Salir del domicilio en que se habita por culpa de un impago ya no es Córdoba tan frecuente como a principios de la década pasada. El número de lanzamientos judiciales ha caído en la provincia desde 2013 más de un 72 por ciento, pero además se han modificado los motivos: si antes la mayoría de desahucios eran por ejecuciones hipotecarias ahora lo son por impago en los alquileres.La estadística que muestra el Consejo General del Poder Judicial arranca en 2013, en el momento en que los efectos de la crisis económica eran más patentes, tanto en el empleo como en muchos indicadores sociales. Entonces hubo en la provincia de Córdoba 171 lanzamientos judiciales, muy repartidos entre los 338 que fueron por ejecución hipotecaria y otros 342 por la Ley de Arrendamientos Urbanos. Es decir, por imago en el alquiler.Era una situación muy distinta a la actual, pero se agravó en los años siguientes, en los que España todavía estaba saliendo, con dificultades, de una mala situación y se notaban los efectos. En 2014 los lanzamientos judiciales fueron 814 y de nuevo estuvieron muy equilibrados entre los de hipotecas, 389, y los de alquileres, que llegaron a 397.Tocaron techo en el año 2015 cuando en la provincia de Córdoba hubo 858 desahucios y de ahí un dato significativo es que el 55 por ciento, mucho más de la mitad, fueron por ejecuciones hipotecarias a personas que habían comprado un piso y uno pudieron hacer frente a los pagos. Como resultado del proceso final, perdieron la vivienda.Es algo que no se ha repetido desde aquellos años y tiene una explicación: en la década anterior el aumento de la construcción y el optimismo económico, hasta el año 2007, se vendieron muchas viviendas a precios bastante altos y los bancos y cajas de ahorro concedían hipotecas con mucha facilidad, en bastantes ocasiones por encima del 100 por cien del precio de la vivienda.Cuando estalló la crisis y se empezó a notar en la economía y en el empleo, los titulares de aquellas hipotecas tuvieron dificultades para pagar los préstamos y en bastantes ocasiones perdieron sus viviendas. Eso se empezó a notar ya a mitad de la segunda década del siglo XXI, cuando culminaron los trámites de ejecución de aquellas hipotecas.TendenciasEn 2015 se tocó techo y desde ahí la tendencia ha sido a la baja, pero también a la pérdida de protagonismo de las ejecuciones hipotecarias. Por el contrario, los desahucios por impago en los alquileres han ganado peso en el total, como se constata en los datos del Consejo General del Poder Judicial.En 2016 ya fueron 789, de los que 439 fue de personas que perdieron su casa por culpa de una hipoteca. Se notó mucho el descenso en 2017, cuando ya España estaba en un cambio de ciclo y en cierta recuperación económica. Los lanzamientos fueron entonces 591, de los que 300 fueron como consecuencia de ejecuciones hipotecarias.La situación más parecida a la actual llegó en 2018. Subieron los desahucios por única vez en los últimos años, hasta 598, pero a partir de cambió el motivo. La mayor parte ya fueron como consecuencia del impago de los alquileres, según los datos del Consejo General de Poder Judicial. Fueron 311 frente a 260 ejecuciones hipotecarias.Y no fue más que el comienzo de una tendencia que se ha consolidado. En ello tiene que ver la evolución de los precios, pero también el endurecimiento de las condiciones del crédito. Si en la primera década del siglo XXI las hipotecas eran bastante accesibles, a partir de los años siguientes, y tras los problemas anteriores, se endurecieron.En 2015 las ejecuciones hipotecarias eran el 55% de los desahucios y ahora no superan el 30 por cientoEso ha provocado que también los lanzamientos sean menores por este motivo. En 2019 ya eran 486, mientras que en 2020 cayeron a 260 como consecuencia del confinamiento y de la paralización de toda actividad que trajo consigo el coronavirus.Repuntaron levemente en 2021, hasta los 362, y en 2022, hasta 401, pero ya se notaba más que nunca que los desahucios conforme a la ley de alquileres casi doblaban a las ejecuciones hipotecarias. Así ha sucedido en los últimos años, en que han bajado los lanzamientos por un motivo o por otro. Fueron 210 en 2023, de los que 126 fueron por motivo de alquiler y repuntaron en 2024 hasta los 242, de los que sólo 81 fueron ejecuciones hipotecarias.La facilidad para acceder a hipotecas antes de la crisis provocó muchos desahucios en los años siguientesEl último año del que hay datos completos es 2025 y en él hubo 199 lanzamientos por orden judicial, de los que 58 fueron ejecuciones hipotecarias y justo el doble correspondieron a los supuestos de la ley de arrendamientos urbanos. Es decir, 119, que ya son cifras parecidas a las de la pandemia, pero sin restricciones. El resto fueron por otros motivos.La cifra se puede comparar con lo que sucedió justo una década antes, cuando fueron 858. El descenso en este tiempo es del 76 por ciento, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, que muestran además las diligencias abiertas por okupaciones.Han bajado también en Córdoba en los últimos años, ya que si en 2021, todavía con los efectos de la pandemia, eran 39, y más tarde 43, en 2024 ya eran quince, aunque tocaron techo en el año 2024 cuando ascendieron a 59. Salir del domicilio en que se habita por culpa de un impago ya no es Córdoba tan frecuente como a principios de la década pasada. El número de lanzamientos judiciales ha caído en la provincia desde 2013 más de un 72 por ciento, pero además se han modificado los motivos: si antes la mayoría de desahucios eran por ejecuciones hipotecarias ahora lo son por impago en los alquileres.La estadística que muestra el Consejo General del Poder Judicial arranca en 2013, en el momento en que los efectos de la crisis económica eran más patentes, tanto en el empleo como en muchos indicadores sociales. Entonces hubo en la provincia de Córdoba 171 lanzamientos judiciales, muy repartidos entre los 338 que fueron por ejecución hipotecaria y otros 342 por la Ley de Arrendamientos Urbanos. Es decir, por imago en el alquiler.Era una situación muy distinta a la actual, pero se agravó en los años siguientes, en los que España todavía estaba saliendo, con dificultades, de una mala situación y se notaban los efectos. En 2014 los lanzamientos judiciales fueron 814 y de nuevo estuvieron muy equilibrados entre los de hipotecas, 389, y los de alquileres, que llegaron a 397.Tocaron techo en el año 2015 cuando en la provincia de Córdoba hubo 858 desahucios y de ahí un dato significativo es que el 55 por ciento, mucho más de la mitad, fueron por ejecuciones hipotecarias a personas que habían comprado un piso y uno pudieron hacer frente a los pagos. Como resultado del proceso final, perdieron la vivienda.Es algo que no se ha repetido desde aquellos años y tiene una explicación: en la década anterior el aumento de la construcción y el optimismo económico, hasta el año 2007, se vendieron muchas viviendas a precios bastante altos y los bancos y cajas de ahorro concedían hipotecas con mucha facilidad, en bastantes ocasiones por encima del 100 por cien del precio de la vivienda.Cuando estalló la crisis y se empezó a notar en la economía y en el empleo, los titulares de aquellas hipotecas tuvieron dificultades para pagar los préstamos y en bastantes ocasiones perdieron sus viviendas. Eso se empezó a notar ya a mitad de la segunda década del siglo XXI, cuando culminaron los trámites de ejecución de aquellas hipotecas.TendenciasEn 2015 se tocó techo y desde ahí la tendencia ha sido a la baja, pero también a la pérdida de protagonismo de las ejecuciones hipotecarias. Por el contrario, los desahucios por impago en los alquileres han ganado peso en el total, como se constata en los datos del Consejo General del Poder Judicial.En 2016 ya fueron 789, de los que 439 fue de personas que perdieron su casa por culpa de una hipoteca. Se notó mucho el descenso en 2017, cuando ya España estaba en un cambio de ciclo y en cierta recuperación económica. Los lanzamientos fueron entonces 591, de los que 300 fueron como consecuencia de ejecuciones hipotecarias.La situación más parecida a la actual llegó en 2018. Subieron los desahucios por única vez en los últimos años, hasta 598, pero a partir de cambió el motivo. La mayor parte ya fueron como consecuencia del impago de los alquileres, según los datos del Consejo General de Poder Judicial. Fueron 311 frente a 260 ejecuciones hipotecarias.Y no fue más que el comienzo de una tendencia que se ha consolidado. En ello tiene que ver la evolución de los precios, pero también el endurecimiento de las condiciones del crédito. Si en la primera década del siglo XXI las hipotecas eran bastante accesibles, a partir de los años siguientes, y tras los problemas anteriores, se endurecieron.En 2015 las ejecuciones hipotecarias eran el 55% de los desahucios y ahora no superan el 30 por cientoEso ha provocado que también los lanzamientos sean menores por este motivo. En 2019 ya eran 486, mientras que en 2020 cayeron a 260 como consecuencia del confinamiento y de la paralización de toda actividad que trajo consigo el coronavirus.Repuntaron levemente en 2021, hasta los 362, y en 2022, hasta 401, pero ya se notaba más que nunca que los desahucios conforme a la ley de alquileres casi doblaban a las ejecuciones hipotecarias. Así ha sucedido en los últimos años, en que han bajado los lanzamientos por un motivo o por otro. Fueron 210 en 2023, de los que 126 fueron por motivo de alquiler y repuntaron en 2024 hasta los 242, de los que sólo 81 fueron ejecuciones hipotecarias.La facilidad para acceder a hipotecas antes de la crisis provocó muchos desahucios en los años siguientesEl último año del que hay datos completos es 2025 y en él hubo 199 lanzamientos por orden judicial, de los que 58 fueron ejecuciones hipotecarias y justo el doble correspondieron a los supuestos de la ley de arrendamientos urbanos. Es decir, 119, que ya son cifras parecidas a las de la pandemia, pero sin restricciones. El resto fueron por otros motivos.La cifra se puede comparar con lo que sucedió justo una década antes, cuando fueron 858. El descenso en este tiempo es del 76 por ciento, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, que muestran además las diligencias abiertas por okupaciones.Han bajado también en Córdoba en los últimos años, ya que si en 2021, todavía con los efectos de la pandemia, eran 39, y más tarde 43, en 2024 ya eran quince, aunque tocaron techo en el año 2024 cuando ascendieron a 59. Salir del domicilio en que se habita por culpa de un impago ya no es Córdoba tan frecuente como a principios de la década pasada. El número de lanzamientos judiciales ha caído en la provincia desde 2013 más de un 72 por ciento, pero además se han modificado los motivos: si antes la mayoría de desahucios eran por ejecuciones hipotecarias ahora lo son por impago en los alquileres.La estadística que muestra el Consejo General del Poder Judicial arranca en 2013, en el momento en que los efectos de la crisis económica eran más patentes, tanto en el empleo como en muchos indicadores sociales. Entonces hubo en la provincia de Córdoba 171 lanzamientos judiciales, muy repartidos entre los 338 que fueron por ejecución hipotecaria y otros 342 por la Ley de Arrendamientos Urbanos. Es decir, por imago en el alquiler.Era una situación muy distinta a la actual, pero se agravó en los años siguientes, en los que España todavía estaba saliendo, con dificultades, de una mala situación y se notaban los efectos. En 2014 los lanzamientos judiciales fueron 814 y de nuevo estuvieron muy equilibrados entre los de hipotecas, 389, y los de alquileres, que llegaron a 397.Tocaron techo en el año 2015 cuando en la provincia de Córdoba hubo 858 desahucios y de ahí un dato significativo es que el 55 por ciento, mucho más de la mitad, fueron por ejecuciones hipotecarias a personas que habían comprado un piso y uno pudieron hacer frente a los pagos. Como resultado del proceso final, perdieron la vivienda.Es algo que no se ha repetido desde aquellos años y tiene una explicación: en la década anterior el aumento de la construcción y el optimismo económico, hasta el año 2007, se vendieron muchas viviendas a precios bastante altos y los bancos y cajas de ahorro concedían hipotecas con mucha facilidad, en bastantes ocasiones por encima del 100 por cien del precio de la vivienda.Cuando estalló la crisis y se empezó a notar en la economía y en el empleo, los titulares de aquellas hipotecas tuvieron dificultades para pagar los préstamos y en bastantes ocasiones perdieron sus viviendas. Eso se empezó a notar ya a mitad de la segunda década del siglo XXI, cuando culminaron los trámites de ejecución de aquellas hipotecas.TendenciasEn 2015 se tocó techo y desde ahí la tendencia ha sido a la baja, pero también a la pérdida de protagonismo de las ejecuciones hipotecarias. Por el contrario, los desahucios por impago en los alquileres han ganado peso en el total, como se constata en los datos del Consejo General del Poder Judicial.En 2016 ya fueron 789, de los que 439 fue de personas que perdieron su casa por culpa de una hipoteca. Se notó mucho el descenso en 2017, cuando ya España estaba en un cambio de ciclo y en cierta recuperación económica. Los lanzamientos fueron entonces 591, de los que 300 fueron como consecuencia de ejecuciones hipotecarias.La situación más parecida a la actual llegó en 2018. Subieron los desahucios por única vez en los últimos años, hasta 598, pero a partir de cambió el motivo. La mayor parte ya fueron como consecuencia del impago de los alquileres, según los datos del Consejo General de Poder Judicial. Fueron 311 frente a 260 ejecuciones hipotecarias.Y no fue más que el comienzo de una tendencia que se ha consolidado. En ello tiene que ver la evolución de los precios, pero también el endurecimiento de las condiciones del crédito. Si en la primera década del siglo XXI las hipotecas eran bastante accesibles, a partir de los años siguientes, y tras los problemas anteriores, se endurecieron.En 2015 las ejecuciones hipotecarias eran el 55% de los desahucios y ahora no superan el 30 por cientoEso ha provocado que también los lanzamientos sean menores por este motivo. En 2019 ya eran 486, mientras que en 2020 cayeron a 260 como consecuencia del confinamiento y de la paralización de toda actividad que trajo consigo el coronavirus.Repuntaron levemente en 2021, hasta los 362, y en 2022, hasta 401, pero ya se notaba más que nunca que los desahucios conforme a la ley de alquileres casi doblaban a las ejecuciones hipotecarias. Así ha sucedido en los últimos años, en que han bajado los lanzamientos por un motivo o por otro. Fueron 210 en 2023, de los que 126 fueron por motivo de alquiler y repuntaron en 2024 hasta los 242, de los que sólo 81 fueron ejecuciones hipotecarias.La facilidad para acceder a hipotecas antes de la crisis provocó muchos desahucios en los años siguientesEl último año del que hay datos completos es 2025 y en él hubo 199 lanzamientos por orden judicial, de los que 58 fueron ejecuciones hipotecarias y justo el doble correspondieron a los supuestos de la ley de arrendamientos urbanos. Es decir, 119, que ya son cifras parecidas a las de la pandemia, pero sin restricciones. El resto fueron por otros motivos.La cifra se puede comparar con lo que sucedió justo una década antes, cuando fueron 858. El descenso en este tiempo es del 76 por ciento, según los datos del Consejo General del Poder Judicial, que muestran además las diligencias abiertas por okupaciones.Han bajado también en Córdoba en los últimos años, ya que si en 2021, todavía con los efectos de la pandemia, eran 39, y más tarde 43, en 2024 ya eran quince, aunque tocaron techo en el año 2024 cuando ascendieron a 59. RSS de noticias de espana/andalucia
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