El viernes 7 de agosto fue el último día del vigente curso político para Junts per Catalunya. El partido convocó una rueda de prensa en el parque de la Ciutadella de Barcelona, algo que tendría poco de particular porque ahí está el Parlament de Cataluña. Sin embargo, la formación independentista montó el atril y el micrófono bajo los árboles del parque, y no en la habitual sala de prensa, porque el monumental edificio que hace las funciones de sede parlamentaria, y que preside Josep Rull, ilustre miembro de Junts, comunicó que estaba ya inoperativo por vacaciones. El partido heredero de Convergència busca cómo salir de la irrelevancia que sufre en el Parlament, arrinconado por la alianza tácita entre PSC, ERC y Comunes y presionado por el empuje de la ultraderecha independentista, mientras ve cómo, tres años después de haber votado a favor de la investidura de Pedro Sánchez, se diluye su capacidad de presionar al Gobierno en el tramo final de la legislatura española. La expectativa está puesta en que un cercano regreso de Carles Puigdemont pueda servir de golpe de efecto para una remontada, pero el expresident apenas da pistas de qué piensa hacer cuando pueda volver a Cataluña.
El partido independentista acusa el desgaste por un pobre bagaje negociador, el asedio de la extrema derecha y las tensiones internas
El viernes 7 de agosto fue el último día del vigente curso político para Junts per Catalunya. El partido convocó una rueda de prensa en el parque de la Ciutadella de Barcelona, algo que tendría poco de particular porque ahí está el Parlament de Cataluña. Sin embargo, la formación independentista montó el atril y el micrófono bajo los árboles del parque, y no en la habitual sala de prensa, porque el monumental edificio que hace las funciones de sede parlamentaria, y que preside Josep Rull, ilustre miembro de Junts, comunicó que estaba ya inoperativo por vacaciones. El partido heredero de Convergència busca cómo salir de la irrelevancia que sufre en el Parlament, arrinconado por la alianza tácita entre PSC, ERC y Comunes y presionado por el empuje de la ultraderecha independentista, mientras ve cómo, tres años después de haber votado a favor de la investidura de Pedro Sánchez, se diluye su capacidad de presionar al Gobierno en el tramo final de la legislatura española. La expectativa está puesta en que un cercano regreso de Carles Puigdemont pueda servir de golpe de efecto para una remontada, pero el expresident apenas da pistas de qué piensa hacer cuando pueda volver a Cataluña.
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