La movilización convocada por el movimiento Save Europe Act este sábado en la plaza de Sant Jaume de Barcelona ha quedado lejos de las expectativas de sus organizadores y ha congregado apenas a unas decenas de personas. La protesta, integrada en la campaña europea del movimiento contra la inmigración y en favor de la llamada «remigración», ha tenido como principales consignas mensajes como «No es inmigración, es invasión».Los participantes han desplegado una gran pancarta con uno de los lemas centrales del movimiento: «La remigración salva Europa», en referencia a su propuesta de promover el retorno de inmigrantes a sus países de origen. La concentración se ha desarrollado bajo una fuerte presencia policial y separada en todo momento de la movilización convocada en contra de Save Europe Act, apoyada a su vez por Reconquista, y que tendrá continuidad el próximo sábado en Madrid.La escasa asistencia a la protesta ha contrastado con la movilización «antifascista» y contraria al movimiento de extrema derecha, que ha reunido a varios centenares de personas en la misma plaza. La concentración había sido convocada por organizaciones de izquierda, entre ellas la CUP y entidades vinculadas al movimiento antifascista y contra el racismo.Los Mossos d’Esquadra habían establecido desde primera hora una separación física entre ambos grupos mediante una línea de furgones y agentes, con el objetivo de evitar enfrentamientos. La movilización contraria a Save Europe Act comenzó antes de la llegada de los participantes de la concentración de extrema derecha y estuvo marcada por proclamas como «No sobran migrantes, sobran fascistas».El presidente del Ciemen y portavoz de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme, David Minoves, acusó durante la protesta a las instituciones de «inacción» y defendió la movilización como una respuesta a la presencia del movimiento en Barcelona. «Ante la inacción de las instituciones, no tenemos otro remedio que venir y ocupar con nuestros cuerpos este espacio», afirmó.La concentración de Save Europe Act se enmarca en una gira europea del movimiento, que defiende la identidad étnica europea y ha convertido la «remigración» en uno de los ejes de su discurso. Su presencia en Barcelona había generado rechazo tanto en el Ayuntamiento como entre las organizaciones de izquierda, que habían anunciado una contramanifestación.El Gobierno municipal, encabezado por el alcalde Jaume Collboni, ha anunciado que pondrá en conocimiento de la Fiscalía los mensajes de odio y racistas expresados durante la concentración. Según el Ayuntamiento, durante el acto se han proferido proclamas que «podrían constituir un delito de odio por motivos religiosos o de pertenencia a una determinada etnia, raza o nación», en aplicación del artículo 510 del Código Penal.La información será remitida a la Fiscalía a partir de los datos recopilados por la Guardia Urbana, que ha realizado el seguimiento de la concentración en coordinación con los Mossos d’Esquadra. El Ayuntamiento considera especialmente relevantes los mensajes contra la inmigración escuchados durante el acto.El Consistorio ha condenado «rotundamente» los principios racistas y xenófobos asociados al movimiento y ha reivindicado la diversidad como uno de los principales activos de Barcelona. Al mismo tiempo, ha subrayado que respetar el derecho fundamental de reunión y manifestación no implica ser neutral ante discursos que puedan incurrir en racismo u odio.La decisión municipal se produce después de que la Consejería de Interior de la Generalitat también advirtiera de que pondría en conocimiento de la Fiscalía aquellos mensajes o conductas que pudieran constituir delitos de odio. La movilización convocada por el movimiento Save Europe Act este sábado en la plaza de Sant Jaume de Barcelona ha quedado lejos de las expectativas de sus organizadores y ha congregado apenas a unas decenas de personas. La protesta, integrada en la campaña europea del movimiento contra la inmigración y en favor de la llamada «remigración», ha tenido como principales consignas mensajes como «No es inmigración, es invasión».Los participantes han desplegado una gran pancarta con uno de los lemas centrales del movimiento: «La remigración salva Europa», en referencia a su propuesta de promover el retorno de inmigrantes a sus países de origen. La concentración se ha desarrollado bajo una fuerte presencia policial y separada en todo momento de la movilización convocada en contra de Save Europe Act, apoyada a su vez por Reconquista, y que tendrá continuidad el próximo sábado en Madrid.La escasa asistencia a la protesta ha contrastado con la movilización «antifascista» y contraria al movimiento de extrema derecha, que ha reunido a varios centenares de personas en la misma plaza. La concentración había sido convocada por organizaciones de izquierda, entre ellas la CUP y entidades vinculadas al movimiento antifascista y contra el racismo.Los Mossos d’Esquadra habían establecido desde primera hora una separación física entre ambos grupos mediante una línea de furgones y agentes, con el objetivo de evitar enfrentamientos. La movilización contraria a Save Europe Act comenzó antes de la llegada de los participantes de la concentración de extrema derecha y estuvo marcada por proclamas como «No sobran migrantes, sobran fascistas».El presidente del Ciemen y portavoz de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme, David Minoves, acusó durante la protesta a las instituciones de «inacción» y defendió la movilización como una respuesta a la presencia del movimiento en Barcelona. «Ante la inacción de las instituciones, no tenemos otro remedio que venir y ocupar con nuestros cuerpos este espacio», afirmó.La concentración de Save Europe Act se enmarca en una gira europea del movimiento, que defiende la identidad étnica europea y ha convertido la «remigración» en uno de los ejes de su discurso. Su presencia en Barcelona había generado rechazo tanto en el Ayuntamiento como entre las organizaciones de izquierda, que habían anunciado una contramanifestación.El Gobierno municipal, encabezado por el alcalde Jaume Collboni, ha anunciado que pondrá en conocimiento de la Fiscalía los mensajes de odio y racistas expresados durante la concentración. Según el Ayuntamiento, durante el acto se han proferido proclamas que «podrían constituir un delito de odio por motivos religiosos o de pertenencia a una determinada etnia, raza o nación», en aplicación del artículo 510 del Código Penal.La información será remitida a la Fiscalía a partir de los datos recopilados por la Guardia Urbana, que ha realizado el seguimiento de la concentración en coordinación con los Mossos d’Esquadra. El Ayuntamiento considera especialmente relevantes los mensajes contra la inmigración escuchados durante el acto.El Consistorio ha condenado «rotundamente» los principios racistas y xenófobos asociados al movimiento y ha reivindicado la diversidad como uno de los principales activos de Barcelona. Al mismo tiempo, ha subrayado que respetar el derecho fundamental de reunión y manifestación no implica ser neutral ante discursos que puedan incurrir en racismo u odio.La decisión municipal se produce después de que la Consejería de Interior de la Generalitat también advirtiera de que pondría en conocimiento de la Fiscalía aquellos mensajes o conductas que pudieran constituir delitos de odio. La movilización convocada por el movimiento Save Europe Act este sábado en la plaza de Sant Jaume de Barcelona ha quedado lejos de las expectativas de sus organizadores y ha congregado apenas a unas decenas de personas. La protesta, integrada en la campaña europea del movimiento contra la inmigración y en favor de la llamada «remigración», ha tenido como principales consignas mensajes como «No es inmigración, es invasión».Los participantes han desplegado una gran pancarta con uno de los lemas centrales del movimiento: «La remigración salva Europa», en referencia a su propuesta de promover el retorno de inmigrantes a sus países de origen. La concentración se ha desarrollado bajo una fuerte presencia policial y separada en todo momento de la movilización convocada en contra de Save Europe Act, apoyada a su vez por Reconquista, y que tendrá continuidad el próximo sábado en Madrid.La escasa asistencia a la protesta ha contrastado con la movilización «antifascista» y contraria al movimiento de extrema derecha, que ha reunido a varios centenares de personas en la misma plaza. La concentración había sido convocada por organizaciones de izquierda, entre ellas la CUP y entidades vinculadas al movimiento antifascista y contra el racismo.Los Mossos d’Esquadra habían establecido desde primera hora una separación física entre ambos grupos mediante una línea de furgones y agentes, con el objetivo de evitar enfrentamientos. La movilización contraria a Save Europe Act comenzó antes de la llegada de los participantes de la concentración de extrema derecha y estuvo marcada por proclamas como «No sobran migrantes, sobran fascistas».El presidente del Ciemen y portavoz de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme, David Minoves, acusó durante la protesta a las instituciones de «inacción» y defendió la movilización como una respuesta a la presencia del movimiento en Barcelona. «Ante la inacción de las instituciones, no tenemos otro remedio que venir y ocupar con nuestros cuerpos este espacio», afirmó.La concentración de Save Europe Act se enmarca en una gira europea del movimiento, que defiende la identidad étnica europea y ha convertido la «remigración» en uno de los ejes de su discurso. Su presencia en Barcelona había generado rechazo tanto en el Ayuntamiento como entre las organizaciones de izquierda, que habían anunciado una contramanifestación.El Gobierno municipal, encabezado por el alcalde Jaume Collboni, ha anunciado que pondrá en conocimiento de la Fiscalía los mensajes de odio y racistas expresados durante la concentración. Según el Ayuntamiento, durante el acto se han proferido proclamas que «podrían constituir un delito de odio por motivos religiosos o de pertenencia a una determinada etnia, raza o nación», en aplicación del artículo 510 del Código Penal.La información será remitida a la Fiscalía a partir de los datos recopilados por la Guardia Urbana, que ha realizado el seguimiento de la concentración en coordinación con los Mossos d’Esquadra. El Ayuntamiento considera especialmente relevantes los mensajes contra la inmigración escuchados durante el acto.El Consistorio ha condenado «rotundamente» los principios racistas y xenófobos asociados al movimiento y ha reivindicado la diversidad como uno de los principales activos de Barcelona. Al mismo tiempo, ha subrayado que respetar el derecho fundamental de reunión y manifestación no implica ser neutral ante discursos que puedan incurrir en racismo u odio.La decisión municipal se produce después de que la Consejería de Interior de la Generalitat también advirtiera de que pondría en conocimiento de la Fiscalía aquellos mensajes o conductas que pudieran constituir delitos de odio. RSS de noticias de espana
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