en que todo se esclarezca», se limitó a decir.Noticia relacionada general No No Una cita de trámite y sin autocrítica: «Esto no es un Comité Federal es un comité central» Ainhoa MartínezHace diez días, sin embargo, en una doble comparecencia ante los medios en Bruselas, Sánchez fue mucho más taxativo y se ató al exdirigente: «Yo confío en esa inocencia, respaldo a José Luis y empatizo con la situación difícil que está viviendo su familia y que necesita el apoyo de la familia socialista». La intervención venía marcada por la imputación de las hijas del expresidente un día después de que Zapatero compareciera en sede judicial y no contribuyera a resolver las dudas que todavía hoy se ciernen sobre las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz. Este fue un tema tabú durante Comité Federal, nadie se refirió al ajuar, algo que, sin embargo, sí preocupa en privado.En la intervención del miércoles en el Congreso de los Diputados, el presidente volvió a tratar el tema del expresidente y lo hizo sobre una nueva óptica, tratando de desligar cualquier negocio de Zapatero de la acción del Gobierno. De este modo, reivindicó que no hubo ninguna ilegalidad ni trato de favor en el préstamo a Plus Ultra y recordó que ese rescate fue avalado por diversos organismos independientes. «No hay ninguna sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo», sentenció. Sobre el fondo del asunto, sin embargo, pidió «no sacar conclusiones» y volvió a apelar a la presunción de inocencia del expresidente. «Él ha defendido con gran convicción su actividad privada y esa convicción y trayectoria política explica la confianza que nos merece, que me merece a mí personalmente», señaló, circunscribiendo esa confianza no a los hechos sino a las percepciones que les genera el expresidente. En la intervención ante el Comité Federal, sin embargo, pese a calcar el grueso del discurso del Congreso, esta apreciación sobre la confianza desapareció. La reclamación de marcar unas distancias más acusadas respecto a Zapatero viene palpitando en el PSOE desde hace días. Tal como informó este diario , hay cargos socialistas que piden ya abiertamente abordar un paulatino «desacople» del expresidente. Esto es, ir avanzando en un progresivo distanciamiento de su figura para evitar que les «arrastre» en su caída. Zapatero se comprometió en su declaración judicial de hace 11 días ante el instructor a que, en un plazo de tiempo que no superaría las dos semanas, aportaría información suficiente sobre el ajuar —valorado en 1,3 millones de euros por la tasación pericial— para justificar su trazabilidad y un valor inferior al cuantificado. El instructor del caso, por su parte, cree que las joyas pudieron ser introducidas en España sin declarar y que tampoco se tributó por ellas, por lo que ha ofrecido a la Agencia Tributaria personarse en la causa, al considerar al organismo dependiente del Ministerio de Hacienda como «potencial perjudicado». Esto abre un nuevo frente al Gobierno que, ya sea a través de Hacienda o de la Abogacía del Estado, tendrá que decidir si activa las acciones judiciales contra el expresidente. Comienza el viraje con José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que en un primer momento era un apoyo cerrado se va diluyendo. La intensidad en la defensa se va difuminando y se orienta a elementos coyunturales para no entrar en el fondo de la cuestión: las graves acusaciones que pesan sobre el expresidente y que él no ha sido capaz de desvirtuar en sede judicial. A juicio del instructor, José Luis Calama , los «indicios racionales de criminalidad» contra él siguen plenamente vigentes y en el PSOE y el Gobierno cada vez tienen más problemas para mantener la posición. El giro no será radical ni se espera que haya un «desacople» total respecto a su figura, salvo que surjan elementos sustanciales e incontestables que obliguen a una ruptura abrupta. En Moncloa se resisten a soltar la mano a Zapatero, porque son conscientes de que se trata de una pieza de caza mayor y que entregar su cabeza sería tanto como servir en bandeja una victoria muy jugosa a la oposición, en su estrategia de debilitar al Gobierno. «Acción coordinada de acoso y derribo», la definen. Pero se va percibiendo cierta modulación en lo retórico. En la intervención de este sábado ante el Comité Federal , en la que Sánchez recuperó el grueso del discurso que realizó el miércoles en el Congreso no hubo, sin embargo, alusión alguna, a la «confianza personal» en la inocencia del expresidente. El líder socialista se limitó a reivindicar la «presunción de inocencia» como una garantía que debe operar en un Estado de Derecho como el español, recordando que la investigación está en una «fase indiciaria». Ahora, la línea de defensa respecto a Zapatero se orienta en censurar el «atropello» que tanto él como su familia han sufrido con la filtración de sus agendas y sus mensajes privados, para evitar entrar al fondo y pronunciarse sobre el devenir de las investigaciones, que siguen avanzando en sentido negativo a sus intereses. Sánchez lamentó el «inmenso daño personal y familiar» que se ha causado y lo calificó como una «violación de sus derechos fundamentales». «No nos vamos a callar», dijo. El presidente del Gobierno cree que la oposición está aprovechando «el ruido judicial» para tratar de «impugnar» el legado político del expresidente. «Confiamos en que todo se esclarezca», se limitó a decir.Noticia relacionada general No No Una cita de trámite y sin autocrítica: «Esto no es un Comité Federal es un comité central» Ainhoa MartínezHace diez días, sin embargo, en una doble comparecencia ante los medios en Bruselas, Sánchez fue mucho más taxativo y se ató al exdirigente: «Yo confío en esa inocencia, respaldo a José Luis y empatizo con la situación difícil que está viviendo su familia y que necesita el apoyo de la familia socialista». La intervención venía marcada por la imputación de las hijas del expresidente un día después de que Zapatero compareciera en sede judicial y no contribuyera a resolver las dudas que todavía hoy se ciernen sobre las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho en la calle Ferraz. Este fue un tema tabú durante Comité Federal, nadie se refirió al ajuar, algo que, sin embargo, sí preocupa en privado.En la intervención del miércoles en el Congreso de los Diputados, el presidente volvió a tratar el tema del expresidente y lo hizo sobre una nueva óptica, tratando de desligar cualquier negocio de Zapatero de la acción del Gobierno. De este modo, reivindicó que no hubo ninguna ilegalidad ni trato de favor en el préstamo a Plus Ultra y recordó que ese rescate fue avalado por diversos organismos independientes. «No hay ninguna sombra de duda sobre la actuación del Ejecutivo», sentenció. Sobre el fondo del asunto, sin embargo, pidió «no sacar conclusiones» y volvió a apelar a la presunción de inocencia del expresidente. «Él ha defendido con gran convicción su actividad privada y esa convicción y trayectoria política explica la confianza que nos merece, que me merece a mí personalmente», señaló, circunscribiendo esa confianza no a los hechos sino a las percepciones que les genera el expresidente. En la intervención ante el Comité Federal, sin embargo, pese a calcar el grueso del discurso del Congreso, esta apreciación sobre la confianza desapareció. La reclamación de marcar unas distancias más acusadas respecto a Zapatero viene palpitando en el PSOE desde hace días. Tal como informó este diario , hay cargos socialistas que piden ya abiertamente abordar un paulatino «desacople» del expresidente. Esto es, ir avanzando en un progresivo distanciamiento de su figura para evitar que les «arrastre» en su caída. Zapatero se comprometió en su declaración judicial de hace 11 días ante el instructor a que, en un plazo de tiempo que no superaría las dos semanas, aportaría información suficiente sobre el ajuar —valorado en 1,3 millones de euros por la tasación pericial— para justificar su trazabilidad y un valor inferior al cuantificado. El instructor del caso, por su parte, cree que las joyas pudieron ser introducidas en España sin declarar y que tampoco se tributó por ellas, por lo que ha ofrecido a la Agencia Tributaria personarse en la causa, al considerar al organismo dependiente del Ministerio de Hacienda como «potencial perjudicado». Esto abre un nuevo frente al Gobierno que, ya sea a través de Hacienda o de la Abogacía del Estado, tendrá que decidir si activa las acciones judiciales contra el expresidente. RSS de noticias de espana
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