
El 19 de julio de 2022, el fotoperiodista Emilio Morenatti inmortalizó el abrazo más amargo de Alex Codonyer. En la imagen, Alan, un niño de 12 años, se funde entre lágrimas en los brazos de su padre frente a una casa calcinada. “Hasta ese día, mis hijos nunca me habían visto llorar”, rememora Alex sobre el incendio forestal que calcinó una veintena de viviendas de la urbanización de montaña River Park, en el Pont de Vilomara i Rocafort (Barcelona). Ahora, cuatro años después, el fotoperiodista Massimiliano Minocri fotografía a Alex y a Alan, ya adolescente, en el mismo lugar de los hechos. Mismos personajes, pero distinto paisaje. Padre e hijo posan ahora sonrientes, sin lágrimas en los ojos, frente a una casa blanca impoluta, sin heridas negras en sus paredes y con la majestuosa montaña de Montserrat de fondo. “Desde el principio, tuve claro que un pirómano no lograría sacarme de mi hogar”, dice estoico Codonyer.

Alex Codonyer escapó de las llamas junto a su familia en el incendio de Pont de Vilomara i Rocafort (Barcelona) en 2022 y volvió a su hogar 886 días después 
El 19 de julio de 2022, el fotoperiodista Emilio Morenatti inmortalizó el abrazo más amargo de Alex Codonyer. En la imagen, Alan, un niño de 12 años, se funde entre lágrimas en los brazos de su padre frente a una casa calcinada. “Hasta ese día, mis hijos nunca me habían visto llorar”, rememora Alex sobre el incendio forestal que calcinó una veintena de viviendas de la urbanización de montaña River Park, en el Pont de Vilomara i Rocafort (Barcelona). Ahora, cuatro años después, el fotoperiodista Massimiliano Minocri fotografía a Alex y a Alan, ya adolescente, en el mismo lugar de los hechos. Mismos personajes, pero distinto paisaje. Padre e hijo posan ahora sonrientes, sin lágrimas en los ojos, frente a una casa blanca impoluta, sin heridas negras en sus paredes y con la majestuosa montaña de Montserrat de fondo. “Desde el principio, tuve claro que un pirómano no lograría sacarme de mi hogar”, dice estoico Codonyer.

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