Un señor en la sesentena manifestaba estar allí de consorte “estoy por mi mujer, yo soy más de Juan Luis Guerra”, decía, pero a la hora y media reconocía “la verdad es que se me están yendo los pies”. Es cierto que había tomado una copita de cava, pero ella sola no era responsable de su bailoteo. Varias parejas de parecida edad bailaban ya desde bastante antes, con ellas dando la vuelta bajo el brazo de él, también viceversa. Ya en el final, tras dos horas y tres cuartos, todo el Poble Espanyol cantaba Pedro Navaja al unísono, finalizado con un brusco corte. Despedían la actuación de Rubén Blades, que a sus 78 años recién cumplidos, indirectamente presumió de ellos, vino a decir que aquel era el último concierto que iba a protagonizar en Barcelona “uno debe organizarse la vida cuando hay más por detrás que por delante”, dijo antes de afirmar que en todo caso volvería de turista. Un capítulo más que se cierra, el de un artista que a sus visitas a la ciudad ha sumado tres recientes, dos en el Cruïlla y esta que en el Barts Festival certificaba que ha sido, es y será un pedazo de historia de Latinoamérica.
La estrella panameña se vació en un extenso concierto trufado con sus inmarchitables clásicos
Un señor en la sesentena manifestaba estar allí de consorte “estoy por mi mujer, yo soy más de Juan Luis Guerra”, decía, pero a la hora y media reconocía “la verdad es que se me están yendo los pies”. Es cierto que había tomado una copita de cava, pero ella sola no era responsable de su bailoteo. Varias parejas de parecida edad bailaban ya desde bastante antes, con ellas dando la vuelta bajo el brazo de él, también viceversa. Ya en el final, tras dos horas y tres cuartos, todo el Poble Espanyol cantaba Pedro Navaja al unísono, finalizado con un brusco corte. Despedían la actuación de Rubén Blades, que a sus 78 años recién cumplidos, indirectamente presumió de ellos, vino a decir que aquel era el último concierto que iba a protagonizar en Barcelona “uno debe organizarse la vida cuando hay más por detrás que por delante”, dijo antes de afirmar que en todo caso volvería de turista. Un capítulo más que se cierra, el de un artista que a sus visitas a la ciudad ha sumado tres recientes, dos en el Cruïlla y esta que en el Barts Festival certificaba que ha sido, es y será un pedazo de historia de Latinoamérica.
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