«Estaré hasta que el cuerpo y la ilusión aguanten, y no sé cuándo será eso porque ilusión tengo la misma que a los 14 años». Eso dijo el granadino Francisco Martos cuando, en agosto de 2024, a punto de cumplir los 51, ganó el Campeonato Europeo de boxeo en peso superwélter. Dos años después, esa ilusión sigue intacta. Porque de lo contrario no se le habría ocurrido la idea. Para conocer su historia deportiva hay que remontarse nada menos que a 1991, cuando se proclamó campeón de España junior en categoría de pesos pesados. Hizo después entre 60 y 70 combates como amateur y neoprofesional, pero después lo dejó, montó un negocio y también un gimnasio , el M&S, que aún regenta y donde ha organizado veladas. Con dos hijos ya criados, que ahora tienen 22 y 17 años, parecía fuera de juego. Pero el veneno, inoculado mucho tiempo atrás, le hizo regresar con 48 años y pasarse al profesionalismo.Desde ese Europeo de 2024 ha engrosado aún más su palmarés. El boxeador español en activo más longevo acumula como profesional 22 victorias, un nulo y sólo una derrota. Ha ganado, entre otras cosas, el Campeonato de España semipesado y el Intercontinental de supermedio, ambos de la Global Boxing Federation (GBF), una organización totalmente legal pero desligada de la Federación Española de Boxeo. De la mano de su nuevo entrenador, Roger Beltrán, Francisco Martos sigue peleando de vez en cuando, pero quiere retos, cosas distintas. Después de ver la expectación que levantó el combate entre el boxeador Floyd Mayweather y el luchador Conor McGregor , que ganó el primero con facilidad, o el de Mike Tyson contra el influencer Jake Paul, que ganó este último, treinta años más joven, se le encendió la bombillita, como se suele decir.Martos golpea a un rival durante un reciente combate abcSe le ocurrió buscar a alguien que hubiera destacado en alguna otra modalidad de combate y le vino a la cabeza el nombre de Mizziah Mohamed ‘Mizzi’ que, sin llegar a su edad, tampoco es un juvenil porque tiene 48 años. Su bagaje profesional fue excelente: 17 victorias, un nulo y una derrota en sus veinte combates. Se proclamó cuatro veces campeón de España de full contact y optó al título europeo. También hizo peleas como boxeador, aunque no en el campo profesional. Llegar a un acuerdo fue rápido: «Hablé con su entrenador, le sugerí que quería hacer una pelea contra alguien y una semana después me propuso a Mizzi, que era precisamente la persona que estaba buscando, porque tiene nombre en la ciudad y trayectoria», resume Martos, que precisa también los detalles de ese acuerdo: será un combate a la distancia de seis asaltos y el peso máximo de los contrincantes será de 78 kilos. Está fijado el día, que será el 20 de diciembre, pero no el lugar. La opción más viable sería el gimnasio que regenta Francisco Martos a las afueras de Granada, pero el inconveniente es que el aforo es bastante limitado «y es un combate que está generando expectación , por lo que el sitio se nos puede quedar pequeño», comenta el boxeador. El pabellón polideportivo de Otura, un pueblo cercano a Granada donde reside Mizzi, es otra alternativa, pero mientras se fija eso, hay que estar pendientes de un montón de detalles más. El combate está respaldado por la GBF, por lo que no habrá problemas para obtener los permisos. Pero para organizar una velada se tienen que cumplir una serie de requisitos de forma esencial, como contratar un seguro o disponer de cobertura médica inmediata.Un deporte más seguro de lo que dicen algunosNo se puede celebrar si no hay una ambulancia en la puerta, por ejemplo. Y eso no sólo es una buena idea, sino una forma de luchar contra el sambenito que lleva décadas persiguiendo al boxeo: el de ser un deporte salvaje y sangriento que practican y ven personas deshumanizadas. Mantiene esa mala fama pese a que el número máximo de asaltos se ha reducido y a que ahora se paran las peleas en cuanto se observa que un púgil está en clara inferioridad, no hay que esperar que esté en un estado tan lamentable como Rocky en sus películas. Que son eso, películas . El caso es que organizar un combate de estas características cuesta, como mínimo, cinco mil euros. Una cantidad que Martos está dispuesto a adelantar –no se gana la vida con el boxeo, eso está al alcance de muy pocos en España, sino con su bar- y, con suerte, recuperar con la venta de entradas y el apoyo de patrocinadores. Toca llamar de puerta en puerta, por así decirlo, porque las grandes marcas no suelen estar interesadas en este tipo de actividades. Apostar por el fútbol es mucho más seguro.Eso sí, en caso de ganar se llevará lo que define como «todo lo bueno que tiene una victoria así», que, aparte del triunfo en sí, tiene algo de autoridad deportiva, porque los boxeadores sostienen que, empleando sólo los puños, son mejores que quienes también los usan en otras respetables disciplinas en las que también las piernas se usan como armas defensivas y de ataque.Mizzi también afronta con ilusión el enfrentamiento. «Suelo decir que se debe vivir hoy lo que mañana quieras que sea un buen recuerdo. Si esto me lo llegan a plantear hace dos o tres años, a lo mejor habría dicho que no, pero ahora estoy entrenando, me encuentro bien, me hace ilusión la parafernalia, el volver a subirme a un ring… Me he picado, vamos», confiesa mientras sonríe.Mizzi posa en el gimnasio durante un entrenamiento abc El púgil granadino, en los prolegómenos de un combate abcNació en Málaga pero vive en Granada desde 1997 y trabaja como técnico comercial. Se retiró hace dos décadas y cuenta que en 2021 quiso volver al full contact, pero tuvo la mala suerte de lesionarse un empeine durante los entrenamientos. Le parece que el boxeo es la mejor opción ahora: «Además de que los puños siempre fueron mi fuerte, no hay piernas de por medio, que es algo que me preocupa porque, a mi edad, tengo más riesgo de volver a lesionarme». Sigue con su mismo entrenador de siempre, Óscar Hernández, con quien se ejercita en el Nández Team. Y hace un pronóstico sobre el resultado del combate: ganará con toda seguridad. «Me lo llevo de calle, lo tengo clarísimo. Tengo que preparar mi condición física, recuperar capacidad cardiopulmonar y perder peso, pero si lo hago todo a tiempo, Martos no es rival para mí», relata. Muy típico de los luchadores esa seguridad en sí mismos, próxima a la fanfarronería. Sin ella, subirse a un ring significaría una derrota casi segura. Conoce a su oponente, lo vio más de una vez cuando él mismo estaba metido en el mundo del full contact y recientemente estuvo como espectador en una velada en la que Martos ganó su enfrentamiento. «Tiene la ventaja de que se mantiene en activo pero, por lo que me ha dicho, encuentra muchas dificultades para dar con rivales de categoría, por eso a veces tiene que recurrir a lo que llaman jornaleros del ring».Espera que, por encima de todo, el combate sea un espectáculo, englobado en una velada en la que q uiere que participe su hijo mayor, de 20 años , que es boxeador. «Lo suyo es que ese día haya un speaker, un buen equipo de música, si puede ser una pantalla… Que se haga algo chulo, porque si no, para eso nos subimos él y yo un día a un ring, hacemos unos asaltos y ya está». Mizzi sabe, eso sí, que la organización será complicada y costosa, por esa falta de apoyo antes mencionada. Le desea mucha suerte a su rival porque sabe que se encarga de ese engorroso trámite. Él, en cambio, se llevará por la pelea una bolsa –aún no se ha cuantificado- pero asegura que no lo hace por dinero. «Yo ahora mismo no tengo esa necesidad de boxear por dinero. Lo hago por el rollo, por volver», insiste. «Estaré hasta que el cuerpo y la ilusión aguanten, y no sé cuándo será eso porque ilusión tengo la misma que a los 14 años». Eso dijo el granadino Francisco Martos cuando, en agosto de 2024, a punto de cumplir los 51, ganó el Campeonato Europeo de boxeo en peso superwélter. Dos años después, esa ilusión sigue intacta. Porque de lo contrario no se le habría ocurrido la idea. Para conocer su historia deportiva hay que remontarse nada menos que a 1991, cuando se proclamó campeón de España junior en categoría de pesos pesados. Hizo después entre 60 y 70 combates como amateur y neoprofesional, pero después lo dejó, montó un negocio y también un gimnasio , el M&S, que aún regenta y donde ha organizado veladas. Con dos hijos ya criados, que ahora tienen 22 y 17 años, parecía fuera de juego. Pero el veneno, inoculado mucho tiempo atrás, le hizo regresar con 48 años y pasarse al profesionalismo.Desde ese Europeo de 2024 ha engrosado aún más su palmarés. El boxeador español en activo más longevo acumula como profesional 22 victorias, un nulo y sólo una derrota. Ha ganado, entre otras cosas, el Campeonato de España semipesado y el Intercontinental de supermedio, ambos de la Global Boxing Federation (GBF), una organización totalmente legal pero desligada de la Federación Española de Boxeo. De la mano de su nuevo entrenador, Roger Beltrán, Francisco Martos sigue peleando de vez en cuando, pero quiere retos, cosas distintas. Después de ver la expectación que levantó el combate entre el boxeador Floyd Mayweather y el luchador Conor McGregor , que ganó el primero con facilidad, o el de Mike Tyson contra el influencer Jake Paul, que ganó este último, treinta años más joven, se le encendió la bombillita, como se suele decir.Martos golpea a un rival durante un reciente combate abcSe le ocurrió buscar a alguien que hubiera destacado en alguna otra modalidad de combate y le vino a la cabeza el nombre de Mizziah Mohamed ‘Mizzi’ que, sin llegar a su edad, tampoco es un juvenil porque tiene 48 años. Su bagaje profesional fue excelente: 17 victorias, un nulo y una derrota en sus veinte combates. Se proclamó cuatro veces campeón de España de full contact y optó al título europeo. También hizo peleas como boxeador, aunque no en el campo profesional. Llegar a un acuerdo fue rápido: «Hablé con su entrenador, le sugerí que quería hacer una pelea contra alguien y una semana después me propuso a Mizzi, que era precisamente la persona que estaba buscando, porque tiene nombre en la ciudad y trayectoria», resume Martos, que precisa también los detalles de ese acuerdo: será un combate a la distancia de seis asaltos y el peso máximo de los contrincantes será de 78 kilos. Está fijado el día, que será el 20 de diciembre, pero no el lugar. La opción más viable sería el gimnasio que regenta Francisco Martos a las afueras de Granada, pero el inconveniente es que el aforo es bastante limitado «y es un combate que está generando expectación , por lo que el sitio se nos puede quedar pequeño», comenta el boxeador. El pabellón polideportivo de Otura, un pueblo cercano a Granada donde reside Mizzi, es otra alternativa, pero mientras se fija eso, hay que estar pendientes de un montón de detalles más. El combate está respaldado por la GBF, por lo que no habrá problemas para obtener los permisos. Pero para organizar una velada se tienen que cumplir una serie de requisitos de forma esencial, como contratar un seguro o disponer de cobertura médica inmediata.Un deporte más seguro de lo que dicen algunosNo se puede celebrar si no hay una ambulancia en la puerta, por ejemplo. Y eso no sólo es una buena idea, sino una forma de luchar contra el sambenito que lleva décadas persiguiendo al boxeo: el de ser un deporte salvaje y sangriento que practican y ven personas deshumanizadas. Mantiene esa mala fama pese a que el número máximo de asaltos se ha reducido y a que ahora se paran las peleas en cuanto se observa que un púgil está en clara inferioridad, no hay que esperar que esté en un estado tan lamentable como Rocky en sus películas. Que son eso, películas . El caso es que organizar un combate de estas características cuesta, como mínimo, cinco mil euros. Una cantidad que Martos está dispuesto a adelantar –no se gana la vida con el boxeo, eso está al alcance de muy pocos en España, sino con su bar- y, con suerte, recuperar con la venta de entradas y el apoyo de patrocinadores. Toca llamar de puerta en puerta, por así decirlo, porque las grandes marcas no suelen estar interesadas en este tipo de actividades. Apostar por el fútbol es mucho más seguro.Eso sí, en caso de ganar se llevará lo que define como «todo lo bueno que tiene una victoria así», que, aparte del triunfo en sí, tiene algo de autoridad deportiva, porque los boxeadores sostienen que, empleando sólo los puños, son mejores que quienes también los usan en otras respetables disciplinas en las que también las piernas se usan como armas defensivas y de ataque.Mizzi también afronta con ilusión el enfrentamiento. «Suelo decir que se debe vivir hoy lo que mañana quieras que sea un buen recuerdo. Si esto me lo llegan a plantear hace dos o tres años, a lo mejor habría dicho que no, pero ahora estoy entrenando, me encuentro bien, me hace ilusión la parafernalia, el volver a subirme a un ring… Me he picado, vamos», confiesa mientras sonríe.Mizzi posa en el gimnasio durante un entrenamiento abc El púgil granadino, en los prolegómenos de un combate abcNació en Málaga pero vive en Granada desde 1997 y trabaja como técnico comercial. Se retiró hace dos décadas y cuenta que en 2021 quiso volver al full contact, pero tuvo la mala suerte de lesionarse un empeine durante los entrenamientos. Le parece que el boxeo es la mejor opción ahora: «Además de que los puños siempre fueron mi fuerte, no hay piernas de por medio, que es algo que me preocupa porque, a mi edad, tengo más riesgo de volver a lesionarme». Sigue con su mismo entrenador de siempre, Óscar Hernández, con quien se ejercita en el Nández Team. Y hace un pronóstico sobre el resultado del combate: ganará con toda seguridad. «Me lo llevo de calle, lo tengo clarísimo. Tengo que preparar mi condición física, recuperar capacidad cardiopulmonar y perder peso, pero si lo hago todo a tiempo, Martos no es rival para mí», relata. Muy típico de los luchadores esa seguridad en sí mismos, próxima a la fanfarronería. Sin ella, subirse a un ring significaría una derrota casi segura. Conoce a su oponente, lo vio más de una vez cuando él mismo estaba metido en el mundo del full contact y recientemente estuvo como espectador en una velada en la que Martos ganó su enfrentamiento. «Tiene la ventaja de que se mantiene en activo pero, por lo que me ha dicho, encuentra muchas dificultades para dar con rivales de categoría, por eso a veces tiene que recurrir a lo que llaman jornaleros del ring».Espera que, por encima de todo, el combate sea un espectáculo, englobado en una velada en la que q uiere que participe su hijo mayor, de 20 años , que es boxeador. «Lo suyo es que ese día haya un speaker, un buen equipo de música, si puede ser una pantalla… Que se haga algo chulo, porque si no, para eso nos subimos él y yo un día a un ring, hacemos unos asaltos y ya está». Mizzi sabe, eso sí, que la organización será complicada y costosa, por esa falta de apoyo antes mencionada. Le desea mucha suerte a su rival porque sabe que se encarga de ese engorroso trámite. Él, en cambio, se llevará por la pelea una bolsa –aún no se ha cuantificado- pero asegura que no lo hace por dinero. «Yo ahora mismo no tengo esa necesidad de boxear por dinero. Lo hago por el rollo, por volver», insiste. «Estaré hasta que el cuerpo y la ilusión aguanten, y no sé cuándo será eso porque ilusión tengo la misma que a los 14 años». Eso dijo el granadino Francisco Martos cuando, en agosto de 2024, a punto de cumplir los 51, ganó el Campeonato Europeo de boxeo en peso superwélter. Dos años después, esa ilusión sigue intacta. Porque de lo contrario no se le habría ocurrido la idea. Para conocer su historia deportiva hay que remontarse nada menos que a 1991, cuando se proclamó campeón de España junior en categoría de pesos pesados. Hizo después entre 60 y 70 combates como amateur y neoprofesional, pero después lo dejó, montó un negocio y también un gimnasio , el M&S, que aún regenta y donde ha organizado veladas. Con dos hijos ya criados, que ahora tienen 22 y 17 años, parecía fuera de juego. Pero el veneno, inoculado mucho tiempo atrás, le hizo regresar con 48 años y pasarse al profesionalismo.Desde ese Europeo de 2024 ha engrosado aún más su palmarés. El boxeador español en activo más longevo acumula como profesional 22 victorias, un nulo y sólo una derrota. Ha ganado, entre otras cosas, el Campeonato de España semipesado y el Intercontinental de supermedio, ambos de la Global Boxing Federation (GBF), una organización totalmente legal pero desligada de la Federación Española de Boxeo. De la mano de su nuevo entrenador, Roger Beltrán, Francisco Martos sigue peleando de vez en cuando, pero quiere retos, cosas distintas. Después de ver la expectación que levantó el combate entre el boxeador Floyd Mayweather y el luchador Conor McGregor , que ganó el primero con facilidad, o el de Mike Tyson contra el influencer Jake Paul, que ganó este último, treinta años más joven, se le encendió la bombillita, como se suele decir.Martos golpea a un rival durante un reciente combate abcSe le ocurrió buscar a alguien que hubiera destacado en alguna otra modalidad de combate y le vino a la cabeza el nombre de Mizziah Mohamed ‘Mizzi’ que, sin llegar a su edad, tampoco es un juvenil porque tiene 48 años. Su bagaje profesional fue excelente: 17 victorias, un nulo y una derrota en sus veinte combates. Se proclamó cuatro veces campeón de España de full contact y optó al título europeo. También hizo peleas como boxeador, aunque no en el campo profesional. Llegar a un acuerdo fue rápido: «Hablé con su entrenador, le sugerí que quería hacer una pelea contra alguien y una semana después me propuso a Mizzi, que era precisamente la persona que estaba buscando, porque tiene nombre en la ciudad y trayectoria», resume Martos, que precisa también los detalles de ese acuerdo: será un combate a la distancia de seis asaltos y el peso máximo de los contrincantes será de 78 kilos. Está fijado el día, que será el 20 de diciembre, pero no el lugar. La opción más viable sería el gimnasio que regenta Francisco Martos a las afueras de Granada, pero el inconveniente es que el aforo es bastante limitado «y es un combate que está generando expectación , por lo que el sitio se nos puede quedar pequeño», comenta el boxeador. El pabellón polideportivo de Otura, un pueblo cercano a Granada donde reside Mizzi, es otra alternativa, pero mientras se fija eso, hay que estar pendientes de un montón de detalles más. El combate está respaldado por la GBF, por lo que no habrá problemas para obtener los permisos. Pero para organizar una velada se tienen que cumplir una serie de requisitos de forma esencial, como contratar un seguro o disponer de cobertura médica inmediata.Un deporte más seguro de lo que dicen algunosNo se puede celebrar si no hay una ambulancia en la puerta, por ejemplo. Y eso no sólo es una buena idea, sino una forma de luchar contra el sambenito que lleva décadas persiguiendo al boxeo: el de ser un deporte salvaje y sangriento que practican y ven personas deshumanizadas. Mantiene esa mala fama pese a que el número máximo de asaltos se ha reducido y a que ahora se paran las peleas en cuanto se observa que un púgil está en clara inferioridad, no hay que esperar que esté en un estado tan lamentable como Rocky en sus películas. Que son eso, películas . El caso es que organizar un combate de estas características cuesta, como mínimo, cinco mil euros. Una cantidad que Martos está dispuesto a adelantar –no se gana la vida con el boxeo, eso está al alcance de muy pocos en España, sino con su bar- y, con suerte, recuperar con la venta de entradas y el apoyo de patrocinadores. Toca llamar de puerta en puerta, por así decirlo, porque las grandes marcas no suelen estar interesadas en este tipo de actividades. Apostar por el fútbol es mucho más seguro.Eso sí, en caso de ganar se llevará lo que define como «todo lo bueno que tiene una victoria así», que, aparte del triunfo en sí, tiene algo de autoridad deportiva, porque los boxeadores sostienen que, empleando sólo los puños, son mejores que quienes también los usan en otras respetables disciplinas en las que también las piernas se usan como armas defensivas y de ataque.Mizzi también afronta con ilusión el enfrentamiento. «Suelo decir que se debe vivir hoy lo que mañana quieras que sea un buen recuerdo. Si esto me lo llegan a plantear hace dos o tres años, a lo mejor habría dicho que no, pero ahora estoy entrenando, me encuentro bien, me hace ilusión la parafernalia, el volver a subirme a un ring… Me he picado, vamos», confiesa mientras sonríe.Mizzi posa en el gimnasio durante un entrenamiento abc El púgil granadino, en los prolegómenos de un combate abcNació en Málaga pero vive en Granada desde 1997 y trabaja como técnico comercial. Se retiró hace dos décadas y cuenta que en 2021 quiso volver al full contact, pero tuvo la mala suerte de lesionarse un empeine durante los entrenamientos. Le parece que el boxeo es la mejor opción ahora: «Además de que los puños siempre fueron mi fuerte, no hay piernas de por medio, que es algo que me preocupa porque, a mi edad, tengo más riesgo de volver a lesionarme». Sigue con su mismo entrenador de siempre, Óscar Hernández, con quien se ejercita en el Nández Team. Y hace un pronóstico sobre el resultado del combate: ganará con toda seguridad. «Me lo llevo de calle, lo tengo clarísimo. Tengo que preparar mi condición física, recuperar capacidad cardiopulmonar y perder peso, pero si lo hago todo a tiempo, Martos no es rival para mí», relata. Muy típico de los luchadores esa seguridad en sí mismos, próxima a la fanfarronería. Sin ella, subirse a un ring significaría una derrota casi segura. Conoce a su oponente, lo vio más de una vez cuando él mismo estaba metido en el mundo del full contact y recientemente estuvo como espectador en una velada en la que Martos ganó su enfrentamiento. «Tiene la ventaja de que se mantiene en activo pero, por lo que me ha dicho, encuentra muchas dificultades para dar con rivales de categoría, por eso a veces tiene que recurrir a lo que llaman jornaleros del ring».Espera que, por encima de todo, el combate sea un espectáculo, englobado en una velada en la que q uiere que participe su hijo mayor, de 20 años , que es boxeador. «Lo suyo es que ese día haya un speaker, un buen equipo de música, si puede ser una pantalla… Que se haga algo chulo, porque si no, para eso nos subimos él y yo un día a un ring, hacemos unos asaltos y ya está». Mizzi sabe, eso sí, que la organización será complicada y costosa, por esa falta de apoyo antes mencionada. Le desea mucha suerte a su rival porque sabe que se encarga de ese engorroso trámite. Él, en cambio, se llevará por la pelea una bolsa –aún no se ha cuantificado- pero asegura que no lo hace por dinero. «Yo ahora mismo no tengo esa necesidad de boxear por dinero. Lo hago por el rollo, por volver», insiste. RSS de noticias de espana/andalucia
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