Gracias a la elegancia intelectual del ‘Financial Times’, hemos conocido la existencia del concepto japonés ‘Sontaku’, definido como la capacidad de imaginar los sentimientos, deseos o pensamientos de otra persona sin necesidad de que esta los haya expresado verbalmente. Con muchos siglos de delicada historia literaria, la obsesión social por ‘leer el aire’ ha adquirido de un tiempo a esta parte una problemática dimensión política en toda clase de democracias, donde el poder cada vez se ejerce de manera más disfuncional e irresponsable. De hecho, se puede decir que vivimos en tiempos de ‘Sontaku’, desde Estados Unidos al Reino Unido, pasando por Japón o España. Ya que estas conjeturas, tan sectarias como convenientes, proporcionan un grado de negación plausible cuando se abusa del poder con acciones de cuestionable legalidad en nombre de destacados líderes políticos. Sirva como ejemplo: toda la amnesia colectiva generada en nuestro país por el caso Kitchen , agravando todavía más la generalizada crisis de rendición de cuentas.’Decir sin decir’ tiene en realidad un largo pedigrí de erosión democrática. El concepto de ‘autoridad carismática’ del sociólogo Max Weber apunta a que, sin necesidad de montarse en el Orient Express, los europeos estamos muy versados en este concepto. Incluido el caso más extremo y terrible de la Alemania de los años treinta, donde según la expresión «trabajar para el Führer» –acuñada por el gran historiador Ian Kershaw– significaba convertir en realidades políticas los supuestos deseos del poder nazi.Noticia relacionada general No No Von der Leyen recuerda desde Armenia que la UE «necesita ser capaz de resistir por su cuenta» Enrique Serbeto A pesar de su origen como expresión perfecta para la forma en que funciona el aparato de gobierno severamente jerárquico de Japón, la diligencia sin fronteras en satisfacer la intuida voluntad del superior político hace que ‘Sontaku’ haya dejado de ser una expresión reservada a los koldos nipones. Por eso, ante el trastorno de personalidad narcisista exhibido por Donald Trump, no es de extrañar que, sin necesidad de ordenar nada, su efigie aparezca incluso en una próxima edición especial de los pasaportes de EE.UU. para conmemorar sus 250 años de independencia. Gracias a la elegancia intelectual del ‘Financial Times’, hemos conocido la existencia del concepto japonés ‘Sontaku’, definido como la capacidad de imaginar los sentimientos, deseos o pensamientos de otra persona sin necesidad de que esta los haya expresado verbalmente. Con muchos siglos de delicada historia literaria, la obsesión social por ‘leer el aire’ ha adquirido de un tiempo a esta parte una problemática dimensión política en toda clase de democracias, donde el poder cada vez se ejerce de manera más disfuncional e irresponsable. De hecho, se puede decir que vivimos en tiempos de ‘Sontaku’, desde Estados Unidos al Reino Unido, pasando por Japón o España. Ya que estas conjeturas, tan sectarias como convenientes, proporcionan un grado de negación plausible cuando se abusa del poder con acciones de cuestionable legalidad en nombre de destacados líderes políticos. Sirva como ejemplo: toda la amnesia colectiva generada en nuestro país por el caso Kitchen , agravando todavía más la generalizada crisis de rendición de cuentas.’Decir sin decir’ tiene en realidad un largo pedigrí de erosión democrática. El concepto de ‘autoridad carismática’ del sociólogo Max Weber apunta a que, sin necesidad de montarse en el Orient Express, los europeos estamos muy versados en este concepto. Incluido el caso más extremo y terrible de la Alemania de los años treinta, donde según la expresión «trabajar para el Führer» –acuñada por el gran historiador Ian Kershaw– significaba convertir en realidades políticas los supuestos deseos del poder nazi.Noticia relacionada general No No Von der Leyen recuerda desde Armenia que la UE «necesita ser capaz de resistir por su cuenta» Enrique Serbeto A pesar de su origen como expresión perfecta para la forma en que funciona el aparato de gobierno severamente jerárquico de Japón, la diligencia sin fronteras en satisfacer la intuida voluntad del superior político hace que ‘Sontaku’ haya dejado de ser una expresión reservada a los koldos nipones. Por eso, ante el trastorno de personalidad narcisista exhibido por Donald Trump, no es de extrañar que, sin necesidad de ordenar nada, su efigie aparezca incluso en una próxima edición especial de los pasaportes de EE.UU. para conmemorar sus 250 años de independencia. Gracias a la elegancia intelectual del ‘Financial Times’, hemos conocido la existencia del concepto japonés ‘Sontaku’, definido como la capacidad de imaginar los sentimientos, deseos o pensamientos de otra persona sin necesidad de que esta los haya expresado verbalmente. Con muchos siglos de delicada historia literaria, la obsesión social por ‘leer el aire’ ha adquirido de un tiempo a esta parte una problemática dimensión política en toda clase de democracias, donde el poder cada vez se ejerce de manera más disfuncional e irresponsable. De hecho, se puede decir que vivimos en tiempos de ‘Sontaku’, desde Estados Unidos al Reino Unido, pasando por Japón o España. Ya que estas conjeturas, tan sectarias como convenientes, proporcionan un grado de negación plausible cuando se abusa del poder con acciones de cuestionable legalidad en nombre de destacados líderes políticos. Sirva como ejemplo: toda la amnesia colectiva generada en nuestro país por el caso Kitchen , agravando todavía más la generalizada crisis de rendición de cuentas.’Decir sin decir’ tiene en realidad un largo pedigrí de erosión democrática. El concepto de ‘autoridad carismática’ del sociólogo Max Weber apunta a que, sin necesidad de montarse en el Orient Express, los europeos estamos muy versados en este concepto. Incluido el caso más extremo y terrible de la Alemania de los años treinta, donde según la expresión «trabajar para el Führer» –acuñada por el gran historiador Ian Kershaw– significaba convertir en realidades políticas los supuestos deseos del poder nazi.Noticia relacionada general No No Von der Leyen recuerda desde Armenia que la UE «necesita ser capaz de resistir por su cuenta» Enrique Serbeto A pesar de su origen como expresión perfecta para la forma en que funciona el aparato de gobierno severamente jerárquico de Japón, la diligencia sin fronteras en satisfacer la intuida voluntad del superior político hace que ‘Sontaku’ haya dejado de ser una expresión reservada a los koldos nipones. Por eso, ante el trastorno de personalidad narcisista exhibido por Donald Trump, no es de extrañar que, sin necesidad de ordenar nada, su efigie aparezca incluso en una próxima edición especial de los pasaportes de EE.UU. para conmemorar sus 250 años de independencia. RSS de noticias de internacional
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