El calvario de Robert Gilman , estadounidense de origen polaco encarcelado en una colonia penal rusa desde 2022, llegó a su fin, según publicaron este martes varias agencias de información, Después de una serie de negociaciones entre Washington y Moscú, este antiguo marine volaba ayer de nuevo hacia EE UU. Sus allegados habián denunciado que el exmilitar se encontraba en un estado muy delicado de salud, hasta el punto de no poder comer por sí mismo, y que había sido ingresado en una unidad psiquiátrica sin posibilidad de recibir visitas ni comunicarse con su familia.Gilman purgaba su pena en Vorónezh, a 500 kilómetros al sur de Moscú. Condenado a cuatro años y medio de prisión, el estadounidense fue detenido en 2022 por causar altrcados en un vagón de tren mientras se encontraba en estado de embriaguez, Durante su estancia en la cárcel, las autoridades rusas le acusaron de provocar peleas e incluso agredir a un investigador.El Gobierno de EE UU apuntaba este martes a que Gilman ya puede valerse por sí mismo y confirmó que volaba en un avión del Departamento de Estado hacia el aeropuerto Dulles, en Washington. «A pesar de todo, parece estar en buena forma», indicó un funcionario que pudo hablar con él a la agencia Reuters.En las últimas semanas, diferentes organizaciones civiles habían mostrado su preocupación por la salud del exmarine. «No parece que esté recibiendo la atención que necesita, y estamos muy preocupados por su vida y su seguridad», dijo hace unos días Elizabeth Richards, directora de defensa e investigación de rehenes en la Fundación Foley. Eric Lebson, representante de Global Reach, otra organización social, incluso llegó a comparar el caso de Gilman con el de Otto Warmbier, un ciudadano de EE UU que fue detenido en Corea del Norte y, tras 17 meses en cautiverio, fue trasladado en coma a su país, donde falleció al poco tiempo de llegar.Al recién liberado le esperabanen el aeropuerto el enviado especial del presidente estadounidense, Donald Trump, para tratar con Rusia, Steve Witkoff, y el viceasesor de Seguridad, Sebastian Gorka . En su liberación también se implicaron el secretario de Estado, Marco Rubio , y el yerno del líder republicano, Jared Kushner.Sin concesionesRubio planteó el asunto de la liberación del exmarine durante una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el 23 de julio. En un primer momento no trascendió ninguna respuesta por parte del Kremlin. Washington considera su excarcelación como un gesto de buena voluntad. Según fuentes del Gobierno, Moscú no ha pedido concesiones a cambio. En otras ocasiones ambos países sí han tenido que ceder, como en 2024 durante el intercambio de 26 prisioneros de diferentes países o en el caso de la baloncestista Britney Griner en 2022.La suerte de Gilman se torció cuando en 2022 causó problemas bajo estado de embriaguez en un tren que se encontraba en Vorónezh. La Policía le expulsó del vágon y este respondió con una agresión a uno de los agentes. Mientras cumplía condena se le abrieron ocho causas penales más en su contra por otros tantos incidentes.Actualmente hay otros nueve estadounidenses encarcelados en Rusia. Fuentes de Washington aseguran que Gilman probablemente se trasladará a un centro de rehabilitación en San Antonio (Texas) para recibir tratamiento médico. El calvario de Robert Gilman , estadounidense de origen polaco encarcelado en una colonia penal rusa desde 2022, llegó a su fin, según publicaron este martes varias agencias de información, Después de una serie de negociaciones entre Washington y Moscú, este antiguo marine volaba ayer de nuevo hacia EE UU. Sus allegados habián denunciado que el exmilitar se encontraba en un estado muy delicado de salud, hasta el punto de no poder comer por sí mismo, y que había sido ingresado en una unidad psiquiátrica sin posibilidad de recibir visitas ni comunicarse con su familia.Gilman purgaba su pena en Vorónezh, a 500 kilómetros al sur de Moscú. Condenado a cuatro años y medio de prisión, el estadounidense fue detenido en 2022 por causar altrcados en un vagón de tren mientras se encontraba en estado de embriaguez, Durante su estancia en la cárcel, las autoridades rusas le acusaron de provocar peleas e incluso agredir a un investigador.El Gobierno de EE UU apuntaba este martes a que Gilman ya puede valerse por sí mismo y confirmó que volaba en un avión del Departamento de Estado hacia el aeropuerto Dulles, en Washington. «A pesar de todo, parece estar en buena forma», indicó un funcionario que pudo hablar con él a la agencia Reuters.En las últimas semanas, diferentes organizaciones civiles habían mostrado su preocupación por la salud del exmarine. «No parece que esté recibiendo la atención que necesita, y estamos muy preocupados por su vida y su seguridad», dijo hace unos días Elizabeth Richards, directora de defensa e investigación de rehenes en la Fundación Foley. Eric Lebson, representante de Global Reach, otra organización social, incluso llegó a comparar el caso de Gilman con el de Otto Warmbier, un ciudadano de EE UU que fue detenido en Corea del Norte y, tras 17 meses en cautiverio, fue trasladado en coma a su país, donde falleció al poco tiempo de llegar.Al recién liberado le esperabanen el aeropuerto el enviado especial del presidente estadounidense, Donald Trump, para tratar con Rusia, Steve Witkoff, y el viceasesor de Seguridad, Sebastian Gorka . En su liberación también se implicaron el secretario de Estado, Marco Rubio , y el yerno del líder republicano, Jared Kushner.Sin concesionesRubio planteó el asunto de la liberación del exmarine durante una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el 23 de julio. En un primer momento no trascendió ninguna respuesta por parte del Kremlin. Washington considera su excarcelación como un gesto de buena voluntad. Según fuentes del Gobierno, Moscú no ha pedido concesiones a cambio. En otras ocasiones ambos países sí han tenido que ceder, como en 2024 durante el intercambio de 26 prisioneros de diferentes países o en el caso de la baloncestista Britney Griner en 2022.La suerte de Gilman se torció cuando en 2022 causó problemas bajo estado de embriaguez en un tren que se encontraba en Vorónezh. La Policía le expulsó del vágon y este respondió con una agresión a uno de los agentes. Mientras cumplía condena se le abrieron ocho causas penales más en su contra por otros tantos incidentes.Actualmente hay otros nueve estadounidenses encarcelados en Rusia. Fuentes de Washington aseguran que Gilman probablemente se trasladará a un centro de rehabilitación en San Antonio (Texas) para recibir tratamiento médico. El calvario de Robert Gilman , estadounidense de origen polaco encarcelado en una colonia penal rusa desde 2022, llegó a su fin, según publicaron este martes varias agencias de información, Después de una serie de negociaciones entre Washington y Moscú, este antiguo marine volaba ayer de nuevo hacia EE UU. Sus allegados habián denunciado que el exmilitar se encontraba en un estado muy delicado de salud, hasta el punto de no poder comer por sí mismo, y que había sido ingresado en una unidad psiquiátrica sin posibilidad de recibir visitas ni comunicarse con su familia.Gilman purgaba su pena en Vorónezh, a 500 kilómetros al sur de Moscú. Condenado a cuatro años y medio de prisión, el estadounidense fue detenido en 2022 por causar altrcados en un vagón de tren mientras se encontraba en estado de embriaguez, Durante su estancia en la cárcel, las autoridades rusas le acusaron de provocar peleas e incluso agredir a un investigador.El Gobierno de EE UU apuntaba este martes a que Gilman ya puede valerse por sí mismo y confirmó que volaba en un avión del Departamento de Estado hacia el aeropuerto Dulles, en Washington. «A pesar de todo, parece estar en buena forma», indicó un funcionario que pudo hablar con él a la agencia Reuters.En las últimas semanas, diferentes organizaciones civiles habían mostrado su preocupación por la salud del exmarine. «No parece que esté recibiendo la atención que necesita, y estamos muy preocupados por su vida y su seguridad», dijo hace unos días Elizabeth Richards, directora de defensa e investigación de rehenes en la Fundación Foley. Eric Lebson, representante de Global Reach, otra organización social, incluso llegó a comparar el caso de Gilman con el de Otto Warmbier, un ciudadano de EE UU que fue detenido en Corea del Norte y, tras 17 meses en cautiverio, fue trasladado en coma a su país, donde falleció al poco tiempo de llegar.Al recién liberado le esperabanen el aeropuerto el enviado especial del presidente estadounidense, Donald Trump, para tratar con Rusia, Steve Witkoff, y el viceasesor de Seguridad, Sebastian Gorka . En su liberación también se implicaron el secretario de Estado, Marco Rubio , y el yerno del líder republicano, Jared Kushner.Sin concesionesRubio planteó el asunto de la liberación del exmarine durante una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el 23 de julio. En un primer momento no trascendió ninguna respuesta por parte del Kremlin. Washington considera su excarcelación como un gesto de buena voluntad. Según fuentes del Gobierno, Moscú no ha pedido concesiones a cambio. En otras ocasiones ambos países sí han tenido que ceder, como en 2024 durante el intercambio de 26 prisioneros de diferentes países o en el caso de la baloncestista Britney Griner en 2022.La suerte de Gilman se torció cuando en 2022 causó problemas bajo estado de embriaguez en un tren que se encontraba en Vorónezh. La Policía le expulsó del vágon y este respondió con una agresión a uno de los agentes. Mientras cumplía condena se le abrieron ocho causas penales más en su contra por otros tantos incidentes.Actualmente hay otros nueve estadounidenses encarcelados en Rusia. Fuentes de Washington aseguran que Gilman probablemente se trasladará a un centro de rehabilitación en San Antonio (Texas) para recibir tratamiento médico. RSS de noticias de internacional
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