Hay gente que lo disfruta o que dice que lo hace. Otros atraviesan una verdadera y literal penitencia en sus caminos de ida y vuelta hacia la Catedral acompañando a las sagradas imágenes de sus hermandades. Por motivos espirituales o de tradición familiar a todos los merece la pena. Los hay que repiten o ‘tripiten’ durante una semana como nazareno o en otros roles. El Sevilla inició hace ya demasiado tiempo su metafórica y particular estación de penitencia y todavía no ha regresado a un templo en el que lo esperan los más devotos seguidores de esta centenaria agrupación.Institucionalmente y deportivamente, el Sevilla ha cometido en los últimos años numerosísimos errores que han propiciado que se encuentre en la situación actual. Los garrafales fallos que los futbolistas cometen sobre el césped (como el del reincidente Nianzou) no son más que una de las consecuencias de las terroríficas decisiones que se han ido tomando en los despachos y que han ido teniendo su eco en una plantilla de alarmante nivel decreciente y que ahora tiene que sacar los pies de la zona roja antes de que llegue el momento de la quema. Ocho chicotás por delante y una ventaja sobre los puestos de descenso que esta jornada se ha visto reducida dando alas además a un equipo que, de haber sido derrotado por el Sevilla, prácticamente habría dejado sentenciada su pérdida de categoría. García Plaza es ahora el encargado de intentar levantar la cabeza de un equipo al que le duele el cuello de mirar hacia abajo , hacia el precipicio. Como si de un capataz se tratase, el madrileño debe acallar las voces que se oigan dentro y fuera del paso para dirigir a su cuadrilla ‘siempre de frente’. En menudo marrón se ha metido este capataz que es consciente de que por mucho trabajo que aporte, la caída de la calle y las capacidades de su plantilla y junta de gobierno le hacen remar a contracorriente. Toca intentar sacar de donde parece que no hay. Y rezar. Rezar mucho para que la suerte le acompañe en forma de buenos arbitrajes, mayor lucidez de sus defensores y mejor toma de decisiones de sus atacantes. Noticia relacionada estandar No La queja de García Plaza por el arbitraje en el Real Oviedo – Sevilla FC: «A Sow lo he tenido que quitar porque le han pegado un pisotón de roja» Álvaro GalvánCon los pies llenos de heridas y el cansancio haciendo mella por lo tortuoso que está siendo el peregrinar, los sevillistas, siempre fieles, siguen acompañando a un equipo que ya no es el que era, que se empeña en seguir haciendo difícil que se sientan orgullosos e identificados con él, y que, en lugar de acercarse a la meta, parece cada vez más lejos de ella. La tétrica situación ha propiciado que haya quien ansíe y priorice llegar al final sea como sea y acabar de una vez por todas con el sufrimiento con la esperanza de que tras una penitencia que se está haciendo eterna llegue la gloria de la resurrección sevillista bajo otras voces de mando. Hay gente que lo disfruta o que dice que lo hace. Otros atraviesan una verdadera y literal penitencia en sus caminos de ida y vuelta hacia la Catedral acompañando a las sagradas imágenes de sus hermandades. Por motivos espirituales o de tradición familiar a todos los merece la pena. Los hay que repiten o ‘tripiten’ durante una semana como nazareno o en otros roles. El Sevilla inició hace ya demasiado tiempo su metafórica y particular estación de penitencia y todavía no ha regresado a un templo en el que lo esperan los más devotos seguidores de esta centenaria agrupación.Institucionalmente y deportivamente, el Sevilla ha cometido en los últimos años numerosísimos errores que han propiciado que se encuentre en la situación actual. Los garrafales fallos que los futbolistas cometen sobre el césped (como el del reincidente Nianzou) no son más que una de las consecuencias de las terroríficas decisiones que se han ido tomando en los despachos y que han ido teniendo su eco en una plantilla de alarmante nivel decreciente y que ahora tiene que sacar los pies de la zona roja antes de que llegue el momento de la quema. Ocho chicotás por delante y una ventaja sobre los puestos de descenso que esta jornada se ha visto reducida dando alas además a un equipo que, de haber sido derrotado por el Sevilla, prácticamente habría dejado sentenciada su pérdida de categoría. García Plaza es ahora el encargado de intentar levantar la cabeza de un equipo al que le duele el cuello de mirar hacia abajo , hacia el precipicio. Como si de un capataz se tratase, el madrileño debe acallar las voces que se oigan dentro y fuera del paso para dirigir a su cuadrilla ‘siempre de frente’. En menudo marrón se ha metido este capataz que es consciente de que por mucho trabajo que aporte, la caída de la calle y las capacidades de su plantilla y junta de gobierno le hacen remar a contracorriente. Toca intentar sacar de donde parece que no hay. Y rezar. Rezar mucho para que la suerte le acompañe en forma de buenos arbitrajes, mayor lucidez de sus defensores y mejor toma de decisiones de sus atacantes. Noticia relacionada estandar No La queja de García Plaza por el arbitraje en el Real Oviedo – Sevilla FC: «A Sow lo he tenido que quitar porque le han pegado un pisotón de roja» Álvaro GalvánCon los pies llenos de heridas y el cansancio haciendo mella por lo tortuoso que está siendo el peregrinar, los sevillistas, siempre fieles, siguen acompañando a un equipo que ya no es el que era, que se empeña en seguir haciendo difícil que se sientan orgullosos e identificados con él, y que, en lugar de acercarse a la meta, parece cada vez más lejos de ella. La tétrica situación ha propiciado que haya quien ansíe y priorice llegar al final sea como sea y acabar de una vez por todas con el sufrimiento con la esperanza de que tras una penitencia que se está haciendo eterna llegue la gloria de la resurrección sevillista bajo otras voces de mando. Hay gente que lo disfruta o que dice que lo hace. Otros atraviesan una verdadera y literal penitencia en sus caminos de ida y vuelta hacia la Catedral acompañando a las sagradas imágenes de sus hermandades. Por motivos espirituales o de tradición familiar a todos los merece la pena. Los hay que repiten o ‘tripiten’ durante una semana como nazareno o en otros roles. El Sevilla inició hace ya demasiado tiempo su metafórica y particular estación de penitencia y todavía no ha regresado a un templo en el que lo esperan los más devotos seguidores de esta centenaria agrupación.Institucionalmente y deportivamente, el Sevilla ha cometido en los últimos años numerosísimos errores que han propiciado que se encuentre en la situación actual. Los garrafales fallos que los futbolistas cometen sobre el césped (como el del reincidente Nianzou) no son más que una de las consecuencias de las terroríficas decisiones que se han ido tomando en los despachos y que han ido teniendo su eco en una plantilla de alarmante nivel decreciente y que ahora tiene que sacar los pies de la zona roja antes de que llegue el momento de la quema. Ocho chicotás por delante y una ventaja sobre los puestos de descenso que esta jornada se ha visto reducida dando alas además a un equipo que, de haber sido derrotado por el Sevilla, prácticamente habría dejado sentenciada su pérdida de categoría. García Plaza es ahora el encargado de intentar levantar la cabeza de un equipo al que le duele el cuello de mirar hacia abajo , hacia el precipicio. Como si de un capataz se tratase, el madrileño debe acallar las voces que se oigan dentro y fuera del paso para dirigir a su cuadrilla ‘siempre de frente’. En menudo marrón se ha metido este capataz que es consciente de que por mucho trabajo que aporte, la caída de la calle y las capacidades de su plantilla y junta de gobierno le hacen remar a contracorriente. Toca intentar sacar de donde parece que no hay. Y rezar. Rezar mucho para que la suerte le acompañe en forma de buenos arbitrajes, mayor lucidez de sus defensores y mejor toma de decisiones de sus atacantes. Noticia relacionada estandar No La queja de García Plaza por el arbitraje en el Real Oviedo – Sevilla FC: «A Sow lo he tenido que quitar porque le han pegado un pisotón de roja» Álvaro GalvánCon los pies llenos de heridas y el cansancio haciendo mella por lo tortuoso que está siendo el peregrinar, los sevillistas, siempre fieles, siguen acompañando a un equipo que ya no es el que era, que se empeña en seguir haciendo difícil que se sientan orgullosos e identificados con él, y que, en lugar de acercarse a la meta, parece cada vez más lejos de ella. La tétrica situación ha propiciado que haya quien ansíe y priorice llegar al final sea como sea y acabar de una vez por todas con el sufrimiento con la esperanza de que tras una penitencia que se está haciendo eterna llegue la gloria de la resurrección sevillista bajo otras voces de mando. RSS de noticias de deportes
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