La brecha entre lo que un trabajador cobra a final de mes y lo que se le come la inflación ha vuelto a ensancharse de forma contundente a pesar de la subida salarial pactada con los empresarios en los convenios colectivos. El zarpazo de los precios, que ya acumula años de pérdida de poder adquisitivo, se ha consolidado en este tramo final del año en el que el coste de la vida se incrementa a un ritmo cercano al 5%, mientras que el alza consensuada de las retribuciones se encuentra anclada en el 3%.Con estos visos, el salario sigue sin servir para llegar a fin de mes a una parte de los trabajadores que han visto cómo la inflación ha ido escalando a medida que ha transcurrido el año con precios récord en el combustible y cada vez más altos en la cesta de la compra, el material escolar, los electrodomésticos o los recibos que tienen domiciliados… Y en la vivienda. Porque tanto quien viva de alquiler como esté hipotecado habrá visto subir las mensualidades que tiene que pagar como consecuencia del mercado tensionado, por un lado, y la subida del euríbor, en el otro. Los salarios pactados en convenios colectivos han encontrado acomodo en un incremento del 3,04% hasta agosto, tal y como recoge la estadística elaborada periódicamente por el Ministerio de Trabajo con todos los acuerdos rubricados entre empresas y sindicatos, tanto a nivel sectorial como de cada empresa. Esa cifra ya supone un descenso con respecto a las registradas en los meses anteriores. Y es el alza más baja desde hace más de cuatro años. De todos esos incrementos pactados, el 42% registraban una subida salarial que se encontraba entre el 2,5% y el 3% , apunta el informe de Trabajo. Es decir, para el grueso de trabajadores, la subida ni siquiera alcanza el 3%. Sí han superado ese nivel en el 30% de los convenios actualizados. Mientras que en el otro 30% restante, el alza no ha superado el 2,5%. 42% Subidas inferiores al 3% El grueso de los convenios pactados hasta agosto recogían alzas salariales inferiores al 3%, y en un 30% de los casos, más bajas del 2,5%Las mayores alzas se dan entre los trabajadores que menor poder retributivo suelen tener, como ocurre en el caso de la hostelería (un 3,5%), o en el sector del transporte y el almacenamiento, con casi un 4%. Por su parte, en comercio y agricultura, otras de las áreas económicas habitualmente perjudicadas por la precarización, las subidas no han alcanzado el nivel del 3%. Sin recuperarse desde hace seis añosLas retribuciones laborales pactadas en convenio venían avanzando a un ritmo de hasta el 3,5% en muchos casos desde 2023. Pero la mejora en las expectativas de la inflación fue suavizando los acuerdos con incrementos salariales algo más moderados. Para este ejercicio las previsiones apuntaban a un alza del IPC que estaría un poco por encima del 2%, la media que siempre busca el Banco Central Europeo (BCE) como síntoma de estabilidad. Y así comenzó el año. Pero los precios se truncaron en marzo, con la invasión de EE.UU. a Irán. Y a partir de ese momento la diferencia entre el coste de la vida y los salarios no ha hecho más que aumentar. Los pactos rubricados hasta ahora -después de meses de negociación- contaban con un IPC moderado, pero la realidad ha vuelto a sobrepasar cualquier expectativa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enorgullecía hace una semana cuando anunciaba el adelanto electoral al indicar que «el poder adquisitivo de los españoles ha aumentado el triple que economías como la francesa o alemana». Sin embargo, las estadísticas no muestran esa realidad. La brecha entre lo que se han incrementado sus ingresos y lo que ha aumentado el coste de la vida sigue sin recuperarse, sobre todo por el impacto de la inflación entre 2021 y 2023.El margen era ya mínimo a principios de este año, pero con las perspectivas de repunte de precios para finales de 2026, previsiblemente los salarios crecerán menos que el coste de la vida. Las previsiones anticipan que la inflación terminará el año por encima del 3%, comiéndose de nuevo buena parte de las nóminas. Desde BBVA Research señalan que con el dato adelantado del IPC de septiembre, fijado en el 4,9%, seis décimas por encima del dato de agosto (4,3%) y muy lejos del 3,0% que registraba el IPC en septiembre de 2025, la inflación media anual terminará en el entorno del 3,5%.Por poner un ejemplo, la subida de los precios de un 4% supondría, para la media de los trabajadores pasar de disponer de unos 31.300 euros anuales tras impuestos, a tener un valor real de 29.900 euros, según los cálculos realizados por ABC con datos de la Agencia Tributaria. Mientras que la inflación se ha incrementado casi un 30% en ocho años, los sueldos medios registrados en el informe de recaudación de Hacienda lo han hecho poco más del 25%. Se mantiene así una brecha de casi cinco puntos porcentuales sin visos de que vaya a mejorar.La nueva realidad a la que se enfrentan los salarios en España llega justo cuando la ministra de Trabajo ha insistido en aplicar una subida «histórica» del salario mínimo interprofesional. Buena parte de los informes elaborados por su comité de expertos advertían recurrentemente ante el embolsamiento de sueldos en una franja muy baja, la que se concentra en torno a quienes cobran el SMI, sin posibilidad de que crezcan para el resto de trabajadores de la misma empresa. La brecha entre lo que un trabajador cobra a final de mes y lo que se le come la inflación ha vuelto a ensancharse de forma contundente a pesar de la subida salarial pactada con los empresarios en los convenios colectivos. El zarpazo de los precios, que ya acumula años de pérdida de poder adquisitivo, se ha consolidado en este tramo final del año en el que el coste de la vida se incrementa a un ritmo cercano al 5%, mientras que el alza consensuada de las retribuciones se encuentra anclada en el 3%.Con estos visos, el salario sigue sin servir para llegar a fin de mes a una parte de los trabajadores que han visto cómo la inflación ha ido escalando a medida que ha transcurrido el año con precios récord en el combustible y cada vez más altos en la cesta de la compra, el material escolar, los electrodomésticos o los recibos que tienen domiciliados… Y en la vivienda. Porque tanto quien viva de alquiler como esté hipotecado habrá visto subir las mensualidades que tiene que pagar como consecuencia del mercado tensionado, por un lado, y la subida del euríbor, en el otro. Los salarios pactados en convenios colectivos han encontrado acomodo en un incremento del 3,04% hasta agosto, tal y como recoge la estadística elaborada periódicamente por el Ministerio de Trabajo con todos los acuerdos rubricados entre empresas y sindicatos, tanto a nivel sectorial como de cada empresa. Esa cifra ya supone un descenso con respecto a las registradas en los meses anteriores. Y es el alza más baja desde hace más de cuatro años. De todos esos incrementos pactados, el 42% registraban una subida salarial que se encontraba entre el 2,5% y el 3% , apunta el informe de Trabajo. Es decir, para el grueso de trabajadores, la subida ni siquiera alcanza el 3%. Sí han superado ese nivel en el 30% de los convenios actualizados. Mientras que en el otro 30% restante, el alza no ha superado el 2,5%. 42% Subidas inferiores al 3% El grueso de los convenios pactados hasta agosto recogían alzas salariales inferiores al 3%, y en un 30% de los casos, más bajas del 2,5%Las mayores alzas se dan entre los trabajadores que menor poder retributivo suelen tener, como ocurre en el caso de la hostelería (un 3,5%), o en el sector del transporte y el almacenamiento, con casi un 4%. Por su parte, en comercio y agricultura, otras de las áreas económicas habitualmente perjudicadas por la precarización, las subidas no han alcanzado el nivel del 3%. Sin recuperarse desde hace seis añosLas retribuciones laborales pactadas en convenio venían avanzando a un ritmo de hasta el 3,5% en muchos casos desde 2023. Pero la mejora en las expectativas de la inflación fue suavizando los acuerdos con incrementos salariales algo más moderados. Para este ejercicio las previsiones apuntaban a un alza del IPC que estaría un poco por encima del 2%, la media que siempre busca el Banco Central Europeo (BCE) como síntoma de estabilidad. Y así comenzó el año. Pero los precios se truncaron en marzo, con la invasión de EE.UU. a Irán. Y a partir de ese momento la diferencia entre el coste de la vida y los salarios no ha hecho más que aumentar. Los pactos rubricados hasta ahora -después de meses de negociación- contaban con un IPC moderado, pero la realidad ha vuelto a sobrepasar cualquier expectativa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enorgullecía hace una semana cuando anunciaba el adelanto electoral al indicar que «el poder adquisitivo de los españoles ha aumentado el triple que economías como la francesa o alemana». Sin embargo, las estadísticas no muestran esa realidad. La brecha entre lo que se han incrementado sus ingresos y lo que ha aumentado el coste de la vida sigue sin recuperarse, sobre todo por el impacto de la inflación entre 2021 y 2023.El margen era ya mínimo a principios de este año, pero con las perspectivas de repunte de precios para finales de 2026, previsiblemente los salarios crecerán menos que el coste de la vida. Las previsiones anticipan que la inflación terminará el año por encima del 3%, comiéndose de nuevo buena parte de las nóminas. Desde BBVA Research señalan que con el dato adelantado del IPC de septiembre, fijado en el 4,9%, seis décimas por encima del dato de agosto (4,3%) y muy lejos del 3,0% que registraba el IPC en septiembre de 2025, la inflación media anual terminará en el entorno del 3,5%.Por poner un ejemplo, la subida de los precios de un 4% supondría, para la media de los trabajadores pasar de disponer de unos 31.300 euros anuales tras impuestos, a tener un valor real de 29.900 euros, según los cálculos realizados por ABC con datos de la Agencia Tributaria. Mientras que la inflación se ha incrementado casi un 30% en ocho años, los sueldos medios registrados en el informe de recaudación de Hacienda lo han hecho poco más del 25%. Se mantiene así una brecha de casi cinco puntos porcentuales sin visos de que vaya a mejorar.La nueva realidad a la que se enfrentan los salarios en España llega justo cuando la ministra de Trabajo ha insistido en aplicar una subida «histórica» del salario mínimo interprofesional. Buena parte de los informes elaborados por su comité de expertos advertían recurrentemente ante el embolsamiento de sueldos en una franja muy baja, la que se concentra en torno a quienes cobran el SMI, sin posibilidad de que crezcan para el resto de trabajadores de la misma empresa. La brecha entre lo que un trabajador cobra a final de mes y lo que se le come la inflación ha vuelto a ensancharse de forma contundente a pesar de la subida salarial pactada con los empresarios en los convenios colectivos. El zarpazo de los precios, que ya acumula años de pérdida de poder adquisitivo, se ha consolidado en este tramo final del año en el que el coste de la vida se incrementa a un ritmo cercano al 5%, mientras que el alza consensuada de las retribuciones se encuentra anclada en el 3%.Con estos visos, el salario sigue sin servir para llegar a fin de mes a una parte de los trabajadores que han visto cómo la inflación ha ido escalando a medida que ha transcurrido el año con precios récord en el combustible y cada vez más altos en la cesta de la compra, el material escolar, los electrodomésticos o los recibos que tienen domiciliados… Y en la vivienda. Porque tanto quien viva de alquiler como esté hipotecado habrá visto subir las mensualidades que tiene que pagar como consecuencia del mercado tensionado, por un lado, y la subida del euríbor, en el otro. Los salarios pactados en convenios colectivos han encontrado acomodo en un incremento del 3,04% hasta agosto, tal y como recoge la estadística elaborada periódicamente por el Ministerio de Trabajo con todos los acuerdos rubricados entre empresas y sindicatos, tanto a nivel sectorial como de cada empresa. Esa cifra ya supone un descenso con respecto a las registradas en los meses anteriores. Y es el alza más baja desde hace más de cuatro años. De todos esos incrementos pactados, el 42% registraban una subida salarial que se encontraba entre el 2,5% y el 3% , apunta el informe de Trabajo. Es decir, para el grueso de trabajadores, la subida ni siquiera alcanza el 3%. Sí han superado ese nivel en el 30% de los convenios actualizados. Mientras que en el otro 30% restante, el alza no ha superado el 2,5%. 42% Subidas inferiores al 3% El grueso de los convenios pactados hasta agosto recogían alzas salariales inferiores al 3%, y en un 30% de los casos, más bajas del 2,5%Las mayores alzas se dan entre los trabajadores que menor poder retributivo suelen tener, como ocurre en el caso de la hostelería (un 3,5%), o en el sector del transporte y el almacenamiento, con casi un 4%. Por su parte, en comercio y agricultura, otras de las áreas económicas habitualmente perjudicadas por la precarización, las subidas no han alcanzado el nivel del 3%. Sin recuperarse desde hace seis añosLas retribuciones laborales pactadas en convenio venían avanzando a un ritmo de hasta el 3,5% en muchos casos desde 2023. Pero la mejora en las expectativas de la inflación fue suavizando los acuerdos con incrementos salariales algo más moderados. Para este ejercicio las previsiones apuntaban a un alza del IPC que estaría un poco por encima del 2%, la media que siempre busca el Banco Central Europeo (BCE) como síntoma de estabilidad. Y así comenzó el año. Pero los precios se truncaron en marzo, con la invasión de EE.UU. a Irán. Y a partir de ese momento la diferencia entre el coste de la vida y los salarios no ha hecho más que aumentar. Los pactos rubricados hasta ahora -después de meses de negociación- contaban con un IPC moderado, pero la realidad ha vuelto a sobrepasar cualquier expectativa. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se enorgullecía hace una semana cuando anunciaba el adelanto electoral al indicar que «el poder adquisitivo de los españoles ha aumentado el triple que economías como la francesa o alemana». Sin embargo, las estadísticas no muestran esa realidad. La brecha entre lo que se han incrementado sus ingresos y lo que ha aumentado el coste de la vida sigue sin recuperarse, sobre todo por el impacto de la inflación entre 2021 y 2023.El margen era ya mínimo a principios de este año, pero con las perspectivas de repunte de precios para finales de 2026, previsiblemente los salarios crecerán menos que el coste de la vida. Las previsiones anticipan que la inflación terminará el año por encima del 3%, comiéndose de nuevo buena parte de las nóminas. Desde BBVA Research señalan que con el dato adelantado del IPC de septiembre, fijado en el 4,9%, seis décimas por encima del dato de agosto (4,3%) y muy lejos del 3,0% que registraba el IPC en septiembre de 2025, la inflación media anual terminará en el entorno del 3,5%.Por poner un ejemplo, la subida de los precios de un 4% supondría, para la media de los trabajadores pasar de disponer de unos 31.300 euros anuales tras impuestos, a tener un valor real de 29.900 euros, según los cálculos realizados por ABC con datos de la Agencia Tributaria. Mientras que la inflación se ha incrementado casi un 30% en ocho años, los sueldos medios registrados en el informe de recaudación de Hacienda lo han hecho poco más del 25%. Se mantiene así una brecha de casi cinco puntos porcentuales sin visos de que vaya a mejorar.La nueva realidad a la que se enfrentan los salarios en España llega justo cuando la ministra de Trabajo ha insistido en aplicar una subida «histórica» del salario mínimo interprofesional. Buena parte de los informes elaborados por su comité de expertos advertían recurrentemente ante el embolsamiento de sueldos en una franja muy baja, la que se concentra en torno a quienes cobran el SMI, sin posibilidad de que crezcan para el resto de trabajadores de la misma empresa. RSS de noticias de economia
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