El Betis ha llegado con el gancho al esprint final de la temporada. Siete partidos sin ganar en LaLiga, con cinco empates y dos derrotas, y sólo una victoria en los últimos diez así lo atestiguan. La peor racha desde que Manuel Pellegrini asumiera los mandos, aunque, pese a todo, el equipo mantuvo carácter competitivo en Pamplona para agarrarse a la ilusión. La posibilidad de hacer historia en Europa, con esa eliminatoria ante el Braga para plantarse en las semifinales de la segunda competición continental, y también sigue vivo en esa pelea por la quinta plaza, que ha venido ocupando desde hace nueve jornadas. Dos premios mayores para una temporada que ofrece la impresión de hacérsela larga, pero en la que todavía está vigente. Aunque Pellegrini realizó seis cambios en el once inicial ante Osasuna –Valles, Bellerín, Diego Llorente, Valentín Gómez, Altimira y Antony–, los jugadores que marcan la diferencia –Fornals, Cucho y el propio Antony– parecen al límite. Sin recambios claros pero tampoco con esa frescura que ofrecieron en sus mejores días. Una necesidad de Pellegrini de exprimirlos ante una segunda unidad que apenas se reivindica. Quizá por eso la mejor noticia en El Sadar, además del gran partido de Valles o el gol de Abde, fue el regreso de Giovani Lo Celso. Asumiendo galones y convirtiéndose en eje del equipo. El Betis necesita al argentino –como también a Isco–para elevar las prestaciones de la unidad B. Un organizador de juego que aglutine la pelota y control. Una referencia en la medular para que puedan crecer satélites a su lado. Un haz de luz con Lo Celso que ahora dependerá del físico del argentino, tan propenso a caerse este año cada vez que se lo ha necesitado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Osasuna – Betis, las notas de los jugadores: sólo Abde crea peligro de verdadSe aferra el Ingeniero a esos cálculos que lo hacen vislumbrar una pugna muy igualada por esa quinta plaza. Un punto o dos tan decisivos como esos metros que le faltaron a Pogaçar para culminar su sueño en la París-Roubaix. Un largo esprint de final de temporada con el premio de la Champions en el horizonte a través de LaLiga, pero también con ese anhelo de llegar a Estambul. Dos caminos en teoría paralelos pero que se entrecruzan para variar el rendimiento y las rotaciones. Un manejo de la plantilla que viene realizando Pellegrini, sin la brillantez de otras ocasiones pero también con menos fondo de armario en puestos decisivos. Con oportunidades para Riquelme y Deossa, y menos para Pablo García.Antony, espejo y sanciónEl rendimiento del brasileño refleja esa situación del Betis. Sustituido al descanso tanto en San Mamés como en El Sadar; sin acabar el partido ante el Espanyol y suplente en Braga. Cuatro partidos con un paupérrimo rendimiento de Antony, afectado tanto por ese problema de pubis que lo viene castigando en los últimos meses como también por esa ausencia en la lista de Brasil. El sueño de jugar la Copa del Mundo pareció desvanecerse para el bético, lo que ha llevado aparejado una crisis en su fútbol.En Pamplona sólo llamó la atención por ese cambio de botas con el partido ya en juego o por esos continuos aspavientos hacia sus compañeros. O esa protesta del polémico penalti señalado a Valentín Gómez y que le impedirá jugar en Girona. Sesma Espinosa le enseñó la quinta amarilla de la temporada al brasileño, que el martes de Feria estará en casa y no en Montilivi. Una ausencia que le permitirá descansar después del partido europeo del jueves hasta la visita del Real Madrid. Una necesaria reflexión para Antony, al que el Betis también necesita mejorado para mantener sus aspiraciones hasta el final.Muy lejos de la cuarta plaza, con la que se soñó en algún momento de la temporada no tan lejano, el Betis afronta una recta final que marcará su nota. Con la posibilidad de elevar la misma el jueves ante el Braga, con lo que significaría disputar una semifinal de la Europa League, y también con siete jornadas por delante en LaLiga para conseguir esa posible quinta plaza que tenga premio Champions. Si la dinámica negativa hace respirar pesimismo en el entorno, la realidad indica que el Betis de Pellegrini aún está a tiempo de ponerle un colofón feliz a la temporada. El Betis ha llegado con el gancho al esprint final de la temporada. Siete partidos sin ganar en LaLiga, con cinco empates y dos derrotas, y sólo una victoria en los últimos diez así lo atestiguan. La peor racha desde que Manuel Pellegrini asumiera los mandos, aunque, pese a todo, el equipo mantuvo carácter competitivo en Pamplona para agarrarse a la ilusión. La posibilidad de hacer historia en Europa, con esa eliminatoria ante el Braga para plantarse en las semifinales de la segunda competición continental, y también sigue vivo en esa pelea por la quinta plaza, que ha venido ocupando desde hace nueve jornadas. Dos premios mayores para una temporada que ofrece la impresión de hacérsela larga, pero en la que todavía está vigente. Aunque Pellegrini realizó seis cambios en el once inicial ante Osasuna –Valles, Bellerín, Diego Llorente, Valentín Gómez, Altimira y Antony–, los jugadores que marcan la diferencia –Fornals, Cucho y el propio Antony– parecen al límite. Sin recambios claros pero tampoco con esa frescura que ofrecieron en sus mejores días. Una necesidad de Pellegrini de exprimirlos ante una segunda unidad que apenas se reivindica. Quizá por eso la mejor noticia en El Sadar, además del gran partido de Valles o el gol de Abde, fue el regreso de Giovani Lo Celso. Asumiendo galones y convirtiéndose en eje del equipo. El Betis necesita al argentino –como también a Isco–para elevar las prestaciones de la unidad B. Un organizador de juego que aglutine la pelota y control. Una referencia en la medular para que puedan crecer satélites a su lado. Un haz de luz con Lo Celso que ahora dependerá del físico del argentino, tan propenso a caerse este año cada vez que se lo ha necesitado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Osasuna – Betis, las notas de los jugadores: sólo Abde crea peligro de verdadSe aferra el Ingeniero a esos cálculos que lo hacen vislumbrar una pugna muy igualada por esa quinta plaza. Un punto o dos tan decisivos como esos metros que le faltaron a Pogaçar para culminar su sueño en la París-Roubaix. Un largo esprint de final de temporada con el premio de la Champions en el horizonte a través de LaLiga, pero también con ese anhelo de llegar a Estambul. Dos caminos en teoría paralelos pero que se entrecruzan para variar el rendimiento y las rotaciones. Un manejo de la plantilla que viene realizando Pellegrini, sin la brillantez de otras ocasiones pero también con menos fondo de armario en puestos decisivos. Con oportunidades para Riquelme y Deossa, y menos para Pablo García.Antony, espejo y sanciónEl rendimiento del brasileño refleja esa situación del Betis. Sustituido al descanso tanto en San Mamés como en El Sadar; sin acabar el partido ante el Espanyol y suplente en Braga. Cuatro partidos con un paupérrimo rendimiento de Antony, afectado tanto por ese problema de pubis que lo viene castigando en los últimos meses como también por esa ausencia en la lista de Brasil. El sueño de jugar la Copa del Mundo pareció desvanecerse para el bético, lo que ha llevado aparejado una crisis en su fútbol.En Pamplona sólo llamó la atención por ese cambio de botas con el partido ya en juego o por esos continuos aspavientos hacia sus compañeros. O esa protesta del polémico penalti señalado a Valentín Gómez y que le impedirá jugar en Girona. Sesma Espinosa le enseñó la quinta amarilla de la temporada al brasileño, que el martes de Feria estará en casa y no en Montilivi. Una ausencia que le permitirá descansar después del partido europeo del jueves hasta la visita del Real Madrid. Una necesaria reflexión para Antony, al que el Betis también necesita mejorado para mantener sus aspiraciones hasta el final.Muy lejos de la cuarta plaza, con la que se soñó en algún momento de la temporada no tan lejano, el Betis afronta una recta final que marcará su nota. Con la posibilidad de elevar la misma el jueves ante el Braga, con lo que significaría disputar una semifinal de la Europa League, y también con siete jornadas por delante en LaLiga para conseguir esa posible quinta plaza que tenga premio Champions. Si la dinámica negativa hace respirar pesimismo en el entorno, la realidad indica que el Betis de Pellegrini aún está a tiempo de ponerle un colofón feliz a la temporada. El Betis ha llegado con el gancho al esprint final de la temporada. Siete partidos sin ganar en LaLiga, con cinco empates y dos derrotas, y sólo una victoria en los últimos diez así lo atestiguan. La peor racha desde que Manuel Pellegrini asumiera los mandos, aunque, pese a todo, el equipo mantuvo carácter competitivo en Pamplona para agarrarse a la ilusión. La posibilidad de hacer historia en Europa, con esa eliminatoria ante el Braga para plantarse en las semifinales de la segunda competición continental, y también sigue vivo en esa pelea por la quinta plaza, que ha venido ocupando desde hace nueve jornadas. Dos premios mayores para una temporada que ofrece la impresión de hacérsela larga, pero en la que todavía está vigente. Aunque Pellegrini realizó seis cambios en el once inicial ante Osasuna –Valles, Bellerín, Diego Llorente, Valentín Gómez, Altimira y Antony–, los jugadores que marcan la diferencia –Fornals, Cucho y el propio Antony– parecen al límite. Sin recambios claros pero tampoco con esa frescura que ofrecieron en sus mejores días. Una necesidad de Pellegrini de exprimirlos ante una segunda unidad que apenas se reivindica. Quizá por eso la mejor noticia en El Sadar, además del gran partido de Valles o el gol de Abde, fue el regreso de Giovani Lo Celso. Asumiendo galones y convirtiéndose en eje del equipo. El Betis necesita al argentino –como también a Isco–para elevar las prestaciones de la unidad B. Un organizador de juego que aglutine la pelota y control. Una referencia en la medular para que puedan crecer satélites a su lado. Un haz de luz con Lo Celso que ahora dependerá del físico del argentino, tan propenso a caerse este año cada vez que se lo ha necesitado.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Osasuna – Betis, las notas de los jugadores: sólo Abde crea peligro de verdadSe aferra el Ingeniero a esos cálculos que lo hacen vislumbrar una pugna muy igualada por esa quinta plaza. Un punto o dos tan decisivos como esos metros que le faltaron a Pogaçar para culminar su sueño en la París-Roubaix. Un largo esprint de final de temporada con el premio de la Champions en el horizonte a través de LaLiga, pero también con ese anhelo de llegar a Estambul. Dos caminos en teoría paralelos pero que se entrecruzan para variar el rendimiento y las rotaciones. Un manejo de la plantilla que viene realizando Pellegrini, sin la brillantez de otras ocasiones pero también con menos fondo de armario en puestos decisivos. Con oportunidades para Riquelme y Deossa, y menos para Pablo García.Antony, espejo y sanciónEl rendimiento del brasileño refleja esa situación del Betis. Sustituido al descanso tanto en San Mamés como en El Sadar; sin acabar el partido ante el Espanyol y suplente en Braga. Cuatro partidos con un paupérrimo rendimiento de Antony, afectado tanto por ese problema de pubis que lo viene castigando en los últimos meses como también por esa ausencia en la lista de Brasil. El sueño de jugar la Copa del Mundo pareció desvanecerse para el bético, lo que ha llevado aparejado una crisis en su fútbol.En Pamplona sólo llamó la atención por ese cambio de botas con el partido ya en juego o por esos continuos aspavientos hacia sus compañeros. O esa protesta del polémico penalti señalado a Valentín Gómez y que le impedirá jugar en Girona. Sesma Espinosa le enseñó la quinta amarilla de la temporada al brasileño, que el martes de Feria estará en casa y no en Montilivi. Una ausencia que le permitirá descansar después del partido europeo del jueves hasta la visita del Real Madrid. Una necesaria reflexión para Antony, al que el Betis también necesita mejorado para mantener sus aspiraciones hasta el final.Muy lejos de la cuarta plaza, con la que se soñó en algún momento de la temporada no tan lejano, el Betis afronta una recta final que marcará su nota. Con la posibilidad de elevar la misma el jueves ante el Braga, con lo que significaría disputar una semifinal de la Europa League, y también con siete jornadas por delante en LaLiga para conseguir esa posible quinta plaza que tenga premio Champions. Si la dinámica negativa hace respirar pesimismo en el entorno, la realidad indica que el Betis de Pellegrini aún está a tiempo de ponerle un colofón feliz a la temporada. RSS de noticias de deportes
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