Llevaba días colgado el lleno para el cartelazo de Valencia. Nadie quería perderse el último «encontronazo» de la temporada de las dos máximas figuras, en el que, una vez más, salió en volandas Roca de una plaza que ya podría considerar como suya. Tanto, que lo llevaron a hombros hasta el hotel. Tras el paseíllo, sonaron los Himnos de Valencia y España en unos preciosos minutos que inundaron el coso de emoción. Pero aún faltaba lo mejor frente a una corrida de más a menos de Álvaro Núñez, que tuvo que ser remendada. Y ahí entró un toro de Torrealta, justito de presentación. Cómo habría sido el rechazado, se comentaba… Pero, mientras comenzaban a sonar ciertas protestas contra Batallador -que lo fue en el caballo-, se plantó a la verónica Morante, y ya se olvidó todo. Y es que alguna la debe seguir pegando por el ruedo valenciano. Brindó a Luis de la Fuente, y, mientras el Soro le dedicaba una diana floreada, comenzó José Antonio con unos pases por alto, a lo Pepín Martín Vázquez, de sabor añejo. Se apagó pronto el animal, pero la portentosa técnica del sevillano le sacó, sin esfuerzo aparente, un natural eteeerno… Miraba el toro sin terminar de creerse lo que acababa de hacer. Por la diestra le pegó unos muletazos casi redondos de gran profundidad, arrebatado. Un susto se llevó con el acero, resbalando la tizona sobre el lomo, y perdiendo pie el Genio, aunque sin mayores consecuencias. La ovación supo a poco…Galleo de Morante al cuarto Plaza de toros ValenciaY al cuarto de capa: lo recibió con tres faroles y unos preciosos delantales, rematados por una larga cordobesa, a lo Gallito. Cor un soberbio galleo por chicuelinas lo llevó al caballo. Pero el animal estaba más que justo de fuerzas, fue muy deslucido, aunque pudo aún Morante regalarnos otra estampa de La Lidia, al hacerse el quite cuando el toro le desarmó de un violento gañafón.El protagonista del segundo toro fue un invitado no deseado. Como el paño de la Verónica recibió Roca a este Fumador, al que cuidó en el caballo, tras lo que quitó Rufo por saltilleras, con cierto aire ajosetomatado. Y entonces llegó el convidado, no de piedra por desgracia: un helicóptero se plantó justo encima de la plaza cuando reinaba cierto desconcierto. Al que no le importó nada fue a Andrés, que hizo olvidar el molesto ruido plantándose de hinojos en los medios. El piloto debió disfrutar, porque no se movió. Todo se quedó en tierra de nadie, con unos pitando al cielo, el toro a su aire, y el Cóndor fulminando con la mirada al helicóptero.Pero ese enfado hizo que sacara su raza, pegándole una poderosa tanda por la diestra, de mano muy baja. El buen toro respondió a la exigencia, con poca calidad pero mucha transmisión, mientras Andrés pedía a los del aire que se esfumaran. Y desaparecieron cuando enterró un estoconazo en todo el hoyo de las agujas, tras un final en las cercanías, que le valió la primera oreja de la tarde.Plaza de toros de Valencia Viernes, 9 de octubre de 2026. Toros de Álvaro Núñez. Lleno de No hay billetes’. Morante de la Puebla, de corinto y oro. Estocada caída (saludos tras petición). Cuatro pinchazos y estocada corta (saludos). Roca Rey, de azul pavo y oro. Estocada (oreja). Estocada (oreja). Tomás Rufo, de corinto y oro. Estocada desprendida (oreja). Pinchazo y estocada (silencio). ‘Asturiano dejó constancia de su mansedumbre desde que salió, por lo que tuvo Roca que cambiar el planteamiento de la faena, tras intentar comenzar con la mano apoyada en las tablas. Le plantó su poderosa muleta en la cara, sin dejar que viera nada más, sometiendo a derechas al descastado toro, bajo la potente iluminación del coso. Y otra oreja cortó a este quinto, que apuntilló Gómez Pascual, que este viernes se despedía de los ruedos, cortándose la coleta en un emotivo momento tras terminar el festejo.Desesperado gritaba un señor del tendido que el tercero era un novillo. Es verdad que era chico, pero su mayor problema era su mansedumbre. No quiso saber nada del caballo, ni quería mucha pelea en la muleta de Rufo. El de Pepino comenzó de rodillas, no dispuesto a pasar de puntillas entre las dos figuras, pero Rescoldito se fue directo a toriles. Y donde él quería regaló unas cuantas embestidas colocando la cara de categoría, cosa que aprovechó Tomás, que se metió entre los pitones del enclasado animal cuando ya le quedaba poco fuelle, levantando a los tendidos, que pidieron con entusiasmo el trofeo. Menos suerte (aún) tuvo con el cierraplaza, un animal que no podía con su alma, pese a los intentos del toledano. Llevaba días colgado el lleno para el cartelazo de Valencia. Nadie quería perderse el último «encontronazo» de la temporada de las dos máximas figuras, en el que, una vez más, salió en volandas Roca de una plaza que ya podría considerar como suya. Tanto, que lo llevaron a hombros hasta el hotel. Tras el paseíllo, sonaron los Himnos de Valencia y España en unos preciosos minutos que inundaron el coso de emoción. Pero aún faltaba lo mejor frente a una corrida de más a menos de Álvaro Núñez, que tuvo que ser remendada. Y ahí entró un toro de Torrealta, justito de presentación. Cómo habría sido el rechazado, se comentaba… Pero, mientras comenzaban a sonar ciertas protestas contra Batallador -que lo fue en el caballo-, se plantó a la verónica Morante, y ya se olvidó todo. Y es que alguna la debe seguir pegando por el ruedo valenciano. Brindó a Luis de la Fuente, y, mientras el Soro le dedicaba una diana floreada, comenzó José Antonio con unos pases por alto, a lo Pepín Martín Vázquez, de sabor añejo. Se apagó pronto el animal, pero la portentosa técnica del sevillano le sacó, sin esfuerzo aparente, un natural eteeerno… Miraba el toro sin terminar de creerse lo que acababa de hacer. Por la diestra le pegó unos muletazos casi redondos de gran profundidad, arrebatado. Un susto se llevó con el acero, resbalando la tizona sobre el lomo, y perdiendo pie el Genio, aunque sin mayores consecuencias. La ovación supo a poco…Galleo de Morante al cuarto Plaza de toros ValenciaY al cuarto de capa: lo recibió con tres faroles y unos preciosos delantales, rematados por una larga cordobesa, a lo Gallito. Cor un soberbio galleo por chicuelinas lo llevó al caballo. Pero el animal estaba más que justo de fuerzas, fue muy deslucido, aunque pudo aún Morante regalarnos otra estampa de La Lidia, al hacerse el quite cuando el toro le desarmó de un violento gañafón.El protagonista del segundo toro fue un invitado no deseado. Como el paño de la Verónica recibió Roca a este Fumador, al que cuidó en el caballo, tras lo que quitó Rufo por saltilleras, con cierto aire ajosetomatado. Y entonces llegó el convidado, no de piedra por desgracia: un helicóptero se plantó justo encima de la plaza cuando reinaba cierto desconcierto. Al que no le importó nada fue a Andrés, que hizo olvidar el molesto ruido plantándose de hinojos en los medios. El piloto debió disfrutar, porque no se movió. Todo se quedó en tierra de nadie, con unos pitando al cielo, el toro a su aire, y el Cóndor fulminando con la mirada al helicóptero.Pero ese enfado hizo que sacara su raza, pegándole una poderosa tanda por la diestra, de mano muy baja. El buen toro respondió a la exigencia, con poca calidad pero mucha transmisión, mientras Andrés pedía a los del aire que se esfumaran. Y desaparecieron cuando enterró un estoconazo en todo el hoyo de las agujas, tras un final en las cercanías, que le valió la primera oreja de la tarde.Plaza de toros de Valencia Viernes, 9 de octubre de 2026. Toros de Álvaro Núñez. Lleno de No hay billetes’. Morante de la Puebla, de corinto y oro. Estocada caída (saludos tras petición). Cuatro pinchazos y estocada corta (saludos). Roca Rey, de azul pavo y oro. Estocada (oreja). Estocada (oreja). Tomás Rufo, de corinto y oro. Estocada desprendida (oreja). Pinchazo y estocada (silencio). ‘Asturiano dejó constancia de su mansedumbre desde que salió, por lo que tuvo Roca que cambiar el planteamiento de la faena, tras intentar comenzar con la mano apoyada en las tablas. Le plantó su poderosa muleta en la cara, sin dejar que viera nada más, sometiendo a derechas al descastado toro, bajo la potente iluminación del coso. Y otra oreja cortó a este quinto, que apuntilló Gómez Pascual, que este viernes se despedía de los ruedos, cortándose la coleta en un emotivo momento tras terminar el festejo.Desesperado gritaba un señor del tendido que el tercero era un novillo. Es verdad que era chico, pero su mayor problema era su mansedumbre. No quiso saber nada del caballo, ni quería mucha pelea en la muleta de Rufo. El de Pepino comenzó de rodillas, no dispuesto a pasar de puntillas entre las dos figuras, pero Rescoldito se fue directo a toriles. Y donde él quería regaló unas cuantas embestidas colocando la cara de categoría, cosa que aprovechó Tomás, que se metió entre los pitones del enclasado animal cuando ya le quedaba poco fuelle, levantando a los tendidos, que pidieron con entusiasmo el trofeo. Menos suerte (aún) tuvo con el cierraplaza, un animal que no podía con su alma, pese a los intentos del toledano. Llevaba días colgado el lleno para el cartelazo de Valencia. Nadie quería perderse el último «encontronazo» de la temporada de las dos máximas figuras, en el que, una vez más, salió en volandas Roca de una plaza que ya podría considerar como suya. Tanto, que lo llevaron a hombros hasta el hotel. Tras el paseíllo, sonaron los Himnos de Valencia y España en unos preciosos minutos que inundaron el coso de emoción. Pero aún faltaba lo mejor frente a una corrida de más a menos de Álvaro Núñez, que tuvo que ser remendada. Y ahí entró un toro de Torrealta, justito de presentación. Cómo habría sido el rechazado, se comentaba… Pero, mientras comenzaban a sonar ciertas protestas contra Batallador -que lo fue en el caballo-, se plantó a la verónica Morante, y ya se olvidó todo. Y es que alguna la debe seguir pegando por el ruedo valenciano. Brindó a Luis de la Fuente, y, mientras el Soro le dedicaba una diana floreada, comenzó José Antonio con unos pases por alto, a lo Pepín Martín Vázquez, de sabor añejo. Se apagó pronto el animal, pero la portentosa técnica del sevillano le sacó, sin esfuerzo aparente, un natural eteeerno… Miraba el toro sin terminar de creerse lo que acababa de hacer. Por la diestra le pegó unos muletazos casi redondos de gran profundidad, arrebatado. Un susto se llevó con el acero, resbalando la tizona sobre el lomo, y perdiendo pie el Genio, aunque sin mayores consecuencias. La ovación supo a poco…Galleo de Morante al cuarto Plaza de toros ValenciaY al cuarto de capa: lo recibió con tres faroles y unos preciosos delantales, rematados por una larga cordobesa, a lo Gallito. Cor un soberbio galleo por chicuelinas lo llevó al caballo. Pero el animal estaba más que justo de fuerzas, fue muy deslucido, aunque pudo aún Morante regalarnos otra estampa de La Lidia, al hacerse el quite cuando el toro le desarmó de un violento gañafón.El protagonista del segundo toro fue un invitado no deseado. Como el paño de la Verónica recibió Roca a este Fumador, al que cuidó en el caballo, tras lo que quitó Rufo por saltilleras, con cierto aire ajosetomatado. Y entonces llegó el convidado, no de piedra por desgracia: un helicóptero se plantó justo encima de la plaza cuando reinaba cierto desconcierto. Al que no le importó nada fue a Andrés, que hizo olvidar el molesto ruido plantándose de hinojos en los medios. El piloto debió disfrutar, porque no se movió. Todo se quedó en tierra de nadie, con unos pitando al cielo, el toro a su aire, y el Cóndor fulminando con la mirada al helicóptero.Pero ese enfado hizo que sacara su raza, pegándole una poderosa tanda por la diestra, de mano muy baja. El buen toro respondió a la exigencia, con poca calidad pero mucha transmisión, mientras Andrés pedía a los del aire que se esfumaran. Y desaparecieron cuando enterró un estoconazo en todo el hoyo de las agujas, tras un final en las cercanías, que le valió la primera oreja de la tarde.Plaza de toros de Valencia Viernes, 9 de octubre de 2026. Toros de Álvaro Núñez. Lleno de No hay billetes’. Morante de la Puebla, de corinto y oro. Estocada caída (saludos tras petición). Cuatro pinchazos y estocada corta (saludos). Roca Rey, de azul pavo y oro. Estocada (oreja). Estocada (oreja). Tomás Rufo, de corinto y oro. Estocada desprendida (oreja). Pinchazo y estocada (silencio). ‘Asturiano dejó constancia de su mansedumbre desde que salió, por lo que tuvo Roca que cambiar el planteamiento de la faena, tras intentar comenzar con la mano apoyada en las tablas. Le plantó su poderosa muleta en la cara, sin dejar que viera nada más, sometiendo a derechas al descastado toro, bajo la potente iluminación del coso. Y otra oreja cortó a este quinto, que apuntilló Gómez Pascual, que este viernes se despedía de los ruedos, cortándose la coleta en un emotivo momento tras terminar el festejo.Desesperado gritaba un señor del tendido que el tercero era un novillo. Es verdad que era chico, pero su mayor problema era su mansedumbre. No quiso saber nada del caballo, ni quería mucha pelea en la muleta de Rufo. El de Pepino comenzó de rodillas, no dispuesto a pasar de puntillas entre las dos figuras, pero Rescoldito se fue directo a toriles. Y donde él quería regaló unas cuantas embestidas colocando la cara de categoría, cosa que aprovechó Tomás, que se metió entre los pitones del enclasado animal cuando ya le quedaba poco fuelle, levantando a los tendidos, que pidieron con entusiasmo el trofeo. Menos suerte (aún) tuvo con el cierraplaza, un animal que no podía con su alma, pese a los intentos del toledano. RSS de noticias de cultura
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