En la portada del número 71 de la revista especializada ‘Ars Magazine’ nos mira con ojos incisivos el conde-duque de Olivares . Ese primer plano del valido del Rey Felipe IV corresponde a «la aportación más significativa al catálogo de Velázquez en los últimos años y la primera imagen documentada del conde-duque con armadura». Son palabras de Salvador Salort-Pons, director de Detroit Institute of Arts y especialista en la obra del maestro sevillano, quien firma un artículo sobre el cuadro en esta publicación. Hablamos con él vía telefónica. Recién llegado a Londres, explica a ABC su atribución. ¿Es de una colección española? «Es de una colección particular . No estoy autorizado para hablar de eso». Al menos, dígame cuándo empezó a estudiar la obra. «La vi a finales del año pasado en un estudio de restauración en Madrid». ¿Fueron los dueños los que se pusieron en contacto con usted? «Sí, me invitaron a verla. Se pusieron en contacto conmigo porque soy especialista en Velázquez. El estudio se hizo después de que yo la viera y más tarde se restauró. Yo ya había publicado sobre este cuadro hace 20 años, cuando encontré una información en los archivos secretos vaticanos sobre su existencia. Me di cuenta de que la documentación que había encontrado en 2004 se refería o estaba relacionada con este cuadro». ¿Cuál es su estado de conservación? «Muy bueno, el estado es increíble». ¿Y me puede confirmar si está a la venta en el mercado? «No lo sé. Lo que sí puedo decirle es que me gustó mucho el cuadro y lo vamos a incluir en una exposición en Detroit en enero , que estará enfocada a estudiar los primeros retratos que hizo Velázquez del conde-duque cuando llegó a Madrid». ¿Y qué pondrá en la cartela? ¿Obra de Velázquez o atribuida a Velázquez? «Seguro que es obra de Velázquez y creo que seguramente es el cuadro inventariado en la colección Barberini. Pero el cuadro es de Velázquez ». Noticia relacionada general No No El Prado restaura la «pintura más asombrosa» Natividad Pulido¿Es un Velázquez inédito? «Sí, absolutamente inédito , no se había publicado antes, ni es conocido por la crítica. Es una nueva aportación al catálogo razonado de Velázquez y, en mi opinión, creo que es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años». Explica Salort-Pons que en 1626 viajó la legación del cardenal Barberini a Madrid . Para conmemorar esa visita, el conde-duque tuvo la idea de encargar dos retratos, uno de él y otro del cardenal, para que los intercambiasen. Y le encarga esos retratos a Velázquez, que solo lleva tres años en la Corte. El retrato que Velázquez hace de Barberini no le gustó ni a él ni a Cassiano del Pozzo, su secretario, gran coleccionista y mecenas. Y entonces encargan otro retrato del cardenal a Juan van der Hamen. No se conoce el paradero de ninguno de ellos. «Estos retratos son como el actual marketing; la forma en la que el conde-duque se iba a presentar ante el legado papal», advierte Salort-Pons.Son conocidos varios retratos del conde-duque de cuerpo entero, pintados por Velázquez. Uno, de 1624, se halla en el Museo de Arte de Sao Paulo. De hacia 1625 hay dos versiones: una en la Hispanic Society of America de Nueva York y otra en la colección Várez Fisa. El que ahora ve la luz es un busto del valido. Tiene la peculiaridad de que lleva armadura y la banda roja de capital general del ejército . «La razón por la que está retratado con armadura, en mi opinión, es porque Olivares está llevando a cabo la Unión de Armas. Estaba intentando crear un ejército para asentar la hegemonía del ejército español en toda Europa y en América. Por eso se presenta con armadura militar, como si fuera el líder del ejército. Fue una idea para relanzar la monarquía española, pero fue un fracaso total».Radiografía de ‘El conde-duque de Olivares con armadura’, de Velázquez. Cortesía ‘Ars Magazine’Las radiografías desvelan muchísimos cambios en la composición . Explica Salort-Pons que «en el cuadro originalmente no aparecía Olivares con armadura, sino con un traje negro y probablemente forrado con piel. Luego lo cambia y le pone la armadura y la banda de militar y le cambia el cuello. Hace más ancha y más lisa la golilla. Incluso la posición de la cabeza también cambia, al igual que la posición de la oreja. Incluso rebaja los hombros. O sea, es una obra en la que Velázquez ha trabajado muchísimo».Habla en su artículo de un grabado de Paulus Pontius, ‘Retrato alegórico del conde-duque’ , que el artista realizó en 1626 en colaboración con Rubens y con Velázquez. «Es el lanzamiento europeo de la imagen del conde-duque, cómo quería que se viera en Europa. Y era la manera de promocionar su imagen estratégicamente. No sabemos cómo Poncio pudo ver el retrato de Olivares con armadura, pero es el que utiliza». Pero hay una diferencia muy interesante entre el grabado y el cuadro: «En la armadura, en el hombro izquierdo de Olivares, hay tres remaches, tres clavos, en el grabado. Pero en el cuadro no. Velázquez deja el agujero de un remache. La armadura está como imperfecta. Es muy curioso. Creo que lo hace para llamar la atención de la persona que está viendo el cuadro y así subrayar su virtuosismo técnico . Está haciendo un trampantojo, que tanto le interesaba a su maestro Francisco Pacheco». Incluso se ha identificado que la armadura es de la manufactura de Bruselas y que fue elaborada por el maestro MP.El retrato estuvo en la colección de la familia Barberini hasta finales del siglo XVII. Este óleo sobre lienzo, de 60 por 48 centímetros, fue ligeramente recortado en la parte inferior . Salort-Pons ha comparado este cuadro con el retrato de Felipe IV con armadura del Prado : «Son muy parecidos de tamaño. Los materiales con los que están pintados los dos cuadros son los mismos. Y la trama de la tela de ambos tiene el mismo número de hilos por centímetro cuadrado. Es decir, que Velázquez, probablemente, utilizó el mismo rollo de tela para los dos cuadros». En la portada del número 71 de la revista especializada ‘Ars Magazine’ nos mira con ojos incisivos el conde-duque de Olivares . Ese primer plano del valido del Rey Felipe IV corresponde a «la aportación más significativa al catálogo de Velázquez en los últimos años y la primera imagen documentada del conde-duque con armadura». Son palabras de Salvador Salort-Pons, director de Detroit Institute of Arts y especialista en la obra del maestro sevillano, quien firma un artículo sobre el cuadro en esta publicación. Hablamos con él vía telefónica. Recién llegado a Londres, explica a ABC su atribución. ¿Es de una colección española? «Es de una colección particular . No estoy autorizado para hablar de eso». Al menos, dígame cuándo empezó a estudiar la obra. «La vi a finales del año pasado en un estudio de restauración en Madrid». ¿Fueron los dueños los que se pusieron en contacto con usted? «Sí, me invitaron a verla. Se pusieron en contacto conmigo porque soy especialista en Velázquez. El estudio se hizo después de que yo la viera y más tarde se restauró. Yo ya había publicado sobre este cuadro hace 20 años, cuando encontré una información en los archivos secretos vaticanos sobre su existencia. Me di cuenta de que la documentación que había encontrado en 2004 se refería o estaba relacionada con este cuadro». ¿Cuál es su estado de conservación? «Muy bueno, el estado es increíble». ¿Y me puede confirmar si está a la venta en el mercado? «No lo sé. Lo que sí puedo decirle es que me gustó mucho el cuadro y lo vamos a incluir en una exposición en Detroit en enero , que estará enfocada a estudiar los primeros retratos que hizo Velázquez del conde-duque cuando llegó a Madrid». ¿Y qué pondrá en la cartela? ¿Obra de Velázquez o atribuida a Velázquez? «Seguro que es obra de Velázquez y creo que seguramente es el cuadro inventariado en la colección Barberini. Pero el cuadro es de Velázquez ». Noticia relacionada general No No El Prado restaura la «pintura más asombrosa» Natividad Pulido¿Es un Velázquez inédito? «Sí, absolutamente inédito , no se había publicado antes, ni es conocido por la crítica. Es una nueva aportación al catálogo razonado de Velázquez y, en mi opinión, creo que es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años». Explica Salort-Pons que en 1626 viajó la legación del cardenal Barberini a Madrid . Para conmemorar esa visita, el conde-duque tuvo la idea de encargar dos retratos, uno de él y otro del cardenal, para que los intercambiasen. Y le encarga esos retratos a Velázquez, que solo lleva tres años en la Corte. El retrato que Velázquez hace de Barberini no le gustó ni a él ni a Cassiano del Pozzo, su secretario, gran coleccionista y mecenas. Y entonces encargan otro retrato del cardenal a Juan van der Hamen. No se conoce el paradero de ninguno de ellos. «Estos retratos son como el actual marketing; la forma en la que el conde-duque se iba a presentar ante el legado papal», advierte Salort-Pons.Son conocidos varios retratos del conde-duque de cuerpo entero, pintados por Velázquez. Uno, de 1624, se halla en el Museo de Arte de Sao Paulo. De hacia 1625 hay dos versiones: una en la Hispanic Society of America de Nueva York y otra en la colección Várez Fisa. El que ahora ve la luz es un busto del valido. Tiene la peculiaridad de que lleva armadura y la banda roja de capital general del ejército . «La razón por la que está retratado con armadura, en mi opinión, es porque Olivares está llevando a cabo la Unión de Armas. Estaba intentando crear un ejército para asentar la hegemonía del ejército español en toda Europa y en América. Por eso se presenta con armadura militar, como si fuera el líder del ejército. Fue una idea para relanzar la monarquía española, pero fue un fracaso total».Radiografía de ‘El conde-duque de Olivares con armadura’, de Velázquez. Cortesía ‘Ars Magazine’Las radiografías desvelan muchísimos cambios en la composición . Explica Salort-Pons que «en el cuadro originalmente no aparecía Olivares con armadura, sino con un traje negro y probablemente forrado con piel. Luego lo cambia y le pone la armadura y la banda de militar y le cambia el cuello. Hace más ancha y más lisa la golilla. Incluso la posición de la cabeza también cambia, al igual que la posición de la oreja. Incluso rebaja los hombros. O sea, es una obra en la que Velázquez ha trabajado muchísimo».Habla en su artículo de un grabado de Paulus Pontius, ‘Retrato alegórico del conde-duque’ , que el artista realizó en 1626 en colaboración con Rubens y con Velázquez. «Es el lanzamiento europeo de la imagen del conde-duque, cómo quería que se viera en Europa. Y era la manera de promocionar su imagen estratégicamente. No sabemos cómo Poncio pudo ver el retrato de Olivares con armadura, pero es el que utiliza». Pero hay una diferencia muy interesante entre el grabado y el cuadro: «En la armadura, en el hombro izquierdo de Olivares, hay tres remaches, tres clavos, en el grabado. Pero en el cuadro no. Velázquez deja el agujero de un remache. La armadura está como imperfecta. Es muy curioso. Creo que lo hace para llamar la atención de la persona que está viendo el cuadro y así subrayar su virtuosismo técnico . Está haciendo un trampantojo, que tanto le interesaba a su maestro Francisco Pacheco». Incluso se ha identificado que la armadura es de la manufactura de Bruselas y que fue elaborada por el maestro MP.El retrato estuvo en la colección de la familia Barberini hasta finales del siglo XVII. Este óleo sobre lienzo, de 60 por 48 centímetros, fue ligeramente recortado en la parte inferior . Salort-Pons ha comparado este cuadro con el retrato de Felipe IV con armadura del Prado : «Son muy parecidos de tamaño. Los materiales con los que están pintados los dos cuadros son los mismos. Y la trama de la tela de ambos tiene el mismo número de hilos por centímetro cuadrado. Es decir, que Velázquez, probablemente, utilizó el mismo rollo de tela para los dos cuadros». En la portada del número 71 de la revista especializada ‘Ars Magazine’ nos mira con ojos incisivos el conde-duque de Olivares . Ese primer plano del valido del Rey Felipe IV corresponde a «la aportación más significativa al catálogo de Velázquez en los últimos años y la primera imagen documentada del conde-duque con armadura». Son palabras de Salvador Salort-Pons, director de Detroit Institute of Arts y especialista en la obra del maestro sevillano, quien firma un artículo sobre el cuadro en esta publicación. Hablamos con él vía telefónica. Recién llegado a Londres, explica a ABC su atribución. ¿Es de una colección española? «Es de una colección particular . No estoy autorizado para hablar de eso». Al menos, dígame cuándo empezó a estudiar la obra. «La vi a finales del año pasado en un estudio de restauración en Madrid». ¿Fueron los dueños los que se pusieron en contacto con usted? «Sí, me invitaron a verla. Se pusieron en contacto conmigo porque soy especialista en Velázquez. El estudio se hizo después de que yo la viera y más tarde se restauró. Yo ya había publicado sobre este cuadro hace 20 años, cuando encontré una información en los archivos secretos vaticanos sobre su existencia. Me di cuenta de que la documentación que había encontrado en 2004 se refería o estaba relacionada con este cuadro». ¿Cuál es su estado de conservación? «Muy bueno, el estado es increíble». ¿Y me puede confirmar si está a la venta en el mercado? «No lo sé. Lo que sí puedo decirle es que me gustó mucho el cuadro y lo vamos a incluir en una exposición en Detroit en enero , que estará enfocada a estudiar los primeros retratos que hizo Velázquez del conde-duque cuando llegó a Madrid». ¿Y qué pondrá en la cartela? ¿Obra de Velázquez o atribuida a Velázquez? «Seguro que es obra de Velázquez y creo que seguramente es el cuadro inventariado en la colección Barberini. Pero el cuadro es de Velázquez ». Noticia relacionada general No No El Prado restaura la «pintura más asombrosa» Natividad Pulido¿Es un Velázquez inédito? «Sí, absolutamente inédito , no se había publicado antes, ni es conocido por la crítica. Es una nueva aportación al catálogo razonado de Velázquez y, en mi opinión, creo que es uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años». Explica Salort-Pons que en 1626 viajó la legación del cardenal Barberini a Madrid . Para conmemorar esa visita, el conde-duque tuvo la idea de encargar dos retratos, uno de él y otro del cardenal, para que los intercambiasen. Y le encarga esos retratos a Velázquez, que solo lleva tres años en la Corte. El retrato que Velázquez hace de Barberini no le gustó ni a él ni a Cassiano del Pozzo, su secretario, gran coleccionista y mecenas. Y entonces encargan otro retrato del cardenal a Juan van der Hamen. No se conoce el paradero de ninguno de ellos. «Estos retratos son como el actual marketing; la forma en la que el conde-duque se iba a presentar ante el legado papal», advierte Salort-Pons.Son conocidos varios retratos del conde-duque de cuerpo entero, pintados por Velázquez. Uno, de 1624, se halla en el Museo de Arte de Sao Paulo. De hacia 1625 hay dos versiones: una en la Hispanic Society of America de Nueva York y otra en la colección Várez Fisa. El que ahora ve la luz es un busto del valido. Tiene la peculiaridad de que lleva armadura y la banda roja de capital general del ejército . «La razón por la que está retratado con armadura, en mi opinión, es porque Olivares está llevando a cabo la Unión de Armas. Estaba intentando crear un ejército para asentar la hegemonía del ejército español en toda Europa y en América. Por eso se presenta con armadura militar, como si fuera el líder del ejército. Fue una idea para relanzar la monarquía española, pero fue un fracaso total».Radiografía de ‘El conde-duque de Olivares con armadura’, de Velázquez. Cortesía ‘Ars Magazine’Las radiografías desvelan muchísimos cambios en la composición . Explica Salort-Pons que «en el cuadro originalmente no aparecía Olivares con armadura, sino con un traje negro y probablemente forrado con piel. Luego lo cambia y le pone la armadura y la banda de militar y le cambia el cuello. Hace más ancha y más lisa la golilla. Incluso la posición de la cabeza también cambia, al igual que la posición de la oreja. Incluso rebaja los hombros. O sea, es una obra en la que Velázquez ha trabajado muchísimo».Habla en su artículo de un grabado de Paulus Pontius, ‘Retrato alegórico del conde-duque’ , que el artista realizó en 1626 en colaboración con Rubens y con Velázquez. «Es el lanzamiento europeo de la imagen del conde-duque, cómo quería que se viera en Europa. Y era la manera de promocionar su imagen estratégicamente. No sabemos cómo Poncio pudo ver el retrato de Olivares con armadura, pero es el que utiliza». Pero hay una diferencia muy interesante entre el grabado y el cuadro: «En la armadura, en el hombro izquierdo de Olivares, hay tres remaches, tres clavos, en el grabado. Pero en el cuadro no. Velázquez deja el agujero de un remache. La armadura está como imperfecta. Es muy curioso. Creo que lo hace para llamar la atención de la persona que está viendo el cuadro y así subrayar su virtuosismo técnico . Está haciendo un trampantojo, que tanto le interesaba a su maestro Francisco Pacheco». Incluso se ha identificado que la armadura es de la manufactura de Bruselas y que fue elaborada por el maestro MP.El retrato estuvo en la colección de la familia Barberini hasta finales del siglo XVII. Este óleo sobre lienzo, de 60 por 48 centímetros, fue ligeramente recortado en la parte inferior . Salort-Pons ha comparado este cuadro con el retrato de Felipe IV con armadura del Prado : «Son muy parecidos de tamaño. Los materiales con los que están pintados los dos cuadros son los mismos. Y la trama de la tela de ambos tiene el mismo número de hilos por centímetro cuadrado. Es decir, que Velázquez, probablemente, utilizó el mismo rollo de tela para los dos cuadros». RSS de noticias de cultura
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