Puede resultar grandilocuente o exagerado comenzar esta columna mencionando el artículo 47 de la Constitución , que afirma que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y los poderes públicos, el deber de hacerlo efectivo. Es lamentable tener que recordarlo cuando se trata de derechos fundamentales que nos parecen asegurados. Basta salir a buscar un piso para comprobar cuán lejos de la realidad quedan las buenas intenciones: la insuficiente oferta, la falta de suelo, el estancamiento de las promociones de VPO , el encarecimiento del alquiler, la presión de los pisos turísticos en determinados barrios, la subida de los precios que hace inasequible la vivienda para la mayoría, da igual cómo sea: sobre plano, nueva o usada, en buen o en mal estado. Vivir en Córdoba es un privilegio, la ciudad lo tiene casi todo y el casi es el adverbio necesario para no dormirnos en la complacencia ni acomodarnos en lo que ya tenemos. Un privilegio, aunque no llega a todos. El acceso a la vivienda es uno de nuestros mayores problemas. Muchos no pueden pagar el alquiler, otros, más de 90.000 personas en Córdoba, según Cáritas diocesana, «caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda». También lo tienen difícil los jóvenes, chicos y chicas que todos conocemos, cuyo sueldo no les permite la compra o que han de dedicar la mayor parte al alquiler, a menos que cuenten con la ayuda de la familia, o que comparten piso o habitación con otros como si fuesen estudiantes, la mayoría en pésimo estado y a precios imposibles, porque no queda otra.Todo ello determina su proyecto de vida, aplazado o sumido en la incertidumbre. Una casa es el cimiento del hogar, algo más que los metros cuadrados que la conforman. Es el espacio que construye a quien la habita, igual que quien la habita construye la casa. En ella anida el amor, comienza la familia, crecen los hijos, se fortalece la amistad, se concibe el futuro, se forjan recuerdos y se amasa la vida en sus rincones seguros y amables, adonde siempre llegar. Puede resultar grandilocuente o exagerado comenzar esta columna mencionando el artículo 47 de la Constitución , que afirma que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y los poderes públicos, el deber de hacerlo efectivo. Es lamentable tener que recordarlo cuando se trata de derechos fundamentales que nos parecen asegurados. Basta salir a buscar un piso para comprobar cuán lejos de la realidad quedan las buenas intenciones: la insuficiente oferta, la falta de suelo, el estancamiento de las promociones de VPO , el encarecimiento del alquiler, la presión de los pisos turísticos en determinados barrios, la subida de los precios que hace inasequible la vivienda para la mayoría, da igual cómo sea: sobre plano, nueva o usada, en buen o en mal estado. Vivir en Córdoba es un privilegio, la ciudad lo tiene casi todo y el casi es el adverbio necesario para no dormirnos en la complacencia ni acomodarnos en lo que ya tenemos. Un privilegio, aunque no llega a todos. El acceso a la vivienda es uno de nuestros mayores problemas. Muchos no pueden pagar el alquiler, otros, más de 90.000 personas en Córdoba, según Cáritas diocesana, «caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda». También lo tienen difícil los jóvenes, chicos y chicas que todos conocemos, cuyo sueldo no les permite la compra o que han de dedicar la mayor parte al alquiler, a menos que cuenten con la ayuda de la familia, o que comparten piso o habitación con otros como si fuesen estudiantes, la mayoría en pésimo estado y a precios imposibles, porque no queda otra.Todo ello determina su proyecto de vida, aplazado o sumido en la incertidumbre. Una casa es el cimiento del hogar, algo más que los metros cuadrados que la conforman. Es el espacio que construye a quien la habita, igual que quien la habita construye la casa. En ella anida el amor, comienza la familia, crecen los hijos, se fortalece la amistad, se concibe el futuro, se forjan recuerdos y se amasa la vida en sus rincones seguros y amables, adonde siempre llegar. Puede resultar grandilocuente o exagerado comenzar esta columna mencionando el artículo 47 de la Constitución , que afirma que todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y los poderes públicos, el deber de hacerlo efectivo. Es lamentable tener que recordarlo cuando se trata de derechos fundamentales que nos parecen asegurados. Basta salir a buscar un piso para comprobar cuán lejos de la realidad quedan las buenas intenciones: la insuficiente oferta, la falta de suelo, el estancamiento de las promociones de VPO , el encarecimiento del alquiler, la presión de los pisos turísticos en determinados barrios, la subida de los precios que hace inasequible la vivienda para la mayoría, da igual cómo sea: sobre plano, nueva o usada, en buen o en mal estado. Vivir en Córdoba es un privilegio, la ciudad lo tiene casi todo y el casi es el adverbio necesario para no dormirnos en la complacencia ni acomodarnos en lo que ya tenemos. Un privilegio, aunque no llega a todos. El acceso a la vivienda es uno de nuestros mayores problemas. Muchos no pueden pagar el alquiler, otros, más de 90.000 personas en Córdoba, según Cáritas diocesana, «caen por debajo del umbral de la pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda». También lo tienen difícil los jóvenes, chicos y chicas que todos conocemos, cuyo sueldo no les permite la compra o que han de dedicar la mayor parte al alquiler, a menos que cuenten con la ayuda de la familia, o que comparten piso o habitación con otros como si fuesen estudiantes, la mayoría en pésimo estado y a precios imposibles, porque no queda otra.Todo ello determina su proyecto de vida, aplazado o sumido en la incertidumbre. Una casa es el cimiento del hogar, algo más que los metros cuadrados que la conforman. Es el espacio que construye a quien la habita, igual que quien la habita construye la casa. En ella anida el amor, comienza la familia, crecen los hijos, se fortalece la amistad, se concibe el futuro, se forjan recuerdos y se amasa la vida en sus rincones seguros y amables, adonde siempre llegar. RSS de noticias de espana/andalucia
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