Hay algo que José María Garzón ha conseguido en su primer año y que no cabe del todo en una estadística: que el aficionado se sienta tenido en cuenta. Los catorce ‘no hay billetes’, el crecimiento del 34,6 por ciento en los abonados y las cuatro aperturas de la Puerta del Príncipe explican buena parte del balance. Pero también las iniciativas que han acompañado a los festejos. Sevilla ha respondido a una empresa que ha querido acercarse a ella. Ahora toca cuidar esa relación.La gala de presentación, las ventajas para el abonado, los cuatrocientos abonos jóvenes agotados, el Corpus taurino en Adriano y la recuperación de la Venta de Antequera han dado movimiento a la temporada fuera del ruedo. Se han estrenado fórmulas y recuperado espacios. Ese es uno de los aciertos de Garzón: entender que una empresa también hace afición entre una corrida y otra. Ese trato cercano crea una confianza que ahora debe tener continuidad. Al empresario le sigue saliendo el aficionado que fue. Quiere hacer más y, al mismo tiempo, repite «despacito». Después de un estreno así, la mejor noticia sería que lo extraordinario empezara a convertirse en costumbre.Morante condiciona buena parte de ese horizonte. «Espero y ruego a Dios que esté». Hay deseo e incertidumbre: todavía no ha hablado con él de la próxima temporada. Sus cinco paseíllos han supuesto una apuesta que Garzón agradece sin reservas. Su continuidad marcará el alcance de los carteles de 2027.Por eso tiene tanta lógica reunir el Domingo de Resurrección a Morante, David de Miranda y Pablo Aguado, los tres toreros que han abierto a pie la Puerta del Príncipe. Sería llevar al 28 de marzo la recompensa de lo sucedido en el ruedo. Un cartel ganado por sus protagonistas y reconocible para Sevilla. Garzón admite su sentido, aunque no lo confirma. Quedan los acuerdos y, sobre todo, la decisión de Morante.Esa recompensa debería tener continuidad en la Feria. Dejar huecos para los triunfadores, si la normativa lo permite, respondería a una demanda antigua: que lo ocurrido en el ruedo tenga consecuencias en los despachos. La apertura a los jóvenes junto a las figuras ha sido otro paso apreciable. Mantenerla permitiría que Sevilla siguiera siendo una oportunidad para quienes buscan su sitio.La Feria comenzará, según la idea del empresario, el fin de semana siguiente a Resurrección. Falta decidir si habrá descanso, como el lunes de 2026, o si continuará sin interrupción. También puede haber algún festejo más en la temporada, con San Miguel como una posibilidad. La prudencia favorece al aficionado: añadir tardes supone aumentar el coste del abono.Ese equilibrio será importante. Garzón llama al abonado su «cliente preferente». Plantea ampliar entre ciento cincuenta y doscientos los abonos jóvenes, mantener descuentos y evitar grandes cambios de precios , salvo el posible ajuste del IPC. Después de sumar 903 abonados, conservar su confianza vale tanto como captar otros nuevos.La vuelta de Ventura permitiría resolver una ausencia importante. Garzón lo intentó este año y mantiene el deseo. Presentar los carteles en enero tiene una lectura práctica: una feria internacional necesita tiempo para organizar viajes y estancias. Cartuja Center sigue siendo una posibilidad para una gala en la que quiere dar cabida a más abonados, tras reunir a 2.200 personas en su estreno. La Navidad taurina, aún por concretar, prolongaría el contacto con la fiesta durante el invierno. Son caminos hacia una misma intención: llegar al aficionado y mantenerlo cerca.Queda trabajo en el ruedo. Garzón reconoce errores en la presentación de algún toro y anuncia cambios ganaderos . Es bueno que lo diga; será mejor que esa autocrítica se traduzca en hechos. La exigencia forma parte del respeto a una plaza que ha respondido con generosidad.El festival benéfico de 2027 lo decidirá la Real Maestranza. Lo han solicitado Santa Genoveva y la Sed conjuntamente; la Paz; la Hermandad Matriz de Almonte junto a las seis hermandades del Rocío de Sevilla; y la Orden Hospitalaria de la Cruz de Malta. Para 2028 ya lo ha pedido la hermandad del Rocío de Gines. Ese interés refleja el valor asistencial de la cita.Garzón afirma que la Maestranza es rentable . Hay razones para seguir invirtiendo en ella. El primer año deja hechos que merecen reconocimiento y una ilusión compartida que conviene proteger . Sevilla necesita que se mantenga lo bueno, se corrijan los errores y se siga escuchando al que ocupa el tendido. El empresario quiere hacerlo. El aficionado tiene motivos para esperarlo. Hay algo que José María Garzón ha conseguido en su primer año y que no cabe del todo en una estadística: que el aficionado se sienta tenido en cuenta. Los catorce ‘no hay billetes’, el crecimiento del 34,6 por ciento en los abonados y las cuatro aperturas de la Puerta del Príncipe explican buena parte del balance. Pero también las iniciativas que han acompañado a los festejos. Sevilla ha respondido a una empresa que ha querido acercarse a ella. Ahora toca cuidar esa relación.La gala de presentación, las ventajas para el abonado, los cuatrocientos abonos jóvenes agotados, el Corpus taurino en Adriano y la recuperación de la Venta de Antequera han dado movimiento a la temporada fuera del ruedo. Se han estrenado fórmulas y recuperado espacios. Ese es uno de los aciertos de Garzón: entender que una empresa también hace afición entre una corrida y otra. Ese trato cercano crea una confianza que ahora debe tener continuidad. Al empresario le sigue saliendo el aficionado que fue. Quiere hacer más y, al mismo tiempo, repite «despacito». Después de un estreno así, la mejor noticia sería que lo extraordinario empezara a convertirse en costumbre.Morante condiciona buena parte de ese horizonte. «Espero y ruego a Dios que esté». Hay deseo e incertidumbre: todavía no ha hablado con él de la próxima temporada. Sus cinco paseíllos han supuesto una apuesta que Garzón agradece sin reservas. Su continuidad marcará el alcance de los carteles de 2027.Por eso tiene tanta lógica reunir el Domingo de Resurrección a Morante, David de Miranda y Pablo Aguado, los tres toreros que han abierto a pie la Puerta del Príncipe. Sería llevar al 28 de marzo la recompensa de lo sucedido en el ruedo. Un cartel ganado por sus protagonistas y reconocible para Sevilla. Garzón admite su sentido, aunque no lo confirma. Quedan los acuerdos y, sobre todo, la decisión de Morante.Esa recompensa debería tener continuidad en la Feria. Dejar huecos para los triunfadores, si la normativa lo permite, respondería a una demanda antigua: que lo ocurrido en el ruedo tenga consecuencias en los despachos. La apertura a los jóvenes junto a las figuras ha sido otro paso apreciable. Mantenerla permitiría que Sevilla siguiera siendo una oportunidad para quienes buscan su sitio.La Feria comenzará, según la idea del empresario, el fin de semana siguiente a Resurrección. Falta decidir si habrá descanso, como el lunes de 2026, o si continuará sin interrupción. También puede haber algún festejo más en la temporada, con San Miguel como una posibilidad. La prudencia favorece al aficionado: añadir tardes supone aumentar el coste del abono.Ese equilibrio será importante. Garzón llama al abonado su «cliente preferente». Plantea ampliar entre ciento cincuenta y doscientos los abonos jóvenes, mantener descuentos y evitar grandes cambios de precios , salvo el posible ajuste del IPC. Después de sumar 903 abonados, conservar su confianza vale tanto como captar otros nuevos.La vuelta de Ventura permitiría resolver una ausencia importante. Garzón lo intentó este año y mantiene el deseo. Presentar los carteles en enero tiene una lectura práctica: una feria internacional necesita tiempo para organizar viajes y estancias. Cartuja Center sigue siendo una posibilidad para una gala en la que quiere dar cabida a más abonados, tras reunir a 2.200 personas en su estreno. La Navidad taurina, aún por concretar, prolongaría el contacto con la fiesta durante el invierno. Son caminos hacia una misma intención: llegar al aficionado y mantenerlo cerca.Queda trabajo en el ruedo. Garzón reconoce errores en la presentación de algún toro y anuncia cambios ganaderos . Es bueno que lo diga; será mejor que esa autocrítica se traduzca en hechos. La exigencia forma parte del respeto a una plaza que ha respondido con generosidad.El festival benéfico de 2027 lo decidirá la Real Maestranza. Lo han solicitado Santa Genoveva y la Sed conjuntamente; la Paz; la Hermandad Matriz de Almonte junto a las seis hermandades del Rocío de Sevilla; y la Orden Hospitalaria de la Cruz de Malta. Para 2028 ya lo ha pedido la hermandad del Rocío de Gines. Ese interés refleja el valor asistencial de la cita.Garzón afirma que la Maestranza es rentable . Hay razones para seguir invirtiendo en ella. El primer año deja hechos que merecen reconocimiento y una ilusión compartida que conviene proteger . Sevilla necesita que se mantenga lo bueno, se corrijan los errores y se siga escuchando al que ocupa el tendido. El empresario quiere hacerlo. El aficionado tiene motivos para esperarlo. Hay algo que José María Garzón ha conseguido en su primer año y que no cabe del todo en una estadística: que el aficionado se sienta tenido en cuenta. Los catorce ‘no hay billetes’, el crecimiento del 34,6 por ciento en los abonados y las cuatro aperturas de la Puerta del Príncipe explican buena parte del balance. Pero también las iniciativas que han acompañado a los festejos. Sevilla ha respondido a una empresa que ha querido acercarse a ella. Ahora toca cuidar esa relación.La gala de presentación, las ventajas para el abonado, los cuatrocientos abonos jóvenes agotados, el Corpus taurino en Adriano y la recuperación de la Venta de Antequera han dado movimiento a la temporada fuera del ruedo. Se han estrenado fórmulas y recuperado espacios. Ese es uno de los aciertos de Garzón: entender que una empresa también hace afición entre una corrida y otra. Ese trato cercano crea una confianza que ahora debe tener continuidad. Al empresario le sigue saliendo el aficionado que fue. Quiere hacer más y, al mismo tiempo, repite «despacito». Después de un estreno así, la mejor noticia sería que lo extraordinario empezara a convertirse en costumbre.Morante condiciona buena parte de ese horizonte. «Espero y ruego a Dios que esté». Hay deseo e incertidumbre: todavía no ha hablado con él de la próxima temporada. Sus cinco paseíllos han supuesto una apuesta que Garzón agradece sin reservas. Su continuidad marcará el alcance de los carteles de 2027.Por eso tiene tanta lógica reunir el Domingo de Resurrección a Morante, David de Miranda y Pablo Aguado, los tres toreros que han abierto a pie la Puerta del Príncipe. Sería llevar al 28 de marzo la recompensa de lo sucedido en el ruedo. Un cartel ganado por sus protagonistas y reconocible para Sevilla. Garzón admite su sentido, aunque no lo confirma. Quedan los acuerdos y, sobre todo, la decisión de Morante.Esa recompensa debería tener continuidad en la Feria. Dejar huecos para los triunfadores, si la normativa lo permite, respondería a una demanda antigua: que lo ocurrido en el ruedo tenga consecuencias en los despachos. La apertura a los jóvenes junto a las figuras ha sido otro paso apreciable. Mantenerla permitiría que Sevilla siguiera siendo una oportunidad para quienes buscan su sitio.La Feria comenzará, según la idea del empresario, el fin de semana siguiente a Resurrección. Falta decidir si habrá descanso, como el lunes de 2026, o si continuará sin interrupción. También puede haber algún festejo más en la temporada, con San Miguel como una posibilidad. La prudencia favorece al aficionado: añadir tardes supone aumentar el coste del abono.Ese equilibrio será importante. Garzón llama al abonado su «cliente preferente». Plantea ampliar entre ciento cincuenta y doscientos los abonos jóvenes, mantener descuentos y evitar grandes cambios de precios , salvo el posible ajuste del IPC. Después de sumar 903 abonados, conservar su confianza vale tanto como captar otros nuevos.La vuelta de Ventura permitiría resolver una ausencia importante. Garzón lo intentó este año y mantiene el deseo. Presentar los carteles en enero tiene una lectura práctica: una feria internacional necesita tiempo para organizar viajes y estancias. Cartuja Center sigue siendo una posibilidad para una gala en la que quiere dar cabida a más abonados, tras reunir a 2.200 personas en su estreno. La Navidad taurina, aún por concretar, prolongaría el contacto con la fiesta durante el invierno. Son caminos hacia una misma intención: llegar al aficionado y mantenerlo cerca.Queda trabajo en el ruedo. Garzón reconoce errores en la presentación de algún toro y anuncia cambios ganaderos . Es bueno que lo diga; será mejor que esa autocrítica se traduzca en hechos. La exigencia forma parte del respeto a una plaza que ha respondido con generosidad.El festival benéfico de 2027 lo decidirá la Real Maestranza. Lo han solicitado Santa Genoveva y la Sed conjuntamente; la Paz; la Hermandad Matriz de Almonte junto a las seis hermandades del Rocío de Sevilla; y la Orden Hospitalaria de la Cruz de Malta. Para 2028 ya lo ha pedido la hermandad del Rocío de Gines. Ese interés refleja el valor asistencial de la cita.Garzón afirma que la Maestranza es rentable . Hay razones para seguir invirtiendo en ella. El primer año deja hechos que merecen reconocimiento y una ilusión compartida que conviene proteger . Sevilla necesita que se mantenga lo bueno, se corrijan los errores y se siga escuchando al que ocupa el tendido. El empresario quiere hacerlo. El aficionado tiene motivos para esperarlo. RSS de noticias de cultura
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