Una simple búsqueda en Google con las palabras clave ‘turismo Puerta del Sol Madrid’ arroja 18,5 millones de resultados en apenas de medio segundo. El kilómetro cero figura como una de las diez visitas imprescindibles para quienes llegan a disfrutar de la capital, ya sean nacionales o extranjeros, y, por contagio natural, resulta el principal centro comercial al aire libre de España. Es decir, una máquina de generar puestos de trabajo y riqueza con sus más de medio millar de tiendas y establecimientos. En los ocho primeros meses del año, el saldo económico para estos empresarios, la mayoría pymes, ha sido positivo en siete, y septiembre, el noveno, va camino de resultar regular por lo que ha durado el calor de este verano. Pero, avanzadísimo ya este octubre, justo cuando se cumplen los primeros 30 días de la acampada en la plaza , las cifras son «catastróficas»: pérdidas de entre el 65% y el 80% en el comercio textil y, ya con datos globales, de 25 a 30 millones de lucro cesante en el comercio especializado. Y solo en la zona afectada por la protesta.Armando Rodríguez, presidente de Cocem, y Eduardo Zamácola, su homólogo en Acotex, hacen un balance muy duro de la repercusión que está teniendo el campamento, que comenzó el 26 de septiembre tras el desahucio de Maricarmen Abascal como una reivindicación de la vivienda digna y asequible para transmutar en una sopa de letras de más de cuarenta grupos radicales con intereses propios cada uno y que poco o nada tienen que ver con la reclamación original. Desde la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen, Sol y Adyacentes (Apreca), con presencia en la patronal madrileña CEIM, como Acotex y Cocem, han declinado participar en este reportaje por miedo a represalias por parte de los radicales. Están a pie de calle, a diez metros de los acampados, y temen que las calles de la capital acaben ardiendo, como las de París esta última semana. «La situación es desesperante -comienza Zamácola-. La gente ve que no es cómodo ir a esa zona, pero es que también suma el tema de la insalubridad, lo asqueroso que está todo, lo mal que huele. Ni siquiera hace atractivo ir a ver la protesta». Estos empresarios están deseando que llegue el desalojo: «Pero no le vemos el fin. El objetivo que buscaban está más que demostrado, el problema de la vivienda. Entonces, me pregunto, ¿por qué siguen ahí?», sentencia el presidente de Acotex.La Puerta del Sol y las diez calles que nacen de ella, especialmente Preciados, Montera, Alcalá, San Jerónimo, Mayor y Arenal, se nutren del paso diario, en condiciones normales, de decenas de miles de personas, pero sobre todo de turistas. Además, son nodo con otras arterias principales del distrito de Centro, como la Gran Vía, la plaza de Oriente, la del Callao y, por extensión, Cibeles y el eje Prado-Recoletos-Castellana. Sin embargo, no se había recuperado del todo de los efectos de la pandemia. Antes de la acampada estaban aún un 20% por debajo de la facturación de 2019, el último año antes del Covid. «Y cada semana de caída de ventas supone una losa sobre nosotros. Esto se va a trasladar en cierres», insiste el presidente del comercio textil madrileño. Quejas al delegado del GobiernoHay ejemplos clarificadores: el dueño de una tienda de souvenirs está «absolutamente desesperado»: «Algunos manifestantes dicen que están consumiendo en la zona, y eso es de coña». Y sí, «hay temor a represalias directas»: «La gente tiene miedo cuando cierra, porque se va a casa escuchando comentarios de los acampados como ‘¿Por qué no te unes a la manifestación? ¿Por qué sigues abierto?’. No es una agresividad total, pero intimidan». No se han registrado robos ni enfrentamientos físicos con los comerciantes, pero los recelos están muy presentes.Un grupo de turistas asiáticos intenta fotografiar el Oso y el Madroño entre pancartas; manteros en el perímetro de las tiendas de campaña; la estación de Sol ha tenido que cerrar por seguridad e insalubridad en varias ocasiones. EP/Matías NietoTanto Zamácola como Rodríguez piden la intervención inmediata de la Delegación del Gobierno, cuyo titular, Francisco Martín, dimitió ayer de manera sorpresiva. El requerimiento, por tanto, recae ahora sobre su número 2, la subdelegada, Pilar Trinidad, para que desaloje la Puerta del Sol, a lo que el propio Martín se había negado durante estas cuatro semanas. «El 16 de octubre, le mandé una carta, pidiéndole que levantara eso ya, pero no ha contestado ni ha dicho nada», denuncia el presidente de Cocem. En la misiva, la patronal del comercio especializado en la región, expresa: «Consideramos que esta situación ha rebasado ampliamente los límites de una reivindicación ciudadana perjudicando los derechos e intereses de muchos ciudadanos que están privados de libertades fundamentales. El comercio de proximidad de Madrid se encuentra en una situación crítica, que ha supuesto la desaparición de más de 6.000 establecimientos en el último año. Si a esto se añade lo que está sucediendo, no conseguiremos más que acelerar y potenciar la pérdida del más vulnerable de nuestro comercio»….Y los manterosPor parte de Acotex, un gabinete jurídico está trabajando en otro documento para el delegado, que se lo hará llegar a través de CEIM. En él, propondrán que las tiendas de campaña salgan de las calles adyacentes a Sol y que ocupen un máximo de 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plaza. También exigen que se liberen los obstáculos que hay en torno a los quioscos, que se garantice la entrada de los servicios de limpieza, la carga y descarga, y se liberen los accesos a los comercios del barrio. El colmo, desde hace unos diez días, como desveló ABC, es la instalación del ‘top-manta’ en el perímetro del asentamiento, con medio centenar de vendedores ilegales, ayudados por los propios acampados, que les permiten esconder el género en las tiendas de campaña cuando se acerca la Policía Municipal. Acotex ultima una propuesta al Gobierno para que acote la protesta a 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plazaEl calendario que se les presenta es inquietante. Además de la huelga de la educación pública, los días 4 y 5 de noviembre es la del sector universitario, que están apoyando también desde el kilómetro cero. Y, como colofón, la general, impulsada precisamente desde la acampada para el día 11, en vísperas del inicio de la campaña electoral para las generales. «¿Con qué narices abres la puerta el día de la huelga general si tienes allí mismo a los que la han promovido?», enfatizan desde Acotex. Armando Rodríguez es más cauto: «Me da la impresión de que va a tener escasísimo apoyo. Ese paro no está basado en conflicto laboral, espero que no haya problemas, aunque tampoco me extrañaría que ocurriera un incidente ese día». Y ya, a finales de noviembre, tras la cita electoral y si la protesta sigue allí, el Black Friday y la campaña de Navidad. «Como esto siga así, van a sufrir tal deterioro, que hay gente que va a tener que cerrar sus negocios», pronostica Eduardo Zamácola. La Puerta del Sol es estación de paso, pero también destino final: «Otro asunto importante es la imagen de Madrid, que se está destrozando, con lo que ha constado construirla en todos estos años. Sobrevivimos con el turismo internacional». «Ni el extranjero ni el nacional se acercan por allí», coincide Rodríguez. Los comerciantes tienen miedo a represalias por parte de los manifestantes: «¿Con qué narices abres en la huelga general?»«No sé si confiar en que, con las elecciones, la acampada se levante antes de Navidad, porque, de lo contrario, se cargan los comercios», denuncia el presidente del comercio textil. Su compañero apunta en la misma dirección y añade: «Siempre digo que es paradójico que ellos defiendan a los vulnerables en teoría y no se dan cuenta que los comercios son vulnerables, especialmente los pequeños de proximidad. La protesta es una ‘performance’ que todos imaginamos a qué se debe y contra quiénes va. Que se vayan a La Moncloa o a otro sitio que no haya gente con dificultades. Hay tiendas que han facturado cero euros estos días. Muchos están pagando alquileres y créditos bancarios, así que algunos comercios caerán, fijo». Por lo pronto, ni las luces ni el gran abeto por las fiestas ha podido ser instalado en el enclave. La incógnita es si los acampados se tomarán allí las uvas o el 31 de diciembre los españoles volveremos a decir: «Un año más». Una simple búsqueda en Google con las palabras clave ‘turismo Puerta del Sol Madrid’ arroja 18,5 millones de resultados en apenas de medio segundo. El kilómetro cero figura como una de las diez visitas imprescindibles para quienes llegan a disfrutar de la capital, ya sean nacionales o extranjeros, y, por contagio natural, resulta el principal centro comercial al aire libre de España. Es decir, una máquina de generar puestos de trabajo y riqueza con sus más de medio millar de tiendas y establecimientos. En los ocho primeros meses del año, el saldo económico para estos empresarios, la mayoría pymes, ha sido positivo en siete, y septiembre, el noveno, va camino de resultar regular por lo que ha durado el calor de este verano. Pero, avanzadísimo ya este octubre, justo cuando se cumplen los primeros 30 días de la acampada en la plaza , las cifras son «catastróficas»: pérdidas de entre el 65% y el 80% en el comercio textil y, ya con datos globales, de 25 a 30 millones de lucro cesante en el comercio especializado. Y solo en la zona afectada por la protesta.Armando Rodríguez, presidente de Cocem, y Eduardo Zamácola, su homólogo en Acotex, hacen un balance muy duro de la repercusión que está teniendo el campamento, que comenzó el 26 de septiembre tras el desahucio de Maricarmen Abascal como una reivindicación de la vivienda digna y asequible para transmutar en una sopa de letras de más de cuarenta grupos radicales con intereses propios cada uno y que poco o nada tienen que ver con la reclamación original. Desde la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen, Sol y Adyacentes (Apreca), con presencia en la patronal madrileña CEIM, como Acotex y Cocem, han declinado participar en este reportaje por miedo a represalias por parte de los radicales. Están a pie de calle, a diez metros de los acampados, y temen que las calles de la capital acaben ardiendo, como las de París esta última semana. «La situación es desesperante -comienza Zamácola-. La gente ve que no es cómodo ir a esa zona, pero es que también suma el tema de la insalubridad, lo asqueroso que está todo, lo mal que huele. Ni siquiera hace atractivo ir a ver la protesta». Estos empresarios están deseando que llegue el desalojo: «Pero no le vemos el fin. El objetivo que buscaban está más que demostrado, el problema de la vivienda. Entonces, me pregunto, ¿por qué siguen ahí?», sentencia el presidente de Acotex.La Puerta del Sol y las diez calles que nacen de ella, especialmente Preciados, Montera, Alcalá, San Jerónimo, Mayor y Arenal, se nutren del paso diario, en condiciones normales, de decenas de miles de personas, pero sobre todo de turistas. Además, son nodo con otras arterias principales del distrito de Centro, como la Gran Vía, la plaza de Oriente, la del Callao y, por extensión, Cibeles y el eje Prado-Recoletos-Castellana. Sin embargo, no se había recuperado del todo de los efectos de la pandemia. Antes de la acampada estaban aún un 20% por debajo de la facturación de 2019, el último año antes del Covid. «Y cada semana de caída de ventas supone una losa sobre nosotros. Esto se va a trasladar en cierres», insiste el presidente del comercio textil madrileño. Quejas al delegado del GobiernoHay ejemplos clarificadores: el dueño de una tienda de souvenirs está «absolutamente desesperado»: «Algunos manifestantes dicen que están consumiendo en la zona, y eso es de coña». Y sí, «hay temor a represalias directas»: «La gente tiene miedo cuando cierra, porque se va a casa escuchando comentarios de los acampados como ‘¿Por qué no te unes a la manifestación? ¿Por qué sigues abierto?’. No es una agresividad total, pero intimidan». No se han registrado robos ni enfrentamientos físicos con los comerciantes, pero los recelos están muy presentes.Un grupo de turistas asiáticos intenta fotografiar el Oso y el Madroño entre pancartas; manteros en el perímetro de las tiendas de campaña; la estación de Sol ha tenido que cerrar por seguridad e insalubridad en varias ocasiones. EP/Matías NietoTanto Zamácola como Rodríguez piden la intervención inmediata de la Delegación del Gobierno, cuyo titular, Francisco Martín, dimitió ayer de manera sorpresiva. El requerimiento, por tanto, recae ahora sobre su número 2, la subdelegada, Pilar Trinidad, para que desaloje la Puerta del Sol, a lo que el propio Martín se había negado durante estas cuatro semanas. «El 16 de octubre, le mandé una carta, pidiéndole que levantara eso ya, pero no ha contestado ni ha dicho nada», denuncia el presidente de Cocem. En la misiva, la patronal del comercio especializado en la región, expresa: «Consideramos que esta situación ha rebasado ampliamente los límites de una reivindicación ciudadana perjudicando los derechos e intereses de muchos ciudadanos que están privados de libertades fundamentales. El comercio de proximidad de Madrid se encuentra en una situación crítica, que ha supuesto la desaparición de más de 6.000 establecimientos en el último año. Si a esto se añade lo que está sucediendo, no conseguiremos más que acelerar y potenciar la pérdida del más vulnerable de nuestro comercio»….Y los manterosPor parte de Acotex, un gabinete jurídico está trabajando en otro documento para el delegado, que se lo hará llegar a través de CEIM. En él, propondrán que las tiendas de campaña salgan de las calles adyacentes a Sol y que ocupen un máximo de 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plaza. También exigen que se liberen los obstáculos que hay en torno a los quioscos, que se garantice la entrada de los servicios de limpieza, la carga y descarga, y se liberen los accesos a los comercios del barrio. El colmo, desde hace unos diez días, como desveló ABC, es la instalación del ‘top-manta’ en el perímetro del asentamiento, con medio centenar de vendedores ilegales, ayudados por los propios acampados, que les permiten esconder el género en las tiendas de campaña cuando se acerca la Policía Municipal. Acotex ultima una propuesta al Gobierno para que acote la protesta a 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plazaEl calendario que se les presenta es inquietante. Además de la huelga de la educación pública, los días 4 y 5 de noviembre es la del sector universitario, que están apoyando también desde el kilómetro cero. Y, como colofón, la general, impulsada precisamente desde la acampada para el día 11, en vísperas del inicio de la campaña electoral para las generales. «¿Con qué narices abres la puerta el día de la huelga general si tienes allí mismo a los que la han promovido?», enfatizan desde Acotex. Armando Rodríguez es más cauto: «Me da la impresión de que va a tener escasísimo apoyo. Ese paro no está basado en conflicto laboral, espero que no haya problemas, aunque tampoco me extrañaría que ocurriera un incidente ese día». Y ya, a finales de noviembre, tras la cita electoral y si la protesta sigue allí, el Black Friday y la campaña de Navidad. «Como esto siga así, van a sufrir tal deterioro, que hay gente que va a tener que cerrar sus negocios», pronostica Eduardo Zamácola. La Puerta del Sol es estación de paso, pero también destino final: «Otro asunto importante es la imagen de Madrid, que se está destrozando, con lo que ha constado construirla en todos estos años. Sobrevivimos con el turismo internacional». «Ni el extranjero ni el nacional se acercan por allí», coincide Rodríguez. Los comerciantes tienen miedo a represalias por parte de los manifestantes: «¿Con qué narices abres en la huelga general?»«No sé si confiar en que, con las elecciones, la acampada se levante antes de Navidad, porque, de lo contrario, se cargan los comercios», denuncia el presidente del comercio textil. Su compañero apunta en la misma dirección y añade: «Siempre digo que es paradójico que ellos defiendan a los vulnerables en teoría y no se dan cuenta que los comercios son vulnerables, especialmente los pequeños de proximidad. La protesta es una ‘performance’ que todos imaginamos a qué se debe y contra quiénes va. Que se vayan a La Moncloa o a otro sitio que no haya gente con dificultades. Hay tiendas que han facturado cero euros estos días. Muchos están pagando alquileres y créditos bancarios, así que algunos comercios caerán, fijo». Por lo pronto, ni las luces ni el gran abeto por las fiestas ha podido ser instalado en el enclave. La incógnita es si los acampados se tomarán allí las uvas o el 31 de diciembre los españoles volveremos a decir: «Un año más». Una simple búsqueda en Google con las palabras clave ‘turismo Puerta del Sol Madrid’ arroja 18,5 millones de resultados en apenas de medio segundo. El kilómetro cero figura como una de las diez visitas imprescindibles para quienes llegan a disfrutar de la capital, ya sean nacionales o extranjeros, y, por contagio natural, resulta el principal centro comercial al aire libre de España. Es decir, una máquina de generar puestos de trabajo y riqueza con sus más de medio millar de tiendas y establecimientos. En los ocho primeros meses del año, el saldo económico para estos empresarios, la mayoría pymes, ha sido positivo en siete, y septiembre, el noveno, va camino de resultar regular por lo que ha durado el calor de este verano. Pero, avanzadísimo ya este octubre, justo cuando se cumplen los primeros 30 días de la acampada en la plaza , las cifras son «catastróficas»: pérdidas de entre el 65% y el 80% en el comercio textil y, ya con datos globales, de 25 a 30 millones de lucro cesante en el comercio especializado. Y solo en la zona afectada por la protesta.Armando Rodríguez, presidente de Cocem, y Eduardo Zamácola, su homólogo en Acotex, hacen un balance muy duro de la repercusión que está teniendo el campamento, que comenzó el 26 de septiembre tras el desahucio de Maricarmen Abascal como una reivindicación de la vivienda digna y asequible para transmutar en una sopa de letras de más de cuarenta grupos radicales con intereses propios cada uno y que poco o nada tienen que ver con la reclamación original. Desde la Asociación de Comerciantes de Preciados, Carmen, Sol y Adyacentes (Apreca), con presencia en la patronal madrileña CEIM, como Acotex y Cocem, han declinado participar en este reportaje por miedo a represalias por parte de los radicales. Están a pie de calle, a diez metros de los acampados, y temen que las calles de la capital acaben ardiendo, como las de París esta última semana. «La situación es desesperante -comienza Zamácola-. La gente ve que no es cómodo ir a esa zona, pero es que también suma el tema de la insalubridad, lo asqueroso que está todo, lo mal que huele. Ni siquiera hace atractivo ir a ver la protesta». Estos empresarios están deseando que llegue el desalojo: «Pero no le vemos el fin. El objetivo que buscaban está más que demostrado, el problema de la vivienda. Entonces, me pregunto, ¿por qué siguen ahí?», sentencia el presidente de Acotex.La Puerta del Sol y las diez calles que nacen de ella, especialmente Preciados, Montera, Alcalá, San Jerónimo, Mayor y Arenal, se nutren del paso diario, en condiciones normales, de decenas de miles de personas, pero sobre todo de turistas. Además, son nodo con otras arterias principales del distrito de Centro, como la Gran Vía, la plaza de Oriente, la del Callao y, por extensión, Cibeles y el eje Prado-Recoletos-Castellana. Sin embargo, no se había recuperado del todo de los efectos de la pandemia. Antes de la acampada estaban aún un 20% por debajo de la facturación de 2019, el último año antes del Covid. «Y cada semana de caída de ventas supone una losa sobre nosotros. Esto se va a trasladar en cierres», insiste el presidente del comercio textil madrileño. Quejas al delegado del GobiernoHay ejemplos clarificadores: el dueño de una tienda de souvenirs está «absolutamente desesperado»: «Algunos manifestantes dicen que están consumiendo en la zona, y eso es de coña». Y sí, «hay temor a represalias directas»: «La gente tiene miedo cuando cierra, porque se va a casa escuchando comentarios de los acampados como ‘¿Por qué no te unes a la manifestación? ¿Por qué sigues abierto?’. No es una agresividad total, pero intimidan». No se han registrado robos ni enfrentamientos físicos con los comerciantes, pero los recelos están muy presentes.Un grupo de turistas asiáticos intenta fotografiar el Oso y el Madroño entre pancartas; manteros en el perímetro de las tiendas de campaña; la estación de Sol ha tenido que cerrar por seguridad e insalubridad en varias ocasiones. EP/Matías NietoTanto Zamácola como Rodríguez piden la intervención inmediata de la Delegación del Gobierno, cuyo titular, Francisco Martín, dimitió ayer de manera sorpresiva. El requerimiento, por tanto, recae ahora sobre su número 2, la subdelegada, Pilar Trinidad, para que desaloje la Puerta del Sol, a lo que el propio Martín se había negado durante estas cuatro semanas. «El 16 de octubre, le mandé una carta, pidiéndole que levantara eso ya, pero no ha contestado ni ha dicho nada», denuncia el presidente de Cocem. En la misiva, la patronal del comercio especializado en la región, expresa: «Consideramos que esta situación ha rebasado ampliamente los límites de una reivindicación ciudadana perjudicando los derechos e intereses de muchos ciudadanos que están privados de libertades fundamentales. El comercio de proximidad de Madrid se encuentra en una situación crítica, que ha supuesto la desaparición de más de 6.000 establecimientos en el último año. Si a esto se añade lo que está sucediendo, no conseguiremos más que acelerar y potenciar la pérdida del más vulnerable de nuestro comercio»….Y los manterosPor parte de Acotex, un gabinete jurídico está trabajando en otro documento para el delegado, que se lo hará llegar a través de CEIM. En él, propondrán que las tiendas de campaña salgan de las calles adyacentes a Sol y que ocupen un máximo de 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plaza. También exigen que se liberen los obstáculos que hay en torno a los quioscos, que se garantice la entrada de los servicios de limpieza, la carga y descarga, y se liberen los accesos a los comercios del barrio. El colmo, desde hace unos diez días, como desveló ABC, es la instalación del ‘top-manta’ en el perímetro del asentamiento, con medio centenar de vendedores ilegales, ayudados por los propios acampados, que les permiten esconder el género en las tiendas de campaña cuando se acerca la Policía Municipal. Acotex ultima una propuesta al Gobierno para que acote la protesta a 4.000 metros cuadrados, el 25% de la plazaEl calendario que se les presenta es inquietante. Además de la huelga de la educación pública, los días 4 y 5 de noviembre es la del sector universitario, que están apoyando también desde el kilómetro cero. Y, como colofón, la general, impulsada precisamente desde la acampada para el día 11, en vísperas del inicio de la campaña electoral para las generales. «¿Con qué narices abres la puerta el día de la huelga general si tienes allí mismo a los que la han promovido?», enfatizan desde Acotex. Armando Rodríguez es más cauto: «Me da la impresión de que va a tener escasísimo apoyo. Ese paro no está basado en conflicto laboral, espero que no haya problemas, aunque tampoco me extrañaría que ocurriera un incidente ese día». Y ya, a finales de noviembre, tras la cita electoral y si la protesta sigue allí, el Black Friday y la campaña de Navidad. «Como esto siga así, van a sufrir tal deterioro, que hay gente que va a tener que cerrar sus negocios», pronostica Eduardo Zamácola. La Puerta del Sol es estación de paso, pero también destino final: «Otro asunto importante es la imagen de Madrid, que se está destrozando, con lo que ha constado construirla en todos estos años. Sobrevivimos con el turismo internacional». «Ni el extranjero ni el nacional se acercan por allí», coincide Rodríguez. Los comerciantes tienen miedo a represalias por parte de los manifestantes: «¿Con qué narices abres en la huelga general?»«No sé si confiar en que, con las elecciones, la acampada se levante antes de Navidad, porque, de lo contrario, se cargan los comercios», denuncia el presidente del comercio textil. Su compañero apunta en la misma dirección y añade: «Siempre digo que es paradójico que ellos defiendan a los vulnerables en teoría y no se dan cuenta que los comercios son vulnerables, especialmente los pequeños de proximidad. La protesta es una ‘performance’ que todos imaginamos a qué se debe y contra quiénes va. Que se vayan a La Moncloa o a otro sitio que no haya gente con dificultades. Hay tiendas que han facturado cero euros estos días. Muchos están pagando alquileres y créditos bancarios, así que algunos comercios caerán, fijo». Por lo pronto, ni las luces ni el gran abeto por las fiestas ha podido ser instalado en el enclave. La incógnita es si los acampados se tomarán allí las uvas o el 31 de diciembre los españoles volveremos a decir: «Un año más». RSS de noticias de espana
Noticias Similares
