El Comité Federal del PSOE se reunía este sábado en Ferraz después de un año en blanco. La última vez que los miembros del máximo órgano entre congresos se vieron las caras lo hicieron con el semblante serio, marcado por dos polémicas muy dañinas para el partido: la reciente entrada en prisión de Santos Cerdán y la polémica por los casos de acoso sexual en torno a Paco Salazar que frustraron su ascenso a la Secretaría de Organización. En la dirección socialista sostienen que ahora encaran el futuro en una mejor posición, obviando el asedio judicial que les cerca, con José Luis Ábalos condenado a 24 años de prisión y con dos nuevas vías de agua en el relato socialista: Leire Díez como «ejecutora» de la ‘cloaca’ que operó en Ferraz y, quizá la más dolorosa, la referente a José Luis Rodríguez Zapatero.Con estos ingredientes, el cónclave socialista se saldó como una reunión «de trámite» y sin ningún tipo de autocrítica, según reconocen fuentes presentes en la cumbre, que se desarrolla a puerta cerrada. «Esto no es un Comité Federal, es un Comité Central» , se queja un dirigente, que lamenta que no se haga un diagnóstico certero de la deriva que ha llevado al PSOE a registrar cuatro derrotas electorales en las urnas en 2026 y en vísperas de encarar el ciclo de 2027. Sánchez no tuvo que enfrentar ningún tipo de contestación interna, más allá de la intervención de un Emiliano García-Page que ya hizo un anticipo ante los medios a su llegada, retratando el «peor momento de la historia reciente del PSOE» . El presidente de Castilla-La Mancha pidió un adelanto de las generales e identificó «miedo» en la negativa a llamar a las urnas. Una intervención que tuvo réplica por parte de Sánchez: «Quienes hoy piden elecciones son los que hicieron a Rajoy presidente». También la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, mostró su preocupación por que el partido obvie que «el rey va desnudo». Sánchez ya deslizó antes de la reunión, en forma de bálsamo interno, que las generales pueden ubicarse tentativamente en el primer trimestre del próximo año —en febrero o marzo—, antes de las municipales y autonómicas, tal como le pide una mayoría de los cargos medios de su partido. Sin embargo, en el PSOE también preocupa que esta convocatoria, utilizando como coartada la derrota de unos futuros Presupuestos, pueda ser interpretada no como un gesto hacia «la tropa», sino como una nueva claudicación ante los socios, que le retiran su apoyo. En una federación socialista cuestionan el espejismo de la reunión en Ferraz, porque creen que la ilusión de una mayoría en una sala de reuniones pequeña no refleja una mayoría social en la calle. Ganar un Comité Federal no es ganar unas elecciones, aunque esa era la imagen que se buscaba proyectar. «Pedro sale fuerte, reforzado», señalan.Noticia relacionada general No No COMITÉ FEDERAL DEL PSOE «Es el peor momento de la democracia para el PSOE»: el duro alegato de García-Page ante Sánchez Javier GuayerbasEl PSOE sale de este encuentro apelando a la «lealtad» a Sánchez sin hacer un diagnóstico de las causas que están consolidando el retroceso en las urnas del partido. El líder socialista se conjuró contra la imagen que proyectan los resultados electorales y los autos judiciales, asegurando que el partido se encuentra «en su mejor momento» y dibujando la expectativa de la llegada de PP y Vox como el principal acicate para «no desistir» pese a la presión externa. Sánchez no se deshizo en explicaciones, propósitos de enmienda o compromisos más allá de «limpiar todo lo que haya que limpiar» , en alusión a la ‘cloaca’ que anidó en Ferraz. No hubo argumentos frescos, sino una reproducción casi literal de la intervención que dedicó al Congreso de los Diputados el pasado miércoles. Solo introdujo algunos guiños a sus huestes para tratar de mantener prietas las filas de cara al ciclo electoral que se aproxima. La reunión del Comité Federal tenía encomendada la aprobación del calendario de primarias para elegir a los futuros candidatos. Frente al asedio de causas que sufre el partido y el Gobierno, Sánchez quiso dibujar un horizonte de involución ante la eventual llegada de «la coalición ultraderechista» de PP y Vox al poder. Tratar de jugar la carta del enemigo externo para evitar un debate autocrítico sobre las fallas internas de las que adolece el partido. Una entente de «retroceso» que busca recortar el Estado del Bienestar y derogar los avances acometidos por el Ejecutivo en estos ocho años y que, en todo caso, no será una apuesta por la regeneración. «PP y Vox no serán nunca el fin de la corrupción sino el regreso de la corrupción sistémica», sentenció. El Comité Federal del PSOE se reunía este sábado en Ferraz después de un año en blanco. La última vez que los miembros del máximo órgano entre congresos se vieron las caras lo hicieron con el semblante serio, marcado por dos polémicas muy dañinas para el partido: la reciente entrada en prisión de Santos Cerdán y la polémica por los casos de acoso sexual en torno a Paco Salazar que frustraron su ascenso a la Secretaría de Organización. En la dirección socialista sostienen que ahora encaran el futuro en una mejor posición, obviando el asedio judicial que les cerca, con José Luis Ábalos condenado a 24 años de prisión y con dos nuevas vías de agua en el relato socialista: Leire Díez como «ejecutora» de la ‘cloaca’ que operó en Ferraz y, quizá la más dolorosa, la referente a José Luis Rodríguez Zapatero.Con estos ingredientes, el cónclave socialista se saldó como una reunión «de trámite» y sin ningún tipo de autocrítica, según reconocen fuentes presentes en la cumbre, que se desarrolla a puerta cerrada. «Esto no es un Comité Federal, es un Comité Central» , se queja un dirigente, que lamenta que no se haga un diagnóstico certero de la deriva que ha llevado al PSOE a registrar cuatro derrotas electorales en las urnas en 2026 y en vísperas de encarar el ciclo de 2027. Sánchez no tuvo que enfrentar ningún tipo de contestación interna, más allá de la intervención de un Emiliano García-Page que ya hizo un anticipo ante los medios a su llegada, retratando el «peor momento de la historia reciente del PSOE» . El presidente de Castilla-La Mancha pidió un adelanto de las generales e identificó «miedo» en la negativa a llamar a las urnas. Una intervención que tuvo réplica por parte de Sánchez: «Quienes hoy piden elecciones son los que hicieron a Rajoy presidente». También la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, mostró su preocupación por que el partido obvie que «el rey va desnudo». Sánchez ya deslizó antes de la reunión, en forma de bálsamo interno, que las generales pueden ubicarse tentativamente en el primer trimestre del próximo año —en febrero o marzo—, antes de las municipales y autonómicas, tal como le pide una mayoría de los cargos medios de su partido. Sin embargo, en el PSOE también preocupa que esta convocatoria, utilizando como coartada la derrota de unos futuros Presupuestos, pueda ser interpretada no como un gesto hacia «la tropa», sino como una nueva claudicación ante los socios, que le retiran su apoyo. En una federación socialista cuestionan el espejismo de la reunión en Ferraz, porque creen que la ilusión de una mayoría en una sala de reuniones pequeña no refleja una mayoría social en la calle. Ganar un Comité Federal no es ganar unas elecciones, aunque esa era la imagen que se buscaba proyectar. «Pedro sale fuerte, reforzado», señalan.Noticia relacionada general No No COMITÉ FEDERAL DEL PSOE «Es el peor momento de la democracia para el PSOE»: el duro alegato de García-Page ante Sánchez Javier GuayerbasEl PSOE sale de este encuentro apelando a la «lealtad» a Sánchez sin hacer un diagnóstico de las causas que están consolidando el retroceso en las urnas del partido. El líder socialista se conjuró contra la imagen que proyectan los resultados electorales y los autos judiciales, asegurando que el partido se encuentra «en su mejor momento» y dibujando la expectativa de la llegada de PP y Vox como el principal acicate para «no desistir» pese a la presión externa. Sánchez no se deshizo en explicaciones, propósitos de enmienda o compromisos más allá de «limpiar todo lo que haya que limpiar» , en alusión a la ‘cloaca’ que anidó en Ferraz. No hubo argumentos frescos, sino una reproducción casi literal de la intervención que dedicó al Congreso de los Diputados el pasado miércoles. Solo introdujo algunos guiños a sus huestes para tratar de mantener prietas las filas de cara al ciclo electoral que se aproxima. La reunión del Comité Federal tenía encomendada la aprobación del calendario de primarias para elegir a los futuros candidatos. Frente al asedio de causas que sufre el partido y el Gobierno, Sánchez quiso dibujar un horizonte de involución ante la eventual llegada de «la coalición ultraderechista» de PP y Vox al poder. Tratar de jugar la carta del enemigo externo para evitar un debate autocrítico sobre las fallas internas de las que adolece el partido. Una entente de «retroceso» que busca recortar el Estado del Bienestar y derogar los avances acometidos por el Ejecutivo en estos ocho años y que, en todo caso, no será una apuesta por la regeneración. «PP y Vox no serán nunca el fin de la corrupción sino el regreso de la corrupción sistémica», sentenció. El Comité Federal del PSOE se reunía este sábado en Ferraz después de un año en blanco. La última vez que los miembros del máximo órgano entre congresos se vieron las caras lo hicieron con el semblante serio, marcado por dos polémicas muy dañinas para el partido: la reciente entrada en prisión de Santos Cerdán y la polémica por los casos de acoso sexual en torno a Paco Salazar que frustraron su ascenso a la Secretaría de Organización. En la dirección socialista sostienen que ahora encaran el futuro en una mejor posición, obviando el asedio judicial que les cerca, con José Luis Ábalos condenado a 24 años de prisión y con dos nuevas vías de agua en el relato socialista: Leire Díez como «ejecutora» de la ‘cloaca’ que operó en Ferraz y, quizá la más dolorosa, la referente a José Luis Rodríguez Zapatero.Con estos ingredientes, el cónclave socialista se saldó como una reunión «de trámite» y sin ningún tipo de autocrítica, según reconocen fuentes presentes en la cumbre, que se desarrolla a puerta cerrada. «Esto no es un Comité Federal, es un Comité Central» , se queja un dirigente, que lamenta que no se haga un diagnóstico certero de la deriva que ha llevado al PSOE a registrar cuatro derrotas electorales en las urnas en 2026 y en vísperas de encarar el ciclo de 2027. Sánchez no tuvo que enfrentar ningún tipo de contestación interna, más allá de la intervención de un Emiliano García-Page que ya hizo un anticipo ante los medios a su llegada, retratando el «peor momento de la historia reciente del PSOE» . El presidente de Castilla-La Mancha pidió un adelanto de las generales e identificó «miedo» en la negativa a llamar a las urnas. Una intervención que tuvo réplica por parte de Sánchez: «Quienes hoy piden elecciones son los que hicieron a Rajoy presidente». También la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, mostró su preocupación por que el partido obvie que «el rey va desnudo». Sánchez ya deslizó antes de la reunión, en forma de bálsamo interno, que las generales pueden ubicarse tentativamente en el primer trimestre del próximo año —en febrero o marzo—, antes de las municipales y autonómicas, tal como le pide una mayoría de los cargos medios de su partido. Sin embargo, en el PSOE también preocupa que esta convocatoria, utilizando como coartada la derrota de unos futuros Presupuestos, pueda ser interpretada no como un gesto hacia «la tropa», sino como una nueva claudicación ante los socios, que le retiran su apoyo. En una federación socialista cuestionan el espejismo de la reunión en Ferraz, porque creen que la ilusión de una mayoría en una sala de reuniones pequeña no refleja una mayoría social en la calle. Ganar un Comité Federal no es ganar unas elecciones, aunque esa era la imagen que se buscaba proyectar. «Pedro sale fuerte, reforzado», señalan.Noticia relacionada general No No COMITÉ FEDERAL DEL PSOE «Es el peor momento de la democracia para el PSOE»: el duro alegato de García-Page ante Sánchez Javier GuayerbasEl PSOE sale de este encuentro apelando a la «lealtad» a Sánchez sin hacer un diagnóstico de las causas que están consolidando el retroceso en las urnas del partido. El líder socialista se conjuró contra la imagen que proyectan los resultados electorales y los autos judiciales, asegurando que el partido se encuentra «en su mejor momento» y dibujando la expectativa de la llegada de PP y Vox como el principal acicate para «no desistir» pese a la presión externa. Sánchez no se deshizo en explicaciones, propósitos de enmienda o compromisos más allá de «limpiar todo lo que haya que limpiar» , en alusión a la ‘cloaca’ que anidó en Ferraz. No hubo argumentos frescos, sino una reproducción casi literal de la intervención que dedicó al Congreso de los Diputados el pasado miércoles. Solo introdujo algunos guiños a sus huestes para tratar de mantener prietas las filas de cara al ciclo electoral que se aproxima. La reunión del Comité Federal tenía encomendada la aprobación del calendario de primarias para elegir a los futuros candidatos. Frente al asedio de causas que sufre el partido y el Gobierno, Sánchez quiso dibujar un horizonte de involución ante la eventual llegada de «la coalición ultraderechista» de PP y Vox al poder. Tratar de jugar la carta del enemigo externo para evitar un debate autocrítico sobre las fallas internas de las que adolece el partido. Una entente de «retroceso» que busca recortar el Estado del Bienestar y derogar los avances acometidos por el Ejecutivo en estos ocho años y que, en todo caso, no será una apuesta por la regeneración. «PP y Vox no serán nunca el fin de la corrupción sino el regreso de la corrupción sistémica», sentenció. RSS de noticias de espana
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