En la guerra entre Rusia y Ucrania hay algunos elementos que ambos lados quieren controlar a toda costa. Y uno de los fundamentales es la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa de este tipo y la novena del mundo. Según publicó la administración de la misma central en su canal de Telegram, «como resultado de la protección automática, la línea de alta tensión Ferrosplavnaya-1 de 330 kV se desconectó. […] Debido a la pérdida de energía externa, la energía propia de la central, necesaria para garantizar la seguridad, es suministrada por generadores diésel de respaldo», indica el comunicado.Esta instalación genera el 20% de la energía de Ucrania y representa la mitad de la producción nuclear del país invadido. Desde octubre de 2022 está bajo control de operadores rusos y la región homónima donde se encuentra fue una de las anexionadas por Rusia. A ojos de la comunidad internacional sigue siendo parte de Ucrania. Más allá de quién es el propietario de la central, esta ha estado en el ojo del huracán durante la mayor parte de la guerra de Ucrania.En esta ocasión lo que preocupa es la electricidad externa, aquella que sirve para refrigerar el combustible nuclear. Como actualmente esta no llega, la administración del edificio se ha visto obligada a reiniciar los generadores eléctricos independientes. Estos funcionan con normalidad y pueden seguir haciéndolo entre 10 y 20 días. En el mismo comunicado se señaló que los sistemas tecnológicos de la estación son seguros y los niveles de radiación son normales. La central se encuentra en el margen occidental del río Dniéper, cerca de la localidad de Energodar. Tiene seis unidades de potencia, cada una con la capacidad de un gigavatio, y es la más avanzada de Ucrania.Noticia relacionada general No No La derrota de Orbán deja huérfano a Vox en Europa Enrique SerbetoCerca del frenteA diferencia de Chernóbil, célebre por el famoso incidente de 1986, utiliza reactores de agua presurizada y está protegida por edificios de contención de hormigón armado. Estos están diseñados para resistir impactos externos tan graves como la caída de un avión. Además, su ubicación, en las cercanías del embalse de Kajovka, es clave para el suministro de agua y energía. Si los generadores de reserva fallaran sería una seria amenaza para la seguridad de Europa, aunque ahora mismo todo sigue bajo control en Zaporiyia.Sin embargo, en el pasado, los alrededores de la central han recibido ataques de drones, lo que hizo saltar las alarmas tanto en Moscú como en Kiev. Ambos bandos de la guerra se acusaron mutuamente de poner en peligro la seguridad del continente. Por su parte, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtieron en el pasado que es «altamente irresponsable» que se bombardee en las cercanías de esta instalación. Además se tildó de «imperativo absoluto» el proteger con ahínco esta infraestructura y acordar una zona sin ataques alrededor. A pesar de estas buenas palabras, la misma ciudad de Energodar fue atacada por drones y artillería este mismo abril de 2026.Posesión disputadaLa misma propiedad de la central es uno de los temas candentes de las negociaciones entre Kiev y Moscú, que ahora están en un punto muerto. Las conversaciones han pasado a un segundo plano debido a la guerra entre Irán y el bloque de EE.UU. e Israel en Oriente Próximo. En diferentes iniciativas de 2024 y 2025 se ha propuesto gestionar la propiedad de esta infraestructura de forma distinta. El primer borrador de tratado de paz que hizo Estados Unidos proponía que la producción de electricidad se dividiría a partes iguales para ambos países y se pondría en funcionamiento bajo la supervisión del OIEA. El segundo sugería que la central fuera operada por Ucrania, EE.UU. y Rusia.El Kremlin rechaza todas estas iniciativas porque considera que la central ya está dentro de sus fronteras y, por lo tanto, según su propia legalidad, se ve legitimado para controlarla en su totalidad. Aun así, el Kremlin ha mostrado interés en vender electricidad barata a Ucrania. Aunque pocos países reconocen su anexión de esta región (y de Crimea, Donetsk, Lugansk y Jersón), Moscú se ve obligado a conservarla.Si aceptara ceder estos territorios estaría vulnerando su propia legalidad –en 2022 se aprobó que es inconstitucional dar cualquier territorio ruso a otro país– y también quedaría deslegitimado de cara a sus propios ciudadanos y fuerzas armadas. Aunque no controla la totalidad de las regiones anexionadas, Rusia prevé que con el acuerdo de paz definitivo con Kiev pueda asimilar todos los territorios ucranianos, que considera de su propiedad. Supondría la primera conquista de territorio en Europa por la fuerza desde la Segunda Guerra Mundial. En la guerra entre Rusia y Ucrania hay algunos elementos que ambos lados quieren controlar a toda costa. Y uno de los fundamentales es la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa de este tipo y la novena del mundo. Según publicó la administración de la misma central en su canal de Telegram, «como resultado de la protección automática, la línea de alta tensión Ferrosplavnaya-1 de 330 kV se desconectó. […] Debido a la pérdida de energía externa, la energía propia de la central, necesaria para garantizar la seguridad, es suministrada por generadores diésel de respaldo», indica el comunicado.Esta instalación genera el 20% de la energía de Ucrania y representa la mitad de la producción nuclear del país invadido. Desde octubre de 2022 está bajo control de operadores rusos y la región homónima donde se encuentra fue una de las anexionadas por Rusia. A ojos de la comunidad internacional sigue siendo parte de Ucrania. Más allá de quién es el propietario de la central, esta ha estado en el ojo del huracán durante la mayor parte de la guerra de Ucrania.En esta ocasión lo que preocupa es la electricidad externa, aquella que sirve para refrigerar el combustible nuclear. Como actualmente esta no llega, la administración del edificio se ha visto obligada a reiniciar los generadores eléctricos independientes. Estos funcionan con normalidad y pueden seguir haciéndolo entre 10 y 20 días. En el mismo comunicado se señaló que los sistemas tecnológicos de la estación son seguros y los niveles de radiación son normales. La central se encuentra en el margen occidental del río Dniéper, cerca de la localidad de Energodar. Tiene seis unidades de potencia, cada una con la capacidad de un gigavatio, y es la más avanzada de Ucrania.Noticia relacionada general No No La derrota de Orbán deja huérfano a Vox en Europa Enrique SerbetoCerca del frenteA diferencia de Chernóbil, célebre por el famoso incidente de 1986, utiliza reactores de agua presurizada y está protegida por edificios de contención de hormigón armado. Estos están diseñados para resistir impactos externos tan graves como la caída de un avión. Además, su ubicación, en las cercanías del embalse de Kajovka, es clave para el suministro de agua y energía. Si los generadores de reserva fallaran sería una seria amenaza para la seguridad de Europa, aunque ahora mismo todo sigue bajo control en Zaporiyia.Sin embargo, en el pasado, los alrededores de la central han recibido ataques de drones, lo que hizo saltar las alarmas tanto en Moscú como en Kiev. Ambos bandos de la guerra se acusaron mutuamente de poner en peligro la seguridad del continente. Por su parte, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtieron en el pasado que es «altamente irresponsable» que se bombardee en las cercanías de esta instalación. Además se tildó de «imperativo absoluto» el proteger con ahínco esta infraestructura y acordar una zona sin ataques alrededor. A pesar de estas buenas palabras, la misma ciudad de Energodar fue atacada por drones y artillería este mismo abril de 2026.Posesión disputadaLa misma propiedad de la central es uno de los temas candentes de las negociaciones entre Kiev y Moscú, que ahora están en un punto muerto. Las conversaciones han pasado a un segundo plano debido a la guerra entre Irán y el bloque de EE.UU. e Israel en Oriente Próximo. En diferentes iniciativas de 2024 y 2025 se ha propuesto gestionar la propiedad de esta infraestructura de forma distinta. El primer borrador de tratado de paz que hizo Estados Unidos proponía que la producción de electricidad se dividiría a partes iguales para ambos países y se pondría en funcionamiento bajo la supervisión del OIEA. El segundo sugería que la central fuera operada por Ucrania, EE.UU. y Rusia.El Kremlin rechaza todas estas iniciativas porque considera que la central ya está dentro de sus fronteras y, por lo tanto, según su propia legalidad, se ve legitimado para controlarla en su totalidad. Aun así, el Kremlin ha mostrado interés en vender electricidad barata a Ucrania. Aunque pocos países reconocen su anexión de esta región (y de Crimea, Donetsk, Lugansk y Jersón), Moscú se ve obligado a conservarla.Si aceptara ceder estos territorios estaría vulnerando su propia legalidad –en 2022 se aprobó que es inconstitucional dar cualquier territorio ruso a otro país– y también quedaría deslegitimado de cara a sus propios ciudadanos y fuerzas armadas. Aunque no controla la totalidad de las regiones anexionadas, Rusia prevé que con el acuerdo de paz definitivo con Kiev pueda asimilar todos los territorios ucranianos, que considera de su propiedad. Supondría la primera conquista de territorio en Europa por la fuerza desde la Segunda Guerra Mundial. En la guerra entre Rusia y Ucrania hay algunos elementos que ambos lados quieren controlar a toda costa. Y uno de los fundamentales es la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa de este tipo y la novena del mundo. Según publicó la administración de la misma central en su canal de Telegram, «como resultado de la protección automática, la línea de alta tensión Ferrosplavnaya-1 de 330 kV se desconectó. […] Debido a la pérdida de energía externa, la energía propia de la central, necesaria para garantizar la seguridad, es suministrada por generadores diésel de respaldo», indica el comunicado.Esta instalación genera el 20% de la energía de Ucrania y representa la mitad de la producción nuclear del país invadido. Desde octubre de 2022 está bajo control de operadores rusos y la región homónima donde se encuentra fue una de las anexionadas por Rusia. A ojos de la comunidad internacional sigue siendo parte de Ucrania. Más allá de quién es el propietario de la central, esta ha estado en el ojo del huracán durante la mayor parte de la guerra de Ucrania.En esta ocasión lo que preocupa es la electricidad externa, aquella que sirve para refrigerar el combustible nuclear. Como actualmente esta no llega, la administración del edificio se ha visto obligada a reiniciar los generadores eléctricos independientes. Estos funcionan con normalidad y pueden seguir haciéndolo entre 10 y 20 días. En el mismo comunicado se señaló que los sistemas tecnológicos de la estación son seguros y los niveles de radiación son normales. La central se encuentra en el margen occidental del río Dniéper, cerca de la localidad de Energodar. Tiene seis unidades de potencia, cada una con la capacidad de un gigavatio, y es la más avanzada de Ucrania.Noticia relacionada general No No La derrota de Orbán deja huérfano a Vox en Europa Enrique SerbetoCerca del frenteA diferencia de Chernóbil, célebre por el famoso incidente de 1986, utiliza reactores de agua presurizada y está protegida por edificios de contención de hormigón armado. Estos están diseñados para resistir impactos externos tan graves como la caída de un avión. Además, su ubicación, en las cercanías del embalse de Kajovka, es clave para el suministro de agua y energía. Si los generadores de reserva fallaran sería una seria amenaza para la seguridad de Europa, aunque ahora mismo todo sigue bajo control en Zaporiyia.Sin embargo, en el pasado, los alrededores de la central han recibido ataques de drones, lo que hizo saltar las alarmas tanto en Moscú como en Kiev. Ambos bandos de la guerra se acusaron mutuamente de poner en peligro la seguridad del continente. Por su parte, representantes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtieron en el pasado que es «altamente irresponsable» que se bombardee en las cercanías de esta instalación. Además se tildó de «imperativo absoluto» el proteger con ahínco esta infraestructura y acordar una zona sin ataques alrededor. A pesar de estas buenas palabras, la misma ciudad de Energodar fue atacada por drones y artillería este mismo abril de 2026.Posesión disputadaLa misma propiedad de la central es uno de los temas candentes de las negociaciones entre Kiev y Moscú, que ahora están en un punto muerto. Las conversaciones han pasado a un segundo plano debido a la guerra entre Irán y el bloque de EE.UU. e Israel en Oriente Próximo. En diferentes iniciativas de 2024 y 2025 se ha propuesto gestionar la propiedad de esta infraestructura de forma distinta. El primer borrador de tratado de paz que hizo Estados Unidos proponía que la producción de electricidad se dividiría a partes iguales para ambos países y se pondría en funcionamiento bajo la supervisión del OIEA. El segundo sugería que la central fuera operada por Ucrania, EE.UU. y Rusia.El Kremlin rechaza todas estas iniciativas porque considera que la central ya está dentro de sus fronteras y, por lo tanto, según su propia legalidad, se ve legitimado para controlarla en su totalidad. Aun así, el Kremlin ha mostrado interés en vender electricidad barata a Ucrania. Aunque pocos países reconocen su anexión de esta región (y de Crimea, Donetsk, Lugansk y Jersón), Moscú se ve obligado a conservarla.Si aceptara ceder estos territorios estaría vulnerando su propia legalidad –en 2022 se aprobó que es inconstitucional dar cualquier territorio ruso a otro país– y también quedaría deslegitimado de cara a sus propios ciudadanos y fuerzas armadas. Aunque no controla la totalidad de las regiones anexionadas, Rusia prevé que con el acuerdo de paz definitivo con Kiev pueda asimilar todos los territorios ucranianos, que considera de su propiedad. Supondría la primera conquista de territorio en Europa por la fuerza desde la Segunda Guerra Mundial. RSS de noticias de internacional
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