Languidece septiembre para que florezca la alegría. La Virgen del Socorro y la Virgen del Rayo hacen que el peso de la historia lata vivo en las calles de Córdoba en sus procesiones . Cuántos rostros las han contemplado a los ojos y cuántas almas les han rogado en todo este tiempo. Las siete en punto de la tarde marcan el comienzo de sus respectivas salidas por la Ajerquía y el Campo de la Verdad, con el común denominador del fervor.Más allá de la hora, más coincidencias se dan esta calurosa tarde de domingo porque las dos imágenes comparten como época de hechura el siglo XVII y el mostrarse en la actualidad con la policromía original, tras sendas restauraciones desarrolladas por Ana Infante de la Torre. En la ermita del Socorro la expectación gana enteros en los minutos de espera porque el año pasado la lluvia le venció la partida a la procesión y Nuestra Señora del Socorro no pudo salir a las calles. Esta vez, con el terno bordado en oro, las coronas de oro de su coronación, tocado de punto duquesa, la mantilla de seda y las joyas de su ajuar, sí puede cruzar el umbral de la puerta sosteniendo a su hijo, entre vivas y júbilo. En la plaza de San Pedro, para la Patrona del Mercado suena de estreno la marcha ‘Reina del Socorro’, compuesta por Tania Navarro Carrera, integrante de la banda de música de la Estrella: un inicio fuerte y glorioso da paso a una melodía de viento madera. El fuerte de graves es una fiesta, y el trío dulce y alegre concluye en un final con toda la banda. Más adelante, poco antes de su recogida en la ermita del Socorro, volverá a sonar como broche a una jornada en que esta formación musical de la Estrella sigue su apuesta por el repertorio alegre y propio, con obras como ‘Coronación del Socorro’ y ‘La Estrella Sublime’. Para esquivar unas obras en Carlos Rubio, la procesión regala otros rincones en los que admirar al Socorro, por el Potro y San Francisco. Los nardos, ofrendados por sus devotos, inundan el paso de la Reina de la Corredera, que incorpora también un colorido exorno con rosas y claveles en morados y fucsias, con la habitual abundancia de manzanas, membrillos, peras y uvas en los cestos y las manos de angelitos.Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo, que luce recién restaurada J. G. H.Todo esto sucede mientras Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo , titular letífica de la cofradía del Descendimiento, acude al encuentro de su barrio, que este año tiene la certeza de su antigüedad (1605) para alimentar y mimar la larga tradición de devoción que la contempla. Se presenta radiante como en el origen y con el juego de manos antiguas recién recuperado. Nada más pisar las calles, la Virgen se encuentra con una alfombra de sal dispuesta por el grupo joven para reflexionar sobre los Siete Dolores de María: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús en el templo, el encuentro camino del Calvario, María al pie de la cruz, Jesús en sus brazos y la sepultura de su Hijo.La hermandad del Descendimiento ha acompañado a su titular de gloria por las clales del Campo de la Verdad J.G.H.Suenan tras Ella los sones de la banda de música de El Saucejo, que a la altura del colegio de las Mercedarias interpreta ‘La Sangre y la Gloria’. Las religiosas salen a la puerta y rezan una salve por las personas que viven en este barrio mientras cae despacio la noche. Languidece septiembre para que florezca la alegría. La Virgen del Socorro y la Virgen del Rayo hacen que el peso de la historia lata vivo en las calles de Córdoba en sus procesiones . Cuántos rostros las han contemplado a los ojos y cuántas almas les han rogado en todo este tiempo. Las siete en punto de la tarde marcan el comienzo de sus respectivas salidas por la Ajerquía y el Campo de la Verdad, con el común denominador del fervor.Más allá de la hora, más coincidencias se dan esta calurosa tarde de domingo porque las dos imágenes comparten como época de hechura el siglo XVII y el mostrarse en la actualidad con la policromía original, tras sendas restauraciones desarrolladas por Ana Infante de la Torre. En la ermita del Socorro la expectación gana enteros en los minutos de espera porque el año pasado la lluvia le venció la partida a la procesión y Nuestra Señora del Socorro no pudo salir a las calles. Esta vez, con el terno bordado en oro, las coronas de oro de su coronación, tocado de punto duquesa, la mantilla de seda y las joyas de su ajuar, sí puede cruzar el umbral de la puerta sosteniendo a su hijo, entre vivas y júbilo. En la plaza de San Pedro, para la Patrona del Mercado suena de estreno la marcha ‘Reina del Socorro’, compuesta por Tania Navarro Carrera, integrante de la banda de música de la Estrella: un inicio fuerte y glorioso da paso a una melodía de viento madera. El fuerte de graves es una fiesta, y el trío dulce y alegre concluye en un final con toda la banda. Más adelante, poco antes de su recogida en la ermita del Socorro, volverá a sonar como broche a una jornada en que esta formación musical de la Estrella sigue su apuesta por el repertorio alegre y propio, con obras como ‘Coronación del Socorro’ y ‘La Estrella Sublime’. Para esquivar unas obras en Carlos Rubio, la procesión regala otros rincones en los que admirar al Socorro, por el Potro y San Francisco. Los nardos, ofrendados por sus devotos, inundan el paso de la Reina de la Corredera, que incorpora también un colorido exorno con rosas y claveles en morados y fucsias, con la habitual abundancia de manzanas, membrillos, peras y uvas en los cestos y las manos de angelitos.Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo, que luce recién restaurada J. G. H.Todo esto sucede mientras Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo , titular letífica de la cofradía del Descendimiento, acude al encuentro de su barrio, que este año tiene la certeza de su antigüedad (1605) para alimentar y mimar la larga tradición de devoción que la contempla. Se presenta radiante como en el origen y con el juego de manos antiguas recién recuperado. Nada más pisar las calles, la Virgen se encuentra con una alfombra de sal dispuesta por el grupo joven para reflexionar sobre los Siete Dolores de María: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús en el templo, el encuentro camino del Calvario, María al pie de la cruz, Jesús en sus brazos y la sepultura de su Hijo.La hermandad del Descendimiento ha acompañado a su titular de gloria por las clales del Campo de la Verdad J.G.H.Suenan tras Ella los sones de la banda de música de El Saucejo, que a la altura del colegio de las Mercedarias interpreta ‘La Sangre y la Gloria’. Las religiosas salen a la puerta y rezan una salve por las personas que viven en este barrio mientras cae despacio la noche. Languidece septiembre para que florezca la alegría. La Virgen del Socorro y la Virgen del Rayo hacen que el peso de la historia lata vivo en las calles de Córdoba en sus procesiones . Cuántos rostros las han contemplado a los ojos y cuántas almas les han rogado en todo este tiempo. Las siete en punto de la tarde marcan el comienzo de sus respectivas salidas por la Ajerquía y el Campo de la Verdad, con el común denominador del fervor.Más allá de la hora, más coincidencias se dan esta calurosa tarde de domingo porque las dos imágenes comparten como época de hechura el siglo XVII y el mostrarse en la actualidad con la policromía original, tras sendas restauraciones desarrolladas por Ana Infante de la Torre. En la ermita del Socorro la expectación gana enteros en los minutos de espera porque el año pasado la lluvia le venció la partida a la procesión y Nuestra Señora del Socorro no pudo salir a las calles. Esta vez, con el terno bordado en oro, las coronas de oro de su coronación, tocado de punto duquesa, la mantilla de seda y las joyas de su ajuar, sí puede cruzar el umbral de la puerta sosteniendo a su hijo, entre vivas y júbilo. En la plaza de San Pedro, para la Patrona del Mercado suena de estreno la marcha ‘Reina del Socorro’, compuesta por Tania Navarro Carrera, integrante de la banda de música de la Estrella: un inicio fuerte y glorioso da paso a una melodía de viento madera. El fuerte de graves es una fiesta, y el trío dulce y alegre concluye en un final con toda la banda. Más adelante, poco antes de su recogida en la ermita del Socorro, volverá a sonar como broche a una jornada en que esta formación musical de la Estrella sigue su apuesta por el repertorio alegre y propio, con obras como ‘Coronación del Socorro’ y ‘La Estrella Sublime’. Para esquivar unas obras en Carlos Rubio, la procesión regala otros rincones en los que admirar al Socorro, por el Potro y San Francisco. Los nardos, ofrendados por sus devotos, inundan el paso de la Reina de la Corredera, que incorpora también un colorido exorno con rosas y claveles en morados y fucsias, con la habitual abundancia de manzanas, membrillos, peras y uvas en los cestos y las manos de angelitos.Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo, que luce recién restaurada J. G. H.Todo esto sucede mientras Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo , titular letífica de la cofradía del Descendimiento, acude al encuentro de su barrio, que este año tiene la certeza de su antigüedad (1605) para alimentar y mimar la larga tradición de devoción que la contempla. Se presenta radiante como en el origen y con el juego de manos antiguas recién recuperado. Nada más pisar las calles, la Virgen se encuentra con una alfombra de sal dispuesta por el grupo joven para reflexionar sobre los Siete Dolores de María: la profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida de Jesús en el templo, el encuentro camino del Calvario, María al pie de la cruz, Jesús en sus brazos y la sepultura de su Hijo.La hermandad del Descendimiento ha acompañado a su titular de gloria por las clales del Campo de la Verdad J.G.H.Suenan tras Ella los sones de la banda de música de El Saucejo, que a la altura del colegio de las Mercedarias interpreta ‘La Sangre y la Gloria’. Las religiosas salen a la puerta y rezan una salve por las personas que viven en este barrio mientras cae despacio la noche. RSS de noticias de espana/andalucia
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