
La madrugada cae sobre Ceuta envuelta en una espesa niebla que apenas deja distinguir las patrulleras fondeadas frente a la costa, cuyos focos barren la superficie del agua. Después de que durante la tarde del viernes el Ejército español tratara de frenar las entradas y persuadiera a quienes alcanzaban la orilla para que regresaran a Marruecos, el despliegue pierde intensidad al caer la noche. Los militares apostados en la playa de El Tarajal permanecen en segundo plano y solo intervienen cuando es necesario.
Los soldados permanecen en segundo plano y actúan solo cuando el mar pone en peligro a quienes intentan alcanzar Ceuta a nado 
La madrugada cae sobre Ceuta envuelta en una espesa niebla que apenas deja distinguir las patrulleras fondeadas frente a la costa, cuyos focos barren la superficie del agua. Después de que durante la tarde del viernes el Ejército español tratara de frenar las entradas y persuadiera a quienes alcanzaban la orilla para que regresaran a Marruecos, el despliegue pierde intensidad al caer la noche. Los militares apostados en la playa de El Tarajal permanecen en segundo plano y solo intervienen cuando es necesario.
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