Las consecuencias de los cambios en la regulación de la vivienda ya se dejaban ver en el día a día de muchas familias antes de que el Gobierno aprobase los decretos al aumentar las donaciones de padres a hijos para que puedan amortiguar la maltrecha situación por la que pasan buena parte de los jóvenes. Era el preludio de lo que, insisten fuentes jurídicas e inmobiliarias, está por venir: las transmisiones de bienes se dispararon casi un 13% en la primera mitad del año hasta alcanzar las 145.229 operaciones, según los datos actualizados del Consejo General del Notariado.Este incremento refrenda una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos ejercicios por la cual, los progenitores han ido descargando parte de su patrimonio a sus descendientes en una tónica que revela cómo las necesidades económicas de estos se suplen con los ahorros de los padres. En el trasfondo de este contexto se encuentra el complicado acceso a la vivienda que tienen las nuevas generaciones, con necesidades que alcanzan, de media en toda España, los 48.000 euros para comprar una vivienda, a través de la entrada, los impuestos y los gastos asociados a la operación.De todas las transmisiones en vida registrada en notaría hasta junio, 120.357 correspondían fundamentalmente a dinero contante y sonante. El resto, unas 45.000, son viviendas que también los padres van dejando cada vez con más asiduidad a sus hijos. No ha habido otra época histórica en la que se hayan materializado en España tantas donaciones de inmuebles ni tanta transferencia de dinero a los vástagos, según los datos proporcionados por el notariado. En estas circunstancias, varios despachos de abogados y consultores inmobiliarios vaticinan que con los datos septiembre sobre la mesa se notará un nuevo alza en este tipo de operaciones, coincidiendo con la polémica de los decretos de vivienda que ha impulsado el Gobierno y cuyo fracaso parlamentario obligó a Pedro Sánchez a adelantar las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. La incertidumbre generada en torno al sector ha provocado que, entre otras variables, las donaciones se hayan multiplicado en las últimas semanas, apuntan estas mismas fuentes. El punto de inflexión de estas ayudas intergeneracionales llegó a mediados de 2023 , coincidiendo con la puesta en marcha de la Ley de Vivienda que aprobó el Ejecutivo de Sánchez en su primera legislatura y que instaba, entre otras medidas, a declarar zonas tensionadas del alquiler para limitar la subida de precios. En los territorios donde se ha puesto en marcha, como parte de Cataluña, el desplome del número de inmuebles dispuestos a alquilar ha sido la tónica dominante. Esta legislación ya provocó que en España se pasara de contabilizar menos de 45.000 donaciones al año a pasar a más de 52.000 en solo 12 meses. Sin encontrar ninguna otra realidad económica o social que no sea la propia incertidumbre y la falta de capacidad económica de los jóvenes para hacerse con una vivienda en propiedad. Las familias que tienen patrimonio para poder ayudar a sus hijos, ejecutan estas operaciones en un clima cada vez más condicionado por el ahogamiento de las nuevas generaciones. Un «mecanismo para comprar»Los padres se están convirtiendo en el trampolín de acceso a la compra de una vivienda a través de estas operaciones dentro del complejo árbol que constituye la crisis de vivienda que atraviesa España, agravada en los últimos años. Así lo constata el Banco de España al indicar que estas donaciones «serían un mecanismo que contribuye a racionalizar la coexistencia de hogares jóvenes que se enfrentan a limitaciones en el acceso al crédito hipotecario y el crecimiento de las hipotecas para adquisición de vivienda». Porque para un inmueble con un valor de 150.000 euros, es preciso tener encima de la mesa al menos 45.000 euros . Y no todos los menores de 35 años disponen de esas cuantías preparadas para adentrarse en una adquisición inmobiliaria. Con este apoyo paternal, «se facilita el acceso al crédito hipotecario», constata el Banco de España.La realidad es tan cruda para este colectivo que las hipotecas formalizadas por los más jóvenes apenas representaron un 12,3% de todas las formalizadas a lo largo de 2025. Se rubricaron con un importe que representó el 72% del valor de tasación. Es decir, se trataba de jóvenes que tenían los fondos disponibles para asumir casi un 30% del precio de la vivienda que compraron. Una cifra que revela hasta dónde llega la participación de los padres con esas ayudas monetarias.Escríbenos Si tienes dudas sobre tu economía doméstica, cuéntanoslascuentascorrientes@abc.esLa fiscalidad se ha convertido en la puntilla que ha asentado este tipo de operaciones. La mayor parte de las comunidades autónomas han establecido rebajas cuantiosas en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), el que se abona por estas transmisiones de padres a hijos. Y lo han hecho, en la mayor parte de los casos, siguiendo la estrategia que ya comenzó la Comunidad de Madrid hace dos décadas minimizando la tributación del ISD tanto si se trata de una donación como de una herencia tras fallecer un familiar. Las consecuencias de los cambios en la regulación de la vivienda ya se dejaban ver en el día a día de muchas familias antes de que el Gobierno aprobase los decretos al aumentar las donaciones de padres a hijos para que puedan amortiguar la maltrecha situación por la que pasan buena parte de los jóvenes. Era el preludio de lo que, insisten fuentes jurídicas e inmobiliarias, está por venir: las transmisiones de bienes se dispararon casi un 13% en la primera mitad del año hasta alcanzar las 145.229 operaciones, según los datos actualizados del Consejo General del Notariado.Este incremento refrenda una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos ejercicios por la cual, los progenitores han ido descargando parte de su patrimonio a sus descendientes en una tónica que revela cómo las necesidades económicas de estos se suplen con los ahorros de los padres. En el trasfondo de este contexto se encuentra el complicado acceso a la vivienda que tienen las nuevas generaciones, con necesidades que alcanzan, de media en toda España, los 48.000 euros para comprar una vivienda, a través de la entrada, los impuestos y los gastos asociados a la operación.De todas las transmisiones en vida registrada en notaría hasta junio, 120.357 correspondían fundamentalmente a dinero contante y sonante. El resto, unas 45.000, son viviendas que también los padres van dejando cada vez con más asiduidad a sus hijos. No ha habido otra época histórica en la que se hayan materializado en España tantas donaciones de inmuebles ni tanta transferencia de dinero a los vástagos, según los datos proporcionados por el notariado. En estas circunstancias, varios despachos de abogados y consultores inmobiliarios vaticinan que con los datos septiembre sobre la mesa se notará un nuevo alza en este tipo de operaciones, coincidiendo con la polémica de los decretos de vivienda que ha impulsado el Gobierno y cuyo fracaso parlamentario obligó a Pedro Sánchez a adelantar las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. La incertidumbre generada en torno al sector ha provocado que, entre otras variables, las donaciones se hayan multiplicado en las últimas semanas, apuntan estas mismas fuentes. El punto de inflexión de estas ayudas intergeneracionales llegó a mediados de 2023 , coincidiendo con la puesta en marcha de la Ley de Vivienda que aprobó el Ejecutivo de Sánchez en su primera legislatura y que instaba, entre otras medidas, a declarar zonas tensionadas del alquiler para limitar la subida de precios. En los territorios donde se ha puesto en marcha, como parte de Cataluña, el desplome del número de inmuebles dispuestos a alquilar ha sido la tónica dominante. Esta legislación ya provocó que en España se pasara de contabilizar menos de 45.000 donaciones al año a pasar a más de 52.000 en solo 12 meses. Sin encontrar ninguna otra realidad económica o social que no sea la propia incertidumbre y la falta de capacidad económica de los jóvenes para hacerse con una vivienda en propiedad. Las familias que tienen patrimonio para poder ayudar a sus hijos, ejecutan estas operaciones en un clima cada vez más condicionado por el ahogamiento de las nuevas generaciones. Un «mecanismo para comprar»Los padres se están convirtiendo en el trampolín de acceso a la compra de una vivienda a través de estas operaciones dentro del complejo árbol que constituye la crisis de vivienda que atraviesa España, agravada en los últimos años. Así lo constata el Banco de España al indicar que estas donaciones «serían un mecanismo que contribuye a racionalizar la coexistencia de hogares jóvenes que se enfrentan a limitaciones en el acceso al crédito hipotecario y el crecimiento de las hipotecas para adquisición de vivienda». Porque para un inmueble con un valor de 150.000 euros, es preciso tener encima de la mesa al menos 45.000 euros . Y no todos los menores de 35 años disponen de esas cuantías preparadas para adentrarse en una adquisición inmobiliaria. Con este apoyo paternal, «se facilita el acceso al crédito hipotecario», constata el Banco de España.La realidad es tan cruda para este colectivo que las hipotecas formalizadas por los más jóvenes apenas representaron un 12,3% de todas las formalizadas a lo largo de 2025. Se rubricaron con un importe que representó el 72% del valor de tasación. Es decir, se trataba de jóvenes que tenían los fondos disponibles para asumir casi un 30% del precio de la vivienda que compraron. Una cifra que revela hasta dónde llega la participación de los padres con esas ayudas monetarias.Escríbenos Si tienes dudas sobre tu economía doméstica, cuéntanoslascuentascorrientes@abc.esLa fiscalidad se ha convertido en la puntilla que ha asentado este tipo de operaciones. La mayor parte de las comunidades autónomas han establecido rebajas cuantiosas en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), el que se abona por estas transmisiones de padres a hijos. Y lo han hecho, en la mayor parte de los casos, siguiendo la estrategia que ya comenzó la Comunidad de Madrid hace dos décadas minimizando la tributación del ISD tanto si se trata de una donación como de una herencia tras fallecer un familiar. Las consecuencias de los cambios en la regulación de la vivienda ya se dejaban ver en el día a día de muchas familias antes de que el Gobierno aprobase los decretos al aumentar las donaciones de padres a hijos para que puedan amortiguar la maltrecha situación por la que pasan buena parte de los jóvenes. Era el preludio de lo que, insisten fuentes jurídicas e inmobiliarias, está por venir: las transmisiones de bienes se dispararon casi un 13% en la primera mitad del año hasta alcanzar las 145.229 operaciones, según los datos actualizados del Consejo General del Notariado.Este incremento refrenda una tendencia que ya venía produciéndose en los últimos ejercicios por la cual, los progenitores han ido descargando parte de su patrimonio a sus descendientes en una tónica que revela cómo las necesidades económicas de estos se suplen con los ahorros de los padres. En el trasfondo de este contexto se encuentra el complicado acceso a la vivienda que tienen las nuevas generaciones, con necesidades que alcanzan, de media en toda España, los 48.000 euros para comprar una vivienda, a través de la entrada, los impuestos y los gastos asociados a la operación.De todas las transmisiones en vida registrada en notaría hasta junio, 120.357 correspondían fundamentalmente a dinero contante y sonante. El resto, unas 45.000, son viviendas que también los padres van dejando cada vez con más asiduidad a sus hijos. No ha habido otra época histórica en la que se hayan materializado en España tantas donaciones de inmuebles ni tanta transferencia de dinero a los vástagos, según los datos proporcionados por el notariado. En estas circunstancias, varios despachos de abogados y consultores inmobiliarios vaticinan que con los datos septiembre sobre la mesa se notará un nuevo alza en este tipo de operaciones, coincidiendo con la polémica de los decretos de vivienda que ha impulsado el Gobierno y cuyo fracaso parlamentario obligó a Pedro Sánchez a adelantar las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. La incertidumbre generada en torno al sector ha provocado que, entre otras variables, las donaciones se hayan multiplicado en las últimas semanas, apuntan estas mismas fuentes. El punto de inflexión de estas ayudas intergeneracionales llegó a mediados de 2023 , coincidiendo con la puesta en marcha de la Ley de Vivienda que aprobó el Ejecutivo de Sánchez en su primera legislatura y que instaba, entre otras medidas, a declarar zonas tensionadas del alquiler para limitar la subida de precios. En los territorios donde se ha puesto en marcha, como parte de Cataluña, el desplome del número de inmuebles dispuestos a alquilar ha sido la tónica dominante. Esta legislación ya provocó que en España se pasara de contabilizar menos de 45.000 donaciones al año a pasar a más de 52.000 en solo 12 meses. Sin encontrar ninguna otra realidad económica o social que no sea la propia incertidumbre y la falta de capacidad económica de los jóvenes para hacerse con una vivienda en propiedad. Las familias que tienen patrimonio para poder ayudar a sus hijos, ejecutan estas operaciones en un clima cada vez más condicionado por el ahogamiento de las nuevas generaciones. Un «mecanismo para comprar»Los padres se están convirtiendo en el trampolín de acceso a la compra de una vivienda a través de estas operaciones dentro del complejo árbol que constituye la crisis de vivienda que atraviesa España, agravada en los últimos años. Así lo constata el Banco de España al indicar que estas donaciones «serían un mecanismo que contribuye a racionalizar la coexistencia de hogares jóvenes que se enfrentan a limitaciones en el acceso al crédito hipotecario y el crecimiento de las hipotecas para adquisición de vivienda». Porque para un inmueble con un valor de 150.000 euros, es preciso tener encima de la mesa al menos 45.000 euros . Y no todos los menores de 35 años disponen de esas cuantías preparadas para adentrarse en una adquisición inmobiliaria. Con este apoyo paternal, «se facilita el acceso al crédito hipotecario», constata el Banco de España.La realidad es tan cruda para este colectivo que las hipotecas formalizadas por los más jóvenes apenas representaron un 12,3% de todas las formalizadas a lo largo de 2025. Se rubricaron con un importe que representó el 72% del valor de tasación. Es decir, se trataba de jóvenes que tenían los fondos disponibles para asumir casi un 30% del precio de la vivienda que compraron. Una cifra que revela hasta dónde llega la participación de los padres con esas ayudas monetarias.Escríbenos Si tienes dudas sobre tu economía doméstica, cuéntanoslascuentascorrientes@abc.esLa fiscalidad se ha convertido en la puntilla que ha asentado este tipo de operaciones. La mayor parte de las comunidades autónomas han establecido rebajas cuantiosas en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), el que se abona por estas transmisiones de padres a hijos. Y lo han hecho, en la mayor parte de los casos, siguiendo la estrategia que ya comenzó la Comunidad de Madrid hace dos décadas minimizando la tributación del ISD tanto si se trata de una donación como de una herencia tras fallecer un familiar. RSS de noticias de economia
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