Corrían unos minutos sobre las 21:00 horas. Era otro viernes de verano. De repente, de la techumbre sobresalía una llamarada. Córdoba se estremeció. La Mezquita-Catedral sufría un incendio en apariencia grave -y lo era-. Ocurrió el 8 de agosto de 2025. Aunque se solventó con celeridad, el incidente mantuvo en vilo a la ciudad, mucho más a quienes fueron testigos directos entre el Cabildo, el Ayuntamiento y los servicios de emergencias.Poco después de iniciarse el fuego, Agustín Moreno , canónigo del templo y responsable de su comisión de seguridad, recibió un mensaje preocupante. «Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado», recordó a ABC «No me lo esperaba y lo pasé muy mal, porque tenía que gestionar muchas llamadas», admitió. Por si fuera poco, se encontraba en Dos Torres de vacaciones y debía regresar a la capital de inmediato.En los primeros minutos, Moreno tuvo que «clasificar las llamadas para coordinar». Ahí hubo de atender «a las personas que llamaban por curiosidad y los amigos, que tenían interés». «No me lo creía, me costaba al principio» , dijo sobre el impacto. Transcurrido un año, el sacerdote reflexionó y apuntó que «se siente tristeza por lo que pasó, pero alegría por cómo se está rehabilitando y de lo que se está aprendiendo».Moreno remarcó el reconocimiento de todos los actores presentes. «Nos han felicitado muchísimas instituciones por los sucesivos simulacros y la rápida reacción e incluso nos ponen como modelo de buenas prácticas desde la Unesco», destacó. Además, «los bomberos que han venido de París dos veces también lo han hecho». En 2019 un voraz fuego devoró Notre-Dame, uno de los mayores símbolos de la capital francesa.Tras el mayúsculo susto llegó el proceso de rehabilitación, que está al 80%. «Estamos muy contentos, la ciencia y la técnica nos están ayudando mucho», sintetizó el canónigo. Importantes eran los deberes hechos. «Teníamos el gemelo digital y todo se va a quedar en lo más parecido a lo que había», expuso. Además, estudios como los de «la columna dañada por el fuego» permiten «valorar posibles intervenciones que haya que hacer».Otra de las patas de la mesa en la actuación fue el Ayuntamiento, más en concreto su Delegación de Seguridad. El sobresalto se lo llevó Jesús Coca , su responsable, que al rememorar aquella noche confesó que «aquellos momentos fueron muy complicados». El delegado de Seguridad del gobierno local de Córdoba resaltó que «gracias a Dios, se actuó de forma inmediata y con una profesionalidad extraordinaria». Factor esencial fue el modelo de prevención con el que contaba la Mezquita-Catedral, tan preciso que «los bomberos llegaron incluso antes del aviso a los responsables». En este sentido, subrayó que «el Cabildo Catedral tiene un plan de autoprotección magnífico».Lona y andamiajes en la Mezquita-Catedral para su rehabilitación exterior Rafael CarmonaPara Coca hubo también condicionantes favorables, como que «fuera una noche de agosto y en la ciudad hubiera menos gente y tráfico e incluso menos visitantes en el entorno». A todo esto, el también cuarto teniente de alcalde de la capital quiso incidir, porque «quizá la gente no lo sabe», en el hecho de que «a petición del Cabildo, un año y medio antes se cambió la potencia de los hidrantes para que tuviera más caudal».Aquella actuación, a la postre, fue trascendente. Coca precisó, un año después, que «no sólo se da la rehabilitación, sino que no se ha dejado de trabajar en prevención». En este punto aseguró que «los cordobeses tienen que agradecer la increíble labor de los bomberos». «Han sido ejemplo en todas las revistas profesionales y es un motivo de orgullo, porque han salvado el motor de Córdoba », arguyó.Dicho lo cual, el delegado de Seguridad del Ayuntamiento informó de que «ha habido varias reuniones con el obispo y se ha trabajado en la fórmula» para llevar el modelo de prevención a las iglesias fernandinas , como ya publicó ABC . Expuso que los históricos templos «tienen su plan de autoprotección» y que la idea es que «sea perfectamente conocido por los bomberos y que exista coordinación»Entre los testigos directos del incendio el obispo emérito fue el primero en contemplar la pavorosa imagen de las llamas en la Mezquita-Catedral. «Oficié una misa para unas bodas de oro y empezamos 20 minutos antes», rememoró Demetrio Fernández . «Así que terminamos antes, a las ocho y media, y salimos sin darnos cuenta de nada», dijo. «Sin embargo, ya estaba gestándose el incendio», agregó.«Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado» Agustín Moreno Canónigo de la Mezquita-CatedralPor tanto, Fernández asistió enseguida al suceso. «Veía lo que veía y me imaginaba lo peor» , confesó. En las retinas tenía el desastre de Notre-Dame. «Fue lo inmediato, porque imaginé que ese fuego podía echar abajo toda la techumbre de la Catedral», expresó. «Aquel día vimos imágenes horribles y creo que le ocurrió a todo el mundo», comentó en relación con el trágico incendio del emblemático templo de París.Lo positivo, según el obispo emérito, fue que « hubo una prontitud ejemplar por parte del servicio de bomberos y la seguridad de la propia Catedral». «Se pusieron a tope para que, en poco tiempo, primero, no se extendiera y segundo, se agotarán esas llamas, que eran terribles», resaltó. No en vano, el fuego «iba desde el suelo hasta el techo». Fernández reconoció a esos empleados que en vacaciones también se desplazaron.A él le correspondió, junto al alcalde, José María Bellido, ofrecer respuestas. «Todo el mundo tenía los ojos puestos en la Mezquita-Catedral de Córdoba». «La comunicación era esencial, porque había preguntas desde Tokio o Perú en tiempo real y no podíamos dejarlo para el día siguiente», recordó. Y trajo a sus labios aquella frase que pronunció entonces: «Gracias a Dios y a los bomberos, la Mezquita-Catedral se ha salvado».Con todo, Fernández admitió a ABC la inquietud que sentía. «Transmitimos paz en el sentido de que estaba controlado, casi extinguido, pero era una paz que nosotros no teníamos», argumentó. En cuanto a la restauración del templo, consideró «preferible que quede todo perfecto a tener que correr por cumplir unos plazos». Básicamente, por ser «un edificio que merece todos los mimos del mundo ».Tanto Agustín Moreno como Jesús Coca y Demetrio Fernández sufrieron con el fuego en vivo, pero en sus entrañas. Ante las llamas se colocó Daniel Muñoz , el responsable del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Córdoba. El jefe de los bomberos apuntó que «la primera sensación fue de incertidumbre». «No estaba de guardia y me avisaron de que había un incendio en la Mezquita», rememoró.«Los bomberos han salvado el motor de Córdoba» Jesús Coca Delegado de Seguridad del AyuntamientoMuñoz repasó su proceso. Se marchó al Parque Central y en el trayecto ya supo que «era un incendio de grandes dimensiones» . «Cuando me acercaba a la zona cero iba viendo la expectación de las personas y la columna de humo y vi que era algo bastante importante», relató. Gracias al primer mando actuante, significó, «ya había dos sectores de trabajo configurados», lo que fue determinante.La primera imagen, de forma generalizada, fue la de Notre-Dame pasto de las llamas. A él también lo sucedió. «Es lo primero que a todos nos viene a la cabeza», expresó. En cierto modo, además, «por las características que tiene la Mezquita-Catedra, que son cubiertas o bajo cubiertas de estructura de madera». «Tuvimos claro que un sector bajo haría el ataque interior y otro por planta cubierta haría el exterior», detalló su labor.En realidad, es un operativo que «ya se tenía protocolizado» , por lo que «las decisiones fueron inmediatas». Jugó un papel el hecho de «conocer el edificio» o factores como que «en la plaza de Santa Catalina hay un hidrante». Todo ello venía de la cooperación de años entre el Cabildo y el SPEIS en materia de prevención, una labor en la que se incluyen numerosos simulacros cada cierto tiempo.Muñoz recalcó que el templo «tiene una detección avanzada, una vigilancia y también una capacitación permanente y hay una prevención y gestión de riesgos». A esto se suma la alianza entre actores. En definitiva, «la Mezquita-Catedral era un edificio seguro y ahora lo va a ser aún más , aunque el riesgo cero no existe». En cualquier caso, el jefe de bomberos de Córdoba afirmó que en el servicio están «orgullosos» de su trabajo.«Creo que el proceso de restauración está siendo impecable» Daniel Muñoz Jefe de Bomberos de CórdobaY no sólo de su tarea, sino de los reconocimientos posteriores. «Hemos coincidido con compañeros de los servicios de Sevilla o de París y se han interesado por nuestros procedimientos operativos», indicó. El Cabildo valoró su función y el Ayuntamiento les entregó la Medalla al Mérito de la Ciudad. «Vienen muchos recuerdos de momentos difíciles, pero te quedas con la conciencia tranquila», concluyó.Sobre la actuación, Muñoz aseveró que «eres consciente de la repercusión que genera, pero en ese momento te centras en el incendio». Aunque admitió que, pese a todo, «sabes del valor histórico y arquitectónico del edificio». Y eso provoca «una situación de tensión y mucho estrés» , señaló. No fue hasta el día siguiente «cuando el cuerpo te dio un bajón y después de la adrenalina ya si podías dormir».Al responsable del SPEIS también le interesa la rehabilitación del monumento, que para él «está siendo un éxito, porque está siendo muy rápido y controlado». «Creo que se está haciendo un trabajo impecable », afirmó. «Vamos viendo la evolución para estar completamente orgullosos y poner en valor ese trabajo y el resultado que se está obteniendo», finiquitó en este sentido.Por cierto, ninguno de los testigos quiso olvidar la tarea en los primeros instantes del incendio del servicio de mantenimiento de la Mezquita-Catedral. Tampoco de Protección Civil, Policía Local y Policía Nacional. Corrían unos minutos sobre las 21:00 horas. Era otro viernes de verano. De repente, de la techumbre sobresalía una llamarada. Córdoba se estremeció. La Mezquita-Catedral sufría un incendio en apariencia grave -y lo era-. Ocurrió el 8 de agosto de 2025. Aunque se solventó con celeridad, el incidente mantuvo en vilo a la ciudad, mucho más a quienes fueron testigos directos entre el Cabildo, el Ayuntamiento y los servicios de emergencias.Poco después de iniciarse el fuego, Agustín Moreno , canónigo del templo y responsable de su comisión de seguridad, recibió un mensaje preocupante. «Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado», recordó a ABC «No me lo esperaba y lo pasé muy mal, porque tenía que gestionar muchas llamadas», admitió. Por si fuera poco, se encontraba en Dos Torres de vacaciones y debía regresar a la capital de inmediato.En los primeros minutos, Moreno tuvo que «clasificar las llamadas para coordinar». Ahí hubo de atender «a las personas que llamaban por curiosidad y los amigos, que tenían interés». «No me lo creía, me costaba al principio» , dijo sobre el impacto. Transcurrido un año, el sacerdote reflexionó y apuntó que «se siente tristeza por lo que pasó, pero alegría por cómo se está rehabilitando y de lo que se está aprendiendo».Moreno remarcó el reconocimiento de todos los actores presentes. «Nos han felicitado muchísimas instituciones por los sucesivos simulacros y la rápida reacción e incluso nos ponen como modelo de buenas prácticas desde la Unesco», destacó. Además, «los bomberos que han venido de París dos veces también lo han hecho». En 2019 un voraz fuego devoró Notre-Dame, uno de los mayores símbolos de la capital francesa.Tras el mayúsculo susto llegó el proceso de rehabilitación, que está al 80%. «Estamos muy contentos, la ciencia y la técnica nos están ayudando mucho», sintetizó el canónigo. Importantes eran los deberes hechos. «Teníamos el gemelo digital y todo se va a quedar en lo más parecido a lo que había», expuso. Además, estudios como los de «la columna dañada por el fuego» permiten «valorar posibles intervenciones que haya que hacer».Otra de las patas de la mesa en la actuación fue el Ayuntamiento, más en concreto su Delegación de Seguridad. El sobresalto se lo llevó Jesús Coca , su responsable, que al rememorar aquella noche confesó que «aquellos momentos fueron muy complicados». El delegado de Seguridad del gobierno local de Córdoba resaltó que «gracias a Dios, se actuó de forma inmediata y con una profesionalidad extraordinaria». Factor esencial fue el modelo de prevención con el que contaba la Mezquita-Catedral, tan preciso que «los bomberos llegaron incluso antes del aviso a los responsables». En este sentido, subrayó que «el Cabildo Catedral tiene un plan de autoprotección magnífico».Lona y andamiajes en la Mezquita-Catedral para su rehabilitación exterior Rafael CarmonaPara Coca hubo también condicionantes favorables, como que «fuera una noche de agosto y en la ciudad hubiera menos gente y tráfico e incluso menos visitantes en el entorno». A todo esto, el también cuarto teniente de alcalde de la capital quiso incidir, porque «quizá la gente no lo sabe», en el hecho de que «a petición del Cabildo, un año y medio antes se cambió la potencia de los hidrantes para que tuviera más caudal».Aquella actuación, a la postre, fue trascendente. Coca precisó, un año después, que «no sólo se da la rehabilitación, sino que no se ha dejado de trabajar en prevención». En este punto aseguró que «los cordobeses tienen que agradecer la increíble labor de los bomberos». «Han sido ejemplo en todas las revistas profesionales y es un motivo de orgullo, porque han salvado el motor de Córdoba », arguyó.Dicho lo cual, el delegado de Seguridad del Ayuntamiento informó de que «ha habido varias reuniones con el obispo y se ha trabajado en la fórmula» para llevar el modelo de prevención a las iglesias fernandinas , como ya publicó ABC . Expuso que los históricos templos «tienen su plan de autoprotección» y que la idea es que «sea perfectamente conocido por los bomberos y que exista coordinación»Entre los testigos directos del incendio el obispo emérito fue el primero en contemplar la pavorosa imagen de las llamas en la Mezquita-Catedral. «Oficié una misa para unas bodas de oro y empezamos 20 minutos antes», rememoró Demetrio Fernández . «Así que terminamos antes, a las ocho y media, y salimos sin darnos cuenta de nada», dijo. «Sin embargo, ya estaba gestándose el incendio», agregó.«Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado» Agustín Moreno Canónigo de la Mezquita-CatedralPor tanto, Fernández asistió enseguida al suceso. «Veía lo que veía y me imaginaba lo peor» , confesó. En las retinas tenía el desastre de Notre-Dame. «Fue lo inmediato, porque imaginé que ese fuego podía echar abajo toda la techumbre de la Catedral», expresó. «Aquel día vimos imágenes horribles y creo que le ocurrió a todo el mundo», comentó en relación con el trágico incendio del emblemático templo de París.Lo positivo, según el obispo emérito, fue que « hubo una prontitud ejemplar por parte del servicio de bomberos y la seguridad de la propia Catedral». «Se pusieron a tope para que, en poco tiempo, primero, no se extendiera y segundo, se agotarán esas llamas, que eran terribles», resaltó. No en vano, el fuego «iba desde el suelo hasta el techo». Fernández reconoció a esos empleados que en vacaciones también se desplazaron.A él le correspondió, junto al alcalde, José María Bellido, ofrecer respuestas. «Todo el mundo tenía los ojos puestos en la Mezquita-Catedral de Córdoba». «La comunicación era esencial, porque había preguntas desde Tokio o Perú en tiempo real y no podíamos dejarlo para el día siguiente», recordó. Y trajo a sus labios aquella frase que pronunció entonces: «Gracias a Dios y a los bomberos, la Mezquita-Catedral se ha salvado».Con todo, Fernández admitió a ABC la inquietud que sentía. «Transmitimos paz en el sentido de que estaba controlado, casi extinguido, pero era una paz que nosotros no teníamos», argumentó. En cuanto a la restauración del templo, consideró «preferible que quede todo perfecto a tener que correr por cumplir unos plazos». Básicamente, por ser «un edificio que merece todos los mimos del mundo ».Tanto Agustín Moreno como Jesús Coca y Demetrio Fernández sufrieron con el fuego en vivo, pero en sus entrañas. Ante las llamas se colocó Daniel Muñoz , el responsable del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Córdoba. El jefe de los bomberos apuntó que «la primera sensación fue de incertidumbre». «No estaba de guardia y me avisaron de que había un incendio en la Mezquita», rememoró.«Los bomberos han salvado el motor de Córdoba» Jesús Coca Delegado de Seguridad del AyuntamientoMuñoz repasó su proceso. Se marchó al Parque Central y en el trayecto ya supo que «era un incendio de grandes dimensiones» . «Cuando me acercaba a la zona cero iba viendo la expectación de las personas y la columna de humo y vi que era algo bastante importante», relató. Gracias al primer mando actuante, significó, «ya había dos sectores de trabajo configurados», lo que fue determinante.La primera imagen, de forma generalizada, fue la de Notre-Dame pasto de las llamas. A él también lo sucedió. «Es lo primero que a todos nos viene a la cabeza», expresó. En cierto modo, además, «por las características que tiene la Mezquita-Catedra, que son cubiertas o bajo cubiertas de estructura de madera». «Tuvimos claro que un sector bajo haría el ataque interior y otro por planta cubierta haría el exterior», detalló su labor.En realidad, es un operativo que «ya se tenía protocolizado» , por lo que «las decisiones fueron inmediatas». Jugó un papel el hecho de «conocer el edificio» o factores como que «en la plaza de Santa Catalina hay un hidrante». Todo ello venía de la cooperación de años entre el Cabildo y el SPEIS en materia de prevención, una labor en la que se incluyen numerosos simulacros cada cierto tiempo.Muñoz recalcó que el templo «tiene una detección avanzada, una vigilancia y también una capacitación permanente y hay una prevención y gestión de riesgos». A esto se suma la alianza entre actores. En definitiva, «la Mezquita-Catedral era un edificio seguro y ahora lo va a ser aún más , aunque el riesgo cero no existe». En cualquier caso, el jefe de bomberos de Córdoba afirmó que en el servicio están «orgullosos» de su trabajo.«Creo que el proceso de restauración está siendo impecable» Daniel Muñoz Jefe de Bomberos de CórdobaY no sólo de su tarea, sino de los reconocimientos posteriores. «Hemos coincidido con compañeros de los servicios de Sevilla o de París y se han interesado por nuestros procedimientos operativos», indicó. El Cabildo valoró su función y el Ayuntamiento les entregó la Medalla al Mérito de la Ciudad. «Vienen muchos recuerdos de momentos difíciles, pero te quedas con la conciencia tranquila», concluyó.Sobre la actuación, Muñoz aseveró que «eres consciente de la repercusión que genera, pero en ese momento te centras en el incendio». Aunque admitió que, pese a todo, «sabes del valor histórico y arquitectónico del edificio». Y eso provoca «una situación de tensión y mucho estrés» , señaló. No fue hasta el día siguiente «cuando el cuerpo te dio un bajón y después de la adrenalina ya si podías dormir».Al responsable del SPEIS también le interesa la rehabilitación del monumento, que para él «está siendo un éxito, porque está siendo muy rápido y controlado». «Creo que se está haciendo un trabajo impecable », afirmó. «Vamos viendo la evolución para estar completamente orgullosos y poner en valor ese trabajo y el resultado que se está obteniendo», finiquitó en este sentido.Por cierto, ninguno de los testigos quiso olvidar la tarea en los primeros instantes del incendio del servicio de mantenimiento de la Mezquita-Catedral. Tampoco de Protección Civil, Policía Local y Policía Nacional. Corrían unos minutos sobre las 21:00 horas. Era otro viernes de verano. De repente, de la techumbre sobresalía una llamarada. Córdoba se estremeció. La Mezquita-Catedral sufría un incendio en apariencia grave -y lo era-. Ocurrió el 8 de agosto de 2025. Aunque se solventó con celeridad, el incidente mantuvo en vilo a la ciudad, mucho más a quienes fueron testigos directos entre el Cabildo, el Ayuntamiento y los servicios de emergencias.Poco después de iniciarse el fuego, Agustín Moreno , canónigo del templo y responsable de su comisión de seguridad, recibió un mensaje preocupante. «Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado», recordó a ABC «No me lo esperaba y lo pasé muy mal, porque tenía que gestionar muchas llamadas», admitió. Por si fuera poco, se encontraba en Dos Torres de vacaciones y debía regresar a la capital de inmediato.En los primeros minutos, Moreno tuvo que «clasificar las llamadas para coordinar». Ahí hubo de atender «a las personas que llamaban por curiosidad y los amigos, que tenían interés». «No me lo creía, me costaba al principio» , dijo sobre el impacto. Transcurrido un año, el sacerdote reflexionó y apuntó que «se siente tristeza por lo que pasó, pero alegría por cómo se está rehabilitando y de lo que se está aprendiendo».Moreno remarcó el reconocimiento de todos los actores presentes. «Nos han felicitado muchísimas instituciones por los sucesivos simulacros y la rápida reacción e incluso nos ponen como modelo de buenas prácticas desde la Unesco», destacó. Además, «los bomberos que han venido de París dos veces también lo han hecho». En 2019 un voraz fuego devoró Notre-Dame, uno de los mayores símbolos de la capital francesa.Tras el mayúsculo susto llegó el proceso de rehabilitación, que está al 80%. «Estamos muy contentos, la ciencia y la técnica nos están ayudando mucho», sintetizó el canónigo. Importantes eran los deberes hechos. «Teníamos el gemelo digital y todo se va a quedar en lo más parecido a lo que había», expuso. Además, estudios como los de «la columna dañada por el fuego» permiten «valorar posibles intervenciones que haya que hacer».Otra de las patas de la mesa en la actuación fue el Ayuntamiento, más en concreto su Delegación de Seguridad. El sobresalto se lo llevó Jesús Coca , su responsable, que al rememorar aquella noche confesó que «aquellos momentos fueron muy complicados». El delegado de Seguridad del gobierno local de Córdoba resaltó que «gracias a Dios, se actuó de forma inmediata y con una profesionalidad extraordinaria». Factor esencial fue el modelo de prevención con el que contaba la Mezquita-Catedral, tan preciso que «los bomberos llegaron incluso antes del aviso a los responsables». En este sentido, subrayó que «el Cabildo Catedral tiene un plan de autoprotección magnífico».Lona y andamiajes en la Mezquita-Catedral para su rehabilitación exterior Rafael CarmonaPara Coca hubo también condicionantes favorables, como que «fuera una noche de agosto y en la ciudad hubiera menos gente y tráfico e incluso menos visitantes en el entorno». A todo esto, el también cuarto teniente de alcalde de la capital quiso incidir, porque «quizá la gente no lo sabe», en el hecho de que «a petición del Cabildo, un año y medio antes se cambió la potencia de los hidrantes para que tuviera más caudal».Aquella actuación, a la postre, fue trascendente. Coca precisó, un año después, que «no sólo se da la rehabilitación, sino que no se ha dejado de trabajar en prevención». En este punto aseguró que «los cordobeses tienen que agradecer la increíble labor de los bomberos». «Han sido ejemplo en todas las revistas profesionales y es un motivo de orgullo, porque han salvado el motor de Córdoba », arguyó.Dicho lo cual, el delegado de Seguridad del Ayuntamiento informó de que «ha habido varias reuniones con el obispo y se ha trabajado en la fórmula» para llevar el modelo de prevención a las iglesias fernandinas , como ya publicó ABC . Expuso que los históricos templos «tienen su plan de autoprotección» y que la idea es que «sea perfectamente conocido por los bomberos y que exista coordinación»Entre los testigos directos del incendio el obispo emérito fue el primero en contemplar la pavorosa imagen de las llamas en la Mezquita-Catedral. «Oficié una misa para unas bodas de oro y empezamos 20 minutos antes», rememoró Demetrio Fernández . «Así que terminamos antes, a las ocho y media, y salimos sin darnos cuenta de nada», dijo. «Sin embargo, ya estaba gestándose el incendio», agregó.«Cuando vi el vídeo de que estaba ardiendo me quedé bloqueado» Agustín Moreno Canónigo de la Mezquita-CatedralPor tanto, Fernández asistió enseguida al suceso. «Veía lo que veía y me imaginaba lo peor» , confesó. En las retinas tenía el desastre de Notre-Dame. «Fue lo inmediato, porque imaginé que ese fuego podía echar abajo toda la techumbre de la Catedral», expresó. «Aquel día vimos imágenes horribles y creo que le ocurrió a todo el mundo», comentó en relación con el trágico incendio del emblemático templo de París.Lo positivo, según el obispo emérito, fue que « hubo una prontitud ejemplar por parte del servicio de bomberos y la seguridad de la propia Catedral». «Se pusieron a tope para que, en poco tiempo, primero, no se extendiera y segundo, se agotarán esas llamas, que eran terribles», resaltó. No en vano, el fuego «iba desde el suelo hasta el techo». Fernández reconoció a esos empleados que en vacaciones también se desplazaron.A él le correspondió, junto al alcalde, José María Bellido, ofrecer respuestas. «Todo el mundo tenía los ojos puestos en la Mezquita-Catedral de Córdoba». «La comunicación era esencial, porque había preguntas desde Tokio o Perú en tiempo real y no podíamos dejarlo para el día siguiente», recordó. Y trajo a sus labios aquella frase que pronunció entonces: «Gracias a Dios y a los bomberos, la Mezquita-Catedral se ha salvado».Con todo, Fernández admitió a ABC la inquietud que sentía. «Transmitimos paz en el sentido de que estaba controlado, casi extinguido, pero era una paz que nosotros no teníamos», argumentó. En cuanto a la restauración del templo, consideró «preferible que quede todo perfecto a tener que correr por cumplir unos plazos». Básicamente, por ser «un edificio que merece todos los mimos del mundo ».Tanto Agustín Moreno como Jesús Coca y Demetrio Fernández sufrieron con el fuego en vivo, pero en sus entrañas. Ante las llamas se colocó Daniel Muñoz , el responsable del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) de Córdoba. El jefe de los bomberos apuntó que «la primera sensación fue de incertidumbre». «No estaba de guardia y me avisaron de que había un incendio en la Mezquita», rememoró.«Los bomberos han salvado el motor de Córdoba» Jesús Coca Delegado de Seguridad del AyuntamientoMuñoz repasó su proceso. Se marchó al Parque Central y en el trayecto ya supo que «era un incendio de grandes dimensiones» . «Cuando me acercaba a la zona cero iba viendo la expectación de las personas y la columna de humo y vi que era algo bastante importante», relató. Gracias al primer mando actuante, significó, «ya había dos sectores de trabajo configurados», lo que fue determinante.La primera imagen, de forma generalizada, fue la de Notre-Dame pasto de las llamas. A él también lo sucedió. «Es lo primero que a todos nos viene a la cabeza», expresó. En cierto modo, además, «por las características que tiene la Mezquita-Catedra, que son cubiertas o bajo cubiertas de estructura de madera». «Tuvimos claro que un sector bajo haría el ataque interior y otro por planta cubierta haría el exterior», detalló su labor.En realidad, es un operativo que «ya se tenía protocolizado» , por lo que «las decisiones fueron inmediatas». Jugó un papel el hecho de «conocer el edificio» o factores como que «en la plaza de Santa Catalina hay un hidrante». Todo ello venía de la cooperación de años entre el Cabildo y el SPEIS en materia de prevención, una labor en la que se incluyen numerosos simulacros cada cierto tiempo.Muñoz recalcó que el templo «tiene una detección avanzada, una vigilancia y también una capacitación permanente y hay una prevención y gestión de riesgos». A esto se suma la alianza entre actores. En definitiva, «la Mezquita-Catedral era un edificio seguro y ahora lo va a ser aún más , aunque el riesgo cero no existe». En cualquier caso, el jefe de bomberos de Córdoba afirmó que en el servicio están «orgullosos» de su trabajo.«Creo que el proceso de restauración está siendo impecable» Daniel Muñoz Jefe de Bomberos de CórdobaY no sólo de su tarea, sino de los reconocimientos posteriores. «Hemos coincidido con compañeros de los servicios de Sevilla o de París y se han interesado por nuestros procedimientos operativos», indicó. El Cabildo valoró su función y el Ayuntamiento les entregó la Medalla al Mérito de la Ciudad. «Vienen muchos recuerdos de momentos difíciles, pero te quedas con la conciencia tranquila», concluyó.Sobre la actuación, Muñoz aseveró que «eres consciente de la repercusión que genera, pero en ese momento te centras en el incendio». Aunque admitió que, pese a todo, «sabes del valor histórico y arquitectónico del edificio». Y eso provoca «una situación de tensión y mucho estrés» , señaló. No fue hasta el día siguiente «cuando el cuerpo te dio un bajón y después de la adrenalina ya si podías dormir».Al responsable del SPEIS también le interesa la rehabilitación del monumento, que para él «está siendo un éxito, porque está siendo muy rápido y controlado». «Creo que se está haciendo un trabajo impecable », afirmó. «Vamos viendo la evolución para estar completamente orgullosos y poner en valor ese trabajo y el resultado que se está obteniendo», finiquitó en este sentido.Por cierto, ninguno de los testigos quiso olvidar la tarea en los primeros instantes del incendio del servicio de mantenimiento de la Mezquita-Catedral. Tampoco de Protección Civil, Policía Local y Policía Nacional. RSS de noticias de espana/andalucia
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