Dice Milagros Tolón que el fútbol es una de las cuestiones más complicadas que se ha encontrado en el ministerio. «¿Y sabe por qué? (…) Porque hay demasiado hombre». Las declaraciones de la ministra de Deportes la semana pasada contradicen de manera flagrante los datos de la propia industria que parece querer transformar. Si la presencia masculina en la gestión deportiva fuera el problema, tal como ella indica, los resultados del fútbol femenino gestionado mayoritariamente por mujeres deberían ser superiores. Y no lo son . Que ese argumento venga envuelto en lenguaje progresista no lo hace más constitucional. Lo hace más peligroso, porque normaliza una forma de razonamiento que, aplicada en la dirección contraria, todos reconoceríamos inmediatamente como inaceptable.Vamos con los datos. Empecemos por el más incómodo: la Copa del Mundo Femenina de 2023 que ganó España. La selección que lo consiguió estaba entrenada por Jorge Vilda , un hombre que llevaba ocho años al frente del combinado nacional femenino. Fue él quien construyó ese proyecto generacional, quien apostó por Aitana Bonmatí, por Alexia Putellas, por toda una generación que hoy es reconocida como la mejor del mundo. Noticia relacionada general No No Jenni Hermoso ataca de nuevo: «Las opiniones de mierda no se deben respetar» A. L. MenéndezLa misma administración que hoy se lamenta de que hay demasiados hombres en el fútbol celebró ese Mundial como un triunfo del feminismo español. No se puede estar en misa y repicando: o el género del entrenador importa o importan los resultados. Vilda demostró que un hombre puede ser tan buen gestor del talento femenino como una mujer. Los datos lo avalan. El FC Barcelona Femenino es el mejor equipo de Europa en los últimos años. Un proyecto sin precedentes en la historia del deporte femenino español. Ese proyecto lo construyeron hombres. Markel Zubizarreta, director deportivo durante seis temporadas, fue el que la propia Wikipedia del club califica como su ‘arquitecto’, el responsable de acumular éxitos tras éxitos.Tras la marcha de Zubizarreta a la RFEF, el club apostó por otro hombre, Marc Vivés, nuevo director deportivo, que mantiene la senda de excelencia. Que el equipo más exitoso del fútbol femenino español haya sido dirigido y construido principalmente por hombres no prueba que las mujeres no puedan hacerlo igual de bien. Prueba que el género no es la variable relevante; la competencia, la visión y el proyecto lo son. El contraste con el Real Madrid Femenino es revelador. El club blanco tiene recursos económicos que ningún otro equipo femenino del mundo puede igualar, el respaldo del escudo más poderoso del planeta y unas instalaciones de primer nivel en Valdebebas. Y, sin embargo, los resultados han sido muy inferiores a los del Barcelona.La sección femenina madridista está dirigida por Begoña Sanz y Ana Rossell, y pese a contar con esta presencia femenina en los órganos de dirección, los resultados deportivos no han llegado. La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide. Y viceversa. Lo que determina los resultados es la calidad del proyecto, la coherencia del modelo y la inversión inteligente. Exactamente los mismos principios que rigen cualquier otra industria. La Liga F, la competición que preside Beatriz Álvarez, acumula una historia de turbulencias internas que el discurso oficial raramente cuenta. La propia presidenta recibió una amonestación pública del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) en 2026 por irregularidades en la gestión.La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide; y viceversa Pero el problema de la Liga F no es solo de gobernanza interna. Es también económico y estructural. La competición ha sobrevivido estos años gracias a dos muletas que no pueden ignorarse: la Liga masculina y el dinero público. Los ingresos comerciales de la Liga F provienen del acuerdo de comercialización con LaLiga. Y a eso hay que añadir las subvenciones públicas. Es decir, que la Liga F ha funcionado durante su etapa fundacional con una inyección de dinero público sin precedentes en la historia del deporte español, complementada por el apoyo estructural del fútbol masculino. La Liga F no es un proyecto autosuficiente gestionado con brillantez, sino una competición en construcción que depende, todavía hoy, de la generosidad del contribuyente y del paraguas económico del fútbol que dirigen, precisamente, los hombres a los que señala la ministra.Como agente de igualdad titulado y certificado, sé que la igualdad real que consagra el artículo 9.2 de nuestra Constitución no se construye señalando el género como fuente del problema. El artículo 14 prohíbe la discriminación por razón de sexo, y esa protección no tiene ideología: ampara a todos por igual. Los datos hablan por sí solos: cuando hay proyecto y gestión rigurosa, el talento femenino alcanza la cima del mundo. Eso es igualdad real. Lo demás es ruido. Dice Milagros Tolón que el fútbol es una de las cuestiones más complicadas que se ha encontrado en el ministerio. «¿Y sabe por qué? (…) Porque hay demasiado hombre». Las declaraciones de la ministra de Deportes la semana pasada contradicen de manera flagrante los datos de la propia industria que parece querer transformar. Si la presencia masculina en la gestión deportiva fuera el problema, tal como ella indica, los resultados del fútbol femenino gestionado mayoritariamente por mujeres deberían ser superiores. Y no lo son . Que ese argumento venga envuelto en lenguaje progresista no lo hace más constitucional. Lo hace más peligroso, porque normaliza una forma de razonamiento que, aplicada en la dirección contraria, todos reconoceríamos inmediatamente como inaceptable.Vamos con los datos. Empecemos por el más incómodo: la Copa del Mundo Femenina de 2023 que ganó España. La selección que lo consiguió estaba entrenada por Jorge Vilda , un hombre que llevaba ocho años al frente del combinado nacional femenino. Fue él quien construyó ese proyecto generacional, quien apostó por Aitana Bonmatí, por Alexia Putellas, por toda una generación que hoy es reconocida como la mejor del mundo. Noticia relacionada general No No Jenni Hermoso ataca de nuevo: «Las opiniones de mierda no se deben respetar» A. L. MenéndezLa misma administración que hoy se lamenta de que hay demasiados hombres en el fútbol celebró ese Mundial como un triunfo del feminismo español. No se puede estar en misa y repicando: o el género del entrenador importa o importan los resultados. Vilda demostró que un hombre puede ser tan buen gestor del talento femenino como una mujer. Los datos lo avalan. El FC Barcelona Femenino es el mejor equipo de Europa en los últimos años. Un proyecto sin precedentes en la historia del deporte femenino español. Ese proyecto lo construyeron hombres. Markel Zubizarreta, director deportivo durante seis temporadas, fue el que la propia Wikipedia del club califica como su ‘arquitecto’, el responsable de acumular éxitos tras éxitos.Tras la marcha de Zubizarreta a la RFEF, el club apostó por otro hombre, Marc Vivés, nuevo director deportivo, que mantiene la senda de excelencia. Que el equipo más exitoso del fútbol femenino español haya sido dirigido y construido principalmente por hombres no prueba que las mujeres no puedan hacerlo igual de bien. Prueba que el género no es la variable relevante; la competencia, la visión y el proyecto lo son. El contraste con el Real Madrid Femenino es revelador. El club blanco tiene recursos económicos que ningún otro equipo femenino del mundo puede igualar, el respaldo del escudo más poderoso del planeta y unas instalaciones de primer nivel en Valdebebas. Y, sin embargo, los resultados han sido muy inferiores a los del Barcelona.La sección femenina madridista está dirigida por Begoña Sanz y Ana Rossell, y pese a contar con esta presencia femenina en los órganos de dirección, los resultados deportivos no han llegado. La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide. Y viceversa. Lo que determina los resultados es la calidad del proyecto, la coherencia del modelo y la inversión inteligente. Exactamente los mismos principios que rigen cualquier otra industria. La Liga F, la competición que preside Beatriz Álvarez, acumula una historia de turbulencias internas que el discurso oficial raramente cuenta. La propia presidenta recibió una amonestación pública del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) en 2026 por irregularidades en la gestión.La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide; y viceversa Pero el problema de la Liga F no es solo de gobernanza interna. Es también económico y estructural. La competición ha sobrevivido estos años gracias a dos muletas que no pueden ignorarse: la Liga masculina y el dinero público. Los ingresos comerciales de la Liga F provienen del acuerdo de comercialización con LaLiga. Y a eso hay que añadir las subvenciones públicas. Es decir, que la Liga F ha funcionado durante su etapa fundacional con una inyección de dinero público sin precedentes en la historia del deporte español, complementada por el apoyo estructural del fútbol masculino. La Liga F no es un proyecto autosuficiente gestionado con brillantez, sino una competición en construcción que depende, todavía hoy, de la generosidad del contribuyente y del paraguas económico del fútbol que dirigen, precisamente, los hombres a los que señala la ministra.Como agente de igualdad titulado y certificado, sé que la igualdad real que consagra el artículo 9.2 de nuestra Constitución no se construye señalando el género como fuente del problema. El artículo 14 prohíbe la discriminación por razón de sexo, y esa protección no tiene ideología: ampara a todos por igual. Los datos hablan por sí solos: cuando hay proyecto y gestión rigurosa, el talento femenino alcanza la cima del mundo. Eso es igualdad real. Lo demás es ruido. Dice Milagros Tolón que el fútbol es una de las cuestiones más complicadas que se ha encontrado en el ministerio. «¿Y sabe por qué? (…) Porque hay demasiado hombre». Las declaraciones de la ministra de Deportes la semana pasada contradicen de manera flagrante los datos de la propia industria que parece querer transformar. Si la presencia masculina en la gestión deportiva fuera el problema, tal como ella indica, los resultados del fútbol femenino gestionado mayoritariamente por mujeres deberían ser superiores. Y no lo son . Que ese argumento venga envuelto en lenguaje progresista no lo hace más constitucional. Lo hace más peligroso, porque normaliza una forma de razonamiento que, aplicada en la dirección contraria, todos reconoceríamos inmediatamente como inaceptable.Vamos con los datos. Empecemos por el más incómodo: la Copa del Mundo Femenina de 2023 que ganó España. La selección que lo consiguió estaba entrenada por Jorge Vilda , un hombre que llevaba ocho años al frente del combinado nacional femenino. Fue él quien construyó ese proyecto generacional, quien apostó por Aitana Bonmatí, por Alexia Putellas, por toda una generación que hoy es reconocida como la mejor del mundo. Noticia relacionada general No No Jenni Hermoso ataca de nuevo: «Las opiniones de mierda no se deben respetar» A. L. MenéndezLa misma administración que hoy se lamenta de que hay demasiados hombres en el fútbol celebró ese Mundial como un triunfo del feminismo español. No se puede estar en misa y repicando: o el género del entrenador importa o importan los resultados. Vilda demostró que un hombre puede ser tan buen gestor del talento femenino como una mujer. Los datos lo avalan. El FC Barcelona Femenino es el mejor equipo de Europa en los últimos años. Un proyecto sin precedentes en la historia del deporte femenino español. Ese proyecto lo construyeron hombres. Markel Zubizarreta, director deportivo durante seis temporadas, fue el que la propia Wikipedia del club califica como su ‘arquitecto’, el responsable de acumular éxitos tras éxitos.Tras la marcha de Zubizarreta a la RFEF, el club apostó por otro hombre, Marc Vivés, nuevo director deportivo, que mantiene la senda de excelencia. Que el equipo más exitoso del fútbol femenino español haya sido dirigido y construido principalmente por hombres no prueba que las mujeres no puedan hacerlo igual de bien. Prueba que el género no es la variable relevante; la competencia, la visión y el proyecto lo son. El contraste con el Real Madrid Femenino es revelador. El club blanco tiene recursos económicos que ningún otro equipo femenino del mundo puede igualar, el respaldo del escudo más poderoso del planeta y unas instalaciones de primer nivel en Valdebebas. Y, sin embargo, los resultados han sido muy inferiores a los del Barcelona.La sección femenina madridista está dirigida por Begoña Sanz y Ana Rossell, y pese a contar con esta presencia femenina en los órganos de dirección, los resultados deportivos no han llegado. La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide. Y viceversa. Lo que determina los resultados es la calidad del proyecto, la coherencia del modelo y la inversión inteligente. Exactamente los mismos principios que rigen cualquier otra industria. La Liga F, la competición que preside Beatriz Álvarez, acumula una historia de turbulencias internas que el discurso oficial raramente cuenta. La propia presidenta recibió una amonestación pública del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) en 2026 por irregularidades en la gestión.La conclusión reafirma el resultado: ni la presencia de mujeres en la dirección garantiza el éxito, ni la de hombres lo impide; y viceversa Pero el problema de la Liga F no es solo de gobernanza interna. Es también económico y estructural. La competición ha sobrevivido estos años gracias a dos muletas que no pueden ignorarse: la Liga masculina y el dinero público. Los ingresos comerciales de la Liga F provienen del acuerdo de comercialización con LaLiga. Y a eso hay que añadir las subvenciones públicas. Es decir, que la Liga F ha funcionado durante su etapa fundacional con una inyección de dinero público sin precedentes en la historia del deporte español, complementada por el apoyo estructural del fútbol masculino. La Liga F no es un proyecto autosuficiente gestionado con brillantez, sino una competición en construcción que depende, todavía hoy, de la generosidad del contribuyente y del paraguas económico del fútbol que dirigen, precisamente, los hombres a los que señala la ministra.Como agente de igualdad titulado y certificado, sé que la igualdad real que consagra el artículo 9.2 de nuestra Constitución no se construye señalando el género como fuente del problema. El artículo 14 prohíbe la discriminación por razón de sexo, y esa protección no tiene ideología: ampara a todos por igual. Los datos hablan por sí solos: cuando hay proyecto y gestión rigurosa, el talento femenino alcanza la cima del mundo. Eso es igualdad real. Lo demás es ruido. RSS de noticias de deportes
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