Manuel Luna, el actual dueño de la finca donde se produjeron los crímenes, acude a darle de comer al puñado de vacas que cría dentro pasadas las siete y media de la tarde. El ganadero, de 69 años, se baja de un Nissan Patrol de 1987 -casi tan antiguo como el suceso que nos trae hasta su propiedad- y se coloca una bata de trabajo azul a la que se le aprecian muchas horas de faena.
La pelea por unos árboles acabó con reguero de sangre en Gomesende (Lugo). En 25 años nadie se atrevió a comprar la finca escenario de los crímenes por miedo al homicida. Cuando Manuel Luna la adquirió, hizo un descubrimiento inesperado
Manuel Luna, el actual dueño de la finca donde se produjeron los crímenes, acude a darle de comer al puñado de vacas que cría dentro pasadas las siete y media de la tarde. El ganadero, de 69 años, se baja de un Nissan Patrol de 1987 -casi tan antiguo como el suceso que nos trae hasta su propiedad- y se coloca una bata de trabajo azul a la que se le aprecian muchas horas de faena.
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