Las calles de la mayor parte de los pueblos de Castilla y León se visten este fin de semana de celebración. Sus residentes y los que aprovechan sus vacaciones para volver a los lugares de origen de la familia viven a lo grande estos días señalados en el calendario todos los años. Pocas localidades son las que se escapan de las fiestas patronales con motivo de la Virgen de la Asunción o San Roque.Entre ellas, La Chúndara en la localidad vallisoletana de Peñafiel, que este sábado volvía a sacar a la calle a vecinos y visitantes para bailar al ritmo marcado por la banda municipal mientras eran empapados -y refrescados- desde los balcones con mangueras y calderos de agua. Quizá, una de las celebraciones más conocidas de la provincia aunque no la única. Tudela de Duero, Castrejón, San Román de Hornija o Wamba son otras de las localidades que vivían su día grande.Las celebraciones tampoco faltarán este domingo a lo largo y ancho de la Comunidad. En Vinuesa (Soria) se recordará la histórica batalla ‘La Pinochada’ en la que las mujeres toman el mando absoluto y golpean simbólicamente a los hombres con ramas de pino, denominadas pinochos. Cuenta la leyenda que las féminas intervinieron cuando los varones iban perdiendo y con este método lograron la victoria para retener a la Virgen.También tendrá lugar en La Alberca, en la provincia de Salamanca, La Loa, uno de los autos sacramentales más antiguos de España. Data del siglo XVI y en él se escenifica la victoria del bien, encarnado por el arcángel San Gabriel, sobre el mal, a quien representa un demonio montado en una serpiente.Ritmo frenéticoLa lista de localidades de celebración este fin de semana es casi infinita y junto a las tradiciones hay otro absoluta protagonista: la música. Lo saben bien DJ, charangas, orquestas -las grandes, pero también las más modestas-… Es por ello que aprovechan estas fechas para hacer caja, por lo que su ritmo durante semanas es frenético. Tanto que conseguirlos a veces se torna tarea complicada para los organizadores y concejales de festejos. Tampoco los artífices de llenar de ritmo plazas y calles lo tienen fácil para encajar estas semanas todas las citas de sus repletas agendas. Los hay que acumulan varios ‘bolos’ en el mismo día, muchos contratados desde meses atrás para cuadrar programas en los que son la ‘clave’.Una de las nuevas figuras que ha adquirido más fuerza en los últimos años ha sido la de los DJ. David Montero, un joven abulense, es uno de los que se recorre la Comunidad durante el verano, y que cambia durante estos meses las discotecas por las plazas. David coordina ambas tareas porque en las salas «puede dejar su marca y crear visibilidad» y en los pueblos «adapta su música para llegar a todas las edades». Esto último «no es nada fácil», ya que hay que intentar «conectar y tener a todo el mundo contento».La primera toma de contacto es «la más difícil», aunque si se consigue crear un vínculo con los espectadores «que puede facilitar o acelerar tu contrato de cara a las próximas fiestas nada más acabar».Arriba, David Montero, en una de sus actuaciones; a la izquierda, la celebración de «La Pinochada» en Vinuesa (Soria) y a la derecha, la Orquesta La Huella en uno de sus conciertos ABC / IcalLos profesionales de este sector «ganan más dinero en los pueblos que en las discotecas», y muchas veces resultan esenciales porque en localidades pequeñas no se pueden permitir traer a una orquesta. La agenda de David Montero para este fin de semana está al completo desde «enero y febrero», aunque en la época estival en algunos lugares le llaman con una antelación «de una a dos semanas».«Una forma distinta de animar»Las charangas también son claves para hacer vibrar las calles. Una de las muchas que estos días hacen kilómetros y kilómetros es la de Kevin, cofundador de Survivers, fundada en junio de 2019 por «aproximadamente nueve jóvenes músicos» del Conservatorio Tomás Luis de Victoria, ubicado en Ávila capital. Acompañados de sus trompetas, percusión, saxofones, tubas, trombas y trombones se abren paso con su repertorio musical que acapara todos los gustos o peticiones posibles.Explica Kevin que les suelen avisar «con cuatro o cinco meses de antelación», aunque la firma definitiva del contrato es posterior. En la mayor parte de las ocasiones «se ven en un aprieto por tener varias solicitudes en el mismo día», pero lo solventan e incluso llegan a ofrecer dos o tres bolos diarios. Para él, la función de las charangas «es más cercana e importante» porque su forma de animar es distinta y, además «se vive la fiesta desde dentro con la gente del pueblo y sus peñas».Hay grupos que llegan a hacer dos o tres bolos diarios porque se ven en «un aprieto por tener varias solicitudes» en la misma fechaPara Kevin, lo más difícil es «conectar» con la gente, sobre todo en aquellos lugares donde «su población es más paradita y está en su mundo», lo que requiere «más esfuerzo y colaboración con ellos». En ese preciso momento, es común el comentario entre ellos: «Aquí, hay mucho trabajo que hacer». Por lo general, la «última media hora del bolo de dos horas es la más intenso y la gente se entrega al completo».Sin embargo, la cita esperada de cualquier fiesta patronal llega al caer la noche con las orquestas. Una de las más destacadas de la Comunidad es La Huella, que durante estos días viaja desde Segovia para animar pueblos de Salamanca y Valladolid, además de los que tiene en la propia provincia. Darío García, al frente de su promotora Prin, explica que en su caso «las reservas para estas fechas se realizan con casi un año de antelación» y que en las localidades en las que trabaja suelen quedar «satisfechos y repiten cada vez que se celebran festejos». Las calles de la mayor parte de los pueblos de Castilla y León se visten este fin de semana de celebración. Sus residentes y los que aprovechan sus vacaciones para volver a los lugares de origen de la familia viven a lo grande estos días señalados en el calendario todos los años. Pocas localidades son las que se escapan de las fiestas patronales con motivo de la Virgen de la Asunción o San Roque.Entre ellas, La Chúndara en la localidad vallisoletana de Peñafiel, que este sábado volvía a sacar a la calle a vecinos y visitantes para bailar al ritmo marcado por la banda municipal mientras eran empapados -y refrescados- desde los balcones con mangueras y calderos de agua. Quizá, una de las celebraciones más conocidas de la provincia aunque no la única. Tudela de Duero, Castrejón, San Román de Hornija o Wamba son otras de las localidades que vivían su día grande.Las celebraciones tampoco faltarán este domingo a lo largo y ancho de la Comunidad. En Vinuesa (Soria) se recordará la histórica batalla ‘La Pinochada’ en la que las mujeres toman el mando absoluto y golpean simbólicamente a los hombres con ramas de pino, denominadas pinochos. Cuenta la leyenda que las féminas intervinieron cuando los varones iban perdiendo y con este método lograron la victoria para retener a la Virgen.También tendrá lugar en La Alberca, en la provincia de Salamanca, La Loa, uno de los autos sacramentales más antiguos de España. Data del siglo XVI y en él se escenifica la victoria del bien, encarnado por el arcángel San Gabriel, sobre el mal, a quien representa un demonio montado en una serpiente.Ritmo frenéticoLa lista de localidades de celebración este fin de semana es casi infinita y junto a las tradiciones hay otro absoluta protagonista: la música. Lo saben bien DJ, charangas, orquestas -las grandes, pero también las más modestas-… Es por ello que aprovechan estas fechas para hacer caja, por lo que su ritmo durante semanas es frenético. Tanto que conseguirlos a veces se torna tarea complicada para los organizadores y concejales de festejos. Tampoco los artífices de llenar de ritmo plazas y calles lo tienen fácil para encajar estas semanas todas las citas de sus repletas agendas. Los hay que acumulan varios ‘bolos’ en el mismo día, muchos contratados desde meses atrás para cuadrar programas en los que son la ‘clave’.Una de las nuevas figuras que ha adquirido más fuerza en los últimos años ha sido la de los DJ. David Montero, un joven abulense, es uno de los que se recorre la Comunidad durante el verano, y que cambia durante estos meses las discotecas por las plazas. David coordina ambas tareas porque en las salas «puede dejar su marca y crear visibilidad» y en los pueblos «adapta su música para llegar a todas las edades». Esto último «no es nada fácil», ya que hay que intentar «conectar y tener a todo el mundo contento».La primera toma de contacto es «la más difícil», aunque si se consigue crear un vínculo con los espectadores «que puede facilitar o acelerar tu contrato de cara a las próximas fiestas nada más acabar».Arriba, David Montero, en una de sus actuaciones; a la izquierda, la celebración de «La Pinochada» en Vinuesa (Soria) y a la derecha, la Orquesta La Huella en uno de sus conciertos ABC / IcalLos profesionales de este sector «ganan más dinero en los pueblos que en las discotecas», y muchas veces resultan esenciales porque en localidades pequeñas no se pueden permitir traer a una orquesta. La agenda de David Montero para este fin de semana está al completo desde «enero y febrero», aunque en la época estival en algunos lugares le llaman con una antelación «de una a dos semanas».«Una forma distinta de animar»Las charangas también son claves para hacer vibrar las calles. Una de las muchas que estos días hacen kilómetros y kilómetros es la de Kevin, cofundador de Survivers, fundada en junio de 2019 por «aproximadamente nueve jóvenes músicos» del Conservatorio Tomás Luis de Victoria, ubicado en Ávila capital. Acompañados de sus trompetas, percusión, saxofones, tubas, trombas y trombones se abren paso con su repertorio musical que acapara todos los gustos o peticiones posibles.Explica Kevin que les suelen avisar «con cuatro o cinco meses de antelación», aunque la firma definitiva del contrato es posterior. En la mayor parte de las ocasiones «se ven en un aprieto por tener varias solicitudes en el mismo día», pero lo solventan e incluso llegan a ofrecer dos o tres bolos diarios. Para él, la función de las charangas «es más cercana e importante» porque su forma de animar es distinta y, además «se vive la fiesta desde dentro con la gente del pueblo y sus peñas».Hay grupos que llegan a hacer dos o tres bolos diarios porque se ven en «un aprieto por tener varias solicitudes» en la misma fechaPara Kevin, lo más difícil es «conectar» con la gente, sobre todo en aquellos lugares donde «su población es más paradita y está en su mundo», lo que requiere «más esfuerzo y colaboración con ellos». En ese preciso momento, es común el comentario entre ellos: «Aquí, hay mucho trabajo que hacer». Por lo general, la «última media hora del bolo de dos horas es la más intenso y la gente se entrega al completo».Sin embargo, la cita esperada de cualquier fiesta patronal llega al caer la noche con las orquestas. Una de las más destacadas de la Comunidad es La Huella, que durante estos días viaja desde Segovia para animar pueblos de Salamanca y Valladolid, además de los que tiene en la propia provincia. Darío García, al frente de su promotora Prin, explica que en su caso «las reservas para estas fechas se realizan con casi un año de antelación» y que en las localidades en las que trabaja suelen quedar «satisfechos y repiten cada vez que se celebran festejos». Las calles de la mayor parte de los pueblos de Castilla y León se visten este fin de semana de celebración. Sus residentes y los que aprovechan sus vacaciones para volver a los lugares de origen de la familia viven a lo grande estos días señalados en el calendario todos los años. Pocas localidades son las que se escapan de las fiestas patronales con motivo de la Virgen de la Asunción o San Roque.Entre ellas, La Chúndara en la localidad vallisoletana de Peñafiel, que este sábado volvía a sacar a la calle a vecinos y visitantes para bailar al ritmo marcado por la banda municipal mientras eran empapados -y refrescados- desde los balcones con mangueras y calderos de agua. Quizá, una de las celebraciones más conocidas de la provincia aunque no la única. Tudela de Duero, Castrejón, San Román de Hornija o Wamba son otras de las localidades que vivían su día grande.Las celebraciones tampoco faltarán este domingo a lo largo y ancho de la Comunidad. En Vinuesa (Soria) se recordará la histórica batalla ‘La Pinochada’ en la que las mujeres toman el mando absoluto y golpean simbólicamente a los hombres con ramas de pino, denominadas pinochos. Cuenta la leyenda que las féminas intervinieron cuando los varones iban perdiendo y con este método lograron la victoria para retener a la Virgen.También tendrá lugar en La Alberca, en la provincia de Salamanca, La Loa, uno de los autos sacramentales más antiguos de España. Data del siglo XVI y en él se escenifica la victoria del bien, encarnado por el arcángel San Gabriel, sobre el mal, a quien representa un demonio montado en una serpiente.Ritmo frenéticoLa lista de localidades de celebración este fin de semana es casi infinita y junto a las tradiciones hay otro absoluta protagonista: la música. Lo saben bien DJ, charangas, orquestas -las grandes, pero también las más modestas-… Es por ello que aprovechan estas fechas para hacer caja, por lo que su ritmo durante semanas es frenético. Tanto que conseguirlos a veces se torna tarea complicada para los organizadores y concejales de festejos. Tampoco los artífices de llenar de ritmo plazas y calles lo tienen fácil para encajar estas semanas todas las citas de sus repletas agendas. Los hay que acumulan varios ‘bolos’ en el mismo día, muchos contratados desde meses atrás para cuadrar programas en los que son la ‘clave’.Una de las nuevas figuras que ha adquirido más fuerza en los últimos años ha sido la de los DJ. David Montero, un joven abulense, es uno de los que se recorre la Comunidad durante el verano, y que cambia durante estos meses las discotecas por las plazas. David coordina ambas tareas porque en las salas «puede dejar su marca y crear visibilidad» y en los pueblos «adapta su música para llegar a todas las edades». Esto último «no es nada fácil», ya que hay que intentar «conectar y tener a todo el mundo contento».La primera toma de contacto es «la más difícil», aunque si se consigue crear un vínculo con los espectadores «que puede facilitar o acelerar tu contrato de cara a las próximas fiestas nada más acabar».Arriba, David Montero, en una de sus actuaciones; a la izquierda, la celebración de «La Pinochada» en Vinuesa (Soria) y a la derecha, la Orquesta La Huella en uno de sus conciertos ABC / IcalLos profesionales de este sector «ganan más dinero en los pueblos que en las discotecas», y muchas veces resultan esenciales porque en localidades pequeñas no se pueden permitir traer a una orquesta. La agenda de David Montero para este fin de semana está al completo desde «enero y febrero», aunque en la época estival en algunos lugares le llaman con una antelación «de una a dos semanas».«Una forma distinta de animar»Las charangas también son claves para hacer vibrar las calles. Una de las muchas que estos días hacen kilómetros y kilómetros es la de Kevin, cofundador de Survivers, fundada en junio de 2019 por «aproximadamente nueve jóvenes músicos» del Conservatorio Tomás Luis de Victoria, ubicado en Ávila capital. Acompañados de sus trompetas, percusión, saxofones, tubas, trombas y trombones se abren paso con su repertorio musical que acapara todos los gustos o peticiones posibles.Explica Kevin que les suelen avisar «con cuatro o cinco meses de antelación», aunque la firma definitiva del contrato es posterior. En la mayor parte de las ocasiones «se ven en un aprieto por tener varias solicitudes en el mismo día», pero lo solventan e incluso llegan a ofrecer dos o tres bolos diarios. Para él, la función de las charangas «es más cercana e importante» porque su forma de animar es distinta y, además «se vive la fiesta desde dentro con la gente del pueblo y sus peñas».Hay grupos que llegan a hacer dos o tres bolos diarios porque se ven en «un aprieto por tener varias solicitudes» en la misma fechaPara Kevin, lo más difícil es «conectar» con la gente, sobre todo en aquellos lugares donde «su población es más paradita y está en su mundo», lo que requiere «más esfuerzo y colaboración con ellos». En ese preciso momento, es común el comentario entre ellos: «Aquí, hay mucho trabajo que hacer». Por lo general, la «última media hora del bolo de dos horas es la más intenso y la gente se entrega al completo».Sin embargo, la cita esperada de cualquier fiesta patronal llega al caer la noche con las orquestas. Una de las más destacadas de la Comunidad es La Huella, que durante estos días viaja desde Segovia para animar pueblos de Salamanca y Valladolid, además de los que tiene en la propia provincia. Darío García, al frente de su promotora Prin, explica que en su caso «las reservas para estas fechas se realizan con casi un año de antelación» y que en las localidades en las que trabaja suelen quedar «satisfechos y repiten cada vez que se celebran festejos». RSS de noticias de espana
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