Las empresas ya comienzan a dar respuesta a los zarpazos de la guerra en Irán, con planes de contingencia que permitan mitigar el impacto financiero en sus balances si el conflicto se recrudece. Ante un escenario de gran incertidumbre, las grandes compañías sopesan políticas de protección de sus cuentas, que incluirían escenarios inevitables como subida de precios, retraso en las compras y parálisis de las inversiones, según relatan a este medio fuentes empresariales. Recuerdan que las grandes firmas de alimentación, el sector turístico, la aerolíneas y la industria, están sufriendo el impacto del cierre de uno de los corredores más importantes para el comercio mundial con es el estrecho de Ormuz, con subida de los costes y que, si nada cambia, proteger los negocios va a ser objetivo. Todas las miradas están puestas en el encarecimiento del petróleo, que actúa como efecto dominó sobre todo lo demás: encarece los combustibles, los alimentos, el transporte y presiona al alza la inflación, lo que también supondrá un mazazo para las economías.«Hay mucha preocupación en el mundo de la empresa», sostienen las fuentes consultadas tras insistir en que el músculo de los grandes negocios está permitiendo manejar la situación, pero puntualizan también que si se alarga la contienda, el golpe será mayor y las soluciones tendrán que ser más radicales. Aluden a los resultados de la última EPA, «que ya ha marcado una tendencia». En los datos del INE del primer trimestre ya se podía hacer una primera lectura de un posible primer impacto del conflicto bélico con la pérdida de 170.300 puestos de trabajo y 231.000 parados más en el peor inicio del año de las dos últimas legislaturas .Ahora mismo, entre las empresas más afectadas por la coyuntura están las de la industria, y en especial sectores electrointensivos como el siderúrgico, que a consecuencia de la incertidumbre en los mercados, sufren ya las dificultades que sus clientes tienen con la planificación comercial y, en consecuencia, con la contratación de pedidos. «En algunos sectores consumidores de acero, la demanda ya venía debilitándose por la coyuntura económica, mientras que en otros segmentos se están produciendo comportamientos dispares, con clientes que retrasan compras por prudencia y otros que adelantan pedidos ante el riesgo de nuevas subidas de precios», comentan desde Unesid , la principal patronal del sector. La lectura que hace la asociación es, de hecho, bastante pesimista. En general estiman que el impacto sobre los costes variables derivado de la situación de guerra podría situarse ya entre un 20% y un 25%, lo que podría trasladarse a medio plazo a una contracción de la demanda y al retraso de inversiones si la situación internacional se prolonga. Noticia relacionada opinion No No EL QUINTO EN DISCORDIA El petróleo se despide José Ramón IturriagaLa patronal, eso sí, valora de forma positiva las medidas recogidas por el decreto del Gobierno en el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio , por el que se introdujeron medidas como la rebaja del 80% sobre los peajes eléctricos de conexión a la red para las empresas intensivas en consumo eléctrico. Pero ahora van más allá y piden que se quede de forma permanente. «Valoramos positivamente que el Gobierno haya atendido muchas de las propuestas trasladadas por el sector, ya que estas medidas permitirán aliviar de forma inmediata la presión de los costes energéticos. Sin embargo, es imprescindible que este tipo de actuaciones se prolonguen en el tiempo y adquieran un carácter estructural, para que la industria del acero española pueda alcanzar de forma definitiva la competitividad que necesita en el contexto europeo e internacional», es el deseo de Carola Hermoso , directora general de Unesid.Pero los planes de contingencia están sobre todo en la mente de las empresas del turismo, muy dependientes de lo que pueda ocurrir con el suministro de combustible y la evolución de los precios. El problema parte de las aerolíneas y puede generar un efecto dominó que llegue al resto de capas del sector. Las compañías aéreas dicen que el abastecimiento en los aeropuertos españoles está asegurado durante los próximos meses, pero igualmente podrían tener problemas en otras infraestructuras internacionales, de donde llegan la inmensa mayoría de los turistas a España, por lo que se requerirán de medidas adicionales para salvar la papeleta.’Tankering’ como soluciónUna de las soluciones más reclamadas es la práctica del ‘tankering’ que permitiría a las aerolíneas cargar el combustible en España sin tener que exponerse a una posible crisis de suministro que puedan sufrir otros aeropuertos europeos -en Italia ya hay tensiones en algunas infraestructuras-. El problema es que ahora mismo la regulación europea exige que el 90% del combustible que usan las aeronaves para realizar el vuelo se cargue en aeropuerto de origen, lo que imposibilita la práctica.Pero todo podría cambiar en poco tiempo. De hecho, el vicepresidente primero y ministro de Asuntos Económicos, Carlos Cuerpo , aseguró ayer a su llegada a la reunión de ministros de Economía de los países del euro (Eurogrupo), que planteará una relajación de ese requisito para proteger la conectividad aérea en los países de la UE. La medida podría suavizar el efecto en las compañías aéreas de la subida del precio del queroseno si el conflicto en Irán continúa, pero igualmente no evitaría que este fuera al alza, lo que necesariamente obligará a las aerolíneas a trasladar la subida de coste a los billetes para no operar a pérdidas. Algunas como Volotea o Transavia incluso han abogado por medidas más polémicas y han comenzado a pedir a sus clientes un recargo sobre los billetes ya vendidos para tratar de paliar los efectos de los altos precios del combustible de aviones.Y como las aerolíneas, también los hoteles. La patronal Exceltur ya estimó el mes pasado que los costes energéticos de los establecimientos se habían disparado un 8% tras las primeras semanas de guerra, y la factura podrá ser traspasada a los clientes como medida contingente para proteger las cuentas de las empresas del sector. Con todo, aerolíneas y hoteles son conscientes de que una subida desmesurada de precios, sumado a un menor poder adquisitivo de los ciudadanos europeos por la coyuntura, podría generar graves problemas de demanda, lo que podría llevarlas a moderar subidas e incluso a bajar precios para salvar la temporada de verano, la más importante para sus cuentas. Las empresas ya comienzan a dar respuesta a los zarpazos de la guerra en Irán, con planes de contingencia que permitan mitigar el impacto financiero en sus balances si el conflicto se recrudece. Ante un escenario de gran incertidumbre, las grandes compañías sopesan políticas de protección de sus cuentas, que incluirían escenarios inevitables como subida de precios, retraso en las compras y parálisis de las inversiones, según relatan a este medio fuentes empresariales. Recuerdan que las grandes firmas de alimentación, el sector turístico, la aerolíneas y la industria, están sufriendo el impacto del cierre de uno de los corredores más importantes para el comercio mundial con es el estrecho de Ormuz, con subida de los costes y que, si nada cambia, proteger los negocios va a ser objetivo. Todas las miradas están puestas en el encarecimiento del petróleo, que actúa como efecto dominó sobre todo lo demás: encarece los combustibles, los alimentos, el transporte y presiona al alza la inflación, lo que también supondrá un mazazo para las economías.«Hay mucha preocupación en el mundo de la empresa», sostienen las fuentes consultadas tras insistir en que el músculo de los grandes negocios está permitiendo manejar la situación, pero puntualizan también que si se alarga la contienda, el golpe será mayor y las soluciones tendrán que ser más radicales. Aluden a los resultados de la última EPA, «que ya ha marcado una tendencia». En los datos del INE del primer trimestre ya se podía hacer una primera lectura de un posible primer impacto del conflicto bélico con la pérdida de 170.300 puestos de trabajo y 231.000 parados más en el peor inicio del año de las dos últimas legislaturas .Ahora mismo, entre las empresas más afectadas por la coyuntura están las de la industria, y en especial sectores electrointensivos como el siderúrgico, que a consecuencia de la incertidumbre en los mercados, sufren ya las dificultades que sus clientes tienen con la planificación comercial y, en consecuencia, con la contratación de pedidos. «En algunos sectores consumidores de acero, la demanda ya venía debilitándose por la coyuntura económica, mientras que en otros segmentos se están produciendo comportamientos dispares, con clientes que retrasan compras por prudencia y otros que adelantan pedidos ante el riesgo de nuevas subidas de precios», comentan desde Unesid , la principal patronal del sector. La lectura que hace la asociación es, de hecho, bastante pesimista. En general estiman que el impacto sobre los costes variables derivado de la situación de guerra podría situarse ya entre un 20% y un 25%, lo que podría trasladarse a medio plazo a una contracción de la demanda y al retraso de inversiones si la situación internacional se prolonga. Noticia relacionada opinion No No EL QUINTO EN DISCORDIA El petróleo se despide José Ramón IturriagaLa patronal, eso sí, valora de forma positiva las medidas recogidas por el decreto del Gobierno en el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio , por el que se introdujeron medidas como la rebaja del 80% sobre los peajes eléctricos de conexión a la red para las empresas intensivas en consumo eléctrico. Pero ahora van más allá y piden que se quede de forma permanente. «Valoramos positivamente que el Gobierno haya atendido muchas de las propuestas trasladadas por el sector, ya que estas medidas permitirán aliviar de forma inmediata la presión de los costes energéticos. Sin embargo, es imprescindible que este tipo de actuaciones se prolonguen en el tiempo y adquieran un carácter estructural, para que la industria del acero española pueda alcanzar de forma definitiva la competitividad que necesita en el contexto europeo e internacional», es el deseo de Carola Hermoso , directora general de Unesid.Pero los planes de contingencia están sobre todo en la mente de las empresas del turismo, muy dependientes de lo que pueda ocurrir con el suministro de combustible y la evolución de los precios. El problema parte de las aerolíneas y puede generar un efecto dominó que llegue al resto de capas del sector. Las compañías aéreas dicen que el abastecimiento en los aeropuertos españoles está asegurado durante los próximos meses, pero igualmente podrían tener problemas en otras infraestructuras internacionales, de donde llegan la inmensa mayoría de los turistas a España, por lo que se requerirán de medidas adicionales para salvar la papeleta.’Tankering’ como soluciónUna de las soluciones más reclamadas es la práctica del ‘tankering’ que permitiría a las aerolíneas cargar el combustible en España sin tener que exponerse a una posible crisis de suministro que puedan sufrir otros aeropuertos europeos -en Italia ya hay tensiones en algunas infraestructuras-. El problema es que ahora mismo la regulación europea exige que el 90% del combustible que usan las aeronaves para realizar el vuelo se cargue en aeropuerto de origen, lo que imposibilita la práctica.Pero todo podría cambiar en poco tiempo. De hecho, el vicepresidente primero y ministro de Asuntos Económicos, Carlos Cuerpo , aseguró ayer a su llegada a la reunión de ministros de Economía de los países del euro (Eurogrupo), que planteará una relajación de ese requisito para proteger la conectividad aérea en los países de la UE. La medida podría suavizar el efecto en las compañías aéreas de la subida del precio del queroseno si el conflicto en Irán continúa, pero igualmente no evitaría que este fuera al alza, lo que necesariamente obligará a las aerolíneas a trasladar la subida de coste a los billetes para no operar a pérdidas. Algunas como Volotea o Transavia incluso han abogado por medidas más polémicas y han comenzado a pedir a sus clientes un recargo sobre los billetes ya vendidos para tratar de paliar los efectos de los altos precios del combustible de aviones.Y como las aerolíneas, también los hoteles. La patronal Exceltur ya estimó el mes pasado que los costes energéticos de los establecimientos se habían disparado un 8% tras las primeras semanas de guerra, y la factura podrá ser traspasada a los clientes como medida contingente para proteger las cuentas de las empresas del sector. Con todo, aerolíneas y hoteles son conscientes de que una subida desmesurada de precios, sumado a un menor poder adquisitivo de los ciudadanos europeos por la coyuntura, podría generar graves problemas de demanda, lo que podría llevarlas a moderar subidas e incluso a bajar precios para salvar la temporada de verano, la más importante para sus cuentas. Las empresas ya comienzan a dar respuesta a los zarpazos de la guerra en Irán, con planes de contingencia que permitan mitigar el impacto financiero en sus balances si el conflicto se recrudece. Ante un escenario de gran incertidumbre, las grandes compañías sopesan políticas de protección de sus cuentas, que incluirían escenarios inevitables como subida de precios, retraso en las compras y parálisis de las inversiones, según relatan a este medio fuentes empresariales. Recuerdan que las grandes firmas de alimentación, el sector turístico, la aerolíneas y la industria, están sufriendo el impacto del cierre de uno de los corredores más importantes para el comercio mundial con es el estrecho de Ormuz, con subida de los costes y que, si nada cambia, proteger los negocios va a ser objetivo. Todas las miradas están puestas en el encarecimiento del petróleo, que actúa como efecto dominó sobre todo lo demás: encarece los combustibles, los alimentos, el transporte y presiona al alza la inflación, lo que también supondrá un mazazo para las economías.«Hay mucha preocupación en el mundo de la empresa», sostienen las fuentes consultadas tras insistir en que el músculo de los grandes negocios está permitiendo manejar la situación, pero puntualizan también que si se alarga la contienda, el golpe será mayor y las soluciones tendrán que ser más radicales. Aluden a los resultados de la última EPA, «que ya ha marcado una tendencia». En los datos del INE del primer trimestre ya se podía hacer una primera lectura de un posible primer impacto del conflicto bélico con la pérdida de 170.300 puestos de trabajo y 231.000 parados más en el peor inicio del año de las dos últimas legislaturas .Ahora mismo, entre las empresas más afectadas por la coyuntura están las de la industria, y en especial sectores electrointensivos como el siderúrgico, que a consecuencia de la incertidumbre en los mercados, sufren ya las dificultades que sus clientes tienen con la planificación comercial y, en consecuencia, con la contratación de pedidos. «En algunos sectores consumidores de acero, la demanda ya venía debilitándose por la coyuntura económica, mientras que en otros segmentos se están produciendo comportamientos dispares, con clientes que retrasan compras por prudencia y otros que adelantan pedidos ante el riesgo de nuevas subidas de precios», comentan desde Unesid , la principal patronal del sector. La lectura que hace la asociación es, de hecho, bastante pesimista. En general estiman que el impacto sobre los costes variables derivado de la situación de guerra podría situarse ya entre un 20% y un 25%, lo que podría trasladarse a medio plazo a una contracción de la demanda y al retraso de inversiones si la situación internacional se prolonga. Noticia relacionada opinion No No EL QUINTO EN DISCORDIA El petróleo se despide José Ramón IturriagaLa patronal, eso sí, valora de forma positiva las medidas recogidas por el decreto del Gobierno en el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio , por el que se introdujeron medidas como la rebaja del 80% sobre los peajes eléctricos de conexión a la red para las empresas intensivas en consumo eléctrico. Pero ahora van más allá y piden que se quede de forma permanente. «Valoramos positivamente que el Gobierno haya atendido muchas de las propuestas trasladadas por el sector, ya que estas medidas permitirán aliviar de forma inmediata la presión de los costes energéticos. Sin embargo, es imprescindible que este tipo de actuaciones se prolonguen en el tiempo y adquieran un carácter estructural, para que la industria del acero española pueda alcanzar de forma definitiva la competitividad que necesita en el contexto europeo e internacional», es el deseo de Carola Hermoso , directora general de Unesid.Pero los planes de contingencia están sobre todo en la mente de las empresas del turismo, muy dependientes de lo que pueda ocurrir con el suministro de combustible y la evolución de los precios. El problema parte de las aerolíneas y puede generar un efecto dominó que llegue al resto de capas del sector. Las compañías aéreas dicen que el abastecimiento en los aeropuertos españoles está asegurado durante los próximos meses, pero igualmente podrían tener problemas en otras infraestructuras internacionales, de donde llegan la inmensa mayoría de los turistas a España, por lo que se requerirán de medidas adicionales para salvar la papeleta.’Tankering’ como soluciónUna de las soluciones más reclamadas es la práctica del ‘tankering’ que permitiría a las aerolíneas cargar el combustible en España sin tener que exponerse a una posible crisis de suministro que puedan sufrir otros aeropuertos europeos -en Italia ya hay tensiones en algunas infraestructuras-. El problema es que ahora mismo la regulación europea exige que el 90% del combustible que usan las aeronaves para realizar el vuelo se cargue en aeropuerto de origen, lo que imposibilita la práctica.Pero todo podría cambiar en poco tiempo. De hecho, el vicepresidente primero y ministro de Asuntos Económicos, Carlos Cuerpo , aseguró ayer a su llegada a la reunión de ministros de Economía de los países del euro (Eurogrupo), que planteará una relajación de ese requisito para proteger la conectividad aérea en los países de la UE. La medida podría suavizar el efecto en las compañías aéreas de la subida del precio del queroseno si el conflicto en Irán continúa, pero igualmente no evitaría que este fuera al alza, lo que necesariamente obligará a las aerolíneas a trasladar la subida de coste a los billetes para no operar a pérdidas. Algunas como Volotea o Transavia incluso han abogado por medidas más polémicas y han comenzado a pedir a sus clientes un recargo sobre los billetes ya vendidos para tratar de paliar los efectos de los altos precios del combustible de aviones.Y como las aerolíneas, también los hoteles. La patronal Exceltur ya estimó el mes pasado que los costes energéticos de los establecimientos se habían disparado un 8% tras las primeras semanas de guerra, y la factura podrá ser traspasada a los clientes como medida contingente para proteger las cuentas de las empresas del sector. Con todo, aerolíneas y hoteles son conscientes de que una subida desmesurada de precios, sumado a un menor poder adquisitivo de los ciudadanos europeos por la coyuntura, podría generar graves problemas de demanda, lo que podría llevarlas a moderar subidas e incluso a bajar precios para salvar la temporada de verano, la más importante para sus cuentas. RSS de noticias de economia
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