En los últimos días, la Policía Nacional ha llevado a cabo nuevos arrestos de individuos implicados en agresiones a seguidores de la selección española en el País Vasco. El trabajo de rastreo e identificación, que hacía prever un goteo de detenciones de miembros vinculados a grupos del nacionalismo vasco radical responsables de agredir a hinchas del combinado nacional en Bilbao en la previa de la final del Mundial 2026, ha continuado de forma discreta. Así, con el paso de los días se han sumado nuevas operaciones pese a las quejas que el Gobierno vasco elevó al ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska, después de las dos primeras detenciones conocidas diez días después del partido contra Argentina. Tras estas, al menos otras seis personas más han sido arrestadas acusadas de delitos de odio por unos hechos que, en su mayoría se han producido tras finalizar el torneo. El pasado 28 de julio se conocía por la prensa que dos hombres de 29 años implicados en los altercados del 17 de julio habían sido detenidos en Bilbao acusados de delitos de odio, de lesiones y desordenes públicos. Con el foco puesto sobre el escaso despliegue previsto por la dirección de la Ertzaintza para ese día en la capital de Vizcaya, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco calificó la actuación de la Policía Nacional como «inaceptable» . Tras anunciar una remodelación en la cúpula de la policía autonómica, Bingen Zupiria, del ala del PNV en el Ejecutivo de coalición vasco, denunció una supuesta invasión de las competencias que el Estatuto de Autonomía atribuye a la Ertzaintza en seguridad ciudadana y orden público. Así, lejos de dar explicaciones por las persecuciones y palizas de radicales en Bilbao, el Ejecutivo autonómico emprendió un pulso contra la Policía Nacional a través del Gobierno central que, a la vista de los hechos confirmados, no ha resultado. Más allá de la defensa de sindicatos como el SUP y Jupol, este periódico ya informó entonces de que las actuaciones policiales contaban con el respaldo del ministerio del Interior y que iban a continuar. Todo y que la queja directa de Zupiria a Marlaska por la actividad de la Policía llegó en un momento de asentamiento tras el cambio, apenas dos meses después de que el cuerpo renovara su mando en el País Vasco tras la jubilación del antiguo Jefe Superior, Jesús Herránz, que ocupaba el cargo desde 2021. Es María Teresa Herráez quien, desde el pasado 5 de junio, dirige una plantilla de 1.100 efectivos con competencias clave como las de Extranjería o antiterrorismo. Precisamente, ya en su discurso de toma de posesión como Jefa Superior en el País Vasco, deslizó que hay quienes no quieren la presencia de la Policía Nacional en la región. Una alusión velada a sectores nacionalistas que no extraña teniendo en cuenta su amplio conocimiento en la materia, con décadas de experiencia en la lucha contra ETA , y el cambio de registro obligado hacia un perfil más institucional. Las quejas del Gobierno vasco eran, pues, el primer choque público de este tipo al que tenía que hacer frente, pero que no ha frenado el trabajo policial. La primera de las detenciones tras las quejas del Gobierno vasco (la tercera en total desde que se produjeron los incidentes) se produjo el pasado 3 de agosto. Derivó de la denuncia presentada por el periodista de OKDiario, Cake Minuesa, por unos hechos que tuvieron lugar durante la previa de la final en la zona de la Plaza Campuzano de Bilbao. Como los anteriores, el arrestado por delitos de odio estaba en la órbita de Jardun Koordinadora, un grupúsculo con ideas «nostálgicas» de ETA al que apuntan las fuentes consultadas como principal instigador del boicot contra la selección y de las agresiones a sus seguidores. ABC ya informó de que Jardun instrumentalizó con este proposito ‘Zazpi Baiez’, una «plataforma a favor de la selección vasca» que estuvo detrás de las movilizaciones. También de que cargos de peso en las directivas del PNV y EH Bildu, como Markel Olano y Maddalen Iriarte, llegaron a coincidir con individuos próximos a este grupúsculo radical en una protesta convocada en Irún contra los equipos de España y Francia el 14 de julio, tres días antes de la final. Si bien fueron las imágenes de las persecuciones a seguidores de ‘la Roja’ en Bilbao las que más atención mediática suscitaron, l a campaña del nacionalismo vasco empezó semanas antes , donde también participaron otras facciones como Ernai (juventudes de Sortu, partido matriz de EH Bildu) o Gazte Koordinadora Sozialista (el brazo juvenil del Movimiento Socialista). Además, esta ha continuado tras finalizar el torneo. En ese sentido, esta misma semana la Policía Nacional ha efectuado cinco nuevas detenciones (son ocho en total) por delitos de odio. Una tuvo lugar el pasado lunes y las otras cuatro ayer mismo. En este caso han sido todas en Vitoria, que está celebrando sus fiestas, y los primeros en advertir sobre la cuestión han sido Aske Antolakundea, el colectivo vinculado a Jardun que reclama la «amnistía» total para los presos etarras y que mantiene un señalamiento constante hacia la Ertzaintza, la Policía local, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Según las fuentes consultadas, los hechos delictivos en los que están implicados los últimos detenidos (no solo estarían relacionados con Jardun, sino también contras organizaciones juveniles de la izquierda aberzale) no se dieron durante la final del Mundial, sino en fechas recientes, pero también contra aficionados de la Selección. En los últimos días, la Policía Nacional ha llevado a cabo nuevos arrestos de individuos implicados en agresiones a seguidores de la selección española en el País Vasco. El trabajo de rastreo e identificación, que hacía prever un goteo de detenciones de miembros vinculados a grupos del nacionalismo vasco radical responsables de agredir a hinchas del combinado nacional en Bilbao en la previa de la final del Mundial 2026, ha continuado de forma discreta. Así, con el paso de los días se han sumado nuevas operaciones pese a las quejas que el Gobierno vasco elevó al ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska, después de las dos primeras detenciones conocidas diez días después del partido contra Argentina. Tras estas, al menos otras seis personas más han sido arrestadas acusadas de delitos de odio por unos hechos que, en su mayoría se han producido tras finalizar el torneo. El pasado 28 de julio se conocía por la prensa que dos hombres de 29 años implicados en los altercados del 17 de julio habían sido detenidos en Bilbao acusados de delitos de odio, de lesiones y desordenes públicos. Con el foco puesto sobre el escaso despliegue previsto por la dirección de la Ertzaintza para ese día en la capital de Vizcaya, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco calificó la actuación de la Policía Nacional como «inaceptable» . Tras anunciar una remodelación en la cúpula de la policía autonómica, Bingen Zupiria, del ala del PNV en el Ejecutivo de coalición vasco, denunció una supuesta invasión de las competencias que el Estatuto de Autonomía atribuye a la Ertzaintza en seguridad ciudadana y orden público. Así, lejos de dar explicaciones por las persecuciones y palizas de radicales en Bilbao, el Ejecutivo autonómico emprendió un pulso contra la Policía Nacional a través del Gobierno central que, a la vista de los hechos confirmados, no ha resultado. Más allá de la defensa de sindicatos como el SUP y Jupol, este periódico ya informó entonces de que las actuaciones policiales contaban con el respaldo del ministerio del Interior y que iban a continuar. Todo y que la queja directa de Zupiria a Marlaska por la actividad de la Policía llegó en un momento de asentamiento tras el cambio, apenas dos meses después de que el cuerpo renovara su mando en el País Vasco tras la jubilación del antiguo Jefe Superior, Jesús Herránz, que ocupaba el cargo desde 2021. Es María Teresa Herráez quien, desde el pasado 5 de junio, dirige una plantilla de 1.100 efectivos con competencias clave como las de Extranjería o antiterrorismo. Precisamente, ya en su discurso de toma de posesión como Jefa Superior en el País Vasco, deslizó que hay quienes no quieren la presencia de la Policía Nacional en la región. Una alusión velada a sectores nacionalistas que no extraña teniendo en cuenta su amplio conocimiento en la materia, con décadas de experiencia en la lucha contra ETA , y el cambio de registro obligado hacia un perfil más institucional. Las quejas del Gobierno vasco eran, pues, el primer choque público de este tipo al que tenía que hacer frente, pero que no ha frenado el trabajo policial. La primera de las detenciones tras las quejas del Gobierno vasco (la tercera en total desde que se produjeron los incidentes) se produjo el pasado 3 de agosto. Derivó de la denuncia presentada por el periodista de OKDiario, Cake Minuesa, por unos hechos que tuvieron lugar durante la previa de la final en la zona de la Plaza Campuzano de Bilbao. Como los anteriores, el arrestado por delitos de odio estaba en la órbita de Jardun Koordinadora, un grupúsculo con ideas «nostálgicas» de ETA al que apuntan las fuentes consultadas como principal instigador del boicot contra la selección y de las agresiones a sus seguidores. ABC ya informó de que Jardun instrumentalizó con este proposito ‘Zazpi Baiez’, una «plataforma a favor de la selección vasca» que estuvo detrás de las movilizaciones. También de que cargos de peso en las directivas del PNV y EH Bildu, como Markel Olano y Maddalen Iriarte, llegaron a coincidir con individuos próximos a este grupúsculo radical en una protesta convocada en Irún contra los equipos de España y Francia el 14 de julio, tres días antes de la final. Si bien fueron las imágenes de las persecuciones a seguidores de ‘la Roja’ en Bilbao las que más atención mediática suscitaron, l a campaña del nacionalismo vasco empezó semanas antes , donde también participaron otras facciones como Ernai (juventudes de Sortu, partido matriz de EH Bildu) o Gazte Koordinadora Sozialista (el brazo juvenil del Movimiento Socialista). Además, esta ha continuado tras finalizar el torneo. En ese sentido, esta misma semana la Policía Nacional ha efectuado cinco nuevas detenciones (son ocho en total) por delitos de odio. Una tuvo lugar el pasado lunes y las otras cuatro ayer mismo. En este caso han sido todas en Vitoria, que está celebrando sus fiestas, y los primeros en advertir sobre la cuestión han sido Aske Antolakundea, el colectivo vinculado a Jardun que reclama la «amnistía» total para los presos etarras y que mantiene un señalamiento constante hacia la Ertzaintza, la Policía local, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Según las fuentes consultadas, los hechos delictivos en los que están implicados los últimos detenidos (no solo estarían relacionados con Jardun, sino también contras organizaciones juveniles de la izquierda aberzale) no se dieron durante la final del Mundial, sino en fechas recientes, pero también contra aficionados de la Selección. En los últimos días, la Policía Nacional ha llevado a cabo nuevos arrestos de individuos implicados en agresiones a seguidores de la selección española en el País Vasco. El trabajo de rastreo e identificación, que hacía prever un goteo de detenciones de miembros vinculados a grupos del nacionalismo vasco radical responsables de agredir a hinchas del combinado nacional en Bilbao en la previa de la final del Mundial 2026, ha continuado de forma discreta. Así, con el paso de los días se han sumado nuevas operaciones pese a las quejas que el Gobierno vasco elevó al ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska, después de las dos primeras detenciones conocidas diez días después del partido contra Argentina. Tras estas, al menos otras seis personas más han sido arrestadas acusadas de delitos de odio por unos hechos que, en su mayoría se han producido tras finalizar el torneo. El pasado 28 de julio se conocía por la prensa que dos hombres de 29 años implicados en los altercados del 17 de julio habían sido detenidos en Bilbao acusados de delitos de odio, de lesiones y desordenes públicos. Con el foco puesto sobre el escaso despliegue previsto por la dirección de la Ertzaintza para ese día en la capital de Vizcaya, el consejero de Seguridad del Gobierno vasco calificó la actuación de la Policía Nacional como «inaceptable» . Tras anunciar una remodelación en la cúpula de la policía autonómica, Bingen Zupiria, del ala del PNV en el Ejecutivo de coalición vasco, denunció una supuesta invasión de las competencias que el Estatuto de Autonomía atribuye a la Ertzaintza en seguridad ciudadana y orden público. Así, lejos de dar explicaciones por las persecuciones y palizas de radicales en Bilbao, el Ejecutivo autonómico emprendió un pulso contra la Policía Nacional a través del Gobierno central que, a la vista de los hechos confirmados, no ha resultado. Más allá de la defensa de sindicatos como el SUP y Jupol, este periódico ya informó entonces de que las actuaciones policiales contaban con el respaldo del ministerio del Interior y que iban a continuar. Todo y que la queja directa de Zupiria a Marlaska por la actividad de la Policía llegó en un momento de asentamiento tras el cambio, apenas dos meses después de que el cuerpo renovara su mando en el País Vasco tras la jubilación del antiguo Jefe Superior, Jesús Herránz, que ocupaba el cargo desde 2021. Es María Teresa Herráez quien, desde el pasado 5 de junio, dirige una plantilla de 1.100 efectivos con competencias clave como las de Extranjería o antiterrorismo. Precisamente, ya en su discurso de toma de posesión como Jefa Superior en el País Vasco, deslizó que hay quienes no quieren la presencia de la Policía Nacional en la región. Una alusión velada a sectores nacionalistas que no extraña teniendo en cuenta su amplio conocimiento en la materia, con décadas de experiencia en la lucha contra ETA , y el cambio de registro obligado hacia un perfil más institucional. Las quejas del Gobierno vasco eran, pues, el primer choque público de este tipo al que tenía que hacer frente, pero que no ha frenado el trabajo policial. La primera de las detenciones tras las quejas del Gobierno vasco (la tercera en total desde que se produjeron los incidentes) se produjo el pasado 3 de agosto. Derivó de la denuncia presentada por el periodista de OKDiario, Cake Minuesa, por unos hechos que tuvieron lugar durante la previa de la final en la zona de la Plaza Campuzano de Bilbao. Como los anteriores, el arrestado por delitos de odio estaba en la órbita de Jardun Koordinadora, un grupúsculo con ideas «nostálgicas» de ETA al que apuntan las fuentes consultadas como principal instigador del boicot contra la selección y de las agresiones a sus seguidores. ABC ya informó de que Jardun instrumentalizó con este proposito ‘Zazpi Baiez’, una «plataforma a favor de la selección vasca» que estuvo detrás de las movilizaciones. También de que cargos de peso en las directivas del PNV y EH Bildu, como Markel Olano y Maddalen Iriarte, llegaron a coincidir con individuos próximos a este grupúsculo radical en una protesta convocada en Irún contra los equipos de España y Francia el 14 de julio, tres días antes de la final. Si bien fueron las imágenes de las persecuciones a seguidores de ‘la Roja’ en Bilbao las que más atención mediática suscitaron, l a campaña del nacionalismo vasco empezó semanas antes , donde también participaron otras facciones como Ernai (juventudes de Sortu, partido matriz de EH Bildu) o Gazte Koordinadora Sozialista (el brazo juvenil del Movimiento Socialista). Además, esta ha continuado tras finalizar el torneo. En ese sentido, esta misma semana la Policía Nacional ha efectuado cinco nuevas detenciones (son ocho en total) por delitos de odio. Una tuvo lugar el pasado lunes y las otras cuatro ayer mismo. En este caso han sido todas en Vitoria, que está celebrando sus fiestas, y los primeros en advertir sobre la cuestión han sido Aske Antolakundea, el colectivo vinculado a Jardun que reclama la «amnistía» total para los presos etarras y que mantiene un señalamiento constante hacia la Ertzaintza, la Policía local, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Según las fuentes consultadas, los hechos delictivos en los que están implicados los últimos detenidos (no solo estarían relacionados con Jardun, sino también contras organizaciones juveniles de la izquierda aberzale) no se dieron durante la final del Mundial, sino en fechas recientes, pero también contra aficionados de la Selección. RSS de noticias de espana
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