Me dejé mi beef con Iñako Díaz-Guerra sobre la Oreja de Van Gogh para los conciertos que dieran en Madrid, también porque quería dejar pasar un poco de tiempo al hate desmesurado que recibió Amaia Montero y poder escribir algo con la perspectiva de los días. Y después de todo lo que ha quedado es la realidad, guste o no: que Amaia ha conectado con su público igual que Bad Bunny.
Si al final el arte va de emocionar al resto, qué más dan las notas que se desafinen para conseguirlo.
Me dejé mi beef con Iñako Díaz-Guerra sobre la Oreja de Van Gogh para los conciertos que dieran en Madrid, también porque quería dejar pasar un poco de tiempo al hate desmesurado que recibió Amaia Montero y poder escribir algo con la perspectiva de los días. Y después de todo lo que ha quedado es la realidad, guste o no: que Amaia ha conectado con su público igual que Bad Bunny.
Noticias de Cultura
