Javier Milei bromeó este viernes en Madrid sobre «las manos porosas» del expresidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien se refirió sin mencionarle explícitamente como a quien «se le escapan joyas» valoradas en casi un millón y medio de euros. El presidente argentino también se refirió al entorno del presidente Pedro Sánchez y los escándalos del PSOE de manera indirecta: «No importan esas filtraciones, o las filtraciones en la mujer, no sé, son detalles, es una elucubración teórica nada más», aseguró en una indirecta a los escándalos del PSOE o del entorno del presidente del Gobierno actual, Pedro Sánchez. El discurso de Javier Milei, a quien la Universidad CEU San Pablo otorgó la Medalla de Honor, empezó con una breve introducción de «cosas que le han pasado». Habló el presidente argentino de su amistad con el prestigioso profesor, Juan Carlos de Pablo, que le cambió la vida cuando le mostró el artículo ‘Monopolio y Competencia’, del economista Murray Newton Rothbard. «Cuando terminé aquel artículo me dije: todo lo que enseñé en los últimos 25 años como profesor de estructura de mercado está mal», pensó. Desde aquel momento, empezó a comprar libros de la Escuela Austriaca y entonces, cuando se convirtió en anarcocapitalista, «comenzó a sentir un profundo desprecio por el Estado»: «No quería ver a un político ni a tres centímetros». No fue hasta 2020 cuando decidió ingresar en política. En 2021, ya era diputado nacional y 2023 llegó a la presidencia de la nación. Se dio cuenta en aquel momento de que estar en la tribuna es mucho más fácil que en el campo de juego. «Yo llamo la silla eléctrica a la cantidad de restricciones que uno experimenta cuando está en el poder». Utilizó para explicar su postura una alusión al fútbol, como buen argentino: «La cosas no se cambian gritando desde la tribuna. Por más que se grite, el balón no se mueve. El que hace los goles es Messi». Argumentó que sería desatinado dar indicaciones a otras ‘sillas eléctricas’, (o dirigentes) pues no sabemos las restricciones que otro político puede estar enfrentando. «Cuando cesen los cuatro años de presidencia, me retiraré, y me iré al campo a escribir, leer y dar conferencias». Porque, no es fácil estar en la silla eléctrica. Después de la introducción, se centró Milei en cómo es su proceso personal de toma de decisiones y mencionó tres grandes bloques o faros que le guían: los valores éticos y morales, la eficiencia económica y utilitarismo político. Javier Milei bromeó este viernes en Madrid sobre «las manos porosas» del expresidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien se refirió sin mencionarle explícitamente como a quien «se le escapan joyas» valoradas en casi un millón y medio de euros. El presidente argentino también se refirió al entorno del presidente Pedro Sánchez y los escándalos del PSOE de manera indirecta: «No importan esas filtraciones, o las filtraciones en la mujer, no sé, son detalles, es una elucubración teórica nada más», aseguró en una indirecta a los escándalos del PSOE o del entorno del presidente del Gobierno actual, Pedro Sánchez. El discurso de Javier Milei, a quien la Universidad CEU San Pablo otorgó la Medalla de Honor, empezó con una breve introducción de «cosas que le han pasado». Habló el presidente argentino de su amistad con el prestigioso profesor, Juan Carlos de Pablo, que le cambió la vida cuando le mostró el artículo ‘Monopolio y Competencia’, del economista Murray Newton Rothbard. «Cuando terminé aquel artículo me dije: todo lo que enseñé en los últimos 25 años como profesor de estructura de mercado está mal», pensó. Desde aquel momento, empezó a comprar libros de la Escuela Austriaca y entonces, cuando se convirtió en anarcocapitalista, «comenzó a sentir un profundo desprecio por el Estado»: «No quería ver a un político ni a tres centímetros». No fue hasta 2020 cuando decidió ingresar en política. En 2021, ya era diputado nacional y 2023 llegó a la presidencia de la nación. Se dio cuenta en aquel momento de que estar en la tribuna es mucho más fácil que en el campo de juego. «Yo llamo la silla eléctrica a la cantidad de restricciones que uno experimenta cuando está en el poder». Utilizó para explicar su postura una alusión al fútbol, como buen argentino: «La cosas no se cambian gritando desde la tribuna. Por más que se grite, el balón no se mueve. El que hace los goles es Messi». Argumentó que sería desatinado dar indicaciones a otras ‘sillas eléctricas’, (o dirigentes) pues no sabemos las restricciones que otro político puede estar enfrentando. «Cuando cesen los cuatro años de presidencia, me retiraré, y me iré al campo a escribir, leer y dar conferencias». Porque, no es fácil estar en la silla eléctrica. Después de la introducción, se centró Milei en cómo es su proceso personal de toma de decisiones y mencionó tres grandes bloques o faros que le guían: los valores éticos y morales, la eficiencia económica y utilitarismo político. Javier Milei bromeó este viernes en Madrid sobre «las manos porosas» del expresidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien se refirió sin mencionarle explícitamente como a quien «se le escapan joyas» valoradas en casi un millón y medio de euros. El presidente argentino también se refirió al entorno del presidente Pedro Sánchez y los escándalos del PSOE de manera indirecta: «No importan esas filtraciones, o las filtraciones en la mujer, no sé, son detalles, es una elucubración teórica nada más», aseguró en una indirecta a los escándalos del PSOE o del entorno del presidente del Gobierno actual, Pedro Sánchez. El discurso de Javier Milei, a quien la Universidad CEU San Pablo otorgó la Medalla de Honor, empezó con una breve introducción de «cosas que le han pasado». Habló el presidente argentino de su amistad con el prestigioso profesor, Juan Carlos de Pablo, que le cambió la vida cuando le mostró el artículo ‘Monopolio y Competencia’, del economista Murray Newton Rothbard. «Cuando terminé aquel artículo me dije: todo lo que enseñé en los últimos 25 años como profesor de estructura de mercado está mal», pensó. Desde aquel momento, empezó a comprar libros de la Escuela Austriaca y entonces, cuando se convirtió en anarcocapitalista, «comenzó a sentir un profundo desprecio por el Estado»: «No quería ver a un político ni a tres centímetros». No fue hasta 2020 cuando decidió ingresar en política. En 2021, ya era diputado nacional y 2023 llegó a la presidencia de la nación. Se dio cuenta en aquel momento de que estar en la tribuna es mucho más fácil que en el campo de juego. «Yo llamo la silla eléctrica a la cantidad de restricciones que uno experimenta cuando está en el poder». Utilizó para explicar su postura una alusión al fútbol, como buen argentino: «La cosas no se cambian gritando desde la tribuna. Por más que se grite, el balón no se mueve. El que hace los goles es Messi». Argumentó que sería desatinado dar indicaciones a otras ‘sillas eléctricas’, (o dirigentes) pues no sabemos las restricciones que otro político puede estar enfrentando. «Cuando cesen los cuatro años de presidencia, me retiraré, y me iré al campo a escribir, leer y dar conferencias». Porque, no es fácil estar en la silla eléctrica. Después de la introducción, se centró Milei en cómo es su proceso personal de toma de decisiones y mencionó tres grandes bloques o faros que le guían: los valores éticos y morales, la eficiencia económica y utilitarismo político. RSS de noticias de sociedad
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