Barcelona ha cambiado mucho durante las últimas décadas, y no siempre para mejor. Al menos, así lo considera Loquillo, uno de los músicos más legendarios de la ciudad, que a sus 65 años recuerda con cierta nostalgia aquella capital catalana donde creció y que observaba desde lo alto del Tibidabo sobre su Cadillac.El artista, cuyo nombre real es José María Sanz Beltrán, abordó esta cuestión durante una entrevista con Jordi Évole en el programa «Lo de Évole», de laSexta, emitida en abril. «En aquella época, las Ramblas era un hervidero de libertad. Barcelona era la ciudad más libre de España y estaba en conexión directa con Europa», recordaba.El cantante se refiere especialmente a los años de la Transición, cuando España comenzaba a dejar atrás la dictadura franquista. «En ese momento aún no se había aprobado la Constitución. Había un agujero de reglas, un vacío entre la muerte de Franco y las primeras elecciones», explicó. Una época que marcó profundamente su juventud: «Yo vivo en esas Ramblas y yo soy hijo de ellas».Crítica al modelo turísticoLas críticas de Loquillo a la Barcelona actualSin embargo, Loquillo considera que buena parte de aquella identidad se ha ido perdiendo. «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente , nos hemos olvidado de cuidar el comercio local, del modo de vida local», lamentó. También criticó la desaparición de establecimientos tradicionales, sustituidos cada vez más por negocios dirigidos al turismo.Especialmente crítico se mostró con el cierre de salas de conciertos, donde comenzaron su carrera numerosos grupos. «Me duele, por ejemplo, que Barcelona cierre los locales de conciertos, donde empiezan las bandas, y que cada día cierre uno», aseguró.Eso sí, el artista quiso distanciarse de los movimientos contrarios al turismo. «¿Qué hago? ¿Me quedo en mi casa?», se preguntó al hablar del lema «Tourist Go Home». Su propuesta pasa por preservar la identidad local: «Lo que sí que me gustaría es que los turistas se encuentren con una ciudad propia, no con franquicias».Pese a todo, Loquillo reconoce que todavía encuentra motivos para sentirse orgulloso de Barcelona. Especialmente en el Clot, el barrio donde creció, que recuerda como una mezcla de «murcianos, aragoneses, andaluces, extremeños» y multitud de acentos. «Me gusta que Barcelona sea una mezcla», concluyó. Barcelona ha cambiado mucho durante las últimas décadas, y no siempre para mejor. Al menos, así lo considera Loquillo, uno de los músicos más legendarios de la ciudad, que a sus 65 años recuerda con cierta nostalgia aquella capital catalana donde creció y que observaba desde lo alto del Tibidabo sobre su Cadillac.El artista, cuyo nombre real es José María Sanz Beltrán, abordó esta cuestión durante una entrevista con Jordi Évole en el programa «Lo de Évole», de laSexta, emitida en abril. «En aquella época, las Ramblas era un hervidero de libertad. Barcelona era la ciudad más libre de España y estaba en conexión directa con Europa», recordaba.El cantante se refiere especialmente a los años de la Transición, cuando España comenzaba a dejar atrás la dictadura franquista. «En ese momento aún no se había aprobado la Constitución. Había un agujero de reglas, un vacío entre la muerte de Franco y las primeras elecciones», explicó. Una época que marcó profundamente su juventud: «Yo vivo en esas Ramblas y yo soy hijo de ellas».Crítica al modelo turísticoLas críticas de Loquillo a la Barcelona actualSin embargo, Loquillo considera que buena parte de aquella identidad se ha ido perdiendo. «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente , nos hemos olvidado de cuidar el comercio local, del modo de vida local», lamentó. También criticó la desaparición de establecimientos tradicionales, sustituidos cada vez más por negocios dirigidos al turismo.Especialmente crítico se mostró con el cierre de salas de conciertos, donde comenzaron su carrera numerosos grupos. «Me duele, por ejemplo, que Barcelona cierre los locales de conciertos, donde empiezan las bandas, y que cada día cierre uno», aseguró.Eso sí, el artista quiso distanciarse de los movimientos contrarios al turismo. «¿Qué hago? ¿Me quedo en mi casa?», se preguntó al hablar del lema «Tourist Go Home». Su propuesta pasa por preservar la identidad local: «Lo que sí que me gustaría es que los turistas se encuentren con una ciudad propia, no con franquicias».Pese a todo, Loquillo reconoce que todavía encuentra motivos para sentirse orgulloso de Barcelona. Especialmente en el Clot, el barrio donde creció, que recuerda como una mezcla de «murcianos, aragoneses, andaluces, extremeños» y multitud de acentos. «Me gusta que Barcelona sea una mezcla», concluyó. Barcelona ha cambiado mucho durante las últimas décadas, y no siempre para mejor. Al menos, así lo considera Loquillo, uno de los músicos más legendarios de la ciudad, que a sus 65 años recuerda con cierta nostalgia aquella capital catalana donde creció y que observaba desde lo alto del Tibidabo sobre su Cadillac.El artista, cuyo nombre real es José María Sanz Beltrán, abordó esta cuestión durante una entrevista con Jordi Évole en el programa «Lo de Évole», de laSexta, emitida en abril. «En aquella época, las Ramblas era un hervidero de libertad. Barcelona era la ciudad más libre de España y estaba en conexión directa con Europa», recordaba.El cantante se refiere especialmente a los años de la Transición, cuando España comenzaba a dejar atrás la dictadura franquista. «En ese momento aún no se había aprobado la Constitución. Había un agujero de reglas, un vacío entre la muerte de Franco y las primeras elecciones», explicó. Una época que marcó profundamente su juventud: «Yo vivo en esas Ramblas y yo soy hijo de ellas».Crítica al modelo turísticoLas críticas de Loquillo a la Barcelona actualSin embargo, Loquillo considera que buena parte de aquella identidad se ha ido perdiendo. «Nos hemos olvidado de nuestra propia gente , nos hemos olvidado de cuidar el comercio local, del modo de vida local», lamentó. También criticó la desaparición de establecimientos tradicionales, sustituidos cada vez más por negocios dirigidos al turismo.Especialmente crítico se mostró con el cierre de salas de conciertos, donde comenzaron su carrera numerosos grupos. «Me duele, por ejemplo, que Barcelona cierre los locales de conciertos, donde empiezan las bandas, y que cada día cierre uno», aseguró.Eso sí, el artista quiso distanciarse de los movimientos contrarios al turismo. «¿Qué hago? ¿Me quedo en mi casa?», se preguntó al hablar del lema «Tourist Go Home». Su propuesta pasa por preservar la identidad local: «Lo que sí que me gustaría es que los turistas se encuentren con una ciudad propia, no con franquicias».Pese a todo, Loquillo reconoce que todavía encuentra motivos para sentirse orgulloso de Barcelona. Especialmente en el Clot, el barrio donde creció, que recuerda como una mezcla de «murcianos, aragoneses, andaluces, extremeños» y multitud de acentos. «Me gusta que Barcelona sea una mezcla», concluyó. RSS de noticias de espana
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